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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Confirmado el valor terapéutico de los bosques maduros

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Los árboles no hacen bosque, un complejo ecosistema donde se entrecruzan infinidad de seres vivos en difícil equilibrio dinámico, pues eso es la vida, frenética actividad por la supervivencia.

Las plantaciones de eucaliptos o de pinos o de chopos bien alineados, todos de la misma especie, sin apenas arbustos ni otras plantas como obligadas compañeras, son lo más parecido a un desierto verde. Paseas por ellos y, qué quieres que te diga, a mí no me saben a nada. Ocurre todo lo contrario cuando te adentras en una foresta sana, biodiversa.

Pero si el bosque elegido es una de esas pocas agrupaciones forestales maduras que aún nos quedan en España, reductos de viejos árboles centenarios e ilustre cementerio de colosos vegetales, el sentimiento experimentado al caminar bajo su dosel resulta extraordinario. Huele diferente. Se camina diferente. Te sientes mejor.

¿Exagerado? La ciencia acaba de confirmar lo que muchos sabíamos por experiencia propia: los bosques con árboles viejos son medicinales. Profesionales sanitarios e investigadores de la Universidad de Girona han demostrado estos beneficios entre enfermos de fibromialgia que realizan un ejercicio moderado en este tipo de bosques terapéuticos.

Su curioso y novedoso estudio médico demuestra que los paseos entre árboles centenarios mejoran el dolor y combaten el insomnio de los pacientes.

Para que no hubiera dudas, seleccionaron a 30 mujeres con esta enfermedad que, separadas en dos grupos, pasearon unas por un bosque joven y otras por uno con árboles centenarios. Las segundas fueron las que experimentaron un mayor grado de mejoría en sus dolencias. Y sin necesidad de medicinas.

Según parece, los árboles vetustos emiten al aire ciertas sustancias beneficiosas para nuestra salud. Una razón más para protegerlos.

Foto: Tres pacientes pasean por un bosque cerca de Olot como parte de la terapia contra la fibromialgia. EFE/Robin Townsend

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5 comentarios

  1. Dice ser Note Jode

    Estos se creen que acaban de descubrir la polvora. Pues claro que los bosques tienen valor terapeutico, y las playas bajo una sombrilla y con una cerveza, no te jode

    28 Noviembre 2014 | 10:32

  2. Dice ser Antonio Larrosa

    Soy asmático y en verano paso un mes entre bosques muy viejos y no me tomo nada pero cuando vuelvo a Barcelona me tengo que echar expray a cada momento, me axfisio mucho.

    Clica sobre mi nombre

    28 Noviembre 2014 | 10:36

  3. Dice ser Pedro Vicente

    Sou português e adorei ler este artigo. É verdade que uma monocultura de árvores não possui o mesmo valor e, infelizmente, quer Portugal quer Espanha continuam a classificar estas plantações como floresta; pior, continuamos a destruir as nossas matas nativas.
    Criminoso.

    30 Noviembre 2014 | 04:39

  4. Estoy totalmente de acuerdo salir al monte o la montaña recarga las pilas, la sierra del Guadarrama es un buen sitio

    30 Noviembre 2014 | 10:03

  5. Dice ser Cristina

    En parte estoy de acuerdo con “Note Jode”, en el sentido que no han descubierto nada nuevo, que por experiencia no sabíamos. Pero lo importante es que ahora se puede demostrar científicamente, ya que se han hecho unos estudios que así lo demuestran.
    Y creo que este es el valor de esta publicación, el hecho de poder demostrar la imporancia de los bosques en la salud. Quizás este estudio ayude a preservar mejor nuestro entorno.

    05 Diciembre 2014 | 18:23

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