Entradas etiquetadas como ‘Ornitología’

La crisis económica amenaza al conejo

29 noviembre 2012

A la sombra de la crisis, una nueva tragedia se cierne sobre el medio ambiente español. La aparición de una variante del virus de la enfermedad hemorrágica amenaza a las poblaciones silvestres de conejo. Y sin este animal en el campo, linces, águilas imperiales y el resto de la fauna ibérica más amenazada está en peligro. Los romanos dieron a Hispania el significado de “tierra abundante en conejos”, pero eso era antes. La mixomatosis primero, a partir de la década de 1950, y la hemorrágica vírica desde 1989, han diezmado sus poblaciones y con ellas a los carnívoros que tienen en estos lagomorfos la base de su dieta y el secreto de su control natural.

Como siempre, la culpa la ha tenido el coladero sanitario de nuestras fronteras. La nueva cepa se detectó en 2010 en varias granjas francesas, pero nada se hizo para impedir su avance. Al año siguiente ya se había expandido por las granjas españolas y ha empezado a infectar a las primeras poblaciones silvestres de Aragón. El trasiego de piensos está considerado uno de los principales vectores de expansión de la epidemia. Mata a cerca de la mitad de los jóvenes y de momento no hay vacuna.

Para sonrojo de las Administraciones, una vez más han sido los ciudadanos, de la mano de las asociaciones conservacionistas, quienes han activado las alarmas pues se temen lo peor. SEO/BirdLife, WWF y Ecologistas en Acción piden establecer una red nacional de vigilancia y seguimiento que permita la alerta temprana de posibles focos. Algo cada vez más difícil pues la actual crisis económica lo primero que ha hecho es dejar sin presupuesto a los organismos de Medio Ambiente. Tanto dinero invertido durante tantos años para proteger al lince o al águila imperial, y se nos puede ir todo al garete porque no hay personal para evitar que conejos enfermos sean liberados en el monte.

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El planeta camina hacia los 10.000 millones de habitantes

12 julio 2012

Dos interesantes aplicaciones informáticas permiten jugar con las cifras del disparatado crecimiento de nuestra especie. La primera está alojada en la página de la BBC y se titula El mundo en siete mil millones. La otra es igualmente impresionante: 7.000 millones y tú.

Gracias a ellas sé que cuando yo nací hice el número 3.272.716.412 de los que en ese instante vivíamos en el planeta. Ahora somos más del doble. Desde mi llegada han nacido 6.084.489.564 personas y han muerto 2.306.614.829, con lo que en el momento de escribir estas líneas somos ya 7.050.584.237 habitantes. Y seguimos creciendo sin parar.

Empezamos el siglo XX siendo poco más de 1.000 millones, pero ya éramos 6.000 millones en el año 2000 y se espera que el siglo XXI acabará con algo más de 10.000 millones. Mientras lees esta columna ya han nacido 350 personas más. Nuestro planeta gana así 1.000 millones de personas cada 14 años.

¿Habrá comida y vida digna (casa, trabajo, dinero, vacaciones) para todos? Parece complicado.

Es verdad que últimamente el crecimiento se ha moderado, pero seguimos sin saber cuál es el límite poblacional de la Tierra. Porque como advirtió Ban Ki-moon cuando nació el niño 7.000 millones (niña, filipina), “a más población, mayor presión sobre la tierra, la energía, la comida y el agua”.

Por esta razón, si hay ahora mismo un negocio con futuro es el del acaparamiento de tierras. Millones de hectáreas han pasado en los últimos años a manos de inversores sin escrúpulos, ávidos de recursos. Sólo en África, los últimos megaproyectos tienen una extensión superior a los 67 millones de hectáreas, la superficie conjunta de Italia y Alemania. Agrocombustibles, agua, alimentos, pastos,… todo vale para especular con el hambre. Y cada vez valdrá más, pues cada vez tendremos más hambre.

¿Queréis saber mi opinión sobre todo esto? Pues ya con permiso de la nueva revisión del diccionario de la Real Academia de la Lengua, tan sólo se me ocurre una reflexión: Acojona.

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La terrible belleza de la destrucción del planeta

30 enero 2012

Daniel Beltrá es uno de los mejores fotógrafos del mundo. Iba para biólogo, pero al final le pudo más la cámara. Y con ella está logrando lo que cien trabajos científicos no lograrían: concienciarnos sobre la salvaje destrucción a la que estamos sometiendo al planeta en las últimas décadas cual dinosaurios suicidas.

