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Lo que no nos cuentan Lo que no nos cuentan

"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

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Florentino Pérez nos cuenta lo que realmente piensa de Cristiano Ronaldo

Polémica en el Real MadridCristiano Ronaldo ha defraudado supuestamente a hacienda; a partir de esta acusación planea la sombra de la duda sobre la permanencia del jugador en el club blanco, además, parece ser que éste no se ha sentido muy apoyado por su presidente Florentino Pérez. Y Florentino ha hablado. Analizamos su declaración para el programa deportivo ‘El Transistor’.

Mi captador de microexpresiones favorito, J.L Martín Ovejero, ha detectado emociones muy interesantes que reflejan lo que realmente el presidente del Real Madrid estaba experimentando al tratar el tema. En primer lugar, mientras habla de Cristiano Ronaldo, hay impacto emocional, porque hay un cambio notable en su expresión, más tensión en el rostro, más movimiento, está concentrado, es un tema que le preocupa y sabe que es importante ‘medir’ cada una de las palabras que va a pronunciar.

¿IRA O TRISTEZA ANTE LA SITUACIÓN? En la imagen lo podemos apreciar sin género de duda. En palabras del experto: “Apreciamos claramente tristeza, nunca he constatado enfado en el rostro de Florentino Pérez; y sus gestos en los que se auto señala exteriorizan un compromiso sincero con sus palabras. Interesante no olvidar que, aunque le veamos, era una entrevista para la radio, por lo que no se le ve atento a cámaras.

EL ASCO TAMBIÉN APARECE. “Una expresión facial de asco se hace visible cuando se compara el caso de Ronaldo al de Messi. Florentino Pérez se niega a entrar en esa comparación.”

DAME UN RESPIRO. “La idea de que Ronaldo no reconsidere su postura y definitivamente abandone el club blanco parece dejar sin aire a su Presidente.” Realmente se aprecia su agobio, incomodidad y desasosiego con tan solo imaginarse esa idea.

La entrevista fue bastante larga, 90 minutos, un tiempo más que suficiente para demostrar su profusa incomodidad con el tema, no dejó de realizar gestos manipuladores con objetos (micrófono, corbata, bolígrafo…), acciones que demuestran la tensión y el nerviosismo asociados al mensaje verbal. Esta agitación disminuía visiblemente cuando trataban otras cuestiones. Se aprecia una comunicación bastante coherente, emocional y comprometida con lo que dice.

Las insólitas emociones de Susana Díaz en su discurso tras la derrota

La candidata socialista, Susana Díaz, no convenció. En los debates Pedro Sánchez se crecía, y tras las tablas adquiridas en las elecciones generales, su comunicación no verbal fue mucho más natural, coherente, preparada sin artificio, conectando con el público a través de su mirada y expresiones faciales. Esto (supongo) no ha sido una variable determinante pero ya sabemos, todo cuenta.

Han sido muy elocuentes las reacciones de Susana Díaz durante la primera aparición pública tras conocerse los resultados de las Primarias del PSOE. En primer lugar, llama la atención que no nombre en ningún momento a Pedro Sánchez, evita referirse a él, eludiendo así, por tanto, cualquier vinculación o deferencia hacia su persona, se distancia totalmente del ganador, lo cuál sugiere un gran impacto emocional, para bien o para mal (por el resto de canales expresivos, debemos entender que para mal), pero desde luego no le resulta indiferente.

Su gestualidad, intensidad en su discurso y movimientos descienden notablemente en referencia a su línea base de comportamiento. Está totalmente abatida, bloqueada, lo que infiere que realmente sí ha sido una sorpresa para ella, y no esperaba un resultado tan desfavorable para ella.

Mi colega de profesión y amigo, Francisco Campos Maya, ha captado dos microexpresiones genuinas de Susana Díaz en esta comparecencia. Esta primera de intensa y profunda TRISTEZA, ejecutada en el momento en el que agradece la participación de los afiliados en estas Primarias. Como bien apunta el experto, “Es interesante fijarse en la elevación de barbilla, acción que corresponde con el “puchero“, que podemos observar en las niñas y en los niños más pequeños cuando están tristes.”

