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"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

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Las insólitas emociones de Susana Díaz en su discurso tras la derrota

La candidata socialista, Susana Díaz, no convenció. En los debates Pedro Sánchez se crecía, y tras las tablas adquiridas en las elecciones generales, su comunicación no verbal fue mucho más natural, coherente, preparada sin artificio, conectando con el público a través de su mirada y expresiones faciales. Esto (supongo) no ha sido una variable determinante pero ya sabemos, todo cuenta.

Han sido muy elocuentes las reacciones de Susana Díaz durante la primera aparición pública tras conocerse los resultados de las Primarias del PSOE. En primer lugar, llama la atención que no nombre en ningún momento a Pedro Sánchez, evita referirse a él, eludiendo así, por tanto, cualquier vinculación o deferencia hacia su persona, se distancia totalmente del ganador, lo cuál sugiere un gran impacto emocional, para bien o para mal (por el resto de canales expresivos, debemos entender que para mal), pero desde luego no le resulta indiferente.

Su gestualidad, intensidad en su discurso y movimientos descienden notablemente en referencia a su línea base de comportamiento. Está totalmente abatida, bloqueada, lo que infiere que realmente sí ha sido una sorpresa para ella, y no esperaba un resultado tan desfavorable para ella.

Mi colega de profesión y amigo, Francisco Campos Maya, ha captado dos microexpresiones genuinas de Susana Díaz en esta comparecencia. Esta primera de intensa y profunda TRISTEZA, ejecutada en el momento en el que agradece la participación de los afiliados en estas Primarias. Como bien apunta el experto, “Es interesante fijarse en la elevación de barbilla, acción que corresponde con el “puchero“, que podemos observar en las niñas y en los niños más pequeños cuando están tristes.”

Esta segunda imagen correspondería con una expresión mixta entre la emoción de ASCO e IRA, justo cuando habla de la enhorabuena que ha trasladado a su principal rival, Pedro Sánchez (aunque no le nombra).

Luces y sombras no verbales de los tres candidatos socialistas

Las primarias para liderar el PSOE se celebrarán el 21 de mayo. Los aspirantes tienen sus luces y sombras a la hora de gestionar su comunicación no verbal en el discurso político. En períodos electorales los estilos de comunicación adquieren una importancia fundamental a la hora de transmitir, conectar, enganchar y conseguir votos y, lo más importante, para lograr la confianza y credibilidad de los ciudadanos.

La comunicación no verbal de Patxi López es la que pasa más desapercibida de las tres opciones. Correcto, moderado y honesto en su expresión no posee la fuerza suficiente para convencer. Su gestualidad es muy plana y neutral, poco característica y su fluidez verbal tiene carencias, con numerosas interrupciones y errores en la producción del lenguaje que te hacen desconectar. Lo positivo, en este sentido, es que gana en el ‘tú a tú’, inspira serenidad, confianza y seguridad pero no transmite emociones, de este modo, en un mitin no despierta el impulso necesario en la masa para seguirle y apostar por su proyecto.

Todo lo contrario ocurre si analizamos el discurso de Susana Díaz, vehemente en su movilidad corporal, es capaz de despertar rechazos pero también profunda admiración por parte de sus seguidores. Las fluctuaciones tonales en su comunicación captan muy bien la atención del oyente y tilda cada palabra de una fuerte connotación emocional, su expresividad facial es espontánea, intensa y constante en su comunicación, tiene el atractivo necesario para conectar con la gente, aunque en ocasiones peca de sonrisas muy forzadas y de superficialidad en su actitud, que pueden suscitar recelo en el electorado.

