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La crisis resucita a los furtivos

02 junio 2013

Mejillones

Llaman a la puerta de casa. Un coche rojo, pequeño pero con apariencia de deportivo, está aparcado con el motor encendido. De pie, un joven de unos 25 años espera mi aparición. Dentro del vehículo está su novia.

¿Quiere mejillones fresquitos, recién cogidos esta mañana?

Su pregunta me sienta como un bofetón. En Fuerteventura, donde vivo, la especie nativa de mejillón (Perna perna) es diferente a la popular gallega. Y está en peligro de extinción, estrictamente protegida, precisamente por culpa de la sobrepesca. Hace 40 años los había, literalmente, a paletadas. Casi nadie los cogía y los pocos que tenían interés por ellos los arrancaban de las rocas con una pala hasta llenar sacos de 25 kilos. Pero ahora está prohibido.

Así que no me aguanto. Y le amenazo con llamar a la Guardia Civil. El chaval se queda helado, vuelve al coche y se marcha, aunque a su compañera le da tiempo para insultarme mientras me grita eso de que “esto se hizo siempre así y no es ilegal”.

Jóvenes, en paro, ociosos, con coche y móvil de última generación. Amigos del dinero fácil, de buscarse unos extras aprovechando un recurso que, según ellos, sólo los muy listos son capaces de obtener. Son los nuevos furtivos.

“Por lo menos hacen algo y no roban”, me comenta la vecina, siempre tan positiva. No se da cuenta de que sí que roban. Las riquezas naturales de todos, también las suyas y las mías.

La imagen de estos furtivos de nuevo cuño poco o nada tiene que ver con los de antes. Gentes como José Escobar, mítico cazador del Coto de Doñana que hacia 1950 tuvo en jaque y durante años a toda la guardería. Dicen que cuando finalmente el guarda mayor lo capturó iba desnudo para no espantar a la caza con el olor y el ruido de sus ropas. Aunque poca ropa tendría, añado yo, pues era el hambre y la miseria la única razón de su furtiveo.

Pajarillos fritos, marisco vedado, verdura y fruta robada en las huertas, pezqueñines, … Como en la terrible postguerra española vuelven los furtivos, los robaperas, los timadores, aunque de momento la mayoría son de guante blanco. Aún no lo hacen por necesidad. De momento.

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El litoral de Canarias se sigue privatizando a costa de nuestra costa

25 marzo 2013

Hotel Bahia Real. jpg

Les da lo mismo. Antes porque eran tiempos de gozosa burbuja inmobiliaria y ahora porque la explosión de esa burbuja nos ha dado a todos en la cara y hay que salir de la crisis “sea como sea”. El litoral español sigue siendo objeto de compraventa, a pesar de que ya desde época de los romanos la ribera del mar estaba considerada como res communes omnium, cosas comunes cuyo uso pertenece a todos los ciudadanos y no se puede ni vender ni comprar.

Un ejemplo lo estamos sufriendo en la isla de Fuerteventura. En el norte, en Corralejo, se levantó hace una década un descomunal centro hotelero de cinco estrellas, el Hotel Bahía Real. Erigido a pie de playa, sin dejar el mínimo espacio para los peatones, se ubica en una zona donde la rocosa rasa marina impide entrar en el agua sin destrozarse los pies. Un poco raro poner allí un hotel de lujo ¿verdad? Aunque no tanto, pues existía un Plan B. Dragar toda la zona, urbanizar la playa, instalar pasarelas y hasta poner un chiringuito. Como en los viejos tiempos.

Poco ha importado que existiera un informe de la Viceconsejería de Ordenación Territorial del Gobierno de Canarias desfavorable al dragado. O que no cuente con la preceptiva tramitación ambiental.  Que el proyecto se sitúe en un Área de Importancia para las Aves, IBA Marina Estrecho de la Bocaina (ES401). Que linde con el límite del Parque Natural Dunas de Corralejo, espacio protegido y declarado Lugar de Importancia Comunitaria LIC y Zona de Especial Protección de Aves ZEPA dentro de Red Natura 2000. Que altere la integridad natural del dominio público. Que ocupe la línea de costa sin dar paso peatonal.