Esta segunda imagen correspondería con una expresión mixta entre la emoción de ASCO e IRA, justo cuando habla de la enhorabuena que ha trasladado a su principal rival, Pedro Sánchez (aunque no le nombra).

¿Lloras con las películas? Eres una persona emocionalmente fuerte

Aunque la tristeza se considera tradicionalmente como una de las emociones básicas negativas, no siempre es contraria al placer. Existe gran variabilidad cultural e incluso algunas culturas no poseen palabras para definirla. ¿Para qué sirve la tristeza? Una de las principales funciones es la comunicación a los demás de que no te encuentras bien, esto puede generar la ayuda de los  demás, empatía o comportamientos altruistas, otra función es la cohesión con otras personas, especialmente con aquéllos que se encuentran en la misma situación.

¿Quién no se ha emocionado alguna vez con una película? Concretamente algunas encuestas apuntan a que alrededor del 92% de la población ha llorado intensamente, el resto reconoce haberse emocionado o sentir un nudo en la garganta al ver una secuencia triste.

El Dr. Jeffrey Zacks, Profesor de Psicología en la Universidad de Washington en St Louis, lo atribuye a lo que se conoce como “regla espejo” o “neuronas espejo, por ejemplo si alguien te sonríe, tu le sonríes de vuelta, si alguien muestra tristeza, el sentimiento de emoción aflora casi sin darnos cuenta. En definitiva, sentimos empatía, un aspecto esencial de la inteligencia emocional, una habilidad común entre los grandes líderes y entre los sujetos altamente exitosos.

Los personajes de ficción bien trabajados, realmente te permiten sentirte en sus zapatos y observar la realidad de una manera diferente, nos volvemos más abiertos de mente y más comprensivos, lo que nos hace cada vez más compasivos en nuestras interacciones con los demás en la realidad. Mucho de esto tiene que ver con la forma en la que está estructurado nuestro cerebro. Las películas están diseñadas para impactarnos a un nivel emocional y frecuentemente logran su objetivo.

Cuando vemos películas con un alto contenido emocional, nuestro cerebro libera oxitocina, una hormona potente que también se comporta como un neurotransmisor. La oxitocina nos ayuda a conectarnos con otros seres humanos y nos lleva a ser más empáticos, amables, confiables y desinteresados.

Paul J. Zak, un neuroeconomista de Claremont Graduate School, es reconocido mundialmente como un experto en oxitocina, y ha llevado a cabo muchas investigaciones para saber más de ella. En una de sus investigaciones, mostró a los participantes un video del Hospital de niños de St. Jude. La mitad del grupo vio un segmento del video que mostraba a un padre hablando del cáncer terminal de su hijo pequeño, Ben. La otra mitad vio un segmento donde Ben y su padre visitaban el zoológico.

El segmento que mostraba al padre discutiendo acerca del cáncer de su hijo era obviamente más difícil de ver y causaba una respuesta emocional más alta. Pero los participantes mostraron un aumento de un 47% de sus niveles de oxitocina en la sangre, lo que afectaba positivamente en su conducta.

A continuación, a todos los participantes se les pidió que tomaran decisiones que involucraran dinero y a otras personas. Los resultados mostraron que las personas que vieron el segmento más emocional del video tenían más probabilidades de ser generosos con personas que no conocían y de donar dinero a alguna acción social.

Curiosamente, aquellos que donaron dinero parecían estar más felices que aquellos que no lo hicieron. Lo que todo esto sugiere es que cuando lloramos en alguna película es debido, entre otras cosas, a la oxitocina, la cuál nos permite sentirnos más conectados con los personajes, aumenta nuestros niveles de empatía, altruismo e incluso aumenta nuestro bienestar.