En las elecciones generales al Gobierno de España, Pedro Sánchez protagonizó una curiosa evolución, comenzó estable, seguro de sí mismo, y sonriente hasta la extenuación, pero después de sus resultados se desestabilizó notablemente, se tornó altivo en exceso y nervioso. En esta ocasión, su imagen puede verse de nuevo fortalecida por su rol de ‘mártir’ tras pactos y traiciones de sus compañeros de partido. Su mayor debilidad ha sido siempre la falta de naturalidad, pero su mirada a cámara es muy potente, es atractivo en apariencia y comunicación,  y esto juega muy en su favor a la hora de captar seguidores.

La lectura de labios y los gestos protagonistas del debate de investidura

Lo que no se dice, o lo que se dice creyendo inaudible, adquiere cada vez mayor relevancia en los debates políticos. Me declaro fan incondicional de los micrófonos cerrados y la lectura de labios, que revelan por ejemplo el “qué sinvergüenza” de Cospedal o el “vaya gilipollas” de Rivera. Realmente eso es lo que comunica la conducta no verbal, esos calificativos suelen ser coherentes o se sustituyen por expresiones faciales de asco, desprecio, o ira, mucha ira.

Estas expresiones faciales las podemos apreciar repetidamente en el rostro de ‘todos’, no se libra nadie. Muy significativa la ira de Rivera cuando ha hecho referencia a lo que ha denominado “viejas cañerías” que se seguirán manteniendo con el nuevo Gobierno. La agresividad de Iglesias, con su ya típico ceño fruncido, gestos elevados, y mucho puño cerrado, al hablar de corrupción, por ejemplo, pero también mientras abandona el pleno de investidura (junto a sus diputados) en señal de protesta contra Ana Pastor por no darle la palabra cuando creía que le correspondía el derecho a réplica.

Mariano Rajoy ha mostrado un lenguaje corporal comprometido e implicado con su mensaje, se ha evidenciado con su gestualidad de manos congruente con lo expuesto y por los golpes de voz marcados en aquello que consideraba más importante. Aunque la ira vuelve a aparecer, en ocasiones, su dedo acusador se manifiesta en sus momentos más agresivos. Hernando fue de menos a más, comenzó muy tenso, sobre todo al referirse a la abstención y al deber que su partido tenía para con los ciudadanos. Sus brazos estirados así lo demostraban. Según fue entrando en contenidos se relajó y se le ha visto muy implicado a nivel gestual con sus palabras, muy convencido de las mismas en las críticas a Rajoy.

Merecida mención también para Pedro Sánchez, que reaparece con atuendo informal; a veces se le veía muy ido, ausente y distraído. En los aplausos dirigidos para el ahora el representante del PSOE, en ocasiones, Hernando era interrumpido por los aplausos de su grupo, y Sánchez no solo no aplaudía, sino que incluso miraba hacia otro lado. Ahora bien, al concluir su intervención sí se ha levantado e hizo lo propio.

El punto de afecto positivo se lo lleva la formación de Unidos-Podemos, que se lo ha pasado genial con las ironías de Mariano Rajoy.

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*Fuente de referencia: martinovejero.com

Las claves no verbales en la primera comparecencia de Pedro Sánchez tras la crisis del PSOE

(PSOE)

(PSOE)

Definitivamente la sonrisa perfectamente ejecutada de Pedro Sánchez ha desaparecido, no es momento para potenciar la positividad ni el atractivo, su semblante es serio y denota preocupación. En estos instantes tan significativos es complicado analizar el verdadero estado emocional del personaje, cada palabra se escoge con precaución, nada se improvisa ni sale del guión establecido, se lee de cabo a rabo el texto y hay poco lugar para la transmisión de las pasiones internas.

