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La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Archivo de la categoría ‘Paleontología’

Descubre la Fuerteventura más salvaje y llévate gratis un libro

Nada mejor para celebrar hoy la Pascua Florida que regalaros a todos un libro. Uno de naturaleza pero también de viajes. Uno mío, el último que he publicado y que espero os guste. Se titula Guía de la Naturaleza de Pájara y propone conocer con detalle uno de los municipios más extraordinarios de Canarias, el situado en el sur de la isla de Fuerteventura. Lee el resto de la entrada »

Isidro de Atapuerca vence al Oso Yogui

Escultura Oso

Quienes se acerquen este verano por el Museo de la Evolución de Burgos se van a encontrar con una agradable sorpresa: la Sima de los Osos. Se trata de una nueva exposición temporal que podrá verse de forma gratuita hasta finales de año. En ella se exhibe un cráneo de oso de más de 400.000 años, una magnífica escultura de un individuo adulto de la misma especie y un audiovisual de Javier Trueba sobre el proceso de excavación y el trabajo de laboratorio de limpieza y estabilización de los fósiles.

El cráneo no es un cráneo cualquiera. Se trata de Isidro, el mejor de los más de 300 ejemplares de Ursus deningeri, un antepasado del actual oso pardo (Ursus arctos) acumulados hace unos 400.000 años en ese asombroso cementerio natural de animales y homínidos que es la Sima de los Huesos.

Y la escultura tampoco es una más. Es Isidro, pero con piel y músculos. Un ejemplar de casi 2 metros de altura, erguido sobre sus patas traseras, de gran fuerza plástica, recreado por Sonia Cabello, profesora de escultura en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid y que ha sido concebida con un impecable rigor científico a partir del  asesoramiento de las doctoras en Paleontología Nuria García y Elena Santos. Lee el resto de la entrada »

Pasamos Atapuerca por el tamiz de los lavadores del yacimiento

Atapuerca1

Esta semana se ha desmontado en Ibeas de Juarros (Burgos) “el lavadero del río“. El nombre no te sonará a nada, no sale en los periódicos ni se visita, pero es un lugar fundamental para las excavaciones de Atapuerca a pesar de encontrarse a 4 kilómetros de distancia de la emblemática sierra.

Allí, entre chopos y sauces, a orillas del Arlanzón, cada verano se lavan y criban toneladas de tierra arrancadas con paciencia por los arqueólogos, milímetro a milímetro, de las entrañas de espacios ya famosos para la ciencia como Sima del Elefante, Galería, Gran Dolina, Cueva Mayor o Cueva del Mirador.

2015 ha sido muy especial. Después de tres años de injustas reducciones presupuestarias, finalmente las administraciones han abierto el grifo y han permitido doblar prácticamente el tiempo invertido en la campaña, extendiendo los trabajos a 40 días.

Impelidos por el “increíble esfuerzo e intensidad del equipo”, como destacó en rueda de prensa José María Bermúdez de Castro, unas 200 personas han trabajado de manera desinteresada para lograr extraer cerca de 30 toneladas de materiales, algunos depositados hace más de un millón de años. Lee el resto de la entrada »

Entramos en la cueva del Fantasma, el secreto mejor guardado de Atapuerca

Fantasma

Es lo que tiene ser periodista y contar con buenos amigos. Disfrutar de privilegios únicos como poder acompañar a los científicos en sus exploraciones por las cuevas más desconocidas de Atapuerca (Burgos).

Mi relación con este formidable yacimiento arqueológico, cuna y patrimonio de la humanidad, me viene de la infancia, cuando antes de ser famoso lugar en el que con justicia se ha convertido hoy, yo ya acudía en busca de laberintos y fósiles.

Más tarde logré mis primeras exclusivas gracias al apoyo de Juan Luis Arsuaga, Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro, quienes apiadados de mi bisoñez como plumilla de Diario 16 me contaban lo que no decían a nadie.

Esta semana he vuelto, 20 años después, pero el entusiasmo de ellos (y el mío) sigue siendo el mismo. También el especial trato de favor recibido de Mila y Gloria, dos grandísimas profesionales, siempre pacientes con preguntones como yo, y que me han permitido visitar la cueva del Fantasma, llamada a convertirse en el nuevo yacimiento estrella de la Atapuerca del futuro si se confirma que en sus estratos se acumulan fósiles de hace al menos 300.000 años. Lee el resto de la entrada »

Un tejón ayuda a descubrir un tesoro medieval

Tejón

Un tejón (Meles meles), un mustélido de tamaño medio de sigilosas costumbres nocturnas, ha permitido a los arqueólogos descubrir cerca de Berlín dos tumbas medievales que escondían una gran cantidad de espadas y antiguas joyas. La información ha sido difundida estos días por Spiegel On Line International y resulta de lo más curiosa.