Lo terrible de su trabajo es que es bueno, muy bueno. Y gracias a su arte logra presentarnos como bello la cara más fea de nuestra civilización.

Baste como ejemplo la fotografía que ilustran este post y que espero no le importe a Daniel que reproduzca. Es una imagen de la tala ilegal de 1645 hectáreas de selva amazónica en Gleba do Pacoval (Santarem, Brasil) para cultivar soja. Una cruz de martirio incrustada en el pulmón verde de la Tierra.

Me quedo sin palabras ante este formidable trabajo de Daniel Beltrá. No sé qué hacer, si felicitarlo o criticarle este bofetón de realidad que nos ha dado a todos.

No dejes de ver el portfolio completo de Daniel Beltrá dedicado a los bosques tropicales.

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Los cazadores acusan a las cigüeñas de dejarles sin caza

24 octubre 2011

La noticia la ha lanzado El Norte de Castilla como una gran exclusiva: La superpoblación de cigüeñas reduce la caza en la provincia de Valladolid.  De acuerdo con los cazadores vallisoletanos, las piezas de caza han mermado allí donde las cigüeñas han incrementado su número. Y esto es así porque, según estos supuestos expertos en el medio ambiente, “desde hace un tiempo relativamente corto [la cigüeña] echa mano de polladas de especies cinegéticas como la perdiz, la codorniz y de gazapos de liebre y conejo para poder subsistir.

Así se lo explica a la periodista un anónimo miembro del coto de Ceínos de Campos:

“Puede que estemos ahora mismo ante el mayor depredador de todos. Estás cosechando y te encuentras con cuarenta cigüeñas detrás de la máquina y según saltan las polladas no dejan ni una”.

Sigo leyendo El Norte de Castilla. La Federación de Caza de Valladolid, presidida por Jesús Hernández, “es consciente de la situación”. Su responsable lo califica como un “depredador oportunista” que en los últimos años ha proliferado de manera importante. “Hay cigüeñas en cualquier parte de la provincia y son animales que tienen que comer, y ahora depredan sobre la perdiz, el conejo y la liebre”, dice Hernández.

¿Será verdad? ¿Son las cigüeñas tan malas como los zorros, los lobos, los topillos y los ecologistas?

Me temo que una vez más los cazadores están dando muestras de su escasos conocimientos en fauna y de su desmedida afición a buscar chivos expiatorios contra los que descargar sus escopetas de ira.  Un ornitólogo murciano se hacía hoy esta reflexión en Avesforum:

“Las 668 parejas de cigüeñas que crían en Valladolid son 1.336 individuos, que a repartir entre 394 cotos salen a unas 3,4 cigüeñas por coto. ¿Pueden 3,4 cigüenas por coto hacer semejante daño a la caza? No lo entiendo. Debe ser que yo no soy tan sabio como ellos”.

Otro naturalista comparaba el impacto de esta población con la de los más de 20.000 cazadores vallisoletanos con licencia. A quienes preguntaba si antes de acusar a las zancudas habían tenido en cuenta la general desaparición de lindes y barbechos en el campo, la quema de rastrojos, el uso de miles y miles de toneladas de pesticidas, herbicidas y abonos químicos, las enfermedades o la sobreexplotación cinegética.

Por cierto, que en el citado coto de Ceinos se produjo el año pasado uno de los peores episodios de envenenamiento en la provincia, provocado seguramente por algún cazador para eliminar depredadores y que provocó la muerte de un número importante de especies protegidas. ¿Lucha biológica?

Y es que como dijo Albert Einstein,

“hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana…. y de lo primero no estoy seguro”.

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¿Cuántas especies hay en el planeta?

02 septiembre 2011

¿Habrá vida fuera de nuestro planeta? Es muy posible, pero dada su lejanía astronómica probablemente nunca lo sabremos. La única certeza es que en nuestro “pálido punto azul” que diría Carl Sagan hay vida, mucha y muy frágil vida, aunque en realidad tampoco sabremos nunca su dimensión. ¿Cuántas especies de seres vivos pueblan la Tierra?

Un equipo de científicos acaba de dar con la cifra más fiable: 8,7 millones de especies. 6,5 millones en la tierra y 2,2 millones en las profundidades del océano; 7,77 millones de animales, 298.000 de plantas y 611.000 de hongos.

