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Los viejos bosques nos ayudan a luchar contra la crisis

21 marzo 2013

Roble centenario

Los bosques nos ayudan a salir de la crisis. Que se lo digan si no a los miles de españoles que este invierno se han pasado a la estufa de madera o de pellets. Con el gasoil, el gas y la electricidad por las nubes, la leña vuelve a estar de moda. La de esos árboles que durante décadas mirábamos con el desdén de quien no los necesitaría nunca. Hoy es diferente. Ahora los vemos como una fuente de ahorro. De riqueza. Los pueblos deforestados los empiezan a echar de menos.

Pero los bosques nos ayudan mucho más. A comer gracias a la fertilización y mantenimiento de los suelos. A protegernos de los desastres naturales, del avance del desierto. A reducir el efecto de nuestro propio gran desastre no natural, el efecto invernadero. A respirar gracias a su oxígeno. A sentir que respiramos cuando caminamos por ellos, notamos el palpitar la vida en cada pisada, en cada hoja, mariposa o rayo de luz, en cada gorjeo.

Aunque no todos los bosques son iguales. Muchos son meras plantaciones de árboles, monocultivos dedicados a producir pasta de papel o serrín para aglomerados. En ellos falta lo más importante: la biodiversidad. La variedad. Ese “desordenado orden” del que nos hablaba Félix Rodríguez de la Fuente.

Ayer, inicio de la primavera, celebramos el Día Internacional de los Bosques. Una iniciativa de las Naciones Unidas muy matizable, pues a muchos los árboles no les dejan ver el bosque. Los míos son de viejos hayedos, encinares, robledales, tejeras, pinares maduros repletos de vida, casa común de una flora y fauna única. También los bosques de un único árbol, esos asombrosos árboles singulares tan viejos como una catedral y tan delicados como una flor, auténticos ecosistemas en miniatura.

¿Y el tuyo cómo es? Búscalo. Acércate a él y díselo: ¡Feliz día del Bosque!

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Los Reyes Magos no encuentran la estrella de Navidad

29 diciembre 2011

Esto de ser Rey Mago es cada año más difícil, y no me refiero a los esfuerzos económicos que tal labor conlleva. Hace 2012 años, año más, año menos, los cielos nocturnos reventaban de estrellas. Hasta se decía entonces que los astros estaban engarzados en esferas de cristal cuyo giro producía un sonido mágico.

Pero esa música celestial ha desaparecido, como también han desaparecido las propias estrellas. Y si no, hagan la prueba y miren esta noche el cielo ¿cuántas pueden ver? Si viven en una ciudad reconocerán con suerte al luminoso Sirius, nuestro particular faro del Universo. La contaminación lumínica nos ha arrebatado en apenas unas pocas décadas el espectáculo más impresionante de todos, los cielos estrellados. Ha condenado así a los Reyes Magos a vagar de centro comercial en centro comercial, desorientados, incapaces de dar con el cometa que les señale el camino hacia nuestras ilusiones navideñas.

¿Tiene sentido seguir derrochando electricidad en estas fiestas? Si lo hacemos para animar el consumo ¿por qué no se apagan las luces cuando cierran los comercios? Si añadimos una gran iluminación extra en calles habitualmente bien iluminadas ¿por qué no apagamos mientras tanto las farolas? Si es para celebrar la Navidad ¿por qué no se encienden sólo durante las fiestas?

El problema no es sólo de estas fechas. España es, junto con Italia y Portugal, el país más derrochador en iluminación de toda Europa. Y de nuestras ciudades, las mediterráneas como Valencia, Alicante o Murcia tienen el récord. Su contaminación lumínica es hasta tres veces más intensa que la de Madrid o Barcelona. ¿Alguna explicación lógica? Tan sólo el gusto por el despilfarro.

Hemos rodeado la vida nocturna de farolas de todo tipo, paradójicas compañeras de nuestros sueños e insomnios. ¿Cuanta más luz más seguridad? Pues tampoco. Esa iluminación extra también ayuda mucho a los cacos a robar en tiempo récord.

El problema es que ya no valoramos lo auténticamente bueno, el silencio, las estrellas, el aire puro. No escuchamos a poetas como Jacint Verdaguer, quien decía sabiamente:

“La llum del dia és per mirar la terra;

la de la nit, per contemplar lo cel”.

He tomado este precioso poema de la página de la Asociación contra la Contaminación Lumínica Cel Fosc, cuyos miembros luchan desde hace años por lograr que la cordura y las estrellas regresen a nuestra vida.

Porque hay otra manera de encender la noche, seamos eficientes, iluminemos nuestra vida.

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Apaguemos las farolas (y las luces de Navidad)

02 diciembre 2010

─ ”Niño, apaga la luz, que no tenemos acciones en la Electra”.

Toda la infancia me la pasé escuchando a mi madre la famosa frase. Para entonces la Electra era Iberduero (ahora Iberdrola), pero daba igual pues nunca tuvimos acciones de esa empresa (ni de otras). Lo que se tenía entonces era pánico a la factura de la luz.

