BLOGS
La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Entradas etiquetadas como ‘pardela’

Descubre dónde crece el árbol más solitario del Planeta

En el confín del mundo, en el punto más septentrional de Canarias, en medio del Atlántico y frente al desierto del Sahara, crece un árbol único, el más solitario y agreste de todos, el de la isla de Alegranza. Hoy voy a visitarlo de nuevo. Impresiona.

Es un tarajal o taray (Tamarix canariensis), una dura especie capaz de subsistir en suelos casi salados y sudar todas las mañanas el exceso de sal extraída por las raíces gracias a unas pequeñas glándulas secretoras que tiene entre las aciculadas hojas. Este recurso igualmente le ayuda a evitar la alta deshidratación provocada por las elevadas temperaturas.

Retorcido árbol no muy alto, es el único ejemplar arbóreo que existe en todo este árido islote desértico. Su resistencia a la alta salinidad y fuertes vientos del entorno, pero también proximidad a un aljibe, la única fuente permanente de agua dulce de toda la ínsula, explican el milagro de su presencia en este paisaje lunar. Lee el resto de la entrada »

Estas son las noticias más curiosas sobre aves españolas de 2016

Gracias al anillamiento científico de aves silvestres se pueden conocer muchos detalles de la vida secreta de este apasionante grupo de animales. Las anillas se colocan en las patas de las aves. No les provocan daños ni molestias si lo hace personal cualificado.

Son un particular DNI de chapa que nos permite conocer sus pequeñas proezas, edad, velocidad de sus vuelos o las enormes distancias que en muchas ocasiones han recorrido hasta llegar a su destino en épocas de migración.

Si encuentras algún ave con una anilla, tanto si está viva como muerta o herida, es importante enviar el dato a través de www.anillamientoseo.org para que esta información no se pierda.

En la oficina de anillamiento que gestiona actualmente SEO/BirdLife, en 2016 se han recibido 50.000 recuperaciones de aves anilladas, según explica la ONG a través de una nota de prensa. De todas de las que ya se disponen de datos las historias más curiosas son las siguientes: Lee el resto de la entrada »

Un bloguero sobre la mancha de fuel del Oleg Naydenov

TecnicoSEOcensando_SEOBirdLife

Para cuando este post se publique ya estaré navegando por la costa de Gran Canaria en una patrullera de la Guardia Civil. Formo parte del equipo de cien voluntarios de SEO/BirdLife que vamos a evaluar el impacto ambiental del vertido provocado tras el hundimiento del pesquero ruso Oleg Naydenov a 24 kilómetros al sur de Maspalomas.

Desde el 14 de abril, cuando se fue a pique, está liberando al Atlántico las más de 1.400 toneladas de tóxico fuel de sus depósitos a un ritmo de 10 litros a la hora. Los primeros resultados confirman una gran extensión de la mancha, así como la presencia de importantes concentraciones de pardelas, tortugas y cetáceos en la zona. Algunas aves ya han aparecido muertas o petroleadas. Son la punta de un iceberg que poco a poco, a lo largo de muchos meses, emponzoñará uno de los espacios naturales más valiosos de la Unión Europea.

No hemos aprendido nada del Prestige. 13 años después no hay designados puertos de refugio para barcos en apuros que eviten estos desastres. La consigna sigue siendo la misma: “Cuanto más lejos mejor”. Y la realidad, tan contraria como incuestionable: “Cuanto más lejos peor”.

Decía el otro día en Fuerteventura el escritor Manuel Rivas, uno de los intelectuales que más se significaron durante la tragedia del petrolero en Galicia, que hemos convertido los mares en un sinlugar, en el cubo de basura de nuestros desechos.

Tiene razón. Entonces todos gritamos “Nunca máis”. Aquí en Canarias decimos “Más nunca” y llamamos al chapapote piche, pero el grito es el mismo. Estamos hartos de tanta incompetencia, de tanta irresponsabilidad.

No nos damos cuenta de que si matamos los mares nos matamos a nosotros mismos. O quizá sí lo sabemos, pero nos importa una mierda. La que ahora tratamos de recoger en las playas para ocultar nuestras miserias.

