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La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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La poesía también sueña con golondrinas heroicas

La reciente visita a Fuerteventura del escritor Óscar Esquivias tuvo premio doble. Disfrutar en casa de tan maravillosa persona y hacernos intercambio de libros. Uno es una joyita, el regalo perfecto para un enamorado de la poesía y la ornitología como yo. Balada de las golondrinas, de Eduardo Fraile (Editorial Pre-Textos, 2009). Qué gozada. Mínimo, casi artesano. Un libro dedicado en su integridad a las golondrinas.

Son versos tan sonoros como ellas, brindado a ellas, a sus vuelos pero especialmente a sus cantos, esa algarabía atropellada, charlatana, que tanto me ha maravillado siempre y veo con placer que igualmente enamora a Eduardo Fraile. “Lenguaje indescifrable, prodigioso y meridional”, lo define el poeta. Sus golondrinas son muy especiales, las de Castrodeza, el pueblecito vallisoletano (160 habitantes) de sus abuelos maternos donde ha pasado veranos infantiles e imagino que algún que otro retiro adulto. Lee el resto de la entrada »

Cuélate en la vida íntima de las cigüeñas más urbanas

Entre el cambio climático y el derroche de nuestros vertederos a donde tiramos la mitad de la comida, las cigüeñas hace muchos años que no llegan desde África el 3 de febrero. Con una población de cigüeña blanca no migratoria cada vez más numerosa, el famoso refrán de “Por san Blas, la cigüeña verás” ha perdido definitivamente vigencia.

Sin embargo, al permanecer durante todo el año entre nosotros, pero empezar en estos días a preparar sus nidos para una nueva temporada de cría, podríamos perfectamente adaptarlo a “Por san Blas, las cigüeñas protegerás“. Lee el resto de la entrada »

Estas son las noticias más curiosas sobre aves españolas de 2016

Gracias al anillamiento científico de aves silvestres se pueden conocer muchos detalles de la vida secreta de este apasionante grupo de animales. Las anillas se colocan en las patas de las aves. No les provocan daños ni molestias si lo hace personal cualificado.

Son un particular DNI de chapa que nos permite conocer sus pequeñas proezas, edad, velocidad de sus vuelos o las enormes distancias que en muchas ocasiones han recorrido hasta llegar a su destino en épocas de migración.

Si encuentras algún ave con una anilla, tanto si está viva como muerta o herida, es importante enviar el dato a través de www.anillamientoseo.org para que esta información no se pierda.

En la oficina de anillamiento que gestiona actualmente SEO/BirdLife, en 2016 se han recibido 50.000 recuperaciones de aves anilladas, según explica la ONG a través de una nota de prensa. De todas de las que ya se disponen de datos las historias más curiosas son las siguientes: Lee el resto de la entrada »

Mortales tendidos eléctricos arrinconan a las avutardas

avutarda

Macho de avutarda muerto tras colisionar contra tendido eléctrico.

La avutarda es la más voluminosa de las especies de la avifauna ibérica y una de las aves voladoras más pesadas que se conocen. Avutarda, avetarda u otis tarda, como se la conoce en latín, en un curioso caso de conservación del nombre vernáculo latino-hispánico desde hace dos milenios recogido ya por los historiadores clásicos Estrabón y Plinio. Es último dice, según recoge Francisco Bernis en su diccionario ornitológico: “otidas… quas Hispania aves tardas appellat“. Así llamadas porque prefieren correr a volar cuando se las molesta, y sólo emprenden vuelo en el último momento.

La razón es clara. Siendo tan corpulentas, el inmenso gasto energético de levantar el vuelo les hace ser muy conservadoras (o vagas) en eso de surcar los aires. Por la misma razón no ascienden demasiado en altura. Sus vuelos son bajos, pesados pero poderosos.

Tanques alados, apenas tienen capacidad para maniobrar en el aire. Por eso vivean en páramos y zonas desarboladas, sin más obstáculos que el cierzo. Hasta que llegamos nosotros. Ahora todas esas planicies están cruzadas por infinidad de tendidos eléctricos de alta tensión, media o baja, pero todos ellos mortales cables invisibles de torreta en torreta con los que fatalmente chocan las pobres aves. Lee el resto de la entrada »

Vuelven las oscuras golondrinas, cada vez más pronto

 

golondrina común foto eduard reverte

El sevillano Gustavo Adolfo Bécquer era un grandísimo poeta, pero de aves no tenía ni idea. Uno de sus versos más famosos asegura: “Volverán las oscuras golondrinas de tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a tus cristales, jugando, llamarán”. Pero no. No eran golondrinas (Hirundo rustica) sino aviones comunes (Delichon urbicum). Lee el resto de la entrada »

El huracán Joaquín envía un charlatán a Canarias

Charlatán

Te guste o no el mundo de los pájaros, hay sobre ellos noticias sensacionales que interesan a todos. Como la increíble observación realizada estos días en la isla de Lanzarote (Canarias). La realizó el pasado 30 de septiembre mi colega de pajareo en esa isla Francisco Javier García Varga.

