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La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Archivo de la categoría ‘Tradiciones populares’

Disfruta de los Carnavales más auténticos en la isla de El Hierro

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Sí. Ya sé que los carnavales más famosos de Canarias (y del mundo) son los de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria, pero este año yo me he venido a disfrutar los de la isla de El Hierro. Y sobre todo, a divertirme de lo lindo con una fiesta carnavalera prácticamente desconocida incluso para los propios canarios: los carneros de Tigaday. Pura tradición y espectáculo. Lee el resto de la entrada »

Otra fiesta vergonzante: el lanzamiento de pava de Cazalilla

Pava

La expresión “subírsele a uno la pava” significa en castellano “ponerse colorado”, sonrojarse. Como yo me sonrojo cada 3 de febrero, fiesta de san Blas, pensando en el pueblo de Cazalilla (Jaén) en lugar de en cigüeñas. Allí sus vecinos llevan casi un siglo celebrando al santo patrón de la manera más, como mínimo, curiosa. Tirando una pava desde lo alto del campanario de la iglesia parroquial. ¡A ver quién la coge! ¡El que la pille se la queda! Qué majos son. Bestias pero majos. Lee el resto de la entrada »

Las avispas asesinas, lo más preocupante de 2015

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El año 2015 mantiene a La Crónica Verde como uno de los blogs medioambientales con mayor impacto de toda la blogosfera mundial en lengua castellana.

Terminamos el mes de diciembre superando este año los 1.263.200 usuarios únicos; más de un millón de amigos y amigas interesados por el medio ambiente. Y con un centenar largo de nuevos artículo publicados.

¿Sabes cuáles han sido los más temas que más nos han preocupado a lo largo de estos 365 días? A continuación te dejo el ranking comentado de 2015. Lee el resto de la entrada »

El patchwork se llama almazuela en La Rioja

Peroblasco

Un año más he vuelto a las Fiestas del Humo en Peroblasco, un diminuto pueblo riojano en el valle del río Cidacos famoso por haber logrado resucitar de la despoblación gracias al entusiasmo de sus nuevos vecinos, apenas 20 pero parecen 2.000.

Siempre encuentro allí alguna agradable sorpresa cultural de altísima calidad entre sus calles, ya sean certámenes de poesía, presentación de libros o conciertos de música.

Este año fueron las almazuelas, una maravillosa artesanía textil de origen árabe típica de la comarca de Cameros. A modo de colgaduras festivas, colchas multicolores realizadas con todo tipo de telas pendían de los viejos balcones en inusual adorno. Los urbanos lo llamaríamos quilt o patchwork, pero como me explicó Rufus, el alma conseguidora de Peroblasco, mucho más bonito es llamarlo retacerías, el arte, o la necesidad, de aprovechar los retazos de la ropa más vieja e inservible para darle una nueva (quizá la enésima) oportunidad. Lo que allí vi eran auténticas obras de arte salidas de la mano de Regina Martínez, una maravilla.

Pero esta artesanía nacida, no ya de la escasez, sino sobre todo de la sabiduría de aprovechar al máximo cualquier cosa aprovechable, ha sido una actividad cotidiana en nuestras casas desde probablemente el paleolítico y hasta hace nada.

Me lo recuerda mi suegra, natural de otro pequeño pueblo pero éste, ¡ay!, ya abandonado, el burgalés de Huidobro: “Hombre claro, entonces se aprovechaba todo, las mantas y hasta la ropa”. Y me pone un sorprendente ejemplo: “Sin ir más lejos, de la pata de un pantalón roto la abuela Ramona hizo un vestido precioso para una niña”.

Recuerdo las almazuelas e imagino el pichi-pantalón mientras paseo ahora por las tiendas en rebajas. Moda rápida, barata, de usar y tirar. ¡Cuánto ha cambiado el cuento!

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Los dragos de Fuerteventura ‘aberruntan’ un invierno lluvioso

Dragos Fuerteventura

Si te pasas este verano por la isla de Fuerteventura, donde yo vivo, descubrirás algo más insólito que sus famosas playas de arena dorada con aguas de color turquesa. La mayoría de los dragos (Dracaena draco), ese típico y sorprendente árbol canario, están florecidos.

