Entradas etiquetadas como ‘educacion ambiental’

Uno de cada 10 españoles es guarro, derrochón y egoísta

30 octubre 2012

Son datos oficiales de la última encuesta realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Uno de cada diez españoles nunca ha reciclado ni vidrio, ni plástico, ni papel y, además, se jacta de ello. El resto de la población que recicla vidrio, plástico, papel, aceite, medicamentos y electrodomésticos viejos son, según tan insolidario colectivo, unos idiotas.

Conozco varios de estos especímenes antirreciclaje, algunos incluso catedráticos de Universidad. Las razones esgrimidas para justificar el ser guarro, derrochón y egoísta son variadas, pero básicamente se pueden resumir en cuatro tipos:

  • Modelo 1: El listillo. Antes llevaba el casco de vidrio a la tienda y me daban una perra gorda. Ahora me dicen que se lo dé a una empresa para que las perras se las lleve ella. Yo no regalo mi dinero a nadie.
  • Modelo 2: El tontillo. Cuanto más ensucie más puestos de trabajo harán falta para limpiar las ciudades. En tiempo de crisis hay que echar una mano.
  • Modelo 3: El vago. ¿Trabajar yo? ¿Y gratis? Vamos, anda.
  • Modelo 4: El bodoque. ¿Separar y reciclar la basura? ¿Qué es eso?

Seguramente tú también conoces a gente que encaja perfectamente en éstos u otros modelos parecidos. ¿Qué podríamos hacer para convencerlos de su errónea actitud? Efectivamente, educarlos. Aunque con algunos de estos guarros de dos patas lo tenemos muy, muy difícil.

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La Administración prohíbe usar las miles de barbacoas camperas que mandó hacer

07 junio 2012

La llegada del mes de junio ha coincidido con la prohibición prácticamente generalizada en la mayoría de las regiones españolas de encender barbacoas o cualquier otro tipo de fuego en el campo. La razón no hace falta explicarla. Las altas temperaturas y la falta de lluvias hacen prever un verano muy complicado donde una pequeña chispa puede convertir el bosque en un infierno. Sin embargo, la lógica de esta medida choca frontalmente con la realidad.

Durante décadas comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos han abrazado con pasión la construcción de miles de barbacoas y parrillas en el monte. En los espacios naturales protegidos e incluso en los Parques Nacionales. Áreas recreativas las llaman. Lugares donde para disfrutar de la naturaleza se recomienda llegar pronto y así pillar un buen sitio donde asar chorizos o hacer la paella. Concentrados estos centros de gastronomía popular en lugares más o menos vigilados se suponía controlado el problema de los incendios incontrolados. La realidad demuestra que no ha sido así. El fuego es siempre un peligro.

Los responsables de medio ambiente han clausurado todas las parrillas desde junio hasta octubre, los meses mejores para salir a merendar al campo. ¿Para qué se gastaron entonces tanto dinero en hacerlas? ¿Para incitarnos a usar algo que ahora nos piden que no usemos por el bien común? ¿Para poder multarnos luego?

Había otra opción. Enseñarnos a disfrutar del bosque sin necesidad de montar pantagruélicas reuniones en él. A llevarnos el bocadillo y la ensaladilla rusa. A volver a casa con la bolsa de la basura, siempre menos pesada que la bolsa de la comida. Y a pasear más allá de los 50 metros que separan el aparcamiento de las mesas. Pero prefirieron gastarse el dinero en esas inútiles “inversiones en medio ambiente” en lugar de en educación ambiental. Y ahora las clausuramos cinco meses al año.

Es un tema interesante. Por eso me gustaría conocer tu opinión. ¿Te parecen bien las barbacoas públicas en el campo? ¿Habría que multar a quienes las usan o a quienes autorizaron, diseñaron, pagaron y promovieron tan contraproducentes instalaciones?

