BLOGS
La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Entradas etiquetadas como ‘ovejas’

Aumenta la oposición a la instalación de macrogranjas en la Siberia española

Es la nueva ganadería industrial. Los nuevos tiempos de producción masiva de carne y leche barata. Se acabaron las granjas donde una familia criaba un puñado de cerdos, un rebaño de ovejas, un par de vacas y medio centenar de gallinas que en su mayor parte alimentaban con piensos cultivados por ellos mismos o sus vecinos. Todo eso se ha acabado. Las granjas son ahora gigantescas fábricas de proteína animal donde lo de menos es el bienestar de esos pobres bichos cosificados. Lo único que importa es la producción y el margen de beneficio económico obtenido.

Este nuevo modelo ganadero tiene una ley de oro: cuanto más grande y automatizada sea la explotación mayor rendimiento económico logrará. Y tenía que pasar. Las empresas se han agigantado, alcanzando tamaños inconmensurables. Pero hay un problema, la gestión de los desechos, toneladas de mierda generada cada día que es necesario eliminar. Contaminación, malos olores, plagas de insectos y roedores, utilización masiva de antibióticos, superbacterias, enfermedades, consumo salvaje de agua y energía. Y aquí es donde surge el auténtico problema. ¿Dónde ponemos estas macrogranjas? Lee el resto de la entrada »

Recomendación del Comisario Brunetti para este verano: más campo y menos televisión

Televisión

No soy un forofo de las novelas policiacas, pero el otro día me llevé una agradable sorpresa leyendo una de las más conocidas de la serie del comisario Brunetti. El huevo de oro (2013), escrita por Donna Leon.

Copio el texto tal cual, las reflexiones de un compañero policía respecto a la necesidad de irse de vacaciones con la familia a una granja o centro de turismo agroganadero para no perder la realidad con nuestro entorno. Un entorno cada vez más reducido a pantallitas:

Es una granja de verdad, en funcionamiento. No es uno de esos lugares donde tienen un campo con un burro y te venden manzanas para que se las des de comer –dijo Vianello con desprecio- Tiene vacas y ovejas y pollos: todos esos animales que mis hijos creen que viven dentro de la tele.

-Venga ya Lorenzo –dijo Brunetti sonriendo, ya son mayores para eso ¿no?

Vianello sonrió.

-Ya lo sé, pero vale más que salgan animales en la tele a que no salgan. Si no ¿Cómo van a saber los chavales de ciudad qué es un animal y qué hace o cómo se trabaja el campo?

– ¿Eso te parece importante? –preguntó Brunetti.

-Claro que sí –respondió Vianello quizá con demasiado ímpetu- Y tú lo sabes. Siempre nos están diciendo que deberíamos respetar la naturaleza, pero ¿cómo van a hacerlo los niños si no la conocen? Lo único que saben de ella son las ideas estúpidas que la televisión les mete en la cabeza.

-Creo que la televisión la inventaron para eso –observó Brunetti.

-¿Para qué?

-Para meterle a la gente ideas estúpidas en la cabeza.

Yo estoy totalmente de acuerdo con los dos policías italianos. Al 100%, pero a lo mejor a algunos les puede parecer una exageración. ¿Qué opinas tú? ¿Necesitamos más campo, más pueblo, más granjas y menos centros comerciales?

Si te ha gustado esta entrada quizá te interesen estas otras:

Llega el turismo pastoril a Soria ¿Te apuntas?

TRASHUMANCIA Sora_8a

Si el turismo es buscar y hasta encontrar nuevas sensaciones; si el ecoturismo consiste en lograrlo en espacios naturales donde tan importante es el paisaje como el paisanaje, no se me ocurre nada más interesante para lograrlo que la nueva oferta de la Mancomunidad Tierras Altas de Soria: pastor de fin de semana.

Somos Trashumantes” es el lema de esta curiosa experiencia turística. Pastorear rebaños con ovejas que han pasado el invierno en tierras manchegas del valle de Alcudia, acompañándolas en su regreso a los apriscos sorianos.

Lee el resto de la entrada »

Llega la (mala) moda de las comidas preparadas

Ready meals

Es lo que tiene viajar. Descubres, te sorprendes… y comparas. Esta semana estoy en Londres, una ciudad que me asombra y escandaliza por igual.

Por ejemplo, y empiezo por lo malo, resulta increíble que el país donde probablemente más libros de cocina se publican del mundo y más y mejores programas gastronómicos se pueden ver en televisión, sea donde sus moradores menos cocinan. Al margen de la mareante densidad de restaurantes de todo tipo por kilómetro cuadrado, la popularización de las comidas preparadas no tiene parangón en Europa.

Bocadillos, sándwiches, ensaladas, pizzas, sushi, sopas, fruta, postres. Todo, absolutamente todo, se compra ya cocinado, bien embalado, listo para consumir en el trabajo, un parque o en casa. No os podéis imaginar las ingentes cantidades de envases de plástico y papel tirados a la basura que ello supone. Porque el reciclaje es aquí, en esta gran metrópoli, muy poco eficiente. Una carencia que se suple con la polémica incineración de residuos.

La parte positiva es el amor de esta gente por la jardinería, los huertos urbanos, los alimentos ecológicos y las muy educativas granjas-escuela. Gracias a ello es posible encontrar praderas con ovejas y bosques con ciervos en medio de un espectacular paisaje de rascacielos. O mercados populares con infinitas variedades de hortalizas.

Por eso aquí siempre me asalta la misma duda. Analizando un comportamiento de consumo tan contradictorio en un país, por otro lado, tan avanzado, lo veo como el modelo a seguir también en España, queramos o no, pues es el que marcan los tiempos. Y no me gusta. La solución sería españolizar los hábitos alimenticios de Europa (dieta mediterránea, slow food) a cambio de aumentar nuestra sensibilidad con el entorno natural. Pero dudo que esta terrible crisis del sistema nos vaya a dejar hacerlo.

Os dejo a continuación unas imágenes de esta gran ciudad de inmensos contrastes. Por ejemplo, un rebaño de ovejas pastando muy cerca de la City londinense, en el barrio de Mudchute (Isle of Dogs).

Ovejas

 

O esta otra del famoso mercado de Borough, meca de la comida con denominación de origen.

Market

Pero por el contrario, aquí os muestro una prueba irrefutable de esta locura por la comida embalada: copas de vino francés de beber y tirar, ¡como si fuera un yogur!

Copa vino

Otras entradas relacionadas:

Puedes seguirme (si quieres) en Twitter (@lacronicaverde) y en Facebook (www.facebook.com/lacronicaverde)