 

 

*Fuente de consulta: Elite Daily 

El pederasta de Ciudad Lineal ¿triste?

Antonio Ortiz, presunto pederasta de Ciudad Lineal (EUROPA PRESS)

Os adelanto que la respuesta es NO, (hay casos que se merecen las mayúsculas y dar una respuesta sin rodeos). Anteriormente analizamos el insólito lenguaje corporal del presunto pederasta de Ciudad Lineal, pero hace escasos días pudimos escuchar por primera vez la voz de Antonio Ortiz en el juicio y podemos fijar la atención en dos partes destacables: el análisis de su discurso y su expresión facial. (Pincha aquí para ver las imágenes de su declaración)

Respecto a la primera, podemos apuntar a que su actitud al inicio del discurso es socarrona, cuando declara por ejemplo  “Quiero decir que decidí no declarar porque la verdad, sinceramente, no iban a creer lo que iba a decir. Resultaba un poco absurdo hacer una declaración”. Solo esa frase ya podría encuadrarse en más de tres indicadores estratégicos de mentira, con un intento de refuerzo de la credibilidad bastante burdo.

A través de sus palabras y conducta podemos inferir que su intención es burlarse o ridiculizar alguna de las acusaciones más nimias (la fuga, la rueda de reconocimiento), por supuesto, en comparación con los hechos principales y atroces por los que se le juzgan, poniendo en duda todo el trabajo policial realizado al respecto pero sin dar una alternativa a lo sucedido.

Es decir, durante todo su testimonio intenta desviar la atención de lo importante y se dedica a dar justificaciones de los detalles más periféricos de la historia, pero en ningún momento intenta explicar la gravedad de los hechos centrales. En la parte final se declara inocente, y sí que hace mención a las violaciones sufridas por las menores, curiosamente como “esto” y por “eso”: “No tengo absolutamente nada que ver con esto. Soy inocente, señoría”. “Eso no tiene nombre”. Bueno, podríamos descifrar la dureza que hay detrás del ‘esto’ y el ‘eso’, pero para ello solo hay que leer el testimonio de las menores.

Asimismo, dice sentirlo mucho por sus familias, pero aquí entra en juego la expresión facial que acompaña a esta declaración de sentimientos y lamentos por lo sucedido. Parece que se le quiebra la voz, algo que podemos falsear, y controla la boca, arrugando los labios hacia dentro, aunque es apreciable su tensión. La parte más inconsciente de la tristeza son las cejas y aquí nos encontramos una clara incoherencia entre lo que dice y lo que expresa con su rostro.

Como vemos en el fotograma comparativo, esta tristeza sí corresponde con una emoción real, muy difícil de simular, ya que la acción muscular del rostro que se activa con esta expresión emocional no es un movimiento controlable por nosotros mismos y por tanto cuando se produce, le debemos dar total credibilidad. El movimiento se describe como: descenso leve de las comisuras labiales (sin tensión en la barbilla, si no, sí que sería un gesto adrede) y una elevación de la zona interna de las cejas, (éstas forman un triángulo), podéis intentarlo vosotros mismos frente al espejo para comprobar la complejidad de reproducirla exactamente así.

Vemos cómo este caso no se produce nada de lo descrito, y por tanto, nos encontramos ante una simulación de la tristeza y no ante una aflicción real.

Pedro Sánchez dimite con tristeza

Captura del vídeo de la dimisión de Pedro Sánchez. Expresión de la emoción de tristeza.

Captura del vídeo de la dimisión de Pedro Sánchez. Expresión de la emoción de tristeza.

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, dimite tras perder una votación a mano alzada en el Comité Federal del partido sobre la celebración de un Congreso Extraordinario. Al contrario de la comparecencia realizada en el día de ayer no ha leído nada, su mirada estaba exclusivamente dirigida a los medios de comunicación allí presentes, pocas veces a cámara.

