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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Entradas etiquetadas como ‘Ecologismo’

Disparan a Duerita, la nutria amiga de los paseantes sorianos

Durante estas Navidades han sido numerosas las fotografías publicadas en redes sociales y televisiones de las popularmente conocidas como “Dueritas”, ejemplares de nutrias europeas (Lutra lutra) famosas por su belleza, mansedumbre y facilidad de observación en la ciudad de Soria, ya fueran paseantes que caminan por las sendas del Duero o turistas que visitan San Saturio o los Arcos de San Juan de Duero. Pocos espectáculos hay más maravillosos que ver nadar por el río a estos ágiles mustélidos.

Pero siempre hay bestias de dos patas y una escopeta que frente a estos animales confiados tan sólo ven una pieza fácil de caza. Y disparan sobre ella. Lee el resto de la entrada »

Un buitre con problemas aterriza en el coche de la Guardia Civil

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¿A quién pide ayuda un buitre cuando se encuentra en apuros? A la Guardia Civil.

O pasó eso, o el animal vio un bocadillo en el salpicadero del coche patrulla y se lanzó a por él muerto de hambre, pero lo cierto es que los dos agentes de la Agrupación de Tráfico se llevaron un susto morrocotudo cuando el inmenso pájaro aterrizó sobre el capó y se quedó mirándoles a través del parabrisas como esperando a su turno para poner una denuncia.

Ocurrió hace un par de semanas en Cádiz. Un joven de buitre leonado (fácil de distinguir por su gorguera marrón frente a la blanca de los adultos), se posó con todo el morro sobre el vehículo de la Guardia Civil y allí se quedó, tan pancho. No hay constancia de que fuera multado por mal aparcamiento. Lee el resto de la entrada »

Leer muchos libros protege los bosques y lucha contra el cambio climático

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Esta tarde modero una mesa redonda en Liber, la Feria Internacional del Libro, que en 2016 se celebra en Barcelona. El tema no puede ser más interesante: “Libros que salvan bosques: la responsabilidad medioambiental en el mundo editorial“. Me acompañarán en el debate dos pesos pesados del sector. Gonzalo Anguita, director ejecutivo de FSC España, y Ángel Pérez, director de Producción Editorial de Penguin Random House Grupo Editorial.

Muchos de vosotros os preguntaréis: ¿Cómo va a salvar bosques una industria que tala millones de árboles para producir el papel con el que publica sus libros?

Esa misma duda la he tenido yo muchos años. Ahorra papel y salvarás árboles. No imprimas los correos si no es absolutamente necesario. La mejor manera de proteger el bosque es no cortar un solo árbol. Pero estaba equivocado. Porque en un mundo tan mercantilista como el nuestro, si nadie compra madera para hacer papel y muebles, el precio de esta materia prima caerá por los suelos; dejará de tener una mínima rentabilidad. Y si un bosque no da dinero ya no interesa. No lo cuidamos ni lo plantamos. Lo quemamos, lo talamos y lo dedicamos a cultivar soja, girasol o urbanizaciones. Las gentes que viven junto a él, muchas de ellas comunidades indígenas, serán expulsadas a las ciudades o reconvertidas en granjeros. Lee el resto de la entrada »

El bosque más amenazado de Europa está en Cartagena

Tetraclinis

La semana pasada tuve la suerte de conocer sobre el terreno el bosque más amenazado del continente europeo, el de la sabina o ciprés de Cartagena (Tetraclinis articulata). Tan en peligro de extinción que casi resulta imposible distinguirlo aunque lo tengas justo enfrente, pues ya no hablamos de hectáreas; apenas ejemplares dispersos. Exactamente, y según el último y triste censo europeo, 8.455 árboles individuales, repartidos en cuatro áreas a lo largo de una extensión máxima de 557 hectáreas. Lee el resto de la entrada »

El cambio climático amenaza a los jamones ibéricos

Dehesa

Nos quedamos sin jamones. Sin los buenos, los auténticos patanegra de cerdo ibérico criados en las dehesas españolas a base de bellotas. Porque por culpa del cambio climático y el avance de una compleja enfermedad llamada “la secanos estamos quedando sin robles y encinas. Y sin estos árboles no hay comida verdadera ni monte auténtico para alimentar a las piaras de cochinos autóctonos; no hay jamón, lomos ni chorizos ibéricos de bellota. Lee el resto de la entrada »

Los grandes árboles nos descubren el secreto de la eternidad

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Lo aseguraba hace muy poco en El País Semanal Manuel Rivas, nuestro escritor naturalista por antonomasia: “Los árboles son buena gente“.

Y añadía, con la genialidad que le caracteriza:

La sensación que tenemos ante un árbol, y más ante un viejo árbol, es que es una expresión de lo humilde y lo sublime a la vez. Hay una gran verdad en comparar la arquitectura de un buen árbol con una catedral. Hay una voluntad de unir cielo y tierra.