El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente ha autorizado a los propietarios del hotel a ocupar 1.976 metros cuadrados de terreno perteneciente al Dominio Público Marítimo-Terrestre. También a dragar la rasa rocosa intermareal en una zona de unos 1.853 metros cuadrados y a instalar en la playa un kiosko-bar y 450 hamacas. El canon que deberá pagar la empresa por disfrutar casi en exclusiva de una playa accesible desde sus instalaciones no puede ser más ventajoso: 43,84 euros por metro cuadrado y año.

Greenpeace, Adena WWF, SEO/ Bird Life y Agonane -Ben Magec/Ecologistas en Acción han presentado alegaciones a esta venta descarada de nuestro patrimonio común, pero hay pocas esperanzas. Aunque los jueces les den la razón, tardarán años en hacerlo. Y para entonces el dragado estará concluido y el chiringuito funcionando a rentable y pleno rendimiento.

Por si hubiera alguna duda del “interés general” de la operación, el ayuntamiento ha querido favorecer a este hotel y en varias ocasiones ha enviado su maquinaria pesada para tratar de modificar la playa. Sin éxito (y sin el permiso de Costas).

Hotel Bahia Real 2

Fotos: Agonane -Ben Magec/Ecologistas en Acción

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El arte reivindica un mar sin plásticos… ni chancletas perdidas

01 marzo 2013

FlipFlop_fish_1000

El plástico nos ahoga. Un material que usamos como desechable cuando en realidad puede tardar décadas, y hasta siglos, en degradarse. Ya os he hablado varias veces en La Crónica Verde de los terribles efectos de tanto plástico arrojado al mar: islas de plástico, albatros ahogados en plástico. Pero hasta ahora no os había contado que también se puede hacer arte con estos deshechos. Es el proyecto Skeleton Sea, que precisamente la gente de Madrid puede conocer de primera mano este fin de semana si se acerca al congreso temático “Por un mar sin plásticos”, programado en la quinta entrega de la mayor feria de submarinismo de España, la Dive Travel Show 2013.

Allí se podrán ver algunas increíbles esculturas hechas con la basura que el mar devuelve a las playas. Entre ellas Free FlipFlop, el increíble pez multicolor de dos metros realizado con chancletas abandonadas en la costa. La idea fue de mis colegas Xandi Kreuzeder y Kuki de Dios. Un loco proyecto realizado en apenas un día y en el que tuve el placer de participar como recolector de cholas, como llamamos en Canarias a las que los anglosajones denominan flip-flop por el peculiar sonido que emiten al caminar. Y digo loco proyecto porque la playa elegida fue una de las más salvajes y bellas de Fuerteventura, Esquinzo, cerca de El Cotillo, donde presuponía que no habría apenas basura. Pero la había. Y mucha. Gracias a la colaboración de los surferos aparecieron zapatillas y aletas por cientos. Más de 250 en apenas 24 horas.

Os dejo a continuación el vídeo que resume el increíble trabajo de estos dos artistas. Pero no me busquéis haciendo piruetas sobre una de esas tablas, lo mío no es el equilibrio.


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Productos ecológicos: mucha calidad pero muy poca información

08 octubre 2012

A muchos de nuestros emprendedores rurales les falla lo más importante. Hacen lo difícil, cuidar con mimo su producto, luchar contra viento y marea por sacar adelante un negocio familiar en época de crisis global pero también local, cuando un nuevo éxodo espanta a los pocos que aún seguían apostando por vivir en los pueblos; empeñados en cerrar los oídos a los cantos de sirena de las grandes ciudades y abrirlos tan sólo al canto de las alondras. Pero olvidan hacer lo fácil, saber vender bien sus productos, diferenciarlos de tanta oferta industrial, despersonalizada, ajena al paisaje y a la cultura del campo.

Un ejemplo ilustra esta carencia. Acabo de comprar carne ecológica. Es la única garantía que tengo de comer una carne sin tantos antibióticos como nos meten a diario de tapadillo en los filetes.

Mi primera sorpresa fue su origen. En Fuerteventura, donde vivo, no existen ganaderos ecológicos, pero ésta que compré viene de la isla de El Hierro, al otro extremo del archipiélago. Nada que ver con productos de kilómetro cero, pero como la que se vende aquí normalmente viene de Argentina o Brasil, algo hemos ganado.

