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Mis abuelos eran caníbales y preferían comerse a los niños

06 septiembre 2012

Este verano he vuelto a Atapuerca (Burgos), la cuna de la humanidad europea. No estaba allí desde que en 1990, trabajando para quien hoy es el director de 20 Minutos, fuimos el primer medio de comunicación en poner en valor los asombrosos descubrimientos de estos yacimientos: el hombre de Atapuerca enterraba a sus muertos, luchaba contra los osos, usaba mondadientes, sufría el bombardeo de un cercano campo del Ejército, era caníbal.

Esto último provocó entonces una auténtica conmoción. Costaba aceptar que nuestros abuelos fueran “medio monos”, que carroñearan animales muertos caídos en simas, que apenas tallaran toscas piedras. Pero que los primitivos burgaleses se comieran unos a otros era algo inaceptable para una pequeña ciudad de provincias.

Los científicos, pacientes, se encogían de hombros ante las evidencias incontestables de esas cacerías de hombres. Los huesos del Homo antecessor presentaban marcas de los cuchillos de piedra idénticas a las de otros animales consumidos hace 800.000 años en los salvajes festines cavernícolas de Gran Dolina. Lo más increíble fue comprobar que la segunda especie más consumida era el propio homínido. Y todavía peor. Que la mayoría de los devorados eran niños de corta edad.

Vaya herencia. Muy pocos animales se comen a sus semejantes, pero nosotros desde antiguo practicamos el canibalismo gastronómico. Un fenómeno cultural y nutritivo, como acaban de demostrar los investigadores de Atapuerca. Los chimpancés también lo hacen y probablemente por las mismas razones. Atacar a los más indefensos y comérselos aporta proteínas y reduce la competencia sobre el territorio. Terrible pero eficaz, pues gracias a ellos hoy estamos donde estamos. ¿Abuelos antropófagos? Tenía razón Plauto. El hombre ha sido, desde siempre, un lobo (hambriento) para el hombre.

Referencia bibliográfica:

Palmira Saladié et al. “Intergroup cannibalism in the European Early Pleistoceno: The range Expansión and imbalance of power Hypotheses” Journal of Human Evolution http://dx.doi.org/10.1016/j.jhevol.2012.07.004

Resumen periodístico en el Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC)

 

Fotografías: Francisco de Goya, Saturno devorando a su hijo (1819-1823). Cráneo de Homo antecessor en el que se observan las marcas de corte producidas al ser consumido por otros homínidos. Imagen: IPHES.

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Por fin llegó el verano a la naturaleza

05 mayo 2011

Sí, ya lo sé. Astronómicamente el solsticio de verano es el 21 de junio (exactamente a las 17,16 horas) y para tan mágica fecha aún falta mes y medio. Pero para la naturaleza española el verano ha comenzado.

Personalmente defiendo la llegada de los ruidosos vencejos a las frías tierras mesetarias de Burgos como el inicio oficial de la nueva y esperada estación. Hace casi un mes se hicieron habituales en los cielos de Sevilla y Cáceres, pero para estas aves especializadas en alimentarse del plancton aéreo, de esos mínimos y abundantísimos insectos arrastrados por el aire cual maná, cruzar las montañas del Sistema Central y adentrarse en nuestra particular Siberia española no es tarea fácil. Sólo cuando la primavera está plenamente desarrollada se atreven a dar el salto. Y ahí están los primeros, persiguiéndose en sus kamikazes vuelos alrededor de los chapiteles de la catedral burgalesa. Dentro de poco se harán habituales, y en seguida sus gritos aéreos nos traerán el recuerdo de los pesados días de canícula estival.

No son los únicos heraldos veraniegos. En realidad ya han llegado de la lejana África todas las aves migrantes, cucos y ruiseñores, alimoches y aguiluchos, currucas y zarceros. Lo mismo ocurre con las flores, donde violetas y primaveras han dado paso a amapolas, margaritas y achicorias.