Hoy ya no tenemos miedo a la factura. Y si alguno lo tiene es más por la crisis que por sus repercusiones en el cambio climático. Aunque eso sí, ahora lo llamamos economía sostenible, puro ahorro en versión “cool” a base de bombillas de bajo consumo, leds y programadores electrónicos de última generación.

Pero quienes definitivamente no tienen miedo a la factura eléctrica son los Ayuntamientos. Especialmente los españoles, en bancarrota económica pero empeñados en romper la noche con avenidas desiertas llenas de farolas encendidas a unas horas en las que todo el mundo duerme.

¿Tanto miedo nos da la oscuridad? Ah, que lo hacemos por seguridad, para luchar contra el crimen organizado de revientapisos y asalta vecinos, a pesar de que los pisos se siguen reventando y los vecinos son asaltados a cualquier hora del día o de la noche, estén o no iluminadas las ciudades.

En el Reino Unido, siempre tan prácticos, no se lo han pensado dos veces. La mayoría de los Ayuntamientos británicos (más del 75%) ha decidido apagar una gran parte de sus farolas por la noche, y no sólo para reducir la factura. Lo hacen en un intento por ahorrar energía y combatir el cambio climático. Algunos protestan pues creen que aumentará la delincuencia y los accidentes de tráfico, pero los defensores de esta medida, además de negar esos miedos, recuerdan que no existe obligación legal de iluminar las calles.

¿Y aquí en España? Aquí nos preparamos ya para una Navidad esplendorosa, llena de luces y monumentos iluminados. Eso sí, “el último en salir que apague la luz”.

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Los buitres nos permiten ahorrar mucha energía

27 septiembre 2010

El ministro de Industria Miguel Sebastián lo tiene fácil. Si apuesta por la diversificación y el ahorro energético, lo suyo son los buitres. Según un reciente estudio difundido por la Agencia EFE, las rapaces necrófagas evitan cada año la incineración de miles de toneladas de animales, lo que se traduce en un ahorro energético equivalente al gasto anual de 9.000 hogares y evita que 193.000 toneladas de CO2 acaben liberadas en la atmósfera.

En España, se generan cada año 380.000 toneladas de carroña, de las que unas 150.000 corresponden a rumiantes (cabras y ovejas). Su incineración implica “un alto coste energético, económico y ambiental derivado de la emisión de gases contaminantes y la imposibilidad del reciclaje natural de estos nutrientes por parte de la fauna salvaje”, afirma el presidente de la Asociación para la Defensa de la Naturaleza Caralluma, Bernardo Robles.

De ahí la importancia, defiende el experto, de la contribución que pueden realizar los buitres al problema del tratamiento del gran volumen de carroñas generado por las explotaciones ganaderas.

Un buitre adulto en libertad consume alrededor de tres kilos de carne por semana, y se estima que toda la población española de estas aves consume unas 10.000 toneladas.

Los buitres nos ayudan a ahorrar

Según Robles, que trabaja con rapaces necrófagas desde 1988, la incineración de los residuos animales supone el gasto anual de 46 millones de fuel oil, lo que equivale a la energía producida por la central nuclear de Cofrentes durante 21 días a pleno rendimiento o la iluminación de 780.000 hogares.

Otra ventaja del uso de los buitres en esta tarea reside en la recuperación de la propia población de buitres, mermada tras la aprobación de distintas normativas europeas y nacionales como consecuencia de la crisis de las vacas locas. A raíz de estas reglamentaciones, el ganadero está obligado a comunicar la muerte de sus animales -ya que pasaron a considerarse material específico de riesgo- y quemarlos, prohibiéndose su abandono en el campo.

“Realmente esto ha supuesto un desastre. Los buitres dependen ahora de unas fuentes de alimentación mucho menos abundantes, como la caza o los comederos artificiales”, subraya el experto.

Los ganaderos prefieren buitres

En este contexto, Robles pide introducir cambios en el actual modelo de gestión para la alimentación de las aves carroñeras, entre ellos abaratar los seguros ganaderos e incluso su “supresión total”.

Hoy, el ganadero abona una cuantía por cabeza de ganado para sufragar la recogida y tratamiento del cadáver; “nosotros abogamos por una nueva línea de seguros a la que pueda acogerse sobre todo la ganadería extensiva tradicional (y restringida a las áreas de campeo de los buitres), de modo que se beneficien de la actividad de las aves”.

Por último, Robles califica de “surrealista” el que una oveja viva de 45 kilos tenga un precio mayorista de 23 euros, y su destrucción oscile entre los 30 y 40 euros. En otras palabras es más cara una oveja muerta que viva.

Aunque para mantener el chollo medioambiental de las aves carroñeras, el ministro Sebastián también tendrá que tener en cuenta esos peligrosos campos eólicos mal situados que, junto con los venenos, están acabando con los buitres.