La segunda sorpresa llegó de la mano del etiquetado y resultó mucho peor. Al considerable precio de 16 euros el kilo, tan sólo indicaba “lomo ecológico”. Como comprador me quedé en blanco. ¿Era vaca o cerdo? ¿Lomo alto o bajo? Pero como consumidor sensibilizado las preguntas fueron muchas más: ¿De qué raza es el animal? ¿Qué come habitualmente? ¿Dónde come? ¿Cómo vive y quienes le cuidan? Toda esa información inexistente me habría ayudado a pagar sin dolor esos 16 euros por lo que en Canarias llamaríamos una humilde “carne de componer”. Pero me quedé sin saber por qué era más cara y mejor que la que suelo comprar en el supermercado a 8 euros el kilo.

En pleno siglo XXI, en la sociedad de la información, todos estos datos son tan importantes como fáciles de comunicar al consumidor. Un folleto explicativo habría bastado. O mejor aún. Una sencilla página web, un blog gratuito y un código QR impreso en la etiqueta sería suficiente. Y necesario.

Porque en tiempos tan difíciles como los actuales toca reinventarse o morir. No hay más alternativas.

La Fundación Félix Rodríguez de la Fuente ha puesto en marcha el proyecto ConSuma Naturalidad. Échale un vistazo. Seguro que ayuda a productores y consumidores a poner en valor nuestra excepcional biodiversidad productiva.

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¿Qué isla de Canarias es uno de los mejores lugares del mundo para ver el rayo verde?

05 octubre 2012

Lo reconozco, soy un afortunado. Lo he vuelto a ver. Una vez más en esta tierra única. Y una vez más junto a la mujer amada y en compañía de amados amigos. Es tal mi felicidad que no puedo esconder por más tiempo el secreto. Aunque muy pocos lo saben, la isla canaria de Fuerteventura (Tindaya, El Cotillo, Ajuy) es uno de los mejores lugares del mundo para ver el rayo verde. Un turismo diferente, de ciencia y de amor.

Siempre pensé que el rayo verde era un invento, hijo exclusivo de la prolífica imaginación de Julio Verne. En su novela de igual título, el escritor francés relata el aventurero viaje de dos curiosos hermanos gemelos, Sam y Sib, para tratar de casar a su sobrina, la bella señorita Campbell. Personas supersticiosas, creían a pie juntillas en una pintoresca leyenda. Aquella que afirma que la pareja que logre observarlo quedará perdidamente enamorada para siempre. Un momento mágico donde el amor se nos revela con toda claridad.

Esta romántica leyenda sólo tiene de real una cosa: el rayo verde existe. En la Wikipedia se explica con todo lujo de detalles cómo y por qué se produce. Se trata de un fenómeno óptico real producido preferentemente a la puesta del sol bajo particulares condiciones atmosféricas: cielos limpísimos, sin nubes en el horizonte, a ser posible en el mar y en días de calma de otoño e invierno.

Algunas veces, muy pocas, cuando el rojo disco solar está a punto de ocultarse, el extremo final del astro súbitamente cambia de color y durante apenas un segundo se torna verde intenso antes de desaparecer. El propio Julio Verne lo describe como

“…un verde que ningún artista podría jamás obtener en su paleta, un verde del cual ni los variados tintes de la vegetación ni los tonos del más limpio mar podrían nunca producir un igual. ¡Si hay un verde en el Paraíso, no puede ser salvo de este tono, que muy seguramente, es el verdadero verde de la Esperanza!”

En ese momento sientes una mezcla de alegría y asombro, sabedor del privilegio de haber observado tan extraño fenómeno. Y si a tu lado tienes a alguien a quien amas, las penumbras del momento te ayudan a hacer aún más intenso el instante.

Científicamente el fenómeno no tiene misterio. Está producido por la refracción de la luz al atravesar la atmósfera. Actuando como un prisma, los rayos de alta frecuencia (verdes y azules) permanecen visibles en la parte superior del sol mientras que los rayos de baja frecuencia (rojos y naranjas) quedan ocultos por el horizonte.

Pero anímicamente me dice mucho. Me recuerda que, como afirmaba el inmortal Mario Benedetti en su poema No te rindas,

Aunque el sol se esconda,

Y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma

Aún hay vida en tus sueños.