Dos arqueólogos aficionados alemanes, Lars Wilhelm y Hendrikje Ring, paseaban el pasado otoño por el campo de su granja en el pueblo de Stolpe, en Brandemburgo, a unos 75 kilómetros de Berlín, cuando vieron el hueso de una pelvis asomando a la entrada de una madriguera de tejón.

Con muy buen criterio, enseguida sospecharon que los restos pertenecían a un ser humano. Y en contra de lo que habría hecho la mayoría, sacar una pala y ponerse a excavar, hombres curiosos decidieron hacer fotos del interior de la tejonera con una cámara especial. Así descubrieron que los animales habían encontrado un tesoro oculto.

Ante tan importante hallazgo los aficionados no se lo pensaron dos veces y avisaron a los arqueólogos profesionales del Departamento de Protección de los Monumentos de Brandemburgo, quienes iniciaron la investigación científica del lugar.

Los expertos han determinado que los esqueletos y los valiosos objetos enterrados junto a ellos se corresponden con dos poco frecuentes enterramientos de principios del siglo XII pertenecientes a guerreros de la nobleza eslava.

El mes pasado, Lars Wilhelm, descubridor del hueso en su granja, recibió un premio como agradecimiento por los servicios prestados a la arqueología en Brandenburgo. Pero ¿qué pasó con el tejón? Cabe suponer que tales trabajos arqueológicos provocaron su desahucio. Sin embargo, y como premio de consolación, el Departamento de Protección de los Monumentos de Brandemburgo le ha nombrado socio de honor.

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La receta de Atapuerca contra la crisis

Esta crisis está resultando terrible, hasta el punto de que si no va a peor es gracias a la pensión de los jubilados. Cada vez más familias sacan al abuelo de la residencia para vivir con su paga. Según datos de Cruz Roja, el 20% de los mayores de 65 años presta ayuda a sus hijos. Un 10% les proporciona alimentos. Un 6,5% ha tenido que acoger a algún familiar en su casa.Benjamina

No es algo nuevo. Ya lo dijo Aristóteles: “El hombre es un animal social”. Y como animales sociales, la estructura familiar nos garantiza la supervivencia.

También se llama solidaridad, lazos sociales que nos unen al grupo para lograr un beneficio común. Un sentimiento desarrollado desde nuestros orígenes como confirman los yacimientos de Atapuerca.

Allí los paleontólogos han descubierto a Benjamina, una niña que vivió en la sierra burgalesa hace medio millón de años. Su madre sufrió una caída a las 28 semanas de embarazo (no se llamaría entonces la caída de la Virgen, pero dicen que todas las madres sufren alguna) y el bebé nació con craneosinostosis, una deformación del cráneo que le provocó invalidez.

A pesar de su discapacidad y de nacer en una sociedad cazadora y trashumante, en permanente movimiento, la niña no fue abandonada. Cuidada con cariño por el clan, sobrevivió 10 años. De ahí su actual nombre, Benjamina, en hebreo, “la más querida”.

Lo mismo le ocurrió a Miguelón, éste ya un viejo macho de Homo heidelbergensis que sobrevivió varios meses después de sufrir un terrible golpe en la cara que lo dejó inutilizado y obligó al clan a cuidarlo por nada. Bueno sí, por cariño.

Lejos quedan esos terribles tiempos de las cavernas, pero mantenemos activo el espíritu solidario. Un recurso tan atávico como efectivo. Ayudarnos unos a otros para salir de la crisis. La receta de Atapuerca sigue funcionando. Y saldremos. Como salimos de las cuevas.

La reconstrucción de la faz de Benjamina ha sido hecha por dos artistas holandeses, los hermanos Kennis, y se publicó en la portada de la revista Child’s Nervous System.

Referencia bibliográfica: The earliest evidence of true lambdoid craniosynostosis: the case of “Benjamina”, a ‘Homo heidelbergensis’ child. Revista: Child’s Nervous System: 26 (6), 723-727 (2010)
Autores: GRACIA, A. MARTÍNEZ-LAGE, J. F. , ARSUAGA, J.-L., MARTÍNEZ, I., LORENZO, C., PÉREZ-ESPEJO, M.-.