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38 Audis para pasear ministros un día por A Coruña

15 febrero 2010

¿Sabes que el pasado viernes hubo una cumbre de ministros de Transporte de la Unión Europea en A Coruña?

Fue otra de tantas. Hoy aquí, mañana allí. Por eso de hacer turismo, de salir del sopor de Bruselas, de acercar la política a los ciudadanos.

La cumbre no ha tenido apenas repercusión mediática pues nada importante se decidió en ella. Y a mí se me habría pasado completamente desapercibida de no ser por un correo que me ha enviado Jose, un lector madrileño de La Crónica Verde al que agradezco el chivatazo. En él me informa de algo tan indecente como desvergonzado.

Para facilitar el transporte de los señores ministros desde el aeropuerto a la ciudad durante tan sólo un día, la UE ha hecho llegar al puerto de A Coruña 13 camiones articulados que transportaban 38 vehículos de alta gama y dos furgonetas.

Una lujosa flotilla de Audi A8, probablemente traída desde miles de kilómetros de distancia, quizá porque sus señorías piensen que aquí en España no tenemos coches de la alcurnia suficiente que ellos se merecen.

Para que luego estos mismos ministros nos hablen de ecología, de desarrollo sostenible, de limitación de la contaminación, de lucha contra el cambio climático, de ahorro, de crisis, de recorte de las pensiones,… de usar el transporte público y la bicicleta.

¿No os parece algo escandalosamente obsceno?

—-

Fotos: César Quian /La Voz de Galicia.

Aquí os dejo un vídeo sobre el traslado de todos esos vehículos de lujo una vez terminada la cumbre.

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Contra la crisis, la ducha asesina y la bicilavadora

30 abril 2009

Con esto de la crisis mundial están apareciendo toda suerte de cachivaches que pretenden ayudarnos a cuidar el bolsillo y, de paso, el medio ambiente.

Os traigo hoy dos verdaderamente curiosos, aunque dudo que se vayan a generalizar en nuestras casas.

El primero es la que su creadora ha bautizado como “My Shower Curtain is a Green Warrior” (mi cortina de ducha es un luchador verde), pero que bien podría llamarse “ducha asesina”. Nos habla de ella la siempre interesante página ecologiablog.com. Ha sido diseñada por la artista Elisabeth Buecher, y se va hinchando mientras te duchas hasta, literalmente, atraparte entre sus tentáculos plásticos si estás más de 4 minutos con el grifo abierto. Un diseño que la propia Buecher reconoce como radical aunque práctico, comparándolo con, por ejemplo, el despertador.

No sé yo, toda comparación es odiosa, pero ésta me parece muy atrevida.

El otro invento contra la crisis es la bicilavadora, una lavadora de ropa que funciona a pedales. Esta nueva máquina, diseñada por un estudiante norteamericano, ha sido probada en Perú y, según cuenta BBC Mundo, podría traer beneficios a la salud general tanto del planeta como del usuario. ¿Funcionará de verdad? Al menos parece divertido.

Llegan los semáforos ecológicos

07 enero 2009

Unos 100.000 semáforos convencionales, de los de bombilla incandescente de toda la vida, serán sustituidos próximamente en España por otros de tecnología LED, mucho más eficientes y ecológicos, según recoge el diario digital Econoticias.com.

El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) ha aprobado ampliar su programa de subvenciones para la sustitución de semáforos por otros dotados con esta nueva tecnología. El objetivo es renovar cerca del 30% del actual parque de semáforos del país.

La medida beneficiará a 584 municipios en los que residen 27 millones de personas, permitiendo un ahorro anual de 90.000 megavatios/hora de electricidad, el equivalente al consumo de 22.000 hogares, evitando con ello la emisión de casi 58.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera. Asimismo, permitirán reducir la demanda de petróleo en más de 20.462 toneladas anuales.

La sustitución de lámparas convencionales por las de diodos LED permite ahorrar hasta un 80% de consumo eléctrico. Paralelamente incrementa la seguridad del tráfico “por su fiabilidad, durabilidad y mejor iluminación”, afirma el IDAE.

En España existen cerca de 300.000 semáforos cuyo consumo de energía final se estima en 350 gigavatios/hora al año, equivalente a la electricidad que pueden consumir más de 150.000 hogares. En la actualidad, tan sólo el 15% de ellos disponen de tecnología LED.

Como igualmente se explica en Consumer.es, las lámparas de diodos LED son más luminosas y al mismo tiempo mucho más pequeñas, no se calientan, consumen veinte veces menos que una bombilla incandescente tradicional y duran 50 veces más.

Entonces, si son tan fantásticas, ¿por qué no las tenemos ya en nuestras casas? Por una única razón: su alto precio. Pero no os preocupéis, también esto está cambiando. Es sólo cuestión de tiempo que los diodos mágicos lleguen a nuestros hogares, arrinconando definitivamente a las bombillas incandescentes y también a las nuevas que estamos instalando ahora de bajo consumo. Los semáforos son la avanzadilla.