Aún así hay algunas claves fundamentales para entender el discurso de Sánchez:

  • Descenso, casi ausencia, de gestos ilustradores. Sus manos/brazos a penas se mueven, y esto no es habitual en él. Este hecho puede deberse al exagerado grado de concentración al que se ve sometido para no salirse ni un ápice de lo establecido previamente.
  • No hay congruencia emocional cuando habla de agradecimiento. Inicia su intervención aludiendo al sentimiento de esta emoción pero su rostro no acompaña este mensaje.
  • Aparece la emoción de ira cuando habla de “decisiones” y “votaciones” internas.
  • Tristeza cuando habla de la necesidad de un “debate urgente”.
  • Desprecio (superioridad moral/intelectual) cuando se refiere al comité.
  • Se aprecia especialmente sinceridad e implicación emocional cuando afirma con rotunda convicción su posición inamovible respecto a la repetición de un gobierno por 4 años más del Partido Popular. En este instante su mirada sí se clava a cámara, hay gestos ilustradores de concisión y su velocidad en el habla se ralentiza para enfatizar este mensaje.

 

La emoción de ira, protagonista en el debate de investidura

Captura de pantalla 2016-08-31 a la(s) 16.55.58Salvando la socarronería momentánea de Mariano Rajoy que despertaba algunas sonrisas en la audiencia, sobre todo la de Pablo Iglesias, las emociones predominantes han sido muy negativas e intensas, sorprendentemente intensas. Este nivel de expresión emocional de ira da buena cuenta de que todo el cruce de acusaciones entre unos y otros es tomado como un ataque personal, que no hay una simple disparidad de opiniones entre partidos con ideologías diferentes, sino agresividad directa de un candidato a otro.

Todo ello se refleja en las expresiones faciales (ira, asco y desprecio), en la ruda gestualidad que acompañaba al discurso (puños cerrados, dedos acusadores, gestos de látigo, inclinación vehemente al hablar), y en una prosodia emocional excesivamente alta y acelerada. Esta ha sido la tónica general en la conducta observable del debate.

Mariano Rajoy fue retomando la emoción en el transcurso del encuentro y tras los ataques directos, porque antes de esto su pasión, energía, fuerza, y emoción para comunicar estaban totalmente aletargadas, se mostró muy plano, leyendo sin parar, con una total falta de espontaneidad en su expresión.

Albert Rivera pareció el más conciliador de todos, su comunicación no verbal era coherente con el rol que desempeña ahora en la coyuntura política, gestos mediadores, mantenía una calma más natural, no reprimía sus emociones y como viene siendo ya costumbre en él, su discurso era menos leído, más sentido y todo ello acompañado siempre de los gestos ilustradores, que son los que denotan sinceridad y compromiso con lo que se dice.

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Foto extraída de El Mundo

Sin duda, los dos candidatos que más han adolecido de un constante ceño fruncido son Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, en el primero es un gesto más habitual en su línea base de expresión, porque también utiliza la ira como medio para canalizar la intensidad y pasión de lo expuesto. Pero me ha sorprendido especialmente la de Sánchez, es un rostro de ira de un nivel muy elevado (en un momento determinado), podemos observar la presión en los labios y la mandíbula, que indican un intento por reprimir la emoción, las aletas de la nariz muy abiertas, muestra de la agresividad contenida, y el ceño fruncido que termina por formar esta elocuente expresión hostil.

Esta emoción de ira es bastante relacional con el contexto en el que aparece, se relaciona sobre todo con la impaciencia y con una necesidad imperiosa por solucionar una circunstancia problemática. La provocan factores cómo la frustración, situaciones injustas, inmovilidad, o atentados contra los valores morales. Como podemos comprobar todos estos estímulos son congruentes con la experiencia vivida por Sánchez y por todos los candidatos en estos difíciles momentos políticos.

 

El efecto camaleón: la imitación no verbal es clave para conectar con otra persona

reptile-316735_960_720Si tu propósito es resultarle atractivo a alguien, actúa como un camaleón. Así lo pone de manifiesto una investigación realizada por los autores Chartrand, TL y Bargh, JA de la Universidad de Nueva York con el título: The Chameleon Effect: The Perception-Behavior Link and Social Interaction.