No es habitual. Lo normal es que sólo florezcan cada 15 años a partir de un esfuerzo biológico tal que, a modo de parto natural, acaban ramificando a través de las cicatrices producidas. Por eso, contando cada una de esas heridas hechas cada tres lustros es posible calcular su edad. Lee el resto de la entrada »

Twitter se inventó en Canarias hace 2000 años

Silbo

Eso de tuitear (twittear) no es nuevo. Tweet es como se nombra en inglés al piar de un pájaro, ahora mundialmente considerado el trino informativo de los 140 caracteres: Twitter.

Pero lo de informar cual pájaro cantarín lo inventaron hace ya dos milenios los aborígenes canarios. Se llama silbo gomero, y es tan original y único que en 2009 ha sido inscrito por la Unesco en la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Ya sabéis que soy un enamorado de La Gomera, de su naturaleza y de su cultura. Hace un año tuve la oportunidad de participar en el rodaje de una serie de documentales de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente sobre árboles singulares y bosques maduros que, como no podía ser de otra manera, darán relevancia a sus fabulosos bosques de niebla, las selvas macaronésicas de Garajonay. También a ese lenguaje silbado relicto, impresionante, capaz de comunicar a los isleños de un lado al otro del barranco, siempre con la simpática tonadilla final de “bueno, bueno”, algo así como el “corto” de los radioaficionados. Lee el resto de la entrada »

Regalan pelotas gigantes para poder correr encierros sin toros

Matalpino

© Matalpino

Matalpino, una pequeña localidad madrileña del Parque Nacional de La Sierra de Guadarrama, se ha hecho famosa por organizar desde hace 5 años unos divertidos encierros sin toros. En lugar de enfrentarse a los astados, durante las fiestas de San Bartolomé los mozos y mozas huyen de gigantescas pelotas de 120 kilos de peso que bajan rodando por la calle. Son los “boloencierros“, una iniciativa ética que está causando furor incluso entre los antitaurinos.

La fama de esta singular carrera ha llegado hasta Londres, sede central en Europa de PETA, el mayor grupo activista por los derechos de los animales en el mundo. Y ha gustado mucho. Tanto que sus responsables se han ofrecido a pagar a otras ciudades españolas o portuguesas las pelotas gigantes pintadas que se asemejan a toros, a cambio de que abandonen los encierros taurinos.

“El divertido y familiar ‘Boloencierro’ de Mataelpino ha encajado perfectamente en un mundo que se opone más que nunca a las corridas de toros”, asegura a través de un comunicado de prensa Mimi Bekhechi, directora de PETA.

“El lema de PETA dice que los animales no son nuestros para utilizarlos para el entretenimiento, ¡pero las pelotas gigantes y los seres humanos que voluntariamente huyen de ellas son un juego justo!”, afirma Bekhechi.

Según PETA, un residente de Mataelpino explicó en una entrevista a un periodista que el encierro de los toros “fue la tradición, pero era una tradición que moría. Las personas ya no quieren ver animales asustados corriendo por sus vidas”.

Aunque este encierro también tiene sus peligros. Sobre todo cuando algún osado, o algún despistado, trata de parar esas pesadas bolas que bajan a toda velocidad. Todos los años hay algún herido. Pero toros ninguno.

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Descubren un viejo tejo anterior a las pirámides de Egipto

Tejo milenario

Este tejo de la iglesia de St Cynog’s, Sennybridge, tiene 5 milenios [WALES NEWS SERVICE]

Imagínate un viejo árbol. Un venerable tejo (Taxus baccata) plantado en un cementerio en lugar de los habituales cipreses (Cupressus sempervirens). Siempre verde, símbolo de eternidad, de nuestra lucha imposible por trascender, contra el polvo eres y en polvo te has de convertir. Rodeado de lápidas, de muerte, de sueños y esperanzas rotas. “Como te veo, yo me vi. Como me ves, tú te verás”, rezaban antes las entradas de los camposantos. Terrible.

Todavía quedan en el norte de España algunos de estos venerables tejos de cementerio, especialmente en Asturias. En realidad los hay por todo el arco atlántico, desde Irlanda y el Reino Unido hasta Normandía.

Dicen los expertos que son reminiscencias de viejas tradiciones de origen celta, cultura que consideraba a los tejos árboles sagrados, unión espiritual entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Algunos, los ejemplares más viejos, podrían incluso haber sido plantados por estos primitivos europeos como parte fundamental de cultos olvidados. ¿Tejos vivos con más de 2.000 años? Parece imposible. Pero no lo es.