Aprovechando noches menos frías y la oscuridad de una luna todavía en incipiente cuarto creciente, es igualmente el momento de escuchar el misterioso canto de chotacabras y cárabos. También de mirar por encima de nuestras cabezas y descubrir que el paisaje celeste ha cambiado. Júpiter ha sido sustituido por un luminosísimo Saturno, y hoy mismo podremos gozar de la mejor lluvia de estrellas del trimestre, las originadas por el cometa más famoso de la historia, el Halley.

Con tantas novedades ¿te apuntas a disfrutar de este intenso verano biológico?

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Cuando el feísmo de los desastres rurales se hace arte

26 abril 2011

Una de las primeras lecciones prácticas que me dio el ya fallecido catedrático de Historia del Arte Alberto C. Ibáñez fue la de descubrir con estupor cómo bellísimos edificios históricos de los pueblos estaban siendo destruidos sistemáticamente por el feísmo de los cada vez más numerosos analfabetos del buen gusto. Propietarios de viviendas añejas, cargadas de belleza, afanados en destruir con uralitas, balaustradas, marcos de aluminio, cemento y hormigón auténticas joyas de la arquitectura tradicional y nobiliaria.

Me los señalaba Ibáñez con tristeza en nuestros viajes de catalogación del patrimonio histórico-artístico burgalés. Hombre sensible, los fotografiaba todos con pena infinita en lo que él llamaba su particular Galería de los Horrores.

Hoy he vuelto a acordarme de mi querido profesor de la mano de unos buenos amigos de El Bierzo. Igualmente sensibles hacia el patrimonio cultural y natural, han tenido la genial idea de organizar DesARTES RURALES. Se trata de la Primera Bienal Internacional sobre arte moderno y experimental de las sociedades rurales. Una reflexión sobre el feísmo y  lo sencillo. Sobre las intervenciones desafortunadas, pero también sobre artistas anónimos que hacen maravillas estéticas con su quehacer cotidiano. Sustos y disgustos, alegrías y sonrisas, nos arrancan esas intervenciones en el mundo rural que a poco que vayamos con los ojos abiertos nos encontraremos por doquier.

La idea va más allá de una exposición. Han abierto un blog donde nos proponen hacer entre todos una macroexposición colectiva virtual con todas las fotos de estos desartes/desastres rurales. Material, por desgracia, no les va a faltar.

Foto: Casa-Castaño o “Bioconstrucción”, una de las imágenes que forman parte de la I Bienal Internacional DesARTES RURALES.

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Atapuerca: el mejor museo del mundo nace de un sueño

13 julio 2010

La especie humana ya tiene su primer gran museo. Nacido de un sueño colectivo aparentemente imposible, el Museo de la Evolución Humana que hoy inaugura la Reina Doña Sofía en Burgos, a orillas del río Arlanzón es, sin género de dudas, el hito más importante de la vieja ciudad castellana desde la construcción de su célebre catedral.

No es tan sólo un bello expositor surgido de la genialidad creadora del arquitecto cántabro Juan Navarro Baldeweg. A su lado está el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), la cara científica del yacimiento arqueológico más completo e importante de toda Eurasia, cuna del Homo antecessor, el primer europeo que pisó este continente hace 1,3 millones de años.

Mucho han cambiado las cosas en Atapuerca en los últimos años. De niño, la trinchera del viejo ferrocarril minero era mi lugar favorito de exploración. Tardábamos 3 horas en llegar andando desde Burgos, con cuerdas de esparto en viejos petates del ejército que nos permitían escalar por las paredes repletas de fósiles de grandes herbívoros que luego tratábamos infructuosamente de identificar en polvorientas enciclopedias. Con cascos de obra y linternas de petaca nos metíamos en las cuevas en busca de las pinturas rupestres y de demostrar nuestro valor en pasos peligrosos. Las chovas piquirrojas nos recibían al llegar; también los disparos de artillería del cercano campo de tiro.