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Mis abuelos eran caníbales y preferían comerse a los niños

Este verano he vuelto a Atapuerca (Burgos), la cuna de la humanidad europea. No estaba allí desde que en 1990, trabajando para quien hoy es el director de 20 Minutos, fuimos el primer medio de comunicación en poner en valor los asombrosos descubrimientos de estos yacimientos: el hombre de Atapuerca enterraba a sus muertos, luchaba contra los osos, usaba mondadientes, sufría el bombardeo de un cercano campo del Ejército, era caníbal.

Esto último provocó entonces una auténtica conmoción. Costaba aceptar que nuestros abuelos fueran “medio monos”, que carroñearan animales muertos caídos en simas, que apenas tallaran toscas piedras. Pero que los primitivos burgaleses se comieran unos a otros era algo inaceptable para una pequeña ciudad de provincias.

Los científicos, pacientes, se encogían de hombros ante las evidencias incontestables de esas cacerías de hombres. Los huesos del Homo antecessor presentaban marcas de los cuchillos de piedra idénticas a las de otros animales consumidos hace 800.000 años en los salvajes festines cavernícolas de Gran Dolina. Lo más increíble fue comprobar que la segunda especie más consumida era el propio homínido. Y todavía peor. Que la mayoría de los devorados eran niños de corta edad.

Vaya herencia. Muy pocos animales se comen a sus semejantes, pero nosotros desde antiguo practicamos el canibalismo gastronómico. Un fenómeno cultural y nutritivo, como acaban de demostrar los investigadores de Atapuerca. Los chimpancés también lo hacen y probablemente por las mismas razones. Atacar a los más indefensos y comérselos aporta proteínas y reduce la competencia sobre el territorio. Terrible pero eficaz, pues gracias a ellos hoy estamos donde estamos. ¿Abuelos antropófagos? Tenía razón Plauto. El hombre ha sido, desde siempre, un lobo (hambriento) para el hombre.

Referencia bibliográfica:

Palmira Saladié et al. “Intergroup cannibalism in the European Early Pleistoceno: The range Expansión and imbalance of power Hypotheses” Journal of Human Evolution http://dx.doi.org/10.1016/j.jhevol.2012.07.004

Resumen periodístico en el Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC)

 

Fotografías: Francisco de Goya, Saturno devorando a su hijo (1819-1823). Cráneo de Homo antecessor en el que se observan las marcas de corte producidas al ser consumido por otros homínidos. Imagen: IPHES.

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Nuevos descubrimientos en Atapuerca no evitan la amenaza de los recortes

Atapuerca sigue dando sorpresas y las seguirá dando durante muchas décadas. Por algo es el yacimiento prehistórico más importante del mundo. Hoy he acudido a esa sierra mágica de Burgos, donde los codirectores de la excavación han resumido ante los medios de comunicación los resultados obtenidos este verano. Un excelente trabajo conseguido gracias al entusiasmo y el sacrificio de un nutrido equipo de 140 mujeres y hombres enamorados de la Ciencia.

En la rueda de prensa todo era alegría. Hasta que la consejera de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, Alicia García, leyó un discurso donde, en la letra pequeña de los habituales parabienes y automedallas, provocó el miedo y la indignación de muchos de los miembros del equipo. Habló de adaptar las futuras inversiones económicas en Atapuerca “a un escenario económico actual y realista“. También dijo que era necesario “rentabilizar aún mejor los recursos disponibles“. Pero lo que peor sentó fue cuando pidió a todos los investigadores “optimizar gastos“.

¿Piensa la consejera que en las excavaciones de Atapuerca se malgasta el dinero?

¿Sabe ella que esas 140 personas implicadas en los trabajos son en su mayoría voluntarios? ¿Que ni directores ni ayudantes ni estudiantes cobran un duro por el durísimo trabajo de excavar en la sierra durante un largo mes, así desde hace 30 años?

¿Sabe la consejera que en lugar de pagarles un hotel como los que ella usa en sus salidas protocolarias, todos duermen en una residencia de estudiantes?

¿Los recortes obligarán a cambiar el jamón del bocadillo por mortadela mientras los políticos acuden a restaurantes de lujo, dietas aparte?

Indignados y dolidos se quedaron muchos. Y asustados, pues tal como están las cosas en España, el fantasma de los recortes también apunta a la joya de la corona de la Ciencia española.

