Siento vergüenza por Tordesillas. Vergüenza torera, aquella que dicen que les entra a los matadores de toros cuando el miedo a ponerse frente a un morlaco se apodera de ellos; cuando no se atreven a dar la cara y salen huyendo.
En Tordesillas no se atreven a dar la cara y aceptar que el Toro de la Vega no es una tradición, es una salvajada propia de esa España Negra que hace 200 años ya criticara Goya, nuestro más célebre antitaurino.
Hoy martes 14 de septiembre, al mediodía, morirá otro pobre toro en la vega de Tordesillas.
Un supuesto “evento taurino” declarado de Interés Turístico Nacional para vergüenza de España.
La víctima se llama esta vez Platanito. Vaya nombre para un formidable animal perteneciente a la ganadería abulense de Valdeolivas. Cinco años, 580 kilos de peso, pelo negro bragado y grandes cuernos afilados como estiletes. Su perfección física no le valdrá para nada. Está condenado a morir vilmente.
Un sinvergüenza, el más bestia de 300 caballistas, la mitad armados con largas lanzas, acabará con la vida del astado para vergüenza de Tordesillas, de Valladolid y de España.
No puede ser cultura la humillación y tortura de un ser vivo. Me avergüenzo de ello. Por suerte no soy el único. Cada vez somos más. Y cada vez son menos los sinvergüenzas que disfrutan con estas muestras públicas de sadismo y tortura a los animales.
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En este vídeo grabado por Igualdad Animal puedes ver (si tienes estómago) cómo mataron el año pasado al toro de la Vega los que dicen que el animal no sufre.
En este otro vídeo, más de 400 intelectuales y artistas firman un manifiesto contra la celebración del Toro de la Vega.
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Foto: Igualdad Animal
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