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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Entradas etiquetadas como ‘aceite de palma’

Samanta Villar pone contra las cuerdas al asesino aceite de palma

No hay mal que por bien no venga.

  • Llevamos 20 años denunciando el disparate del consumo generalizado, global, terrorífico del aceite de palma, malo para la salud y una tragedia para el medio ambiente.
  • 20 años denunciando el peligro de alimentarnos a base de unas grasas saturadas que, como explica maravillosamente bien mi compañera bloguera Boticaria García, su consumo en exceso se asocia a la aparición de graves enfermedades y al aumento del colesterol malo o LDL.
  • 20 años denunciando la deforestación de cientos de miles de hectáreas de intocables selvas tropicales de Asia, África y América, la extinción de seguramente también cientos de especies de animales y plantas únicos en el planeta, el aniquilamiento de seres tan maravillosas (y evolutivamente cercanos) como los orangutanes, la contaminación con pesticidas, incendios gigantescos, apertura de carreteras, desecación de turberas.
  • 20 años denunciando la explotación infantil, los sueldos miserables, la violación de derechos humanos, las condiciones de trabajo tercermundistas a las que se ven sometidos los operarios más básicos de esta innoble agricultura industrial que, cual Godzilla destructor, se lleva por delante ecosistemas y culturas enteras.
  • 20 años denunciando las mentiras de una industria alimentaria, hostelera, farmacéutica, cosmética empeñada en mejorar sus magros beneficios empresariales a costa de colarnos sin avisar esa maldita grasa asesina; obligándonos a perder tiempo y vista en investigar cual policías de la Científica las etiquetas de todo lo que compramos tratando de elegir algo que no lleve aceite de palma o cualquiera de sus muchos derivados.

20 años predicando en el desierto y de repente un breve texto de 140 caracteres acaba de lograr lo inimaginable. Poner contra las cuerdas a la asesina grasa de palma en España.

Incluyo aquí el tuit salvador publicado por la periodista Samanta Villar el pasado 17 de febrero, en inteligente respuesta a un provocador tuit de la empresa de alimentación infantil Hero donde se cuestionaba su idoneidad como madre:

El tema se hizo viral en segundos. ¿Grasa de palma en la leche infantil y las papillas? ¿Qué les estamos dando de comer a nuestros hijos? Lee el resto de la entrada »

Las avispas asesinas, lo más preocupante de 2015

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El año 2015 mantiene a La Crónica Verde como uno de los blogs medioambientales con mayor impacto de toda la blogosfera mundial en lengua castellana.

Terminamos el mes de diciembre superando este año los 1.263.200 usuarios únicos; más de un millón de amigos y amigas interesados por el medio ambiente. Y con un centenar largo de nuevos artículo publicados.

¿Sabes cuáles han sido los más temas que más nos han preocupado a lo largo de estos 365 días? A continuación te dejo el ranking comentado de 2015. Lee el resto de la entrada »

Galletas y fritangas arrasan las selvas del Planeta

Orangután

© International Animal Rescue

Lo reconozco. Lo mío es ya una obsesión. No compro ningún alimento sin comprobar antes que en su producción no se han usado aceites o grasas de palma. “Grasas y aceites de origen vegetal”, como subrepticiamente nos los tratan de colar casi siempre.

Borneo

Deforestación de Borneo (UNEP/GRID-Arendal Maps and Graphics Library).

¿La razón? El cultivo de esta palmera en el trópico está provocando el mayor desastre ambiental y social de nuestra salvaje historia. Un gigantesco ecocidio responsable de la destrucción de selvas inmensas como las de la isla de Borneo, donde en apenas 25 años se ha destruido una superficie tan grande como toda la península Ibérica.

¿Te lo puedes imaginar? Junglas impenetrables reventadas con maquinaria pesada, eliminando santuarios de especies únicas refugio de los últimos orangutanes con el único fin de plantar palmeras.

Ya está el ecologista exagerado“, dirá más de uno. Pues que mire, si es capaz, el vídeo que os dejo a continuación, grabado en Borneo hace un año.