Foto: Andy Young / Wikipedia

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La muerte destruye nuestras últimas bibliotecas vivas del saber

30 mayo 2012

Hoy enterramos en Casillas del Ángel a Catalinita. Catalina Méndez tenía 81 años. Era mi vecina y una experta artesana del telar y la palma, pero era mucho más. Era la memoria viva de Fuerteventura, ese en palabras de Unamuno “esqueleto de isla” donde la supervivencia de su población fue siempre una lucha titánica contra el desierto. El año pasado enterrábamos a su inseparable marido, Ezequiel Morales. El horno de pan, el telar de la casa terrera con techo de torta, el corralito de las cabras y los secos pajeros lloran inútiles una soledad que ya barruntan será definitiva. Los viejos sonidos se extinguen con ellos y con esos pueblos del silencio.

Aseguraba el etnólogo maliense Amadou Hampaté Ba que cuando un anciano muere en África es como si una biblioteca ardiera, pues con su desaparición se extingue la infinita sabiduría transmitida oralmente por sus antepasados. En España la tragedia es aún mayor. Nuestra cultura más íntima, nuestra tradición oral, está en trance de extinguirse. Después de transmitirse y enriquecerse a lo largo de milenios de padres a hijos y de abuelos a nietos, la cadena se ha roto. Ya no escuchamos a los mayores, a los sabios de la Tierra. Sus enseñanzas, enraizadas en el experto manejo del territorio, se consideran inútiles en estos tiempo de alta tecnología global. Craso error.

Siento como propia la muerte de Ezequiel y Catalinita. La entrañable pareja se va sin dejarnos herederos de su sabiduría. Pasé muchas horas hablando con ellos, recopilando historias, leyendas, técnicas, costumbres. Hoy siento no haber invertido más tiempo, pero ya es tarde. Como lo he sentido aún más profundamente con la reciente muerte de Emilia, esa querida abuela a la que tanto quise y que tanto me enseñó.

Nos quedamos sin bibliotecas. Ojalá no nos veamos en la obligación dentro de unos años de volver al mundo rural, a la supervivencia, al autarquismo más descarnado. Porque cómo eso ocurra ¿a quién vamos a preguntar dónde están las fuentes, cómo se maneja el ganado y los cultivos, qué plantas son medicinales, cómo se hace el pan o se levanta una casa con piedras y barro?

Como homenaje a Ezequiel y Catalinita os dejo a continuación un documental donde la inseparable pareja nos explica paso a paso cómo se hacía el pan en Fuerteventura. Una tierra tan pobre que, como ellos me señalaban, las familias sólo cocían pan una vez al año, el día de la fiesta del pueblo. El resto del tiempo gofio amasado.

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El feísmo se extiende por las plazas de medio mundo

07 mayo 2012

Mirad esta foto y dadme vuestra opinión. Me la envía el gabinete de prensa del Ayuntamiento de Antigua, en la isla de Fuerteventura, Reserva de la Biosfera y centro turístico de primer orden. Es la nueva plaza que han inaugurado en la localidad de El Castillo, todo un ejemplo de libro del feísmo arquitectónico. Miradla y decidme si no os da la misma vergüenza que a mí. Esos árboles esqueléticos en alcorques mínimos, esos enlosados de hormigón alternando con retazos de césped artificial, esos focos en plan campo de fútbol terriblemente provocadores de contaminación lumínica, esas palmeras americanas en la tierra de la palmera canaria, esas papeleras de madera tropical, esos bancos de cemento,…

Sus promotores son los mismos políticos a los que luego se les llena la boca con palabras tan rimbombantes como desarrollo sostenible, paisaje, defensa de los cielos nocturnos, ecología y medio ambiente.  Sus ejecutores (de ejecutar, asesinar el paisaje a sangre fría) son arquitectos de pantalla de ordenador totalmente descontextualizados del mundo real que hacen sus proyectos igual para Canarias que para Gambia o Estocolmo.

Sí amigos. Es la terrible plaga del AutoCAD, el programa favorito de los arquitectos de escuadra y cartabón desbrozador, de las plantillas replicantes y de los arbolitos de copiar y pegar para los que nunca se tiene en cuenta algo tan obvio como que esos árboles crecen. Desde hace dos décadas su fea mano se extiende sin pudor por plazas y calles de medio mundo a la sombra de una supuesta propuesta minimalista, moderna, cool. ¿Se sentirán orgullosos de tamaño bodrio?