Si te ha gustado esta entrada quizá te interesen estas otras:

Llegan las viejas locas a Canarias

Pardela

Un año más han llegado, puntuales a su cita. Son mis queridas viejas locas, las pardelas cenicientas (Calonectris diomedea). Las he visto ayer cuando regresaba en el ferry de Lanzarote a Fuerteventura, justo enfrente de ese solitario volcán en medio del Atlántico que es la isla de Lobos.

Espantadas por las espumas (y ruidos) del barco, levantaron cansinas el vuelo más de 50 de estas curiosas gaviotas nocturnas, nuestro albatros europeos. No me extraña que se hicieran las remolonas.

Desde que abandonaron las aguas de Canarias, hace ahora cinco meses, se han metido entre pecho y pluma más de 10.000 kilómetros de océanos impetuosos. Sin tocar tierra firme, durmiendo y alimentándose en el mar, buscando esas curiosas “autopistas de viento” que les permiten surfear sobre las corrientes marinas, han visitado las aguas del sur de África pasando antes por Brasil como quien se da un pequeño rodeo. Y ahora regresan de nuevo a Canarias con el difícil empeño de sacar adelante un nuevo pollo, tan sólo uno por pareja, que entre incubación y cría no estará listo para enfrentarse a tan formidable aventura viajera hasta dentro de seis meses; todo un récord de crianza en la naturaleza.

Aún más. Para encontrar pesca suficiente los adultos se verán obligados a hacer largos desplazamientos entre Canarias y la costa del Sáhara y Mauritania, mientras el pollo esperará pacientemente en su hura la llegada de la pitanza incluso durante varios días de exigente ayuno.

Tanto trabajo para que muchas de estas aves se queden en el camino enganchadas en los anzuelos de algún palangre, intoxicadas por un vertido tóxico o por los numerosos plásticos de nuestra basura marina que trágicamente ingieren al confundirlos con comida. Tanto trabajo para que luego un descerebrado se canse de su gato y lo suelte cerca de la colonia, con el torpe propósito de que el minino acabe con decenas de estas aves maravillosas y protegidas. O para que otro bodoque capture los pollos y se los coma en ese escalofriante desafío a la razón en que consiste el bestialismo de buscar raros caprichos gastronómicos.

Todo eso pensaba yo ayer mientras seguía con la vista el vuelo pausado de las pardelas sobre las olas canarias. Buena suerte viejas compañeras. Locas, que estáis locas.

Si te ha gustado esta entrada quizá te interesen estas otras:

Exterminio de gatos en Lanzarote

Gato

El manejo del lenguaje es importante, pero lo es mucho más el profundizar en su significado o, más en concreto, saber leer más allá de los titulares.

Estos días hay una petición que está tomando fuerza en la plataforma Change.org. Recoge firmas para exigir al Gobierno Canario y al Cabildo de Lanzarote que, “por motivos éticos y de eficiencia”, no opten por el exterminio de los gatos de la isla de La Graciosa, sino que tomen medidas para controlar la población felina mediante el método captura-esterilización-suelta.

La alarma ha saltado después de que SEO/BirdLife haya publicado el informe Lugares a restaurar para frenar la pérdida de biodiversidad, donde marca una serie de medidas que deberían tomarse en varias Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (IBA) para detener la pérdida de biodiversidad. Y más en concreto, en el control/erradicación de gatos en La Graciosa.

Pero los recogedores de firmas han metido la pata. No se dan cuenta sus promotores de que erradicar no es lo mismo que exterminar.

Me explico. Los gatos en islas oceánicas son más peligrosos para los animales autóctonos que una bomba atómica. Soltados o escapados se convierten en terribles depredadores de una fauna que durante miles de años ha evolucionado sin recursos para poder luchar contra ellos. Es como encerrar a un león en un corral de ovejas. Arrasan con todo animal que no pueda escapar de sus fauces.

Ley natural, dirá más de uno. Que se adapten, responderá otro. Imposible. Ya os he contado lo que ocurrió en Nueva Zelanda con el famoso chochín de las Stephens. El gato del farero acabó en apenas un invierno con toda la población mundial de esta singular especie. El extraño pájaro fue poco más que un postre para el lindo gatito del aburrido farero. Y a nosotros nos burló algo único, irrepetible.