Parece que ha pasado un tsunami, pero en realidad ha pasado la empresa aceitera. No les interesa ni la madera. Tan sólo quieren el suelo embarrado, al que enseguida anegarán de herbicidas y pesticidas.

Entre tan terrible devastación, los loables esfuerzos de la ONG International Animal Rescue por rescatar orangutanes rayan lo grotesco.

Toda esa destrucción es para producir aceite y grasas. Para hacer galletas baratas. Para alimentar nuestras fritangas con esos aceites “de cocina” utilizados en la mayoría de los restaurantes y comedores de España, en lugar del tradicional de oliva o girasol. Para poner en peligro nuestra salud, pues como sabes, el aceite de palma es saturado hasta en un 50%, lo que dispara nuestros niveles de colesterol y aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Es verdad. Hay aceite de palma certificado, comprometido con un desarrollo sostenible de los lugares donde se produce. Pero mientras una parte proceda de tamaña destrucción, yo seguiré pensando lo mismo: El aceite de palma destruye las selvas y nuestras arterias.

Nestlé ha sido una de las multinacionales alimenticias que más han apostado por la utilización de grasas y aceites de palma. Como a la mayoría, le importaba un rábano su origen. Después de este terrible vídeo de Greenpeace claudicó y se ha comprometido a utilizar exclusivamente aceite de palma certificado sostenible en el año 2015. Algo es algo.

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Avatar es real

Avatar, la película más taquillera de la historia, no es un film de ciencia ficción. Es real, al menos para los pueblos indígenas. Tan real como la destrucción que se cierne implacable contra sus vidas, territorio y cultura.

Lo afirma Survival. Y lo apoya en declaraciones terribles, como la que aporta un indígena penan de Sarawak, en la parte malasia de Borneo:

“Los penan no pueden vivir sin su selva. El bosque nos cuida y nosotros cuidamos de él. Entendemos a las plantas y a los animales porque hemos vivido aquí durante muchos, muchos años, desde la época de nuestros ancestros. Los na’vi de ‘Avatar’ lloran porque su bosque es destruido. Es lo mismo con los penan. Las empresas madereras están talando nuestros grandes árboles y contaminando nuestros ríos, y los animales que cazamos están muriendo.”

También dan la palabra en Survival a los yanomanis. Gentes como Davi Kopenawa Yanomami, conocido como el Dalai Lama de la Amazonia:

“Mi pueblo yanomami siempre ha vivido en paz con la selva. Nuestros antepasados nos enseñaron a entender nuestra tierra y a los animales. Hemos utilizado este conocimiento cuidadosamente, porque nuestra existencia depende de él. Mi tierra yanomami fue invadida por mineros. Una quinta parte de nuestro pueblo murió de enfermedades que nunca habíamos conocido”.

Esa visión holística del entorno no es singular. La tuvimos todos los pueblos del mundo, sólo que el progreso nos está haciendo olvidarla.

Termino citando directamente a Survival.

“Como los na’vi de Avatar, los últimos pueblos indígenas del mundo, desde el Amazonas a Siberia, también están en peligro de extinción, ya que sus tierras son expropiadas por poderosas fuerzas en busca del beneficio económico, como la colonización, la industria maderera y la minería. Una de las mejores formas de proteger la herencia natural de nuestro planeta es sorprendentemente sencilla: se trata de asegurar los derechos territoriales de los pueblos indígenas“.

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Aceite de palma, peligroso para la salud y el medio ambiente

Hace casi 20 años, cuando trabajaba en un periódico de Madrid, recibí la visita de un hombre inquietante. Era médico nutricionista quien, asustado por la proliferación en los comedores escolares de los aceites industriales, iba de uno a otro medio de comunicación tratando de lograr su prohibición en España dado los graves problemas de salud que, en su opinión, podían acarrear en los niños. Me habló en concreto de los aceites de palma y coco, vegetales sí, pero tan peligrosos o más que las grasas animales por su alta concentración de grasas saturadas, las que aumentan los niveles de colesterol. No recuerdo su nombre, pero evidentemente perdió su batalla personal contra estos productos, cada vez más utilizados en las cocinas colectivas en detrimento de nuestros aceites mucho más sanos de oliva y girasol.