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Primera manifestación mundial a favor de las renovables

26 marzo 2012

El pasado sábado viví uno de los momentos más emocionantes de mi vida. En Fuerteventura, una pequeña isla en medio del Atlántico que en apenas 20 años ha sido parcialmente destruida por la avaricia del turismo insostenible, con una sociedad apática y conformista, cerca de 10.000 personas se lanzaron a la calle para gritar como una sola voz: “No al petróleo, sí a las renovables“.

A mi lado, entre el tumulto, Sara Pizzinato @pizzina78, responsable de la campaña de transporte y cambio climático de Greenpeace, no podía ocultar su feliz estupor. Asistíamos a la primera manifestación mundial a favor de las energías renovables, un sueño imposible hace apenas unos meses.

Es verdad que la convocatoria estaba algo forzada. La población ante todo protesta por la actitud colonial de un gobierno central que, al más puro estilo caciquil, ha autorizado a Repsol a realizar prospecciones petrolíferas frente a las costas de Fuerteventura y Lanzarote en contra de la voluntad de la población local.

  • Ajeno a los intereses económicos de la región, pues estos trabajos afectan a la imagen turística del Archipiélago.
  • Ajeno a los extraordinarios valores ambientales de un mar único.
  • Ajeno a que las dos islas están declaradas por la Unesco Reserva de la Biosfera.
  • Ajeno al peligro de que un vertido inutilice nuestras desaladoras, de donde obtenemos el 100% del agua potable, y nos condene al éxodo.
  • Ajeno a que en el año 2004 el Tribunal Supremo anuló los permisos concedidos a Repsol para perforar el subsuelo marino frente a las costas de Fuerteventura.
  • Ajeno a que esta industria destrozará más puestos de trabajo que los magros ofertados.
  • Ajeno a que esas prospecciones no harán que en Canarias la gasolina nos vaya a costar más barata.
  • Ajeno a que apostando por las energías fósiles sólo avanzamos más deprisa hacia el desastre ambiental y la tragedia de nuestra especie.
  • Ajeno a que el petróleo es una energía del pasado y que el futuro es renovable 100%.

Es cierto que nuestra dependencia del petróleo no puede cambiarse de la noche a la mañana.

  • Que Canarias está a la cola en España en renovables por culpa de nuestros corruptos políticos y sus oscuros intereses (30% media nacional, 6% media canaria).
  • Que mientras decimos no a Repsol se sigue promoviendo en la isla una disparatada autopista que pretende unir el norte con el sur para llegar a ningún lado después de destrozar nuestro paisaje más virgen.
  • Que han ampliado aeropuerto y puertos sólo para seguir consumiendo territorio a velocidad endiablada.
  • Que el turismo aquí se hace a golpe de coche de alquiler y que el transporte público es una entelequia.

Sí, todo eso es verdad. Pero también es cierto que el sábado miles de voces gritábamos todos juntos: “No al petróleo, sí a las renovables“. Y que aún hoy estoy emocionado.

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El fantasma de Chillida vuelve a aparecerse en Fuerteventura

27 enero 2011

Era de prever. Como cada cuatro años desde hace 20, siempre unos meses antes de las elecciones, el fantasma de Chillida vuelve a aparecerse en Fuerteventura. Su alargada sombra se refleja sobre la montaña mágica de Tindaya, a la que el escultor soñó un día perforada a mayor gloria del arte.

Dicen los políticos canarios que esta vez va en serio, que el gran cenotafio subterráneo de 50 metros de altura y dos chimeneas saldrá adelante ajeno a los 30 millones de euros pagados por el Gobierno regional en comisiones antes de haberse movido una sola piedra. Las normas que velan por la conservación del espacio, el más protegido de España (tiene siete figuras de protección) permiten vaciarlo y urbanizarlo, pues todo es compatible en política. Y la familia del artista recuperará al fin la felicidad perdida tras el reciente cierre de su museo patrio porque nadie iba a verlo. La máquina de hacer dinero puede volver a funcionar a la grupa de esta crisis galopante donde sólo los más listos triunfan.

Como el catedrático de Ecología y presidente de WWF España, Francisco Díaz Pineda, quien firmó la declaración favorable de impacto ambiental pues en su opinión es posible agujerear Tindaya sin degradar la montaña. A cambio se le ha elegido a dedo para coordinador el estudio del futuro Parque Nacional de Fuerteventura que, curiosamente, no incluye entre sus límites a la Montaña Mágica. O el ex presidente de Adenex Santiago Hernández, también miembro del reducido equipo de sabios pro-Tindaya, buen ecologista arrepentido que además forma parte del comité técnico que asesorará al Gobierno sobre la ubicación del futuro almacén nuclear español.