Estaba en la localidad turística de Puerto del Carmen haciendo algo de deporte por un camino cercano a la costa cuando, según ha explicado él mismo, le pasó volando y reclamando un ave que no pudo identificar (en estos casos siempre vas sin prismáticos) “pero dejándome ya con la sensación de que lo más probable era que fuese algo raro”, reconoce.

Entusiasta y experto en rarezas ornitológicas, a primera hora del día siguiente ya estaba de nuevo en la zona con todo el equipo bien afilado: prismáticos, telescopio y cámara fotográfica con potente objetivo. Dio pronto con el bicho y sus sospechas quedaron rápidamente confirmadas.

Se trataba de una hembra o joven de charlatán (Dolichonyx oryzivorus), un pájaro propio de los ecosistemas agrícolas americanos, así llamado por tener un gusto machacón por el canto. Canto raro donde los haya, metálico y burbujeante; un b’bob-o-lii’ink aflautado y algo onomatopéyico del que procede su nombre vulgar en inglés: bobolink.  Lee el resto de la entrada »

El increíble viaje de un vencejo pekinés supera a Marco Polo

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Durante siglos hemos estado fascinados por los vencejos, esas gritonas aves de nunca parar, capaces de comer, copular y hasta dormir en el cielo. Sin duda el ave más común y desconocida de nuestra fauna.

Gracias a las nuevas tecnologías, esa fascinación se está tornando en absoluto asombro científico. Como ya os conté en otro post,  Goyeneche, un joven vencejo común nacido en 2012 en Madrid, viajó hasta Uganda y Tanzania, cerca del lago Victoria, para meses después seguir hasta Kenia, cerca de la isla de Zanzíbar, a 6.000 kilómetros de su nido. La vuelta la hizo pasando por la República Democrática del Congo, la costa de Camerún e incluso una zona de alta mar cerca de la costa de Liberia. En menos de diez meses realizó un viaje de más de 20.000 kilómetros antes de regresar a Madrid… y todo ello sin detenerse a descansar o dormir.

Pero hasta en esto nos gana China. Un estudio ha revelado que los vencejos de Pekín (Apus apus pekinensis) que crían en su turístico Palacio de Verano viajan más de 13. 000 kilómetros, solo de ida, para pasar el invierno en el sur de África antes de retornar al país asiático la primavera siguiente, lo que sumaría alrededor de 26.000 kilómetros en su periplo migratorio anual. Visto así, Marco Polo queda como un aprendiz de viajero.

Según explica SEO/BirdLife a través de un comunicado, esto significa que, en su tiempo de vida, de media esta subespecie oriental del vencejo común  cubrirá una distancia migratoria mayor de 180.000 kilómetros, cerca de la mitad de distancia desde la Tierra a la Luna. La información ha sido publicada por el portal británico Rare Bird Alert, especializado en la divulgación de rarezas y otros aspectos fascinantes de las aves. Lee el resto de la entrada »

Ya han llegado las golondrinas, los cucos y los ruiseñores

Golondrina ventana_Mario Cea

Las aves migratorias están de vuelta a casa. A la nuestra, pues para ellas tan casa es la zona de invernada como la de cría. Volver a disfrutar con el vuelo familiar de las primeras golondrinas en los pueblos, escuchar en el soto el primer ruiseñor, la bella oropénola, el aprovechado del cuco o el incansable abejaruco; también las meseteñas collalbas. Lo habrás notado estas vacaciones a poco que hayas salido al campo, donde el milano negro vuelve a ser habitual. La primavera es ahora mismo una evidencia pajaril, aunque cada vez estas especies llegan con el calendario más trastocado.

Las golondrinas, por ejemplo, vuelven cada vez más pronto a España. El estudio y seguimiento de las poblaciones que lleva a cabo SEO/BirdLife de manera continua está permitiendo constatar un cambio en sus pautas migratorias. En medio siglo, la llegada de estas aves desde África al comienzo de la primavera se ha adelantado dos semanas. Si en la década de los 60 del siglo XX la fecha media de llegada a la península Ibéricaestaba en torno al 30 de marzo, ahora está en el 16 de marzo.

Los primeros ejemplares de golondrina común (Hirundo rustica) llegan en el mes de febrero y los últimos en partir lo hacen en el mes de noviembre.  Además, la península Ibérica es una zona de paso de parte de la población europea. Millones de golondrinas atraviesan en primavera nuestro territorio cuando se dirigen hacia las zonas de cría en el norte del continente y vuelven a pasar hacia el sur en otoño en su ruta hacia las áreas africanas donde invernan.