Pero si el aceite de palma es malo para nuestra salud, es todavía mucho peor para la salud de nuestro planeta. La selva tropical está desapareciendo a gran velocidad en el mundo para instalar sobre sus desolados campos gigantescas plantaciones de palma aceitera. Con ellas, especies en peligro de extinción como los orangutanes también desaparecen.

El aceite de palma procedente de la deforestación se vende a corporaciones multinacionales como Unilever, Nestlé y Procter & Gamble, y a otras grandes marcas de la alimentación, cosmética y biocombustibles, de acuerdo con las denuncias presentadas por Greenpeace.

Como nos recuerdan desde Ecologistas en Acción, más de 200 organizaciones, redes y movimientos sociales de 41 países han denunciado ya, en una “Declaración Internacional”, la producción industrial del aceite de palma en los países tropicales.

Sin embargo, el posicionamiento frente a las grandes multinacionales que controlan el mercado es extremadamente peligroso. Y no es una exageración. La semana pasada uno de los promotores en Colombia de esta declaración, Walberto Hoyos Rivas, fue asesinado por pistoleros paramilitares en el territorio colectivo del Curvaradó, al norte del país.

En la región donde Hoyos Rivas ha muerto, el negocio con el aceite de palma ha significado el despojo con violencia de tierras colectivas de comunidades negras, así como la constitución de 13 empresas del sector palmero vinculadas al paramilitarismo. Su asesinato se suma a los 140 crímenes contra estas comunidades y 13 desplazamientos forzados, según ha explicado Henry Ramírez Soler, de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz de Colombia.

Esta muerte coincide con la celebración en Cartagena de Indias (Colombia) de la primera reunión latinoamericana de la ‘Mesa Redonda de Aceite de Palma Sostenible’ para promocionar los monocultivos de palma aceitera. Es su lavado verde. Tratan así de mejorar la mala imagen cosechada en los numerosos países donde están acabando con pueblos y bosques enteros como Indonesia, Malasia, Papúa Nueva Guinea, Filipinas, Camerún, Uganda, Costa de Marfil, Camboya y Tailandia, así como en Colombia, Ecuador, Perú, Brasil, Guatemala, México, Nicaragua y Costa Rica.

Toda esta preocupante información me tiene desbordado. ¿Se te había ocurrido alguna vez que el aceite donde se fríen las patatas del menú de un restaurante cualquiera puede llevar aparejado tanto sufrimiento, tanta destrucción, tanta bellaquería? ¿Podremos alguna vez parar todo este sinsentido?

Dame tu opinión, a ver si entre todos conseguimos al menos encontrar una visión medianamente optimista a todo este desastre.

Sobre estas líneas, refinería de aceite de palma en medio de una gran plantación de este árbol.

Para terminar, te incluyo de nuevo el vídeo con el que Greenpeace pide el boicot a Unilever, una de las multinacionales que más daño están haciendo a nuestro planeta con el cultivo incontrolado de palma aceitera.

La industria cosmética destruye la selva

Cuéntaselo a tu hija antes de que la industria cosmética lo haga.

-Campaña publicitaria Dove. Vídeo original (en You Tube ya censurado):

Enséñaselo a tu hija antes de que la industria cosmética lo destruya y sea demasiado tarde.

-Contracampaña publicitaria de Greenpeace contra Dove. Vídeo respuesta:

Unilever, el fabricante de productos de belleza Dove, compra aceite de palma (1,3 millones de toneladas al año) a proveedores que destruyen las selvas tropicales de Indonesia. Con su decisión comercial está provocando la destrucción de los bosques, la extinción de numerosas especies y potenciando el cambio climático.

Juntos podemos hacer que la empresa deje de destruir los bosques para cultivar aceite de palma.

Greenpeace tiene las pruebas de esta destrucción, y por ello ha lanzado una campaña internacional de recogida de firmas contra la multinacional. Si estás a favor de esta acción, pincha aquí.