En una isla como La Graciosa, o en los vecinos islotes de Alegranza o Montaña Clara, todos ellos pertenecientes al extraordinario Archipiélago Chinijo, un único gato suelto puede provocar una masacre entre las especies de aves más amenazadas del planeta como la pardela macaronésica  (Puffinus baroli) o el petrel de Bulwer (Bulweria bulweri).

Por eso la inocente idea de esterilizarlos y soltarlos de nuevo en tan paradisíaco espacio natural protegido es, claramente, una descabellada atrocidad. Por eso es necesario, obligatorio y prioritario erradicar de tales territorios a los gatos.

Erradicar: Arrancar de raíz. Eliminar algo que se considera perjudicial o peligroso.

No confundir con exterminar: Acabar del todo con algo o alguien.

Porque los gatos pueden y deben desaparecer de La Graciosa, pero en absoluto deben de ser exterminados.

¿Qué se puede hacer? Pues lo que ya se está haciendo en muchos sitios donde se han resuelto situaciones semejantes. Capturarlos sin daño para ser posteriormente ofrecidos en adopción. Adopta un gato sin hogar. Para que tenga una vida relajada pero, sobre todo, para que no extermine, éste sí, a nuestras especies amenazadas.

Para eso, cuenta con mi firma.

Si te ha gustado esta entrada quizá te interesen estas otras:

Un estudiante de 19 años inventa una solución para limpiar los océanos

Clean Ocean

Boyan Slat, 19 años, sueña con recoger toda la basura flotante de los océanos © The Ocean Cleanup

¿Qué podemos hacer para eliminar las ingentes cantidades de plástico que contaminan gravemente nuestros mares? Esa basura que mata albatros, pardelas y cetáceos. Esa mierda que ensucia las profundidades abisales más inaccesibles. Esas islas flotantes de desechos tan grandes como un continente.

Evidentemente, lo primero es no tirar basura y cumplir la regla de las tres erres de la ecología: reducir, reciclar y reutilizar. Pero también es importante limpiar todo lo ensuciado, algo que no hace ningún país, empeñados como estamos en considerar a los océanos como los vertederos comunitarios más gigantescos del planeta.

Por eso me gusta mucho el proyecto de Boyan Slat, un joven holandés de 19 años que ha patentado un invento genial, capaz de retirar del mar cientos de toneladas de plásticos. Un gran embudo de bajo coste y sin riesgo para la fauna. Lo acabo de leer en el periódico francés Le Figaro [gracias @luimguisel por el enlace], donde se elogian los muchos premios logrados por un chaval que, en realidad, quiere ser ingeniero aeroespacial, pero al que su afición al submarinismo le reveló este grave problema medioambiental.

Inteligente y ambicioso. Ha creado una fundación, The Ocean Cleanup, donde cuenta con la colaboración de un centenar de voluntarios. El objetivo: desarrollar tecnologías para extraer, prevenir y detectar los objetos de plástico que contaminan los océanos.

Para llevar a cabo su investigación, el joven estudiante puso en marcha una primera campaña de crowdfunding que le ha permitido recaudar más de 65.000 euros y confirmar el éxito de su invento. Ahora necesita 2 millones de euros más para culminar su sueño, acabar con la gigantesca isla flotante de plásticos del Océano Pacífico en menos de 10 años. Su sueño es el de todos nosotros. Ojalá se convierta pronto en una realidad.

Si te ha gustado esta entrada quizá te interesen estas otras:

El turismo loco amenaza el paraíso canario de los pájaros

Faro Alegranza

Faro de la isla de Alegranza. ©WWF

Alegranza es un islote deshabitado de 10 kilómetros cuadrados situado al norte de Lanzarote. Está considerado uno de los espacios naturales más importantes de la Unión Europea. Pero es propiedad privada.

Sí, lo has leído bien. Una isla canaria pertenece integramente a una familia. Razón de peso para explicar que a este volcán solitario en medio del Atlántico también le haya llegado la amenaza del pelotazo turístico. Un descabellado proyecto para convertir en hotel de lujo el faro de Alegranza, la única construcción del espacio natural más protegido (sobre el papel) de toda Canarias.

Alegranza es el espacio natural protegido marítimo-terrestre más importante de las islas Canarias. Sus aguas albergan la mayor biodiversidad marina. Su vegetación se encuentra entre las primeras de Europa en cuanto a la presencia de especies endémicas. Además, es el refugio de la mayor diversidad de rapaces y el mayor número de especies amenazadas de aves de las islas Canarias.