Luego empecé a trabajar en Diario 16 de Burgos y volví a acordarme de Atapuerca. Corría el año 1989, tiempos en los que la prensa local no miraba más allá de su ombligo. Un periodista en Ibeas de Juarros era todo un acontecimiento, y encima sabía de Prehistoria. Alrededor de un buen potaje de alubias pintas compartí mesa y mantel con los grandes personajes del yacimiento. Conocí al entonces director de los trabajos, el singular Emiliano Aguirre, una especie de José Antonio Valverde de la paleontología. Juan Luis Arsuaga me trató como si fuera uno más del equipo, Eudald Carbonell como si fuéramos viejos amigos, José María Bermúdez de Castro como a uno de sus alumnos aventajados.

Me hicieron entonces el mejor regalo que se puede hacer a un principiante, me regalaron una exclusiva mundial, el descubrimiento de la primera mandíbula completa en la Sima de los Huesos, la primera de un fabuloso yacimiento de hace 300.000 años al que me dejaron bajar con ellos y fotografiar. Luego supimos que ese Hombre de Atapuerca al que encumbramos en la prensa era una mujer. También que usaba mondadientes. Y que temía a la muerte y al Más Allá.

Lo han conseguido. Arsuaga, Carbonell y Bermúdez de Castro ya tienen su sueño. Un gran centro científico único en el mundo desde donde divulgar la ciencia concentrada en un espacio único. Cuando hace 20 años me hablaban de este sueño les tomé por unos locos egregios. Hoy les felicito asombrado. Enhorabuena amigos, vuestro sueño se ha hecho realidad.


Foto superior: Imagen del Museo de la Evolución Humana en Burgos (© 2010 Photo S.Entressangle – E.Daynes – Reconstruction Atelier Daynes Paris).

Foto inferior: Los tres codirectores del yacimiento de Atapuerca, Eudald Carbonell, José María Bermúdez de Castro y Juan Luis Arsuaga.

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El misterio de la Mona Lisa burgalesa

13 mayo 2010

Todos los amigos del patrimonio cultural y artístico en general, de Burgos en particular, tenemos una cita ineludible en el blog de Elías Rubio ‘Memorias de Burgos‘, mi querido amigo y maestro.

Impecable escritor siempre profusamente documentado, acaba de descubrir un misterio para el que no había explicación. Es la historia de la Gioconda o Mona Lisa serrana, la que descansa en una tumba anónima en la iglesia del pueblo de Tinieblas, en la Sierra de la Demanda:

Todos los días, a media noche, cuando en el reloj del campanario de la iglesia de Tinieblas dan las doce, y la lechuza se dispone a beber el aceite del Sagrario, la mujer del suelo, de rostro impenetrable, sonríe.

La lechuza es vieja, pero no tanto como para saber desde cuándo ese rostro de mujer está grabado en el suelo. Tampoco su abuela Coruja le contó desde cuándo la enigmática cara sonríe. Nadie sabe por qué lo hace y para quién lo hace, ni siquiera lo sabe el viento, que se desliza eternamente por las rendijas y nunca se lo contó.

La mujer del suelo despierta a la media noche en su tumba, por un momento deja de fijarse en la crucería de la bóveda, mira a un lado y a otro y sonríe.

Al poco, vuelve a su estado hierático, de sueño infinito, y no le importa que durante las misas los serranos del Mencilla pisen sus hermosas líneas medievales, nadie ha logrado aún erosionar su sonrisa.

¿Para quién y por qué sonríe la mujer de Tinieblas? ¿Acaso algún caballero enterrado junto a ella le declara su amor siempre a la misma hora?

Localiza en el mapa el pueblecito de Tinieblas de la Sierra, donde la contemplación de su misteriosa Mona Lisa de facciones góticas bien merece un viaje.

Ver mapa más grande

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Talarán árboles porque no les dejan ver la catedral de Burgos

04 abril 2010

Hay gentes a quienes los árboles no les dejan ver el bosque. Pero hay otras, como los políticos del Ayuntamiento de Burgos, para quienes los árboles son aún más molestos, pues no les dejan ver la catedral.

Próxima la fecha de la inauguración del flamante Museo de la Evolución Humana, los ediles burgaleses observan con disgusto cómo unos árboles irredentos, crecidos espontáneamente en las márgenes del río Arlanzón, estropean la visión catedralicia y, al tiempo, ocultan de las miradas lejanas parte del espléndido edificio diseñado por el arquitecto cántabro Juan Navarro Baldeweg.