La técnica es bien sencilla, un punto clave para gustar es imitar ‘sutilmente’ la comunicación no verbal del otro, sus expresiones faciales, sus gestos, movimientos, posturas, incluso su prosodia emocional, su tonalidad, ritmo y velocidad del habla, en algunas ocasiones, hasta nos nace hacerlo con el acento o particularidades varias de pronunciación propias de nuestro interlocutor.

Quizás esto a priori parezca difícil o incluso irreal pero, por ejemplo, ¿os habéis fijado en que Pablo Motos lo hace cuando entrevista a sus invitados en el programa de ‘El Hormiguero’? Observadlo a partir de ahora, le aflora a veces hasta el acento andaluz si su invitado es del sur. Nos encontramos ante un gran imitador (de forma inconsciente o no) para establecer un buen rapport, la conexión necesaria para hacer que el famoso de turno se sienta cómodo y confidente con el entrevistador.

Volviendo a la premisa científica. ¿Cómo se llegó a esta conclusión? Las hipótesis que se planteaban los autores versaban sobre si las personas se copian automáticamente entre sí sin importar si son extraños; si realizar esa acción proyecta más agradabilidad; y si las personas que son más agradables o más abiertas a las opiniones de los demás muestran más este fenómeno camaleónico. Y así resultó, los sujetos eran capaces de mimetizar algunos movimientos con auténticos desconocidos, como tocarse la cara, pero sobre todo, agitar los pies. Así mismo, los participantes que fueron imitados por los cómplices del experimento gustaron mucho más de ellos que los participantes que no habían sido imitados. Por último, también corroboraron que efectivamente existe una fuerte relación entre las personas con comportamientos más imitativos y la capacidad de ponerse en el lugar del otro.

Estos resultados sugieren que, a través de esta particular mímica, podemos sentir lo que sienten otras personas, esto es, comprender sus estados emocionales. En definitiva, lo que descubrieron Chartrand y Bargh es una intensa correlación entre el grado de comportamiento imitativo que exhibían los participantes de sus experimentos y su tendencia a sentir empatía; a mayor imitación, más preocupación por los sentimientos de los demás y, por consiguiente, mayor empatía.

También podemos observar otro ejemplo práctico, muy claro, de esta copia conductual entre Albert Rivera y Pedro Sánchez, en la firma del pacto entre ambos, y en la que el líder de Ciudadanos utilizaba hábilmente su lenguaje corporal para conectar y sincronizar su comportamiento con la del líder del PSOE

 

 

Análisis de las fotografías de Obama en su reunión con Sánchez, Rivera e Iglesias

En su reciente visita a España, el encuentro del presidente Barack Obama con los tres líderes de la oposición fue breve, muy breve, apenas tres minutos compartiendo conversación con cada uno de ellos; y además no disponemos de la secuencia en vídeo del evento. La Casa Blanca es la que publica estas tres fotografías ilustrativas del momento.

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Y es curioso precisamente ese dato, teniendo en cuenta que la política estadounidense es extremadamente controladora en la imagen que se exhibe de su presidente, estos fotogramas no han sido elegidos al azar. Como se aprecia, es bastante singular la diferencia gestual que adopta Obama en las tres capturas, y la foto junto a Pablo Iglesias es, sin duda, la que proyecta una apariencia más favorable, es la única en la que vemos al presidente de los Estados Unidos más relajado, con una inclinación significativa hacia su interlocutor, expresión facial afable y gestos con las manos de apertura e ilustrativos. Si analizamos las tres imágenes da la sensación de que con Iglesias es con el único que está cómodo e interesado y que con Sánchez y Rivera está aburrido, incómodo, cerrado a la conversación. Como sabemos, no podemos extraer conclusiones determinantes de una sola fotografía, si bien es cierto (no podemos saber por qué) que es lo que han querido transmitir desde Casa Blanca.

