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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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¿Sabes cuáles son las islas con más turistas por habitante?

Los archipiélagos de Baleares y Canarias se encuentran entre las islas del mundo con mayor número de turistas por cada 100 habitantes. Según publica Hosteltur, un grupo de comunicación especializado en información turística profesional, Mallorca, Menorca, Ibiza, Formentera, Lanzarote y Fuerteventura son las más turísticas en relación a su población residente. El ránking resulta sorprendente:

  1. Fuerteventura: 2.217 turistas por cada 100 habitantes.
  2. Lanzarote: 2.097 por cada 100 habitantes.
  3. Ibiza-Formentera: 2.096 por cada 100 habitantes.
  4. Menorca: 1.520 por cada 100 habitantes.
  5. Mallorca: 1.258 por cada 100 habitantes.
  6. La Gomera: 782 por cada 100 habitantes.
  7. Tenerife: 648 por cada 100 habitantes.
  8. Islas Cook: 587 por cada 100 habitantes.
  9. Gran Canaria: 503 por cada 100 habitantes.
  10. Bahamas: 361 por cada 100 habitantes.
  11. Maldivas: 326 por cada 100 habitantes.
  12. La Palma: 279 por cada 100 habitantes.

Yo que vivo en Fuerteventura estoy impresionado. Estamos en cabeza. Tenemos aquí una población residente de 103.167 personas (en realidad menos, pues muchos se empadronan para beneficiarse de los descuentos en el transporte aéreo) y en 2016 recibimos según esta estadística 2.287.650 turistas. En realidad los datos oficiales aseguran que en 2016 se superaron los 3,2 millones de visitantes, por lo que realmente tocamos a 32 turistas por persona.

Está claro que los territorios insulares de España se han especializado en la economía turística hasta el punto de convertirse en un monocultivo, como lo fue antes la caña de azúcar o el vino. Nos guste o no, todos vivimos aquí de los turistas, fuente aparentemente inagotable de riquezas, que en el caso de Canarias es permanente pues no sufre de la estacionalidad como le ocurre a Baleares.

¿Se notan las ventajas? En absoluto.

Canarias cerró 2016 con 274.000 parados. Los datos de la Encuesta de Población Activa de 2016 revelan un descenso del paro de 23.100 personas con respecto a 2015, pero sigue afectando al 25 por ciento de la población con posibilidades de trabajar. Uno de cada cuatro trabajadores canarios está desempleado. Es la tercera comunidad autónoma con más paro de toda España detrás de Andalucía y Extremadura.

A la cabeza y como motores de la economía y el empleo de Canarias se sitúan ahora las islas de Lanzarote y Fuerteventura, las más turísticas pero también las que más fueron castigadas laboralmente durante la crisis. Hoy están arriba y ayer estaban abajo.

El turismo se ha convertido en el maná, pero es un maná engañoso por lo volátil y mal repartido que cae. Muchos turistas extranjeros pagan en origen a los touroperadores, quedándose estas grandes empresas con la mayor parte del pastel. En destino se mantiene la precariedad laboral, los bajos salarios y jornadas por encima de lo legal, el consumo desmedido de alimentos y energías que siempre vienen de fuera, disparando el gasto de agua, generando descomunales cantidades de residuos, alterando letalmente paisajes y culturas, generando graves desajustes urbanísticos que a la larga también lo son sociales. A ello se añade nuestra debilidad ante el cambio climático, con la pérdida de playas y erosión de costas entre otros graves problemas en ciernes.

La cara positiva

No se puede caer en lo negativo. Gracias al turismo han aumentado las oportunidades para la creación de empleo en unos territorios históricamente obligados a la emigración, que de emisores han pasado a receptores. También ha mejorado la protección de los recursos naturales (una vez descontado todo lo destruido), que en regiones como Baleares se benefician directamente de las tasas turísticas. Igualmente se han desarrollado en las islas nuevas actividades económicas vinculadas a los recursos marítimos y medioambientales más allá de los tradicionales de pesca, agricultura y ganadería. Sanidad, educación, comunicaciones, infraestructuras han registrado un alto desarrollo.  Lo aceptemos o no, en estas islas ahora se vive mucho mejor que antes.

Turismo sostenible

El año 2017 ha sido declarado por Naciones Unidas como Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo. Este turismo sostenible, el único con futuro, debería de hacer hincapié, según la ONU, en los siguientes puntos:

  • Crecimiento económico inclusivo y sostenible.
  • Inclusión social, empleo y reducción de la pobreza.
  • Uso eficiente de los recursos, protección ambiental y cambio climático.
  • Valores culturales, diversidad y patrimonio.
  • Comprensión mutua, paz y seguridad.

La idea es buena. Ponerlo en práctica resulta más complicado.