En Gales, en la parroquia de San Cynog, en el condado de Powys, los expertos acaban de confirmar la extraordinaria edad de uno de estos abuelos vegetales. Los estudios de ADN no ofrecen dudas. El colosal ejemplar es anterior al cristianismo. Incluso a los celtas. Y hasta a los egipcios y sus pirámides. Gigante pausado, tiene nada menos que 5.000 años. Nació tres milenios antes que Jesucristo y sigue tan tranquilo, creciendo a un ritmo de eternidad. Increíble.

Tras conocer estos datos, la iglesia de Gales ha lanzado una campaña para proteger éste y otros árboles milenarios vecinos a sus templos.

Me dan envidia. En España también tenemos viejos, viejísimos tejos, pero no los cuidamos ni los protegemos. Los cortamos. Total ¿qué son 5.000 años frente a la insoportable levedad del hormigón?

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¿Unos Sanfermines sin encierros… ni toros?

Corredores

Manifestación antitaurina en Pamplona. © PETA

Durante estas fiestas de San Fermín sufrirán y morirán cruelmente 48 toros bravos. ¿Muchos, pocos? Siempre serán demasiados.

La justificación a este matadero se apoya en la tradición. Toda la vida se han corrido los Sanfermines, dirán los pamplonicas. Pero no es verdad. En esta fiesta la tradición salió corriendo a partir de 1926, espoleada por la fama de una novela, Fiesta, que igualmente hizo famoso a su autor, Ernest Hemingway. Hasta entonces era una sencilla festividad local de origen ganadero. Hoy atrae a casi un millón de personas.

Lo cierto es que ni San Fermín es el patrón de Pamplona, como piensan muchos (el patrón oficial y olvidado es San Saturnino), ni su fiesta es el 7 de julio, sino el 25 de septiembre. Pero da lo mismo. También que estemos en pleno siglo XXI, una época donde los derechos de los animales forman parte de las exigencias morales de toda sociedad moderna. Salvo los toros en España.

La fiesta no debe estar unida nunca a la crueldad. En San Fermín diviértete, por supuesto, pero no corras los encierros. Si tú corres, los toros mueren. Te conviertes en un corredor de la muerte.

Un año más, pañuelos negros han pedido fiestas de San Fermín libres de sufrimiento animal. El mío, virtual pero sincero, es uno de ellos.

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Descubiertas cartas de árbol de hace un siglo

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Arboglifo vasco en USA. © Charlotte Kidd / The Society of Environmental Journalists

Mañana celebramos el Día Mundial del Árbol, un recuerdo anual a su inmensa importancia. Especialmente la de los muy singulares, ejemplares magníficos que en algún caso guardan en su corteza el recuerdo (agresivo) de nuestro paso por ellos.

Señales de cuchillo en sensibles pieles como las del drago bicentenario de Gáldar (Gran Canaria). En este sorprendente ejemplar las hay de todos los años y épocas. Una de 1936 grita un patriótico ¡Arriba España!, terrible recuerdo herido del odio acumulado en nuestra guerra civil.

Otra, en el mismo árbol, está fechada el 13 de junio de 1913 y muestra con rasgos infantiles la silueta de una mujer de cara feroz cuyo nombre lo dice todo: es la Vieja Regañona. Una bruja asustadora de niños, a la que según la leyenda ese dibujo ancla al drago impidiendo sus malvadas acciones. Lleva presa allí más de un siglo, mientras su autor habrá fallecido de viejo hace mucho tiempo.

Los árboles recogen a su pesar nuestros anhelos y miedos. Parejas enamoradas, niños asustados, pero también seres solitarios.

Como los pastores vascos que recorrieron con sus ovejas los desolados bosques del oeste americano a mediados del siglo XIX. Una navaja fue la pluma con la que grabaron frases y dibujos en los árboles con recuerdos de su tierra, añoranzas, reflexiones políticas, gastronómicas  e incluso fantasías sexuales escritas en euskera y castellano.

Se han localizado más de 14.000 inscripciones en lo que ya es considerado uno de los mayores legados escritos de la cultura vasca y que, paradójicamente, está fuera del País Vasco.

Seguramente todas las civilizaciones lo hicieron antes, pero sólo las de estos pastores euskaldunes se han conservado en las remotas tierras de Nevada y Oregón.

¿La razón? Al final talamos los árboles y con ellos desaparecen nuestros sueños.

Tienes más información sobre las inscripciones de pastores vascos en el tronco de árboles norteamericanos en este post de losfilólogos.com

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