Por otro lado está el análisis de la corporalidad de los tres representantes españoles. El líder socialista ejecuta un gesto automanipulador, se sujeta las manos, está tenso, su rostro denota cierto nerviosismo, los músculos están agarrotados, la expresión facial no es natural. Algo muy similar podemos percibir en Albert Rivera, vuelve su tic más característico, agarrarse los dedos para descargar su ansiedad, la expresión facial en ese momento es aun más tensa que la de Sánchez, podría relacionarse con miedo, parece que ambos se ven superados por la mera presencia de Obama.

Pablo Iglesias se desmarca de lo anterior adoptando una posición algo soberbia, mano a la cadera, indicativa de poder, de dominancia, marcando territorio, no se deja achantar por la planta de Obama. Todo indica relajación salvo una parte de su cuerpo: sus pies le delatan, fijaos como en su postura no hay una dirección directa hacia su interlocutor, su cuerpo y, sobre todo, sus pies apuntan fuera de la línea de conversación, parece que está deseando finalizar el encuentro.

Las diferentes conductas no verbales en las reuniones de Rajoy con Rivera, Iglesias y Sánchez

Mariano Rajoy ya ha culminado su primera ronda de reuniones con los principales líderes políticos del país ante la inminente sesión de investidura. Ya sabemos que en estas ocasiones nada queda a la improvisación, todos son muy conscientes de que son observados con lupa e intentan controlar al máximo cada movimiento. Aun así, esto no es del todo posible, por esto podemos observar distinciones notables que hacen peculiar cada uno de los encuentros.

Fotografía de agencia EFE

Fotografía de agencia EFE

En primer lugar Mariano Rajoy se reúne con Albert Rivera, en esta cita se observa, en general, buena sintonía, afecto, saludo distendido… Pero no estuvo exento de controversia no verbal, y es que el candidato de Ciudadanos se negó a repetir el protocolario apretón de manos ante la petición expresa de los medios de comunicación. ¿Cómo podemos interpretar esta contrariedad? Hay que tener siempre muy en cuenta la personalidad del individuo en cuestión, ya que es una variable siempre presente que condiciona cada una de las conductas que realizamos. En este caso, son sobradamente conocidos los rasgos de impulsividad, ansiedad e impaciencia de Rivera, por ello, yo apostaría más a interpretar esta negativa como producto de su ímpetu y prisas por cumplir el objetivo que por una aversión o hastío hacia ese contacto.

Fotografía de Juan Carlos Hidalgo/EFE

Fotografía de Juan Carlos Hidalgo/EFE

En el caso de Pablo Iglesias de nuevo hay que aludir a la tipología de personalidad para entender las diferentes posturas que adoptan ambos en su aparición pública. Pablo Iglesias se sienta en el sillón como si fuera el de su propio salón, si bien es cierto, que no es la primera vez que lo hace. Normalmente esta es la figura que adopta en estos encuentros, distendida, cómoda, informal, algo desaliñado mostrando la suela del zapato. Es algo que el líder del PP nunca haría, porque su condición le incapacita a perder la solemnidad, las formas reglamentarias de la política clásica. ¿Se trata entonces de un desdén hacia Rajoy? La respuesta sería afirmativa solo si estos gestos los hiciera con él, pero es que este ademán forma parte de su ser, Iglesias es indisciplinado, nada tradicional o protocolario en general y es por ello que esta pose no adquiere mayor relevancia.

Por último, lo más esperado, la cita entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, ya que en su anterior encuentro fue polémico el rechazo (con orgullo) del presidente en funciones al estrechar la mano del candidato socialista. Solo hay que ver las dos fotografías ilustrativas para corroborar que nos encontramos ahora un panorama totalmente dispar al descrito previamente. Rajoy significativamente más condescendiente y amable. Ambos líderes políticos se muestran mucho más sonrientes, relajados, con menos tensión y una postura entre ellos bastante similar, sincrónicos en sus movimientos y posiciones. Justo antes de estrechar sus manos ante los numerosos medios de comunicación se puede detectar, durante un par de segundos, una mirada y sonrisa cómplice entre los dos, parecieran que evocan en su foro interno la controversia desatada por justo aquel gesto que ahora afrontan con humor.