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Cuatro de los santuarios más amenazados del Planeta están en España

Panorámica desde el castillo de Monfragüe. © Alejandro Rodríguez Villalobosg

Panorámica desde el castillo de Monfragüe. © Wikimedia Commons / Alejandro Rodríguez Villalobosg

Monfragüe, la isla balear de Conejera, las marismas del Guadalquivir y el Delta del Ebro son cuatro de las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves y la Biodiversidad (IBA, en sus siglas en inglés) más amenazadas del mundo, según los datos del último estudio de BirdLife International, de la que forma parte SEO/BirdLife. La organización ambiental ha identificado 422 espacios en situación de riesgo crítico repartidos en 100 países. El área en peligro supone un 3,5% del total de las IBA, que suman 12.000 en todo el mundo. Lee el resto de la entrada »

Una cibercampaña trata de salvar las praderas marinas de Ibiza y Formentera

posidonia-oceanica

Joan Torres, un capitán de la marina mercante de Formentera, ha iniciado una campaña online para salvar las praderas de posidonia del archipiélago balear. Auténticos “bosques submarinos“, impresionantes reductos de biodiversidad, están declarados nada menos que Patrimonio de la Humanidad.

Pero ésta es otra más de esas declaraciones grandilocuentes en mojado papel oficial. En realidad están más amenazadas que nunca. La culpa la tiene una actividad aparentemente inocua: el fondeo de yates de recreo. No lo vemos, pero las anclas se arrastran sobre el fondo arenoso convirtiéndose en terribles arados o, más propiamente, bulldozer, que dejan el entorno como un páramo desolado.

Y la posidonia no es una vulgar planta acuática. Endémica del Mediterráneo, en mayo de 2006 se halló un ejemplar de 8 kilómetros de largo, convirtiéndose en el ser vivo conocido más grande de la Tierra. Teniendo en cuenta que esta especie crece a un ritmo de dos centímetros por año, su edad se ha estimado en 100.000 años.

La petición fue iniciada en la plataforma Change.org y va acompañada de un vídeo explicativo realizado recientemente por el fotógrafo Nathan Dappen.

Según explica el capitán Joan en su texto justificativo de la petición,

“La calidad de la biodiversidad, la transparencia de las aguas, el equilibrio de la línea de costa y el mantenimiento de la principal fuente de ingresos de Formentera e Ibiza (el turismo) dependen en gran parte de la conservación de las praderas de posidonia”.

Y añade:

“Las praderas de posidonia están declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Durante muchos años, el desconocimiento sobre la importancia de la posidonia imposibilitó desarrollar políticas activas de conservación; pero el actual conocimiento científico sobre su papel clave en el mantenimiento del ecosistema de las islas, y la certeza de cómo el cambio climático y la absoluta ineficacia de las medidas de protección adoptadas restringidas a reducidas zonas -permitiendo el fondeo de toda clase de embarcaciones, masivo en ocasiones, sobre extensas zonas de posidonia en base a determinados intereses- está terminando aceleradamente con un bien común irremplazable”.

Por todo ello, Joan reclama una serie de sensatas medidas que permitan salvar las praderas de posidonia de las Islas Baleares:

  • La situación e identificación de la posidonia en las cartas náuticas.
  • La prohibición de fondeo sobre fondos de posidonia en las cartas náuticas y derroteros.
  • La prohibición de pesca de arrastre sobre fondos de posidonia en las cartas náuticas.
  • Cumplimiento de la normativa MARPOL 73/78 en zonas de praderas de posidonia.
  • Prohibición de vertidos contaminantes procedentes de instalaciones de tierra sobre praderas de posidonia (depuradoras, industriales) al igual que materiales procedentes de dragado de fondos.
  • Vigilancia y control efectivo de las todas las medidas descritas.

El destinatario de la petición, la Conselleria d’Agricultura, Medi Ambient i Territori del Gobierno Balear, recibe periódicamente un correo electrónico informando de las nuevas firmas de apoyo que consigue la campaña. Ya llevan recogidas 10.800 firmas, una de ellas la mía. ¿Nos echas una mano? Aquí tienes el enlace: Protección real para las praderas de posidonia.

Posidonia (Spanish subtitles) from Day’s Edge Productions on Vimeo.

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Cazadores y taurinos se ponen los huevos de la cultura por montera

¿Qué relación existe entre los toros y la caza? Aparentemente ninguna, pero ésta es una apreciación errónea. Se ha encargado de ratificarla el consejero balear de Turismo, Carlos Delgado, quien el año pasado tuvo el raro placer de matar de un disparo a su primer ciervo.

Defensor de la cultura venatoria, no dudó en confirmar su supuesta hazaña como mandan las viejas tradiciones cinegéticas.

Primer paso, foto sonriente rifle en mano frente al cadáver de imponente cornamenta. Para que quede bien claro. Lo maté yo solito, soy un héroe y éste es mi merecido trofeo.