Para salir al paso de las críticas de Ecologistas en Acción, el concejal de Fomento Javier Lacalle ha reconocido que no se cortarán árboles del cerano paseo, aunque no se descarta suprimir algún ejemplar de las riberas para mejorar la visión de la catedral desde el Complejo de la Evolución. Y no lo descartan porque ya lo tienen decidido.

Soy burgalés y un entusiasta tanto del nuevo museo como del templo metropolitano. Pero también lo soy de esas riberas fluviales únicas donde aún es posible ver la nutria y al fugaz martín pescador. Por eso me escandalizo ante una tala de arbolado decidida tan sólo por motivos estéticos, despreciando precisamente la estética bellísima que supone la unión de arte y naturaleza, la maravilla de contemplar las agujas de la catedral asomando por entre las lorquianas “flechas caídas del azul” de esos admirables chopos. ¿No os parece una absoluta falta de sensibilidad talar esos árboles?

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El cuco acabará con la crisis

22 marzo 2010

Os traigo una gran noticia primaveral: han llegado los primeros cucos al sur de Iberia.

Y ya conocéis la leyenda burgalesa, especialmente famosa en el Valle de Mena. Si el primer día en que escuchas al cuco echas mano al bolsillo y tienes dinero, tendrás dinero todo el año. Pero si canta y te pilla sin un duro preocúpate, seguirás sin un euro.

Así que ahí tenemos la solución a la actual crisis económica: ¡a salir al campo con un buen fajo de billetes en la cartera! (o al menos unas moneditas)

PD. Se trata de una antiquísima superstición también muy conocida en Euskadi e incluso en el Reino Unido, propia de la tradición oral más auténtica. Creer, no creemos en ella pero, con la que está cayendo ¿qué perdemos con probarlo? Por mantener las tradiciones y por que al menos su canto nos alegrará el día ¿no os parece?

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Vizcaya impide a tiros la llegada de lobos

26 enero 2010

El lobo era el orgullo de Vizcaya. Dos ejemplares negros con sendos corderos blancos en sus fauces centraban desde hace siglos el histórico escudo heráldico bizkaitar. Pero los suprimieron del blasón en 1986, seguramente porque hacía más de 50 años que se había matado en esa provincia al último. Tras una implacable persecución lo habían conseguido, el odiado animal estaba por fin extinguido, aniquilado.

Pero la Naturaleza es terca. Y el lobo aún más. En cuanto le han dado un respiro, el bello cánido salvaje ha regresado a Euskadi desde las salvajes tierras altas del vecino Burgos. ¡Qué maravilla! ¿Verdad? En absoluto.

La Diputación Foral de Vizcaya sabe lo que debe hacer si no quiere perder votos. Impedir a toda costa el regreso del lobo. Los responsables medioambientales de la señera institución lo tienen muy claro:

“Hay que atajar el problema cuanto antes”.

Ya lo ven. Algunas especies son una joya faunística, pero otras, sin más apelativos, tan sólo son un problema. Como solución, nada mejor que usar el viejo método que tan buenos resultados siempre dio en el pasado: a tiro limpio. Para esto sí que dan todas las facilidades. En cuanto se detecte la presencia de un lobo en la zona, con sólo avisar dos horas antes se puede organizar una batida exterminadora.

La semana pasada ya se permitieron varias cacerías para tratar de acabar con los lobos que supuestamente atacaron un rebaño en Carranza, donde murió una oveja preñada y otras dos resultaron heridas.

Es la primera batida del año, si bien en 2009 ya se autorizaron seis más para prevenir la entrada de este depredador en los pastos de Carranza y Arcentales.

No es éste un problema de carácter económico, sino más bien de odio atávico. En realidad, para los pastores vizcaínos la aparición del temido lobo no es tan mala como la pintan. Las subvenciones cubren hasta un 80% del coste de contratación de los seguros ganaderos, que se suman a las indemnizaciones otorgadas por la institución foral cuando se producen ataques.