Cómo podemos observar el lenguaje corporal es una muestra de la personalidad pero también va evolucionando con el devenir de los acontecimientos, experiencias, motivaciones, intereses…

 

 

 

 

 

 

 

Comparecencias 26J: la elocuencia corporal de Errejón, la culpa de Sánchez, la conformidad de Rivera y la euforia de Rajoy

Los líderes de los principales partidos políticos comparecen tras una nueva campaña electoral y después de unos nuevos resultados electorales. Se trata de un momento interesante para el análisis de conducta puesto que es un instante que aunque ‘preparen’, todo lo que puedan y más, la situación posee un impacto emocional muy intenso, difícil de controlar. En este enlace también os dejo el análisis de las comparecencias tras los resultados de las pasadas elecciones para establecer diferencias y evolución (pinche aquí).

(Foto EFE)

Alberto Garzón, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón en su comparecencia tras los resultados del 26J. (Foto EFE)

En Unidos Podemos desaparecen las sonrisas por las que abogaban, rostros serios, muy serios; regresa el ceño fruncido en Pablo Iglesias, fruto de la carga cognitiva (concentración y esfuerzo por declarar) y también por la ira producto de la decepción y el abatimiento. Alberto Garzón, aparece con cara de circunstancia, inquieto, aunque intentando mantener la compostura. Pero si hay que destacar una comunicación no verbal muy elocuente, esa es la de Íñigo Errejón, y no ha sido la primera vez, ya hemos visto en momentos anteriores cómo su expresión le da significados interesantes a ocasiones importantes. En la noche de ayer apareció visiblemente afligido, y mientras posa ante los medios su rostro expresa un abanico de emociones muy amplio, aunque todas apuntan en la misma dirección: mirada perdida, suspirando profunda y frecuentemente, tragando saliva con dificultad, con el ceño fruncido por momentos en señal de enfado, con tristeza y decepción en otros y apretando la mandíbula en señal de tensión contenida.

Lo relevante en este sentido además no es que detectemos con dificultad todos estos elementos, es que se ven superficialmente a la perfección. Nos encontramos expresiones faciales completas, auténticas, bien ejecutadas, duraderas, repetidas, intensas, no son breves ni se intentan reprimir, es decir, Errejón está muy enfadado, triste y tenso con la situación, y lo más importante, quiere expresarlo, transmitirlo a conciencia, que todos lo sepamos.

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¿Preparado para las elecciones? Conoce más sobre los candidatos por sus firmas

En el último post analizamos qué podemos descubrir a través de la Grafología. Hoy lo ponemos en práctica con nuestros líderes políticos; para ello cuento con la colaboración de Esther Gómez (@peritocat en Twitter), experta en análisis grafológico, perito calígrafo y detección de falsificaciones.

Si todavía está indeciso sobre qué partido votar el próximo 26J, este post, a través del análisis grafológico de las firmas públicas de los secretarios generales de los cuatro partidos políticos con mayor intención de voto, le proporciona una descripción detallada sobre el carácter de cada uno de ellos, su manera de afrontar sus proyectos y sus métodos de trabajo.

iglesias firmaPABLO IGLESIAS: Es una persona prudente, reflexiva, equilibrada, perfeccionista, organizada y que no se precipita al tomar decisiones ya que piensa muy bien sus pros y contras, lo que se observa en la letra clara y separada. Siente un fuerte compromiso y vínculo con las responsabilidades que acepta y las afronta cuidando el más mínimo detalle. Posee facilidad para comprender, asimilar y sintetizar conceptos e ideas así como para analizar de manera acertada distinta situaciones. El cabeza de lista de la coalición Unidos Podemos es una persona firme en sus ideas, confía en las personas que lo rodean y cuenta con su criterio si le ofrecen argumentos sólidos. Este carácter le permite establecer relaciones sinceras, flexibles y leales.