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La telebasura llega a los documentales de naturaleza

13 septiembre 2011

Me escribe Félix indignado y no le falta razón. Naturalista experto en murciélagos, se ha encontrado con un programa de televisión en la Cuatro, Frank de la jungla, que le ha puesto los pelos de punta. Es la segunda temporada del famoso Frank Cuesta, un tenista leonés que se presenta como herpetólogo sólo porque le encanta atrapar serpientes en Tailandia, donde vive desde hace años.

En esta España nuestra de belenesestebanes y jorgejavieres se ve que hacía falta un aventurero capaz de emular a Rodríguez de la Fuente de la forma más chusca y chapucera. Y ahí lo tienen ustedes, explicando sin sonrojarse que los grandes murciélagos frugívoros son ratones gigantes con alas (¿roedores?) y que el “falso vampiro” es un animal de siniestro nombre y “rasgos humanoides” que vive en cuevas inexploradas. Este último muy difícil de cazar para los científicos, pero no para este pseudocientífico que muestra lo fácil de su captura utilizando contra los indefensos animales pistolas eléctricas. Algo que en España ni se habría atrevido a proponer pues habría acabado frente al juez.

Estas y otras barbaridades, como golpear serpientes contra el suelo entre gritos histéricos, se muestran con despreocupación aventurera en la nueva telebasura de los documentales de la naturaleza, presentados bajo el epígrafe de “alucinante viaje al fondo de la tierra” ¿No será al fondo de la incultura?

El tal Frank y su equipo de filmación deben desconocerlo, pero las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres (CMS) y el Secretariado del Acuerdo para la conservación de las poblaciones de murciélagos europeos (EUROBATS) se han unido para celebrar en 2011 el Año Mundial de los murciélagos. Como recuerda la Asociación Española para la Conservación y el Estudio de los Murciélagos (SECEMU), este evento internacional pretende divulgar la importancia de la conservación de tan increíbles y beneficiosos mamíferos voladores. Pero con cabeza y conocimiento, no con sensacionalismo inculto.

Tantos años de educación ambiental para acabar viendo a unos bárbaros aterrorizando animales con una pistola. Y lo que es peor, con la friolera de tener 1,2 millones de espectadores prendados por este salvaje.

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Exhiben el cadáver de un lobo en un colegio infantil asturiano

23 febrero 2010

La noticia acaba de ser difundida en el foro lobo ibérico con todos los nombres y detalles. El cadáver de un lobo acabó en un colegio asturiano, llevado por un guarda del Principado “para que los niños lo vieran”.

Sucedió el pasado 4 de febrero. Ese día, la Guardería Rural de la Consejería de Medio Ambiente de Asturias eliminó un nuevo ejemplar de Lobo ibérico en el marco del programa anual de control de la población del odiado cánido salvaje (más de 80 en los últimos 5 años). Y fue uno de los guardas participantes en la batida quien no tuvo otra idea mejor que la de llevar el cadáver a la Escuela de Educación Infantil donde su mujer es la directora, enseñándoselo a todos los niños como sanguinario trofeo.

¿Lo haría para reforzar la educación ambiental entre el alumnado, pequeños de entre 3 y 12 años? ¿Forma parte esta actividad del proyecto educativo del centro promovido por su directora? ¿Explicaron a los niños la importancia ecológica del lobo o tan sólo les enseñaron los dientes para convencerlos de su natural maldad asesina? ¿Piensan pasear el cadáver por el resto de los colegios asturianos, aprovechando quizá para recaudar dinero con el que agradecer a sus captores la eliminación de la alimaña, como se hacía antes?

¿Quién es Caperucita y quién es el lobo feroz?

P.D. Me callo el nombre del colegio y del pueblo para no avergonzar a un vecindario que ni ha elegido al guarda ni a su señora esposa.

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**Más noticias sobre el lobo en la Minuteca de 20Minutos.

 

Pikachu vence al quebrantahuesos

18 junio 2009

Ayer hice una prueba desoladora con mi hijo de 10 años. Le enseñé una revista de turismo ornitológico y sólo fue capaz de identificar la fotografía de un águila imperial, ignorando los nombres de grulla, avutarda, cigüeña negra y mirlo.