Da lo mismo. No se le quiere y punto. Hay que volver a extinguirlo, no vaya a ser que lo tengan que poner de nuevo en el escudo.

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Licencias, temporeros y GPS para coger setas en el campo

05 noviembre 2009

La temporada se veía venir mala, poca agua y heladas tempranas, pero al final se arregló. Las últimas lluvias registradas, unidas a unas temperaturas cálidas, han logrado el milagro más nutritivo del otoño. Más de media España es ahora mismo un concurrido setal donde ponernos las botas; para caminar buscándolas por el monte, pero también para comérnoslas después.

Boletos, níscalos, carrerillas, rebozuelos, de mango azul, de cardo,… Sólo en la provincia de Burgos se calcula que el año pasado se recogieron alrededor de 7.500 toneladas de setas, valoradas en 20,6 millones de euros, que ya es sustancia.

Tanto interés, tanta gente y tanto dinero han acabado por modificar radicalmente algo tan tradicional como era la recogida setas. Para empezar, el permiso. En muchos sitios, cada día más, si no tienes licencia no te comes un champiñón.

¿Permiso por llevarme algo que crece salvaje en el bosque, que es de todos? El bosque puede ser de todos, pero su regulación, como ocurre con la caza o la pesca, es competencia de las Administraciones. Y son decenas de municipios españoles los que han acotado sus recursos micológicos y ya cobran una licencia a los buscadores de hongos; entre 5 y 15 euros al día por un máximo de 5 kilos por persona. Una buena idea, pues impide los abusos, evita las malas prácticas y apoya el desarrollo rural de los municipios, impulsando el microturismo y reforzando la oferta hostelera local.

Pero no sólo de aficionados viven las setas. A la sombra de sus altos precios en los mercados de las grandes ciudades, son cada vez más los temporeros micológicos dedicados a su busca y captura. Muchos de ellos extranjeros, especialmente rumanos y búlgaros, pues en un día de suerte pueden ganar un dinero superior al salario mensual medio de su país (120 euros), descontado el pago de la preceptiva licencia.

Otros juegan con ventaja tecnológica. Últimamente han comenzado a comercializarse sofisticados GPS, para de esta manera georreferenciar mediante satélites la localización definitiva de esos setales tan exuberantes como escondidos y secretos. El aparato incluye una guía de identificación de setas y una cartografía que nos permitirá regresar al coche (seguramente un buen todo terreno) y a casa sin problemas.

¡Ay si mi tío Dionisio levantara la cabeza! Él que nunca necesitó más chismes que una cesta de mimbre y su pequeña navaja.

¡Se acabaron las meriendas!

31 agosto 2009

Fieles a su cita, ajenas a los calores de agosto y a sus terribles sequías, las quitameriendas (Merendera montana) han comenzado a tapizar de morado las praderas y eras de Castilla. Heraldos del otoño, nos señalan implacables el comienzo del final del buen tiempo, de las vacaciones, del verano.

Me las encontré ayer mientras paseaba con mis hijos por el robledal de Arlanzón (Burgos) y, como me pasa siempre, no pude evitar una exclamación de sorpresa, pero también de desagrado. ¿Ya están aquí? ¿Tan pronto? Lo queramos o no, los ciclos en la Naturaleza son implacables. Y estamos a las puertas de septiembre.

Como me volvió a explicar la abuela Emilia, la aparición de estas bellas flores parecidas al azafrán silvestre señalaba que los días empezaban a ser ya demasiado cortos como para estar trabajando en el campo hasta las diez de la noche. Así que esas humildes meriendas vespertinas de pan, queso, chorizo y bota de vino, respiro necesario tras monótonas horas trillando y abeldando el cereal, llegaban a su fin. Conocedores de los signos del campo, la violeta flor les señalaba la necesidad de apresurarse en la recolección, pues el frío y las tormentas se les echaba encima.

Por suerte, todos estos trabajos son ya sólo lejano recuerdo. Pero la señal sigue ahí en el campo, fiel a su cita, indicándonos lo incuestionable: El verano se acaba. También las vacaciones. ¿Estamos preparados para entrar en el otoño?