¿Piensas que exagero la importancia de Atapuerca? Te voy a dar sólo unos datos de lo descubierto este verano:

Ha aparecido la tercera falange del dedo meñique del pie de un niño de Homo heidelbergensis que vivió en la sierra de Atapuerca hace entre 300.000 y 500.000 años. Un minúsculo hueso de la Sima de los Huesos que, según  Juan Luis Arsuaga, confirma este lugar como “el primer santuario de la humanidad“. La prueba más antigua de un comportamiento humano simbólico de tipo funerario. Ello explicaría que los 28 individuos localizados allí fueron depositados por el resto de sus congéneres, y no por animales o un accidente. La acumulación de huesos de homínidos en la Sima de los Huesos era hasta este momento, según Arsuaga, “el mayor misterio actual de la Arqueología“. Y ese huesecito ayudará a resolverlo.

En esta misma Sima se han localizado también restos de un cráneo, parte de una mandíbula y un húmero de Homo heidelbergensis que, en un alarde de efectismo, se presentaron en el interior de un maletín metálico a modo de preciadas reliquias.

Otro sorprendente hallazgo ha sido el cráneo de un oso de una especie única de Atapuerca, un Ursus dolinensis. Y nuevos bifaces (hachas de piedra) achelenses tallados por el Homo heidelbergensis hace 250.000 años.

Por otra parte, Eudald Carbonell ha destacado la importancia de un enterramiento localizado en la Cueva del Mirador, donde este año se han encontrado restos de ocho individuos de hace 4.000-4.400 años. Los huesos serán objeto de un estudio de ADN para intentar saber si eran originarios de la zona o procedían de fuera de la península Ibérica. Porque fueron ellos quienes trajeron la agricultura y la fundición del bronce a estas tierras.

Por si fuera poco, los yacimientos de Atapuerca, Parque Arqueológico y Museo de la Evolución Humana han generado una riqueza a Burgos en tan sólo año y medio que la propia Junta de Castilla y León evalúa en 53 millones de euros.

Ante todas estas evidencias, científicas y económicas, ¿piensa aún la consejera que Atapuerca no es rentable y que es necesario recortar el presupuesto a los investigadores?

En la imagen, Eudald Carbonel, codirector de la excavaciones de Atapuerca, muestra uno de los bifaces aparecidos este verano en el yacimiento burgalés (Foto: © César-Javier Palacios).

Impresionante mandíbula de Ursus doliensis, antepasado del oso de las cavernas de hace un millón de años, localizado este año en las excavaciones de Atapuerca (Foto: © César-Javier Palacios).

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Así celebrábamos San Valentín hace 800.000 años

Celebrando hoy San Valentín me hago una pregunta poco típica. ¿Cómo era el sexo entre homínidos hace 800.000 años?

Parece imposible conocer con detalle algo así, pero gracias a los avances de la paleoantropología en yacimientos tan espectaculares como los de Atapuerca (Burgos) y al buen hacer divulgador de científicos como los tres codirectores de estas excavaciones, cada vez lo sabemos con más detalle.

Los Homo antecessor vivían en grupos de 8 a 12 individuos y tenían parejas estables basadas en el cariño, lo más parecido al amor. No conocían el fuego, eran cazadores, carroñeros y también caníbales.

Las hembras de los primeros homínidos tenían una disposición permanente al sexo. Al contrario que otros primates, como los chimpancés o los gorilas, estos antepasados nuestros, al igual que nosotros, no tenían periodos concretos de celo. Si así fuera, las hembras sólo estarían receptivas para la procreación un mes cada cuatro años, el tiempo necesario para parir y destetar una cría.

Un sexo tan olímpico (cada cuatro años) impediría la formación de parejas estables, fomentando la promiscuidad entre los machos dominantes. Por el contrario, el sexo diario ya en esas remotas épocas mantenía al macho ligado a la hembra durante años, en una adaptación de la ovulación femenina tendente a lograr máxima protección para ella y su prole a lo largo del extenso periodo que tarda un indefenso bebé humano en lograr una cierta independencia.

Para complicar aún más las cosas a los fecundadores, ya entonces las hembras no manifiestan señales físicas de estar ovulando, algo único entre los mamíferos y que obliga a realizar el acto sexual continuamente ante la imposibilidad de conocer exactamente cuándo es el momento de fertilidad. De esta forma el sexo sin limitación biológica favorecía y favorece la fidelidad entre las parejas y, con ello, la participación del macho en la crianza y protección de la descendencia.