Una escultura de Giacometti había sido hasta ahora la obra de arte subastada más cara de la historia, 74 millones de euros. La cantidad empalidece ante los 75 millones del presupuesto de salida de la escultura imposible de Tindaya, a sumar a los 100 millones reclamados en indemnizaciones.

Pero no se preocupen, esta vez nuestros representantes tienen una idea. La obra no nos va a costar ni un euro más (de los ya derrochados). La cándida empresa concesionaria supuestamente asumirá todos los costes a cambio de quedarse con el dinero de las entradas, calculando que la mitad de todos los turistas de Lanzarote y Fuerteventura pagarán por ver en manada tan peculiar homenaje al vacío. Eso se llama estudio serio de mercado. Y desarrollo sostenible. ¿Sostenible? El de la cuenta de resultados de algunos bolsillos.

Sobre estas líneas, recreación del disparatado proyecto escultórico de Chillida para Tindaya. La necesidad de rentabilizar la obra con la venta de entradas obligará a llenar el espacio con cientos de turistas gritones en lugar de con los apenas cinco que aparecen en la bucólica imagen. En el caso de que la obra se haga y no se hunda el techo.

Como siempre, la genialidad de El Roto dice mucho más que cualquier artículo.

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Viendo pájaros en la Luna

09 abril 2010

La semana pasada he participado en uno de los proyectos ornitológicos más curiosos de Europa. Se conoce por el nombre anglosajón de moonwatching y básicamente se trata de eso, de ver pájaros en la Luna.

Pero no, no me tachen de loco. Si nuestro inhóspito satélite blanco carece de vida de cualquier tipo, más difícil aún resulta que sobre su inexistente atmósfera vuelen las aves. Se trata de algo mucho más sencillo. Utilizamos a la Luna como si se tratara de una farola encendida en medio del firmamento. De esta forma, cuando algún pajarillo cruza delante de ella, podemos ver por unos instantes su silueta antes hacerse invisible de nuevo en la oscuridad de la noche.

Y algunos de ustedes se preguntarán ¿qué especies volatineras van a verse volando por la noche? ¿Apenas búhos y algún murciélago? Pues se equivocan. La Luna puede servirnos como gran chivato de la migración nocturna que todos los años, en primavera y en verano, realizan millones de aves entre África y Europa. Porque las dos terceras partes de todas las especies migradoras lo hacen por la noche.

Se calcula que en estos meses primaverales pasa por delante del disco lunar un ave cada uno o dos minutos, e incluso en días y lugares estratégicos un ave cada dos segundos. De acuerdo con la Fundación Migres, promotora de este singular experimento nunca antes realizado en España, los flujos medios indican una migración de 1.000 a 1.500 aves por kilómetro de cielo y hora.

Y ahí estaba yo en la azotea de mi casa en Fuerteventura, telescopio en ristre, esperando ansioso la salida de la Luna. Diez minutos de observación ininterrumpida y cinco minutos de descanso a lo largo de dos horas. Pero no pasaba nada. Yo, que me las prometía tan felices a la espera de descubrir un trasiego constante de aves hasta entonces invisibles a mis ojos, veía pasar el tiempo sin que nada rompiera esa monotonía de cráteres y mares celestes.

¿Estaría haciendo algo mal? ¿Tan difícil era ver ese tráfico aviar que mis colegas me relataban entusiasmados?

Finalmente, cuando ya había perdido toda esperanza, la silueta rápida de un pájaro mediano, seguramente un alcaudón, cruzó velocísima frente a la Luna antes de perderse de nuevo en la oscuridad rumbo decidido al norte. La emoción sentida por mí en esos momentos fue indescriptible.

Acababa de ver con mis propios ojos el comportamiento más celosamente guardado por las aves, las migraciones nocturnas para evitar el ataque de rapaces. Miles de kilómetros en la oscuridad orientándose por las estrellas, volando sin detenerse a beber, comer o descansar. Es verdad, sólo vi un pájaro esa noche, pero fue suficiente para aprender un montón de cosas. Entre otras, que Canarias está en medio del Atlántico, lejos de las rutas migratorias habituales. Y que la Luna de abril es mágica.

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