¿Te parecen muchas? Depende. Para empezar no se incluyen los virus, esos extraños seres reducidos a apenas infeccioso material genético. Sí se tiene en cuenta a las bacterias, aunque no la extrema diversidad genética de sus cepas, prácticamente diferentes en la flora intestinal de cada uno de nosotros y que en su mayor parte heredamos vía materna a través de la lactancia. En insectos puede haber cerca de un millón de especies, pero algunos investigadores suben esta cifra hasta los 10 millones. Máxime cuando en un árbol de la selva tropical un investigador identificó 1.200 especies de escarabajos, de las cuales 163 eran exclusivas de ese único ejemplar. Según los cálculos de los expertos, aproximadamente el 86 por ciento de las especies terrestres y el 91 por ciento de las marinas aún no se han descubierto.
Conocer la biodiversidad no es un ejercicio de coleccionistas. Muchas de estas especies atesoran soluciones a nuestras enfermedades o a nuestros problemas tecnológicos. Pero estamos acabando con ellas a un ritmo endiablado, olvidando que el éxito de nuestra especie reside en que llevamos miles de años copiando a la naturaleza. De continuar la actual tasa de destrucción humana de la biosfera, la mitad de todas las especies del planeta se extinguirán en 100 años, la mayoría antes de que supiéramos de su existencia y de sus posibles beneficios.

De hecho, mientras leías este artículo acaba de extinguirse otra especie del planeta. Por eso, más que preguntarnos cuántas especies hay en la Tierra, habría que preguntar: ¿cuántas especies dejaremos?

En este vídeo se resume perfectamente la importancia de la biodiversidad, os lo recomiendo.

Y este otro es un precioso cortometraje realizado para conmemorar el 50º aniversario del WWF, donde se recuerda las muchas especies animales recién descubiertas y lo mucho que nos queda por conocer.

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Nos hacemos africanos

15 julio 2010

¿Es este calor normal? ¿Lo fueron un invierno y primavera tan lluviosos? Dice el refranero que “frío en invierno y calor en verano, eso es lo sano”. Añade nuestra propia experiencia que julio es siempre el mes más caluroso del año. Pero si preguntamos a nuestros mayores nos asegurarán que “esto no es normal”, que “antes no era así”. Lo corroboran nuestros científicos tras confirmar la exactitud de sus modelos de predicción del cambio climático. El planeta se está recalentando.

En nuestro país la evidencia tiene un efecto terrible: el desierto del Sáhara ha cruzado el Estrecho de Gibraltar extendiéndose poco a poco por toda la vieja piel de toro, haciéndola cada vez más africana.

No llega solo. Le acompañan un buen número de especies del vecino continente, especialmente aves, al tiempo que las más norteñas como los urogallos desaparecen. La lista de pájaros que nunca antes habían criado en Europa empieza a ser preocupantemente extensa, desde el buitre moteado propio de las sabanas africanas o el corredor sahariano, hasta el busardo moro, los vencejos cafre y moro, y los ya comunes elanios azules.

Sales al campo y los pájaros te demuestran lo inevitable, nos estamos haciendo africanos. Como el camachuelo trompetero (Bucanetes githagineus), una especie de gorrión desertícola de color rosado y pico de coral de reclamo estridente. En 1972 se documentó por primera vez su reproducción en España, concretamente en Almería. Hoy hay más de 800 parejas en Andalucía, Murcia o Alicante, y la especie sigue en imparable expansión. El último lugar en colonizar ha sido el desierto de Los Monegros, donde esta misma semana se acaba de hacer público el nacimiento de los primeros pollos aragoneses. En el más puro estilo bíblico las trompetas de su canto, cada vez más cotidianas, nos anuncian lo inevitable. El fin del mundo climatológicamente estable ha llegado; el desierto ya está aquí.

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El cantante más incansable es extremeño

25 junio 2010

Se llama Plusma, es extremeño y un incansable cantante, pero sólo lo conocen tres personas en el mundo, sus descubridores.

Plusma, el ruiseñor, llegó al jardín de la familia Langlois el 22 de marzo. Dave, el padre, y Sammy, el hijo, dos apasionados de la ornitología, lo recibieron encantados en su casa de Villanueva de la Vera. El pájaro apareció cantando y en estos tres meses no ha parado de pregonar a los cuatro vientos la excelencia de su territorio y la no menor fortaleza de su garganta prodigiosa, prueba evidente de una altísima calidad como reproductor. Igual de día que de noche, incansable, entusiasta y entusiasmado, como ocurre con los de su especie, se le oye a todas horas pero nunca se le ve, hábilmente escondido entre las zarzas y otros arbustos donde encuentra cobijo y comida.