Sólo allí se calcula que crían unas 8.000 pardelas cenicientas (Calonectris diomedea), varios cientos de petreles de Bulwer (Bulweria bulwerii), decenas de pardelas de macaronesia (Puffinus baroli), cientos de paíños europeos (Hydrobates pelagicus) y cerca de un centenar de paíños de Madeira (Oceanodroma castro). Por no hablar del guirre (Neophron percnopterus majorensis), el halcón de Eleonor, el halcón tagarote o el águila pescadora.

Instalar en Alegranza un hotelito de lujo y abrir el islote al turismo supondría un desastre para este paraíso. El Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Natural del Archipiélago Chinijo, al que pertenece Alegranza, lo prohíbe, al controlar y restringir su uso público; también recoge la necesidad de que las instalaciones del faro alberguen una estación biológica que sirva de apoyo a las actuaciones de conservación del espacio (gestión, vigilancia, investigación, educación y sensibilización ambiental). Nada que ver con lo que ahora se pretende.

Como yo y tantos otros, SEO/BirdLife, WWF España, la Fundación César Manrique e investigadores de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) quieren evitar el uso turístico del Faro de Alegranza. Para lograrlo, han mandado un escrito a la Autoridad Portuaria de Las Palmas solicitando que se cumpla la ley y se garantice el uso público de esta instalación pública. ¿Nos harán caso? Oscuros intereses económicos pueden ser mucho más fuertes que la cordura y el sentido común.

Por desgracia éste no es un caso aislado. SEO/BirdLife ha denunciado también la existencia de un proyecto muy similar en el faro de la isla de Sa Conillera, en Baleares. El proyecto de construcción del hotel podría afectar allí al entorno de la mejor colonia de pardela balear (Puffinus mauretanicus) del territorio español, una especia tan escasa que es considerada el ave más amenazada de Europa, de acuerdo con los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Cuando hablaban de salida de la crisis, ¿a qué se referían? ¿A volver al ladrillazo? ¿A destrozar los únicos rincones naturales que nos quedan sin urbanizar en España?

Si te ha gustado esta entrada quizá te interesen estas otras:

Mares de petróleo amenazan al turismo (y la vida) de Canarias

oil-platform

El comandante Cousteau nos descubrió que el mar no era tan sólo agua y peces. Que era el último mundo sin explorar, desconocido pero bellísimo.

La primera vez que hice submarinismo en Canarias renegué de él. Sus famosos documentales palidecían ante la realidad que en esos momentos se desarrollaba frente a mis gafas de buceo. Lo mismo me ocurrió con la navegación. Adentrarse en el océano en medio de una noche estrellada y sin luna “viento en popa a toda vela” te cambia la vida. Escuchar el lamento fantasmagórico de las pardelas. Surcar las olas en compañía de delfines juguetones. Sufrir una tormenta y sobrevivir para contarlo.

A pesar de tener tan avanzado el siglo XXI, esos mares canarios, a caballo entre Europa, África y América, siguen siendo los grandes desconocidos. Y los grandes amenazados. Las compañías petroleras, sedientas de un oro negro cada día más escaso, han empezado a buscarlo a 60 kilómetros de las costas de Lanzarote y Fuerteventura, en una zona con una profundidad media de unos 1.200 metros.

Dice el Gobierno central que es una gran noticia. Que así reduciremos la dependencia energética española del exterior un 10%, las arcas del Estado ingresarán 700 millones de euros y se crearán entre 3.000 y 5.000 puestos de trabajo. No hablan de abaratar el precio de la gasolina. Tampoco del serio riesgo de contaminación de un territorio que vive exclusivamente del turismo y donde todo el agua potable se obtiene de un mar ahora en peligro.

Es el progreso, imbécil”, nos espeta desdeñoso el ministro de Industria, el canario Manuel Soria. “Si no lo sacamos nosotros lo sacarán los marroquíes y será peor”, apoyan los responsables de Repsol.

Cousteau les habría tapado a todos ellos la boca hace mucho tiempo. Pero nuestra sociedad lleva demasiado tiempo sin comandantes.