Segundo paso, bautismo de sangre. Saca el machete de monte y le rebana los testículos para, y ahí llega el guiño taurino, ponerse los huevos por montera. Olé el macho español. ¡Va por todos ustedes! Lógicamente es necesaria una segunda foto con tan peculiar sombrero sanguinolento que mancha su cara de coágulos y semen. Ahí está el político conservador alzando ambos brazos con los dedos en forma de uve, ratificando su victoria sobre el herbívoro.

¿Les suena? En el sangriento Toro de la Vega de Tordesillas el premio siempre han sido los testículos del toro, que igualmente exhibía el alanceador con el signo de la victoria. Y en las plazas el trofeo son las orejas y el rabo de las víctimas.

Las imágenes del consejero, publicadas en su edición dominical por el periódico Última Hora, han provocado una fuerte reacción en contra. ¿Estará arrepentido de su proeza? En absoluto. Quienes protestan personalizan esa cultura defensora del derecho de los animales que los amigos del rifle y el capote tachan despectivamente como “cultura de Bambi”. No se dan cuenta de su error. La nuestra es la cultura de la civilización y la suya, por muchos huevos cortados que le echen a su defensa, es la del incivismo.

Foto: Carlos Delgado, posando con los testículos del animal cazado sobre su cabeza. (ÚLTIMA HORA)

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Aumenta la población de foca monje

Hace dos semanas, un buceador mallorquín vio en la reserva marina de la Isla del Toro (Calvià) una foca monje (Monachus monachus), animal extinguido hace medio siglo de las aguas baleares.

Su fugaz aparición coincide con la recuperación, lenta pero esperanzadora, de sus poblaciones, algo absolutamente infrecuente por tratarse de la foca más amenazada del planeta, apenas 500 ejemplares.

En la colonia de Cabo Blanco (entre el Sáhara Occidental y Mauritania) el año pasado nacieron 46 crías, prácticamente las mismas que en 2006, cifras que duplican las obtenidas en temporadas anteriores. Gracias a ello ahora viven 180 ejemplares, de los que medio centenar se corresponden con hembras reproductoras (Revista Quercus 268, pág. 57). Unos resultados muy halagüeños tras la muerte masiva hace 10 años de las tres cuartas partes de la colonia por culpa de una alga tóxica.

En Grecia nacieron en 2007 un total de 28 crías. En las Islas Desertas, (Madeira), quedan tres hembras reproductoras. Y en las costas argelinas y marroquíes no más de 15 individuos.

Comprenderán que la aparición ahora de una foca monje en Mallorca es, además de todo un acontecimiento, una muy buena señal, aunque aún extremadamente débil.

Los dos últimos ejemplares mallorquines de foca monje, conocida popularmente como vellmarí, fueron exterminados en 1958. Uno de ellos al engancharse entre las redes de los pescadores de Cala Mondragó, en Felanitx, y el otro muerto a tiros por la Guardia Civil en Cala Tuent, en Escorca.

Hacia 1965 se extinguieron las que sobrevivían en el Cabo de Gata (Almería) y en 1993 desapareció en las islas Chafarinas la última de España y la más famosa, Peluso.

Ahora las sensibilidades han cambiado, aunque sigo preocupado por el repentino interés de nuestros bienintencionados políticos hacia estos animales.

¿Cómo entender si no el último anuncio del conseller de Medio Ambiente, Miquel Àngel Grimalt? Este buen señor acaba de anunciar la intención de su departamento de averiguar el sexo de la foca “para buscarle pareja e impulsar un plan de recuperación de esta especie”.

¿Pondrán un anuncio en la sección de contactos de los periódicos?

Fotografía de la última foca monje observada en Mallorca, medio siglo después de extinguirse en ese archipiélago. Ahora los políticos, en lugar de garantizar la seguridad de la zona, han decidido buscarle pareja, algo aparentemente mucho más sencillo y vistoso.

El asesino de las palmeras llega a Baleares

Un precioso escarabajo de gran tamaño, el picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus), el asesino de las palmeras, avanza imparable por España.

El primer lugar de Europa donde se detectó la plaga fue en Almuñécar en 1994, a partir de árboles infectados traídos de Egipto. En ese momento se podría haber acabado con ella sin esfuerzo, pero ni los sistemas de control de fronteras ni los de alerta fitosanitaria funcionaron. Desde entonces se ha extendido como la peste por Murcia, Andalucía, Cataluña, Canarias y la Comunidad Valenciana. Y como ya os conté en una ocasión, es tan mortal como imparable. Miles de palmeras han muerto por su culpa.