Es lo normal, se dirán algunos. Quizá sí pero ¿se han detenido a pensarlo? Plusma está la cuarta parte del año cantando, que se dice pronto. Y tanto antes como después se pega unos increíbles viajes migratorios entre el África subsahariana, donde pasa los inviernos, y la cacereña Comarca de la Vera, donde pasa los veranos. Miles de kilómetros de ida y vuelta hechos por la noche, orientándose por las estrellas, y todo para cantar como un loco en el jardín de los Langlois.

Como comenta con sorna británica Dave:

“Deberían condecorarlo, ponerle una placa, nombrar una calle en su honor en el pueblo, concederle una beca para su viaje a África. Sus hazañas deberían ser destacadas en todas las revistas y los periódicos en vez de la Belén Esteban esa”.

Pero en realidad no lo necesita. Tan sólo pide respeto a sus necesidades básicas. Que no le arranquemos sus arbustos favoritos en aclareos forestales tardíos, no fumiguemos la zona con insecticidas, no le acerquemos nuestros dañinos tubos de escape al nido.

A cambio se zampará cientos de miles de molestos mosquitos. Y encima seguirá regalándonos su canto, sabiendo que no es el único campeón. Que como Plusma hay multitud de locos cantarines desgañitándose estos días para impresionar a sus hembras y, por qué no, para animarnos a todos en este bello verano que acaba de comenzar.

¿No sabes cómo canta el ruiseñor? Es muy fácil reconocerlo, pues siempre da la impresión de que se va a ahogar, cantando incansable sin apenas parar para tomar aire. En este vídeo le puedes escuchar y admirar.

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Fallece el “abuelo” de los ornitólogos españoles

25 mayo 2010

Ha muerto el abuelo de los ornitólogos españoles, el entrañable Adolfo Aragüés, símbolo de la lucha por proteger del desarrollismo miope paraísos aragoneses a punto de ser destruidos como los Galachos del Ebro, el cañón de Añisclo, las lagunas de Gallocanta y de Sariñena, o las estepas de Los Monegros. Y no pudo elegir mejor fecha para su deceso, la celebración del Día Internacional de la Biodiversidad.

Nacido en Zaragoza hace 77 años, Aragüés era un veterano en el conocimiento, la divulgación y la defensa de la naturaleza en Aragón, todo un símbolo como pionero en la protección del medio ambiente español, a semejanza de Bernis o Valverde.

Doctor en Veterinaria, su voz profunda y entusiasmo contagioso nos recordaba siempre a Félix Rodríguez de la Fuente, a quien involucró en varias ocasiones en la defensa de las estepas de Los Monegros, el Pirineo y las grandes lagunas endorreicas. No en vano, en aquellos tiempos era uno de los pocos ornitólogos españoles, capaz de redescubrir la existencia de especies que habían pasado hasta entonces desapercibidas como la Alondra de Dupont, a quien él gustaba en llamar como lo hacían los pastores aragoneses, Rocín. Por ello fue a él a quien el famoso naturalista le pidió ayuda para grabar por vez primera al quebrantahuesos en el Pirineo oscense, en dos famosos nidos localizados en San Juan de la Peña y el Parque Nacional de Ordesa. También le acompañó a localizar las esquivas ortegas y gangas en escondidos bebederos de Belchite.

Maestro de ornitólogos, presidió la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) de 1984 a 1988, entidad de la que fue miembro desde su fundación en 1957.

Gran comunicador y divulgador, mantuvo durante 18 años el programa de Radio Zaragoza “Aragón y su Naturaleza”, pionero en su género. También escribió decenas de artículos en la prensa local, en lo que hoy llamamos educación ambiental y entonces era “hablar de bichos”.

El abuelo Aragüés se nos ha ido detrás de algún ave sin identificar, pero su semilla ha quedado bien plantada; especialmente en esos desiertos ibéricos que con su tesón científico y bastante mañico logró que todos los viéramos como lo que son, auténticos reductos de biodiversidad. Gracias maestro.

Foto superior: Adolfo Aragüés (derecha) acompañado de su inseparable amigo el profesor Javier Lucientes, así como del Dr. Félix Rodriguéz de la Fuente, durante una jornada de anillamiento de aves para niños (Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos)

Foto inferior: Félix Rodríguez de la Fuente, durante su visita a Gallocanta en 1978 gracias a la solicitud de Aragüés, en pleno debate para impedir la proyectada desecación de la laguna (El Heraldo de Aragón)

Addenda. Como recuerdo final al entrañable naturalista, os dejo aquí un vídeo donde se recoge el emocionante discurso que dio a Aragüés con motivo de recibir en 2007 el Premio al Desarrollo Sostenible.