Qué razón tiene. Como eterno admirador de árboles singulares, a los que he dedicado ya tres libros y una larga serie periodística, publicada precisamente en El País Semanal, no puedo estar más de acuerdo con Manuel Rivas. Por eso acuñé hace mucho tiempo una frase que resume perfectamente mi fascinación hacia los árboles monumentales:

Tan antiguos como una catedral, tan bellos como un paisaje y tan frágiles como una flor.

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600 millas buscando chapapote entre delfines y pardelas

La Crónica Verde

Acabo de pasar cuatro días seguidos navegando por la costa de Gran Canaria en una patrullera de la Guardia Civil. Ha sido una experiencia dura pero extraordinaria. Al final hemos recorrido más de 600 millas por un mar increíble trufado de pardelas, delfines, ballenas y tortugas. Un extraordinario paraíso en peligro.

Como os conté la semana pasada, formo parte del equipo de especialistas de SEO/BirdLife que evalúa el impacto ambiental del vertido provocado tras el hundimiento del pesquero ruso Oleg Naydenov a 24 kilómetros al sur de Maspalomas. Desde el 14 de abril en que se fue a pique está liberando las más de 1.400 toneladas de tóxico fuel de sus depósitos.

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Mucho cuidado con los zopencos con motosierra

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Zopenco, mostrenco, bruto, ignorante, mentecato, zote, tonto, memo, tarugo, pedazo bestia (esto último no, que los animales tienen su corazoncito), abrutado, bodoque y no sé cuántos adjetivos descalificativos más de nuestro rico idioma podría usar para señalar al espécimen que responde a las iniciales G.M. y vive a 12 kilómetros de la ciudad de Burgos, en las proximidades de un pueblecito por nombre Hurones. Quiera o no quiera, su historia está ya vergonzantemente ligada a la de un pobre roblón centenario al que está empeñado en matar y, casi por los pelos, también a la mía, la de un periodista curioso que a punto estuvo de contar su última historia cuando se dio de bruces con este salvaje a la sombra del sufrido árbol.

Empezando por el principio debo hablaros del robledal de Las Mijaradas. Se trata de un pequeño bosquete de roble albar (Quercus petraea) de incierto origen al que desde niño profesé una especial devoción. La granja de tan peculiar nombre también tiene una increíble historia, pues según algunos especialistas haría referencia a la presencia allí de un miliario romano, un mojón pétreo que marcaba la distancia recorrida en la calzada romana que pasa justo a su lado, el ramal hispano de la famosa Vía Aquitania. En el siglo X, en pleno proceso de avance cristiano por el Duero, y a pesar de las continuas luchas contra los musulmanes, ya estaba poblado el lugar, entonces conocido como Milieratas. En 1150 el rey Alfonso VII dona Las Mijaradas al convento agustino de San Cristóbal de Ibeas, momento en el que se hace referencia a la existencia de una dehesa próxima, seguramente mi querido robledal, que a mediados del siglo XVI será repoblada de nuevo con bellotas de roble y encina. Luego llegará la Desamortización del siglo XIX, aunque el bosque seguirá (y sigue) en manos de la Iglesia, del arzobispado de Burgos en concreto.

Fueron muchos los pateos juveniles para llegar a tan interesante bosque “de los curas” en busca de aves y plantas poco frecuentes. Constreñido por un derrumbado muro de piedra, entrar en esa espesura se me antojaba adentrarme en una recoleta fraga gallega o una carbayeda astur; imaginación nunca me faltó. Pero también descubrí viejos árboles centenarios que me maravillaban. Y uno de ellos, precisamente, es el que se ha medio cargado la acémila con dos patas de cuyas coces me salvé gracias a que iba acompañado por mis sobrinos. Porque llegó en zapatillas y con ganas de partirme la cara, caliente con un artículo publicado en el Diario de Burgos donde se denunciaba la atrocidad cometida contra el vetusto árbol.

No fui yo quien lo escribió, pero a él le daba igual. Apaciguador, buscando algo de luces en una persona sin ellas y que por cierto no era muy mayor, unos 40 años, le pregunté:

– ¿Por qué lo ha hecho?

– Porque el árbol es mío, está en mi terreno y hago con él lo que me da la pXXa gana. Además siempre se marcaron.

– ¿Con una motosierra y pintados luego con pintura verde?

-Primero lo hice con el hacha. Pero llegó uno, que ya sé quien es y que como lo pille lo mato, y lo borró y pintó de negro. Ahora que intente borrarlo de nuevo, a ver si tiene coXXXes.

Fin del diálogo. Juiciosamente, volvimos otra vez a la protectora espesura del bosque, lejos de su mirada asesina, antes de salir por patas.

Pobre árbol. Como para hablarle a su indigno dueño de Félix Rodríguez de la Fuente, de la Vieja Tronca, de educación ambiental y de mi proyecto LIFE+ para la protección del arbolado singular. Con un propietario así ese pobre roblón tiene los días contados.