Y hoy no encontramos ni ira, ni desprecio, ni asco, solo podemos observar una profunda emoción de tristeza que, como he captado en el fotograma adjunto, se caracteriza por una elevación de la zona central de las cejas formando una triangulación sutil del ceño. El sentimiento que deja entrever su rostro es de dolor anímico producido, en este caso, por un suceso muy desfavorable y ante una pérdida irreparable de su cargo representativo.

Otro aspecto interesante de su lenguaje corporal lo encontramos en las manos, se las sujeta entrelazándolas con fuerza, este gesto es un automanipulador que expresa una tensión y nerviosismo extremos. Aunque Sánchez intente aparentar tranquilidad y aceptación, su cuerpo descarga el altísimo estrés propio del suceso, la carga emocional que adolece es irreprimible y acaba filtrándose en su comunicación no verbal.

Análisis del debate a cuatro más allá de las palabras

debate para 16jPor primera vez los cuatro principales candidatos a la Moncloa debatieron anoche en un acalorado encuentro, repleto de momentos de tensión, impacto emocional y gestos significativos. Existieron notables diferencias con la comunicación no verbal del último debate a cuatro. La mayor novedad de esta nueva contienda es la participación de Mariano Rajoy, del que hemos comentado anteriormente que no es especialmente hábil en este tipo de situaciones de alto impacto, en esta ocasión, sorprendió tranquilo pese a ser la diana de todas las críticas y estar en la posición, sin duda, más difícil. Su lenguaje corporal ha fluido más y mejor que en anteriores ocasiones en las que su figura se paralizaba y exclusivamente leía sus apuntes, aun así, se percibe mucho más cómodo y con seguridad cuando se apoya en los datos.

En mi opinión, existen siempre tan bajas expectativas sobre su comunicación no verbal y verbal que por algo bien que lo haga ya resulta victorioso en su participación, quedando esa sensación de: “pues mira, al final, no lo ha hecho tan mal”Su expresión corporal más significativa: orgullo. Se mostraba altamente satisfecho con sus intervenciones, finalizaba su turno de palabra siempre con una sonrisa, postura erguida y cabeza alta. Sus palabras iban constantemente asociadas a conceptos como la sabiduría, experiencia y veteranía, menospreciando a los que todavía no han pasado por el gobierno.

En general, todos han dotado de demasiado protagonismo a los datos, apuntes, gráficos y encuestas. El discurso más emocional, natural, anecdótico y coherente con su corporalidad fue el de  Albert Rivera, que comienza, y se mantiene, más calmado de lo normal, ganó su comunicación no verbal por la ‘superación’ (por fin) de todos sus errores conductuales en este tipo de intervenciones. En esta ocasión, participaba con un ritmo lento, sin movimientos acelerados, ha trabajado sus tics nerviosos, no interrumpía, no se impacientaba y cambió la dominancia por el sosiego. Utilizó los gestos ilustradores con genialidad, uno de los mejores recursos en comunicación no verbal efectiva, ya que transmiten credibilidad y convicción. Demostró buena sintonía con Sánchez y cierta inquina hacia Iglesias.

Pedro Sánchez tenía muy claro su objetivo: fue a por Rajoy, a veces diera la sensación incluso de que fuera un cara a cara entre ambos. Sus expresiones de desprecio hacia el líder del Partido Popular eran incesantes. Utilizaba el gesto del dedo acusador, lo que denota la agresividad en el flujo de la conversación. La mirada del representante socialista era directa y penetrante, desafiante en sus reproches hacia Rajoy, quién no le devuelve la mirada, le resulta imposible sostener la abrumadora inspección de su contrincante más feroz. Su actitud fue especialmente provocadora con Rajoy e Iglesias, sin embargo menos beligerante y más comprensiva con Rivera.

