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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Buscarle cinco patas a las ranas

Aquí la tienen ustedes. Rara, rarita, la ranita. Investigadores de la Estación de Hidrobiología “Encoro do Con” de la Universidad de Santiago de Compostela han capturado en un arroyo de Muros (A Coruña) a una rana con cinco patas y diez dedos en la extremidad extra. El impacto mediático de su descubrimiento ha sido impresionante, acaparando la atención tanto de la prensa escrita como de la radio y la televisión.

La historia es curiosa, pero tampoco es la noticia del siglo. Las espectaculares deformaciones son algo relativamente común en anfibios y reptiles. Ello es debido a la facilidad de este grupo de animales por regenerar sus extremidades cuando sufren una lesión. Por ejemplo, todo el mundo sabe que si se agarra de la cola a una lagartija, ésta se rompe y se queda moviendo compulsivamente para atraer la atención del presunto depredador, mientras el ejemplar logra escapar con vida del envite. Pero si no se rompe del todo, le puede crecer una segunda cola. Sin embargo, otros animales llegan al mundo de una manera tan estrafalaria como ésta, con cinco y hasta siete patas. Si su aparición fuera algo esporádico no habría problema alguno, un capricho de la Naturaleza. Pero si la situación empezara a generalizarse podría ser preocupante.

A falta de otros estudios, en el caso concreto de esta sorprendente rana, en el periódico El Correo Gallego se ha apuntado el origen de su deformación como motivada por el cambio climático, pero eso parece ya pasarse de exagerado.

Hasta el momento, además de las razones traumáticas, los anfibios pueden convertirse en pequeños monstruitos por culpa de la contaminación, el incremento de la radiación ultravioleta o una infección parasitaria. Sobre el tema se está investigando mucho, especialmente en Estados Unidos. Desgraciadamente, en nuestro país la investigación sigue siendo la cenicienta de la sociedad. Como los naturalistas antiguos, nuestros biólogos deben adaptarse a trabajar con unos medios económicos y materiales mínimos, logrando a pesar de todo importantes resultados. Y es que con tan ridículos presupuestos apenas podrían dedicarse a otra cosa que a buscarle cinco pies a las ranas.


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