Otras entradas relacionadas:

Puedes seguirme (si quieres) en Twitter (@lacronicaverde) y en Facebook (www.facebook.com/lacronicaverde)

Peces con reuma y buitres con ardor de estómago

Asegura una vieja tradición de las Islas Canarias que el aceite de las pardelas, nuestros albatros del hemisferio norte, cura el reuma. Según la simplista explicación popular, si esas aves marinas que se pasan la vida vagabundeando por el océano no sufren tal enfermedad, dándonos friegas con el extracto de sus grasas tampoco nosotros la sufriremos. Desconozco cómo las yerberas canarias sabían que ese mal de los huesos es desconocido para estos pájaros, lo cual dudo.

Escéptico ante las bondades de tales cataplasmas, para paliar los dolores reumáticos soy más dado a tomar medicinas como el voltarén. Lo que muchos no sabíamos es que, sin proponérnoslo, con ello también estamos tratando el reuma de los peces, si es que lo tienen. Porque, a través de la orina, nuestra “agüita amarilla” lleva esa medicina antiinflamatoria a ríos y mares, medicando inútilmente la fauna acuática. Que igualmente acumula en sus tejidos antidepresivos, anticonceptivos y otros fármacos.

Comernos luego tales peces no nos hace ningún mal, pues las concentraciones son mínimas, pero a ellos tanta botica no les hace ningún bien. Hasta el punto de que esta contaminación farmacológica provoca en ellos curiosos casos de transexualismo; peces hembra con minipenes y machos con células femeninas.

Algo parecido hacemos con los buitres. Su potente sistema inmunológico les permite comer carne podrida sin sufrir ni un leve ardor estomacal. Pero nuestro ganado está ahora mismo repleto de antibióticos veterinarios como medida preventiva para evitar pérdidas en las granjas. Y los carroñeros, de tanto ingerir esas carnes medicalizadas, están perdiendo sus defensas hasta el punto de morir muchos de enfermedades para las que siempre estuvieron inmunizados.

Aviso a navegantes: ¿No nos estaremos pasando con tanta automedicación (voluntaria e involuntaria)?

Puedes seguirme (si quieres) en Twitter (@lacronicaverde) y en Facebook (www.facebook.com/lacronicaverde)

El Parque Nacional de Cabrera se convierte en objetivo militar


Muy pocos lo saben, pero fue Félix Rodríguez de la Fuente quien, gracias a un empeño contumaz, logró salvar el archipiélago de Cabrera, uno de los lugares más bellos y salvajes de Baleares, de las urbanizaciones y de las maniobras militares. Le costó tanto tiempo y esfuerzos que desgraciadamente murió antes de ver materializado su sueño.

Desde 1991 los islotes de Cabrera son Parque Nacional Marítimo y Terrestre, pero esta alta protección no ha dejado al espacio a salvo de peligros. Les parecerá mentira, pero la pasada semana se ha aprobado un plan de usos militares que permite la realización de maniobras a pesar de su altísimo valor ecológico. Dicho plan se justifica por la inclusión de limitaciones y condiciones de uso por parte de la Defensa nacional,

“armonizando y posibilitando su uso para estos menesteres con los genéricos que implica su función fundamental como Parque Nacional” (sic).

Pero vamos a ver, ¿desde cuándo es posible armonizar maniobras militares con protección de la naturaleza? Pensar algo así es como querer hacer un huevo frito sin romper la cáscara, algo tan imposible como absurdo. Y seguro que, sin buscar mucho, el Ejército tiene cien sitios mejores en España donde entrenarse sin producir un tremendo impacto a la flora, la fauna y el sentido común.

De todas formas, no sé de qué nos asombramos. Últimamente todo es compatible o está torticeramente manipulado. Hasta la guerra ya no es tal, tan sólo se considera una “intervención” militar donde los bombardeos tienen carácter humanitario pues ayudan, se supone, a restablecer las democracias. Lógico en el caso de Libia, pues los ordena un Nobel de la Paz (Obama) y los apoya el promotor de la alianza de las civilizaciones (Zapatero). Las pobres pardelas de Cabrera no saben lo que se les viene encima.


Recordando a Félix y su pasión por lograr un archipiélago de Cabrera sin chalés ni militares, os recomiendo que volváis a ver los dos documentales que El Hombre y la Tierra dedicó a tan singular espacio. Están disponibles en TVE a la carta.

**Comparte con tus amigos este post:

Bookmark and Share