Pablo Iglesias sigue fiel a su apariencia más informal y a su bolígrafo en mano para descargar tensión, pero también corrigió errores: usar camisa blanca en lugar de azul para controlar la visibilidad de la sudoración que enturbió su imagen en el debate a cuatro de las pasadas elecciones. Le faltó fuerza en su comunicación no verbal, era muy plano, sin fluctuaciones emocionales, pareciera cansado. Resultó llamativo el hecho de que sus expresiones emocionales más intensas fueran provocadas por Rivera, veíamos por ejemplo una profunda ira, sonrisas irónicas y desprecio, en numerosas ocasiones, mientras se dirigía al líder de Ciudadanos o le escuchaba. Sin embargo, se detecta tristeza y decepción cuando es atacado por Pedro Sánchez. Le enfada la postura combativa de Rivera, le duele la de Sánchez.

El minuto final, o minuto de oro, adquiere una relevancia importante, aunque se trate de un espacio totalmente preparado, ensayado y no dando lugar alguno a la improvisación, sí que la elección del mensaje y de las palabras empleadas también exhibe el concepto que subyace a cada posición política:

Pablo Iglesias repite varias veces en pocos segundos la palabra “miedo”, anima a la superación de esta emoción que paraliza a quien la sufre, y alude a la alegría y las sonrisas. Su intención es la de provocar energía positiva que se asocie con el credo de su partido.

Albert Rivera, nombra a los sentimientos y se dirige a los ciudadanos: “si ustedes sienten como yo…” Con esta sentencia implica al publico y lo hace cómplice de su ideal, proyecta la sensación de que están en un mismo barco, acorta distancias.

Si en Mariano Rajoy decíamos que predominaban las emociones de orgullo, en este minuto final la nombra directamente, se centra en destacar lo bueno que ya tenemos, omite palabras como cambio o futuro, apuesta por la continuación. En esta intervención sí que se le aprecia más nervioso de lo que está en el debate.

Por último, Pedro Sánchez se dirige al público hablando de tú, se aleja de los protocolos y los formalismos para hablar de un modo más cercano con el votante. El líder del PSOE invita a la reflexión y al cambio.

 

 

 

¿Qué emociones experimenta Pau Gasol cuando se plantea ir a los JJ OO de Río?

Foto Europapress

Foto Europapress

El virus del Zika se torna protagonista a pocos días del comienzo de los Juegos Olímpicos en la ciudad de Río de Janeiro, tanto es así que algunos deportistas dudan sobre su asistencia o no a la competición. Pau Gasol ha querido hacer público su valoración sobre el tema (pincha aquí para ver el vídeo).

Al inicio de la entrevista, Gasol advierte que está en un proceso de recogida de información y casi durante el primer minuto realiza a su vez el gesto repetitivo de negación con la cabeza, parece que en ese proceso de evaluación y toma de decisiones inicial su actitud tiende a ser poco favorable a la participación del jugador. También ejecuta insistentemente el emblema de duda encogiendo los hombros.

Las emociones principales que observamos en sus declaraciones son:

Tristeza: es significativa la elevación de la zona interior de las cejas, acción muscular asociada a la tristeza real e intensa. Desde luego, si finalmente decide no asistir, su decisión no habrá sido fácil para él, puesto que le da pena el solo pensar que no podrá ir por culpa de elementos externos fuera de su control.

Indignación: la ira que experimenta es manifiesta. Es la emoción que más aparece a lo largo de su discurso. Sobre todo cuando habla de la falta de información, de protección, de las graves consecuencias que podría tener contraer la enfermedad para su salud y la de su familia.

Desprecio: manifiesto por la elevación unilateral de la comisura labial, en repetidas ocasiones, cuando habla sobre las complicaciones, repercusiones del asunto y cuando hace un llamamiento a jugadores y organizadores por la integridad y la salud en el evento.

Alegría: Cuando cambian de tema, esta controversia por el virus no es materia de buen gusto para el baloncestista, al finalizar el asunto se siente relajado, sonríe con ímpetu.

No podemos saber lo que finalmente decidirá el jugador pero parece que en este momento se encuentra sumido en un estado emocional negativo que le causa enfado, tristeza y pesimismo ante la sola idea de verse abocado a abandonar la competición.