Todo esto y mucho más lo sabemos gracias al excelente artículo que Lorena Sánchez y Juan Luis Arsuaga publicaron a finales del año pasado en la revista Quo. Un texto interesantísimo sobre Paleosexo donde se descubren aspectos tan increíbles como:

  • Ella siempre tenía ganas al carecer de periodos concretos de celo.
  • La postura más frecuente era la del misionero, pues mirándose a los ojos se refuerzan los vínculos de la pareja.
  • Copulaban entre tres y cuatro veces al día.
  • Las hembras tenían orgasmos y momentos postcoitales de gran laxitud.
  • Lucían amplias caderas como símbolo físico de su buena disposición al parto que derivó en atrayente sexual.
  • Las diferencias anatómicas y faciales reforzaban el vínculo de pareja, evitando “confusiones”.

Tanto sexo en pareja tuvo y tiene, según Arsuaga, una única finalidad.

“Que tengamos una infancia prolongada (con madre y padre cooperando en el cuidado de las crías), y que nuestro cerebro se tome su tiempo para desarrollarse”.

En resumen, convertirnos en los primeros y únicos animales racionales del planeta. Gracias al sexo.Y al amor.

Puedes leer el artículo completo “El sexo en Atapuerca” en este enlace de la revista Quo.

Foto: Escultura de una hembra de Homo antecessor practicando canibalismo (Wikipedia).

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Atapuerca: el mejor museo del mundo nace de un sueño

La especie humana ya tiene su primer gran museo. Nacido de un sueño colectivo aparentemente imposible, el Museo de la Evolución Humana que hoy inaugura la Reina Doña Sofía en Burgos, a orillas del río Arlanzón es, sin género de dudas, el hito más importante de la vieja ciudad castellana desde la construcción de su célebre catedral.

No es tan sólo un bello expositor surgido de la genialidad creadora del arquitecto cántabro Juan Navarro Baldeweg. A su lado está el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), la cara científica del yacimiento arqueológico más completo e importante de toda Eurasia, cuna del Homo antecessor, el primer europeo que pisó este continente hace 1,3 millones de años.

Mucho han cambiado las cosas en Atapuerca en los últimos años. De niño, la trinchera del viejo ferrocarril minero era mi lugar favorito de exploración. Tardábamos 3 horas en llegar andando desde Burgos, con cuerdas de esparto en viejos petates del ejército que nos permitían escalar por las paredes repletas de fósiles de grandes herbívoros que luego tratábamos infructuosamente de identificar en polvorientas enciclopedias. Con cascos de obra y linternas de petaca nos metíamos en las cuevas en busca de las pinturas rupestres y de demostrar nuestro valor en pasos peligrosos. Las chovas piquirrojas nos recibían al llegar; también los disparos de artillería del cercano campo de tiro.

Luego empecé a trabajar en Diario 16 de Burgos y volví a acordarme de Atapuerca. Corría el año 1989, tiempos en los que la prensa local no miraba más allá de su ombligo. Un periodista en Ibeas de Juarros era todo un acontecimiento, y encima sabía de Prehistoria. Alrededor de un buen potaje de alubias pintas compartí mesa y mantel con los grandes personajes del yacimiento. Conocí al entonces director de los trabajos, el singular Emiliano Aguirre, una especie de José Antonio Valverde de la paleontología. Juan Luis Arsuaga me trató como si fuera uno más del equipo, Eudald Carbonell como si fuéramos viejos amigos, José María Bermúdez de Castro como a uno de sus alumnos aventajados.

Me hicieron entonces el mejor regalo que se puede hacer a un principiante, me regalaron una exclusiva mundial, el descubrimiento de la primera mandíbula completa en la Sima de los Huesos, la primera de un fabuloso yacimiento de hace 300.000 años al que me dejaron bajar con ellos y fotografiar. Luego supimos que ese Hombre de Atapuerca al que encumbramos en la prensa era una mujer. También que usaba mondadientes. Y que temía a la muerte y al Más Allá.

Lo han conseguido. Arsuaga, Carbonell y Bermúdez de Castro ya tienen su sueño. Un gran centro científico único en el mundo desde donde divulgar la ciencia concentrada en un espacio único. Cuando hace 20 años me hablaban de este sueño les tomé por unos locos egregios. Hoy les felicito asombrado. Enhorabuena amigos, vuestro sueño se ha hecho realidad.


Foto superior: Imagen del Museo de la Evolución Humana en Burgos (© 2010 Photo S.Entressangle – E.Daynes – Reconstruction Atelier Daynes Paris).

Foto inferior: Los tres codirectores del yacimiento de Atapuerca, Eudald Carbonell, José María Bermúdez de Castro y Juan Luis Arsuaga.

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