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La joya secreta de la Giralda

29 julio 2009

Dice el refrán que “quien no ha visto Sevilla, no ha visto maravilla”, y tiene razón. De todas las joyas arquitectónicas de esta hermosísima ciudad su catedral, la más grande del mundo de las levantadas en estilo gótico, es sin duda la más conocida. Y de ese templo metropolitano se lleva justa fama su torre, la Giralda, antiguo alminar de la primitiva mezquita almohade.

Pero a pesar de que todos conocen al Giraldillo, la veleta con figura de la Fe que corona el esbelto campanario y que, inocentemente, dio nombre a toda la torre (la que gira), muy pocos saben de la existencia de una joya natural oculta entre los huecos de sus venerables piedras.

Son los cernícalos primilla (Falco naumanni), la joya secreta de la Giralda de Sevilla.

En el caso de Sevilla y del cernícalo primilla, la relación de esta pequeña rapaz con edificios tan emblemáticos como La Giralda, la basílica de El Salvador o el monasterio de San Isidoro ha pasado desapercibida para buena parte de la población, pero no para los científicos.

De hecho, la Guía de Aves de Europa elaborada por los ornitólogos Lars Svensson, Peter J. Grant, Killian Mullarney y Dan Zetterström, y considerado el libro de campo más común de los ornitólogos europeos, ilustra la ficha referida al cernícalo primilla con un dibujo de La Giralda desde su primera edición, editada a finales del pasado siglo.

El cernícalo primilla no es especialmente abundante en Sevilla, cuyas principales colonias se ubican en el antiguo monasterio de San Isidoro del Campo, en la Giralda-Catedral y en la Basílica del Salvador, con poco más de cien parejas en total. Sin embargo, resulta todo un milagro que su silueta siga siendo aún habitual en el interior de esta ciudad cada vez más aglomerada y bulliciosa. Incluso por las noches, donde se les puede ver cazando insectos aprovechando la iluminación nocturna del monumento.

Una alegría más que nos podemos llevar con sólo mirar por encima de tan embrujados tejados.

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Foto superior: Ángel Pulido Domínguez / Photo.net. Foto central, voluntarios de SEO/Bird Life muestran a los turistas los primillas de la Giralda (Alfredo Martínez / EFE). Bajo estas líneas, detalle de la Bird Guide de la editorial Collins, que incluye el dibujo de la famosa colonia sevillana.

Pikachu vence al quebrantahuesos

18 junio 2009

Ayer hice una prueba desoladora con mi hijo de 10 años. Le enseñé una revista de turismo ornitológico y sólo fue capaz de identificar la fotografía de un águila imperial, ignorando los nombres de grulla, avutarda, cigüeña negra y mirlo.

A continuación seguí los consejos de Alejandro Sánchez, el director de la Sociedad Española de Ornitología (Seo/BirdLife), y le pregunté por los Pokémon. Ahí mi hijo se mostró un experto, señalándome los alias de decenas de esos estrambóticos seres, con sus consabidas generaciones y evoluciones. Crecido por el éxito, pasó luego al contraataque con los Gormiti, “los invencibles señores de la naturaleza”, preguntándome uno por uno los nombres de los muñequitos de raras formas de su preciada colección. Por supuesto, no supe ni uno.

El resultado me ha dejado sumamente preocupado. Nuestros hijos lo saben todo sobre seres irreales, pero muy poco sobre las plantas y animales que les rodean, aquellos que pueden observar con sólo salir a la calle.

Ven gorriones en el patio de la escuela y para ellos son sólo pájaros, igual que las palomas, los vencejos o los buitres. Ven camelias y son sólo flores, los trigales quedan convertidos en hierbas, las encinas en anónimos árboles, las madreselvas en arbustos.

Cuando Antonio Machado habla en sus poemas de

“los álamos cantores

que guardan el camino y la ribera,

habitado de pardos ruiseñores”,

¿a qué se estará refiriendo?

La razón es sencilla, nuestra sociedad cada vez es más urbana, más de televisión, más encerrada en burbujas de cemento y cristal.

¿Cómo vamos a conservar el día de mañana osos, linces, quebrantahuesos, hayedos, robledales, incluso escribanos palustres o violetas de Sierra Nevada, si no los conocemos?

Está claro, hace falta más educación ambiental a pie de calle, más salir con nuestros hijos al campo para descubrir toda esa gran riqueza natural que nos rodea. O acabaremos declarando a Pikachu especie protegida.