Gracias al registro de los primeros avistamientos por parte de observadores aficionados a las aves es posible anotar cada año la fecha de llegada y de paso migratorio de esta especie por el mayor número posible de lugares (Programa Aves y Clima de SEO/BirdLife). El registro de estos datos desde mediados del siglo XX ha permitido constatar el adelanto de la llegada de las golondrinas a España.

“Esta pauta podría tener que ver con el cambio global”, explica Blas Molina, técnico del área de Seguimiento de Avifauna de SEO/BirdLife, a través de una nota de prensa. “Unas temperaturas más benignas conllevan que la disponibilidad de insectos sea mayor y haya recursos disponibles para un ave insectívora a finales de invierno, pero parece que esto por sí solo no explica estos cambios en los patrones de migración”, matiza el ornitólogo de SEO/BirdLife.golondrina3© José Manuel Arcos

Otros factores como los cambios en el uso del suelo en el norte de África parecen tener un peso mayor en el acortamiento de las distancias migratorias, comenta Blas Molina. De hecho, esto ha dado lugar a un aumento de los individuos que deciden no cruzar al otro lado del Sahara para pasar el invierno y se quedan en zonas del norte de África. Esto implica acortar el camino de ida y vuelta y que puedan llegar mucho más pronto a las zonas de cría en Europa.

Paralelamente al adelanto de la llegada de la golondrina en primavera a España, se ha registrado un aumento de los individuos presentes en pleno invierno (diciembre-enero) principalmente en el suroeste peninsular, en las zonas más térmicas, explica Blas Molina.

Sobre los viajes de las golondrinas

En sus rutas migratorias, las golondrinas tienen que atravesar zonas marinas y aunque cruzan por el Estrecho de Gibraltar, no desdeñan hacerlo también por pleno mar hasta alcanzar la costa. El cruce África-Europa puede verse frenado por los vientos fuertes de Levante que soplan con frecuencia en la zona del Estrecho. Las condiciones meteorológicas en un año concreto pueden influir por tanto en un atraso o adelanto del cruce desde África a Europa en esa temporada. Sin embargo, la larga serie histórica de observaciones permite constatar que hay una marcada y continua tendencia a adelantar su llegada a Europa, al margen de las variaciones que puedan darse entre años consecutivos.

Durante sus viajes, las golondrinas utilizan los ríos y las líneas de costa que marcan la dirección de avance. Y usan las masas de vegetación en los humedales para pasar la noche. En esas ocasiones se pueden concentrar cientos y hasta varios miles de ellas, sobre todo una vez terminada la reproducción. 

Golondrina, Ave del Año 2014

La golondrina común fue declarada Ave del Año 2014 por SEO/BirdLife, ya que se ha constatado un fuerte declive de su población, que ha descendido un 30% en la última década. En 2004 se estimó una población de 30 millones de golondrinas comunes en España. Lamentablemente, las estimaciones actuales indican una reducción en torno a 10 millones de ejemplares.

Fenología golondrina

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Llegan las viejas locas a Canarias

Pardela

Un año más han llegado, puntuales a su cita. Son mis queridas viejas locas, las pardelas cenicientas (Calonectris diomedea). Las he visto ayer cuando regresaba en el ferry de Lanzarote a Fuerteventura, justo enfrente de ese solitario volcán en medio del Atlántico que es la isla de Lobos.

Espantadas por las espumas (y ruidos) del barco, levantaron cansinas el vuelo más de 50 de estas curiosas gaviotas nocturnas, nuestro albatros europeos. No me extraña que se hicieran las remolonas.

Desde que abandonaron las aguas de Canarias, hace ahora cinco meses, se han metido entre pecho y pluma más de 10.000 kilómetros de océanos impetuosos. Sin tocar tierra firme, durmiendo y alimentándose en el mar, buscando esas curiosas “autopistas de viento” que les permiten surfear sobre las corrientes marinas, han visitado las aguas del sur de África pasando antes por Brasil como quien se da un pequeño rodeo. Y ahora regresan de nuevo a Canarias con el difícil empeño de sacar adelante un nuevo pollo, tan sólo uno por pareja, que entre incubación y cría no estará listo para enfrentarse a tan formidable aventura viajera hasta dentro de seis meses; todo un récord de crianza en la naturaleza.

Aún más. Para encontrar pesca suficiente los adultos se verán obligados a hacer largos desplazamientos entre Canarias y la costa del Sáhara y Mauritania, mientras el pollo esperará pacientemente en su hura la llegada de la pitanza incluso durante varios días de exigente ayuno.