Final de Champions: la desolación de Juanfran ¿es necesaria la tristeza?

Expresión de tristeza. Foto EFE

Expresión de tristeza. Foto EFE

Es fascinante observar el abanico emocional que se produce en la competición, de la euforia y la alegría más intensas a la desolación y la tristeza más absolutas. Lo que más me maravilla del mundo del deporte es la realidad del sentimiento y por tanto de la expresión de la emoción, todas reales, todas sinceras, aquí no es necesario fingir ni vender nada. Pero si tengo que destacar la expresividad corporal, de entre todas las que pudimos apreciar, me quedo con la de Juanfran, el defensa del Atlético de Madrid no pudo contener las lágrimas producto de la profunda tristeza, decepción y culpa que sentía tras fallar el penalti que le dio la victoria al Real Madrid.

La revelación sincera de la tristeza puede identificarse por la forma triangular que adquieren las cejas, que se elevan por la parte interior, tal y como se muestra en las fotografías. La tristeza es una emoción primaria que viene de serie en nuestro ADN, y por tanto ha sido vital para la supervivencia del ser humano, se mantiene a través del desarrollo evolutivo porque tiene una función, un sentido importante. La principal función de la tristeza consiste en ayudarnos a asimilar una pérdida irreparable. La tristeza provoca la disminución de la energía y del entusiasmo por las actividades vitales, este encierro introspectivo, reflexivo, nos brinda la oportunidad de llorar una pérdida o una esperanza frustrada, sopesar sus consecuencias y planificar, cuando la energía retorna, un nuevo comienzo.

El defensa del Atlético de Madrid Juanfran tras fallar su penalti durante la final de Liga de Campeones que se disputa hoy contra el Real Madrid en el estadio de San Siro, en Milán. EFE/Ballesteros

El defensa del Atlético de Madrid Juanfran tras fallar su penalti durante la final de Liga de Campeones. EFE/Ballesteros

La tristeza y la agonía en el rostro y en las expresiones verbales, evolutivamente hablando, sirven para llamar y pedir ayuda o disculpas a los demás. No es una acción deliberada, estas expresiones son involuntarias, no intencionales. Otra de las funciones de la expresión de la tristeza es enriquecer la experiencia de lo que ha significado la pérdida, no es que no sepamos qué significa la pérdida si no hay expresión, pero no se siente
plenamente si la reprimimos. La tristeza también permite a la persona armarse de sus recursos, conservar su energía y reintegrarse (superar la pérdida).

Y lo más importante es que, en este contexto de auto-conflicto intenso, expresar a los demás la aflicción que sentimos refuerza los vínculos sociales, buscamos ayuda, apoyo, cierta aprobación. Es lo que consiguió Juanfran con su afición, que se rindió a sus pies en una clamorosa ovación, el público supo valorar y empatizar con su pesar gracias a la expresión sincera del jugador. Si es que, es muy fácil, para parecer triste solo hay que estar triste, es la única clave para transmitir, y comprobamos que esta realidad sí que llega.

 

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En Eurovisión la cantante ucraniana Jamala no solo ganó por su voz

Expresión facial de tristeza de la cantante ucraniana en su actuación en Eurovisión.

Expresión facial de tristeza de la cantante ucraniana Jamala durante su actuación en Eurovisión.

Si no quieres perderte detalle de todo lo que ocurrió en la gala de Eurovisión puedes pinchar aquí. Nosotros pondremos el foco en la comunicación, en concreto en la expresión de las emociones en la actuación ganadora. Ya hemos tratado el tema con anterioridad hablando de la comunicación no verbal en el mundo de la música. En esta ocasión, casualidad o no, la cantante que representaba a Ucrania, Jamala, fue una de las intérpretes más expresivas y emocionales en el escenario.

