BLOGS
La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Restaurante para cuervos

Los herreños se han reconciliado con los cuervos. Después de muchos siglos viéndolos como enemigos de sus ganados, persiguiéndolos e, incluso, en la época del hambre, comiendo sus pollos, ahora los protegen y hasta les dan de comer. La iniciativa es tan original como única.

Así ocurre en el área recreativa de El Morcillo, en el corazón de su pinar.

En un descampado, cerca de las mesas y las barbacoas, la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo ha instalado un singular comedero para las aves carroñeras. Por su concepción y filosofía, es único en el mundo. “Se trata de que la gente que viene aquí a merendar deposite en los cuencos la comida que le ha sobrado en lugar de tirarla a la basura. De esta manera, se reciclan los residuos de la mejor forma posible, ayudando a los cuervos“, explica el agente Andrés García.

Realizados en madera, están colocados en las ramas de un pino seco. “Así les es más fácil emprender el vuelo y se sienten más seguros”, señala García.

Cristóbal Morales, nacido hace 56 años en El Pinar, es actualmente uno de los encargados de la vigilancia del área recreativa. Un lugar que conoce desde niño, cuando venía aquí a trabajar en lo que entonces eran tan sólo campos de labor, pues el bosque había desaparecido hacía siglos. A la sombra del Pino Viejo, un gigantesco ejemplar con cerca de 500 años de antigüedad, Morales recuerda que “en este pino criaban todos los años los cuervos y la gente claro, subía a coger los cuervines para comer”. Ante la cara de asombro del periodista, justifica con sencillez: “El hambre hace eso”.

Cristóbal hace ahora justo lo contrario que de niño, protege los cuervos. A pesar de que la especie tiene aquí las densidades más altas de toda Canarias, como ocurre con el resto de las islas, su número cada vez es menor. El peligro de extinción se cierne sobre ellos. Todo lo que se haga para ayudarlos les vendrá muy bien.

(En la imagen, Andrés García muestra el singular comedero para los cuervos instalado en la isla de El Hierro)

1 comentario

  1. Dice ser Sara López

    Pobre gente, comerse los pollos de los cuervos, con lo asqueroso que debe ser. Ya tenían que pasar hambre para aprovechar un recurso tan poco apetitoso. Aunque como sabiamente dice el guarda, el hambre hace eso.

    08 Octubre 2007 | 14:12

Los comentarios están cerrados.