Baleares es su última conquista. Allí los insectos han llegado confortablemente instalados en el interior de troncos infectados, desde donde los adultos se han extendido luego saltando de urbanización en urbanización. Vinieron unos pocos y son ya miles. En apenas un año han ocupado las islas de Mallorca e Ibiza. 120 palmeras han debido ya ser taladas, una medida insuficiente para controlar al poderoso escarabajo, cuyas formidables larvas devoran los árboles en pocos meses, los necesarios para convertirse en adultos y salir volando en busca de nuevas víctimas arbóreas donde fundar nuevas colonias.

De momento no existe un remedio eficaz contra ellos. Se está estudiando infectarlos con parásitos mortales, así como encontrar algún veneno que pueda acabar con estos blindados animales, pues los plaguicidas tradicionales no son efectivos. Mientras tanto los esfuerzos se centran en evitar su expansión talando todos los árboles afectados, así como limitando el trasiego de restos de podas. También siendo más estrictos en el control del tráfico de palmeras para jardinería, una política que, como tantas otras, llega demasiado tarde.

El picudo rojo llegó de polizón, oculto en palmeras datileras arrancadas del desierto egipcio y argelino para adornar nuestros campos de golf y nuestras urbanizaciones de sol y playa. Pero se ha engolosinado con la palmera canaria (Phoenix canariensis), mucho más dulce y apetecible para estos voraces insectos. Una preferencia que puede acabar con palmerales únicos como los de Maspalomas (Gran Canaria), Haría (Lanzarote) o Madre del Agua (Fuerteventura).

Hace dos años tuve la oportunidad de espiar la vida secreta de los picudos. Acompañé al técnico Benedikt Von Laar durante una demostración de su invento para localizar árboles infectados en la turística localidad majorera de Caleta de Fuste. Benedikt es un gigantón alemán tan grande como una palmera y, quizá por eso, experto en la protección de tan emblemáticos árboles. Trabaja en el Instituto de Investigación de Bioacústica de Schwedt, cerca de Hamburgo, donde ha desarrollado una sonda de bajas frecuencias. Con ella se puede captar con increíble claridad el sonido que este escarabajo emite en el interior de la planta. E incluso más. Es capaz de identificar hasta cinco estadios distintos de su desarrollo. El ruido que hacen las larvas al masticar o el de los adultos al caminar. Con la ayuda de un ordenador, el análisis de los sonogramas permite además saber si el escuchado es macho o hembra.

Fue una de las experiencias más intensas de mi vida. Percibir en toda su fuerza la ciudad oculta de los picudos rojos. Pero en cuanto sentí el murmullo de esos cientos de voraces mandíbulas devorando cual cáncer un indefenso árbol supe que no había nada que hacer. No los podremos parar, para desgracia nuestra y de nuestros palmerales.

El golf pone en peligro a las orquídeas

Los ecologistas mallorquines están en pie de guerra y con razón. La Consellería de Medio Ambiente del Govern balear acaba de dar el visto bueno a la construcción de un campo de golf en unas praderas costeras donde crece una rarísima orquídea en peligro de extinción.

Mientras el Grup Balear d’Ornitologia i Defensa de la Naturaleza (GOB) y WWF/Adena proponen una ampliación urgente del parque natural de S’Albufera para proteger a la única población europea de la bellísima orquídea palustre (Orchis robusta), los políticos regionales han autorizado la urbanización de todo ese espacio.

En opinión de estos últimos, el nuevo complejo deportivo no supondrá la destrucción directa de las plantas protegidas aunque, reconocen, sí la de su potencial hábitat de expansión. Pero en un impresentable retruécano administrativo alegan que “esta consideración no figuraba en las condiciones de la comisión sobre las cuales se elabora el presente informe”, y por lo tanto no entran a valorarla. Tampoco les preocupa que donde debían recuperarse las dunas perdidas y su vegetación autóctona se vayan a plantar dos lagos artificiales, justificados ahora por la necesidad de los promotores de embalsar en ellos el agua necesaria para regar el lujoso green.

La orquídea palustre está catalogada en Baleares como especie vulnerable, pues sólo se conocen tres localidades suyas en el mundo, la mallorquina, otra en Argelia y otra en Marruecos. Aunque la tercera parte de la población europea crece dentro del Parque Natural de la Albufera de Mallorca, 900 de los 1300 ejemplares conocidos se localizan en la zona de Son Bosc, en el municipio de Muro. Un bello paraje inexplicablemente desprotegido y donde, a partir de que el Ayuntamiento conceda la licencia, se jugará al golf. ¿Y qué haremos entonces con las orquídeas? A las orquídeas, que les den por saco.

Pero si opinas de otra manera. Si piensas que esta orquídea y su valioso hábitat deben ser salvados de la especulación puedes hacer algo. Pincha en este enlace del GOB y envía un mensaje al presidente del Gobierno de las Islas Baleares y al Consejero de Medio Ambiente solicitándoles que protejan definitivamente la zona de Son Bosc.