Tanto trabajo para que muchas de estas aves se queden en el camino enganchadas en los anzuelos de algún palangre, intoxicadas por un vertido tóxico o por los numerosos plásticos de nuestra basura marina que trágicamente ingieren al confundirlos con comida. Tanto trabajo para que luego un descerebrado se canse de su gato y lo suelte cerca de la colonia, con el torpe propósito de que el minino acabe con decenas de estas aves maravillosas y protegidas. O para que otro bodoque capture los pollos y se los coma en ese escalofriante desafío a la razón en que consiste el bestialismo de buscar raros caprichos gastronómicos.

Todo eso pensaba yo ayer mientras seguía con la vista el vuelo pausado de las pardelas sobre las olas canarias. Buena suerte viejas compañeras. Locas, que estáis locas.

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Viajeros imposibles: de Madrid a Kenia sin parar a dormir

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© Wikimedia Commons

Casi de repente, los cielos españoles han enmudecido. ¿Te has dado cuenta? Apenas quedan vencejos. Esas aves locas y gritonas que pasan raudas por los edificios en cerradas formaciones. Las mismas que nos estropean tantas fotos de paisajes al cruzar veloces por delante del objetivo de la cámara. Esas que mucha gente confunde con las golondrinas pero nada tienen que ver con ellas. Los vencejos se han ido.

Vencejo con geolocalizador © Javier de la Puente SEO BirdLife

Vencejo con geolocalizador © Javier de la Puente / SEO BirdLife

Llegaron muy tarde de África, al final de la primavera, y se van muy pronto, a mitad del verano. La mayoría de sus efectivos europeos ya ha abandonado el continente europeo. El pasado sábado, voluntarios de la Fundación Migres censaron más de 30.000 vencejos en uno solo de los observatorios instalados en el Estrecho de Gibraltar. Lo cierto es que cientos de miles de ellos están cruzando por todo el sur español. Un flujo constante que se mantendrá activo hasta la próxima semana.

¿A dónde van?  En realidad son más de allí que de aquí. En realidad son de ninguna parte. Hijos del viento, tras siglos de incógnitas, los movimientos de esta pequeña ave (apenas 40 gramos de peso) empiezan a conocerse ahora gracias al uso de minúsculos geolocalizadores instalados sobre sus espaldas a modo de diminutas mochilas.

No son GPS. Registradores de la cantidad de luz recibida, mediante complicadas fórmulas astronómicas a partir de la hora del amanecer y del anochecer y del número de horas diarias de luz, son capaces de especificar dónde se encuentra el ave en cada momento.

En verano de 2012 SEO/BirdLife marcó ocho vencejos comunes con geolocalizadores y, un año después, los técnicos del Programa Migra consiguieron recapturar uno para descargar la información almacenada en su aparato. Se trataba de Goyeneche, un joven vencejo nacido ese mismo año en Madrid.

Los resultados obtenidos nos han dejado a todos boquiabiertosDesde el municipio madrileño de Nuevo Baztán, viajó hasta Uganda y Tanzania, cerca del lago Victoria, para meses después seguir hasta Kenia, cerca de la isla de Zanzíbar, a 6.000 kilómetros de su nido. Muy diferentes esas extensas áreas de selvas y sabanas de su meseta castellana de nacimiento.

La vuelta la hizo pasando por la República Democrática del Congo, la costa de Camerún e incluso una zona de alta mar cerca de la costa de Liberia. En menos de diez meses realizó un viaje de más de 20.000 kilómetros antes de regresar a Madrid… y todo ello sin detenerse a descansar o dormir.

No pueden parar. Como su nombre científico indica [Apus significa en griego “sin patas”], tienen tan atrofiadas las extremidades inferiores que es como si no existieran. Apenas pequeñas garras para colgarse unos segundos de riscos y paredes.

Comen, beben, copulan y hasta duermen en el aire. Sólo reposan para incubar y alimentar a los pollos. El resto del año, 24 horas al día, vuelan y duermen a gran altura. Si cayesen al suelo no podrían levantarse. Por eso yo las llamo cariñosamente “las aves de nunca parar”. 

Este verano se han marcado más vencejos con geolocalizadores gracias al patrocinio de la Fundación Iberdrola. Un total de 32, en tres provincias españolas: 22 en Madrid, 6 en Ciudad Real y 4 en León, todos equipados con esos dispositivos en su espalda que nos permitirán espiar sus secretos viajes imposibles.

Se acaban de ir y ya los hecho de menos. 

El viaje del vencejo ‘Goyeneche’ ©SEO-BirdLife

El increíble viaje del vencejo ‘Goyeneche’. ©SEO-BirdLife

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