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Me rindo. No habrá Navidad vegetariana

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© Wikimedia Commons

Los vendedores de fruta y verdura lo saben y aceptan con resignación la llegada de unas semanas de incomprensión generalizada hacia sus productos. Por mucho que se empiece a notar en España una leve recuperación en el gasto alimenticio navideño, lo verde sigue teniendo poco espacio en la cesta de la compra de estos días de contenido derroche. De hecho, la Navidad es para fruteros y verduleros su peor época del año.

Mariscos, cordero, merluza, pavo, jamones, besugo, bacalao o ternera han desbancado de las mesas de Nochebuena y Año Nuevo a todo producto vegetal. De aparecer alguno será, a lo sumo, como guarnición o en ensalada. Y salvo las uvas en Nochevieja y alguna que otra piña tropical, los polvorones, turrones, mazapanes y chocolates mandan rotundos en los postres.

Quizá aparezca algún cuñado vegetariano, el rarito de la familia, poniendo caras y pidiendo plato especial, pero lo tradicional es y ha sido siempre relacionar una buena comida con abundantes manjares de origen animal. Porque como recuerda el sabio refrán castellano, “de un cólico de acelgas nunca murió rey ni reina”. Y para un par de días que nos vemos todos al año, tampoco es cuestión de enredarse en discusiones sobre el impacto ambiental de consumir tanta carne y pescado, los peligros para la salud de toda esa medicación con la que los atiborramos o el inmenso sufrimiento infringido a las ocas para producir el denostado foie. O proponer un cambio de dieta a la familia. ¡Ni se te ocurra!

Por todo ello me temo que, una Navidad más, mi militancia ecologista deberá decretar el temporal cese de las hostilidades. Y puesto que “no hay más alta virtud que la prudencia“, prometo eludir las discusiones sobre política, religión, fútbol o vegetarianismo. No se me vaya a enfadar el personal y descubra aquello tan terrible de “tripa vacía, corazón sin alegría”.

Pues eso, que ¡Feliz Navidad!

Pregunta para el debate: ¿Alguno de vosotros tiene problemas en las comidas navideñas por ser vegetariano? Contadnos, contadnos.

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Doña Bellota se convierte en la maestra del bosque

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© FIRE

El cuento infantil escrito por una científica salmantina descubre a los niños el ciclo vital de una bellota de encina. Un fantástico viaje lleno de peligros y de esperanzas inspirado en el trabajo de investigación sobre el bosque mediterráneo que su autora, la bióloga Victoria González realizó en el Parque Natural Sierra de Cardeña y Montoro, en plena Sierra Morena cordobesa.

Gracias a esta publicación, el público infantil al que va dirigido el cuento podrá conocer de una manera didáctica y divertida, a través de las peripecias de la protagonista (una bellota de encina), las fases del ciclo vital de las plantas en los encinares, alcornocales y robledales que conforman las masas boscosas más características de la España mediterránea.Foto 2

En el relato se suceden descripciones y diálogos que muestran la ecología de estos valiosos ecosistemas y la importancia que tienen los procesos de regeneración natural para que se conserven en el futuro. Los dibujos incluidos en la obra han sido cedidos por el ilustrador Carlos Barbieri. La edición del cuento ha corrido a cargo de la Fundación Internacional para la Restauración de Ecosistemas (FIRE).

“Después de mucho tiempo estudiando sobre el terreno cómo funciona y cómo se regenera el bosque mediterráneo, sentía la necesidad de transmitir algo tan fascinante y vital a quienes tendrán la responsabilidad de conservar y restaurar este tesoro en el futuro: los niños”, explica la autora a través de una nota de prensa.

La Fundación Internacional para la Restauración de Ecosistemas (FIRE), con sede en Madrid, fue creada en 2006. Su fin es la restauración y conservación de los ecosistemas, transfiriendo el conocimiento académico a proyectos operativos con el máximo rendimiento social posible. Se compone de una red de más de treinta profesores, investigadores, estudiantes y profesionales de distintas instituciones académicas, ONG y empresas de varios países europeos y latinoamericanos.

“Desde nuestra fundación nos importa mucho transferir bien el conocimiento que generamos los investigadores a la sociedad, incluido el público infantil, por eso no hemos dudado en apoyar un cuento como éste”, afirma José María Rey Benayas, presidente de FIRE.

El bosque mediterráneo es el ecosistema forestal más característico de la Península Ibérica. Ningún otro ocupa una superficie tan extensa en nuestro país, en una diversidad de ambientes que abarca desde montes cerrados a pastizales adehesados. Tradicionalmente ha sido objeto de una intensa actividad humana para aprovechar los muchos recursos naturales que ofrece, entre ellos la bellota.

FICHA DE LA OBRA

  • Título: “Las aventuras de Doña Bellota”
  • Autora: Victoria González
  • ISBN: 978-84-617-2602-8
  • Nº de páginas: 24
  • Edad: a partir de 8 años
  • PVP: 6 euros + gastos de envío
  • Contacto: info@fundacionfire.org