El contenido de la canción, titulada ‘1944’, hablaba de su familia, una historia personal terrible ambientada en un episodio del régimen stalinista que sufrió su bisabuela. Se vuelve a poner en evidencia la máxima en comunicación no verbal: si quieres expresar realmente una emoción solo hay una forma de hacerlo, sentirla de verdad. Jamala supo transmitir un intenso sentimiento de tristeza. De todas las actuaciones que se sucedieron en el concurso, solo ella habló sobre su vida, del horror que sufrieron sus antepasados, no tuvo que interpretar, solo cantar lo que experimentaba en su interior y eso caló en un público que se rindió ante su actuación.

La expresión facial de tristeza, caracterizada por la elevación de la zona interior de las cejas (formando un triángulo), se refleja en el rostro de la cantante en repetidas ocasiones, su ejecución es perfecta e intensa, fiel reflejo de una verdadera aflicción. Esta sinceridad provoca el contagio emocional, el público ‘empatiza’ con la artista y es capaz de sentir también el pesar del relato, nos emociona y cuando hay un gran impacto emocional nuestro cerebro provoca que este tema se fije en nuestra memoria, Jamala afirmaba “quiero que se recuerde”, sin duda lo ha conseguido, gracias a su voz pero también a su comunicación no verbal.

 

 

 

Ekman y El Dalai Lama crean un fascinante atlas de las emociones

El Dalai Lama junto a Paul Ekman. Fotografía de la web paulekman.com

El Dalai Lama junto a Paul Ekman. Fotografía de la web paulekman.com

Y yo he alucinado con este mapa emocional, no solo por su contenido, que me parece de una calidad y sencillez brillantes, también por su diseño de indudable belleza. El origen de la creación de este atlas se produce por unos encuentros a lo largo de varios años entre el psicólogo experto en emociones y expresión facial, Paul Ekman, y el maestro budista, Dalai Lama, en dichas reuniones ambos comparten su sabiduría y su forma de entender la conducta humana, llegando a la conclusión de que es fundamental para todo ser humano la auto-observación y conocimiento de nuestros estados emocionales para poder aprender a gestionar las consecuencias de lo que nos perturba en el día a día.

Fue El Dalai Lama quién le pidió a Ekman crear un mapa emocional, algo esquemático y asequible, que permitiera a todo el mundo tener experiencias emocionales más constructivas. “Cuando queríamos llegar al nuevo mundo, necesitamos un mapa para llegar allí. Si queremos llegar a un estado de calma mental lo que necesitamos es un mapa de la emoción.” dijo el maestro. Explorando este atlas aumentamos la comprensión de lo que son las emociones y sus efectos sobre nosotros, su objetivo es ayudar a la gente a tomar conciencia del impulso, para pensar antes de actuar, y si es así, cómo hacerlo.

Diagrama del Atlas de las Emociones. Paul Ekman

Diagrama del Atlas de las Emociones. Paul Ekman

¿Y dónde encontramos ese Atlas de las emociones? (puedes pinchar aquí para descubrirlo) la páginaweb está en inglés (atlas of emotions) pero si activamos el traductor del navegador automático se entiende todo a la perfección. Para elaborarlo Paul Ekman realizó una encuesta entre 140 científicos, que provenían de ámbitos como la psicología o la neurología, para llegar a un consenso del funcionamiento del proceso emocional. En la página de inicio nos encontramos ‘los cincos continentes de la emoción‘, ya que llegaron a la conclusión de que había cinco grandes categorías de emociones: ira, miedo, asco, tristeza y disfrute, y que cada una tenía un subconjunto de estados emocionales, disparadores, acciones y estados de ánimo propios, que también podemos descubrir pinchando en cada uno de los continentes emocionales.

Espero vuestros comentarios para ver qué os ha parecido, ¡para mí ha sido un verdadero descubrimiento! Todo lo que sea la divulgación científica a través de un formato sencillo será bienvenido y creo que lo han conseguido, eso sí, por un módico precio, (un secreto) El Dalai Lama pagó al Dr. Ekman al menos 750.000 dólares para que desarrollara el proyecto.