A continuación seguí los consejos de Alejandro Sánchez, el director de la Sociedad Española de Ornitología (Seo/BirdLife), y le pregunté por los Pokémon. Ahí mi hijo se mostró un experto, señalándome los alias de decenas de esos estrambóticos seres, con sus consabidas generaciones y evoluciones. Crecido por el éxito, pasó luego al contraataque con los Gormiti, “los invencibles señores de la naturaleza”, preguntándome uno por uno los nombres de los muñequitos de raras formas de su preciada colección. Por supuesto, no supe ni uno.

El resultado me ha dejado sumamente preocupado. Nuestros hijos lo saben todo sobre seres irreales, pero muy poco sobre las plantas y animales que les rodean, aquellos que pueden observar con sólo salir a la calle.

Ven gorriones en el patio de la escuela y para ellos son sólo pájaros, igual que las palomas, los vencejos o los buitres. Ven camelias y son sólo flores, los trigales quedan convertidos en hierbas, las encinas en anónimos árboles, las madreselvas en arbustos.

Cuando Antonio Machado habla en sus poemas de

“los álamos cantores

que guardan el camino y la ribera,

habitado de pardos ruiseñores”,

¿a qué se estará refiriendo?

La razón es sencilla, nuestra sociedad cada vez es más urbana, más de televisión, más encerrada en burbujas de cemento y cristal.

¿Cómo vamos a conservar el día de mañana osos, linces, quebrantahuesos, hayedos, robledales, incluso escribanos palustres o violetas de Sierra Nevada, si no los conocemos?

Está claro, hace falta más educación ambiental a pie de calle, más salir con nuestros hijos al campo para descubrir toda esa gran riqueza natural que nos rodea. O acabaremos declarando a Pikachu especie protegida.

Espinosa se carga la Educación Ambiental

01 diciembre 2008

Elena Espinosa, la ministra de Medio Ambiente, Rural y Marino del Gobierno de España a la que los ecologistas miraron con recelo tras su nombramiento, no para de confirmar sus temores más pesimistas. El último paso hacia atrás es la desaparición de la Educación Ambiental del nuevo Organigrama del Ministerio, una unidad de referencia tanto en el panorama nacional como internacional.

Desde hace más de 30 años, la Educación Ambiental ha sido considerada como una herramienta estratégica en las políticas ambientales. Y por lo tanto, su arrinconamiento es también una herramienta estratégica de las políticas desarrollistas cada día más en boga en nuestro país.

La noticia ha sentado como un jarro de agua fría y provocado un río de protestas que ha culminado con la redacción de un manifiesto, firmado por las principales asociaciones de educadores medioambientales autonómicos.

Profesionales que consideran esta decisión “un grave error político” y la última evidencia de un proceso solapado para cerrar vías a los instrumentos sociales, a la participación pública y, en definitiva, “a la profundización democrática en la resolución de la crisis ambiental”.

Entre los diferentes puntos que ponen de manifiesto, resulta evidente una de sus afirmaciones más evidentes:

Todos los problemas ambientales del pasado y presente siglo tienen su base en problemas sociales, por lo que resulta absurdo e insensato pretender que se pueden resolver o gestionar prescindiendo del uso de herramientas e instrumentos sociales.

Y reivindican, entre otras cosas:

Que el Ministerio de Medio Ambiente y Rural y Marino deje de actuar en contra de su responsabilidad política y de las tendencias internacionales y de toda lógica social y ambiental (a todos los niveles y en todos los ámbitos), asumiendo y potenciando sus competencias reales en Educación Ambiental, tal y como se ha comprometido a asumir a través del Libro Blanco de la Educación Ambiental en España y de todas las convenciones y acuerdos internacionales de su competencia a los que el Estado Español se ha adherido.

Todo esto es preocupante, muy preocupante. Cada vez que llega una crisis, la primera víctima es siempre la educación. Crisis económica, desarrollismo a cualquier precio, desmantelamiento del sistema educativo, políticos incapaces, ciudadanos dóciles e incultos, paz social, destrucción de nuestros recursos. ¿Es ahí a donde nos quieren llevar?