Su firma denota, también, que tiene un gran poder de convicción sobre los demás y que está capacitado para ostentar cargos de gran responsabilidad ya que posee una alta capacidad de trabajo. El número uno de Podemos también posee una gran capacidad de concentración y una acentuada necesidad de expansión, por lo que se adapta a cualquier entorno como puede extraerse de la proyección de la firma y las letras curvas. Pablo Iglesias se propone objetivos realistas y plausibles ya que, en el momento de fijarlos, ha tenido en cuenta sus aptitudes y las de su propio equipo afrontándolos con vitalidad, optimismo y un gran espíritu de superación, lo que se constata en las letras altas.

rajoy firmaMARIANO RAJOY: Es una persona activa, sobria, introvertida, emprendedora, tenaz, constante y con una personalidad fuerte, contundente, reservada, discreta y, en ocasiones, hasta inflexible y orgullosa tal como se refleja en la amplitud de las iniciales y la separación de letras. Tiene las ideas muy claras e intentará que sus interlocutores cambien de opinión siguiendo sus criterios como puede extraerse de las líneas rectas y firmes. El secretario general del Partido Popular le da mucha importancia a los procesos mentales y al razonamiento pero tiene tantas ideas que no puede llevarlas todas a la práctica. Eso sí, le gusta terminar todos los proyectos que ha comenzado con la esperanza de obtener un buen resultado fruto del esfuerzo invertido, criterios que se reflejan en la claridad de la escritura. Le gusta tenerlo todo controlado y calculado antes de actuar, por lo que tiene poca predisposición a la comunicación, reflejado en las letras separadas y la rúbrica recta.

La horizontalidad de la firma denota que, probablemente, en el entorno laboral ya haya alcanzado sus expectativas más altas. Tiene capacidad para ostentar cargos de gran responsabilidad ya que posee dotes de mando con gran autocontrol, razonamiento y organización. Posee una gran capacidad de concentración, es analítico y no se deja hundir ante las adversidades, ya que tiene mucha energía y firmeza. Mariano Rajoy es una persona independiente, con criterios muy sólidos, meditados y estructurados que pueden dar la sensación de una persona fría y de trato difícil, lo que se determina por la letra sobria, separada y recta. Es conveniente puntualizar que esta firma, aunque es la única que ha sido aportada por personal del Partido Popular, parece la más pensada y asesorada. Probablemente, está basada en la original pero la que aportamos es una firma digitalizada lo que hace que puedan existir incongruencias en el análisis.

rivera firmaALBERT RIVERA: Es una persona activa, dinámica, ambiciosa, culta, segura de sí misma, con rapidez mental, buena memoria y gran capacidad de síntesis y de concentración. También es algo impaciente, por lo que quiere conseguir sus propósitos en el menor tiempo posible, hecho que le convierte en una persona muy productiva pero que presenta una bajada de calidad en su trabajo si se le exige rapidez, inferencias que se extraen de la letra ilegible, unida y con trazo regresivo. Tiende a tratar de concretar de manera simultánea todos los proyectos que tiene en mente aunque en ocasiones le superen. Realiza sus proyectos de forma reflexiva, ecuánime y controlada y canaliza muy bien su energía poniéndole pasión a todo lo que hace, rasgos observados en la angulosidad de la letra y el trazo continuo. Tiene gran capacidad de autocontrol y en ambientes sociales suele ser abierto, amable, afectivo y agradable en el trato personal por lo que consigue con gran facilidad que las personas le presten atención y le escuchen.

Cuando las cosas no salen como el diputado espera, puede llegar a angustiarse debido, posiblemente, a una mala organización, rasgo determinado por la ilegibilidad de la letra y el trazo regresivo. Su firma denota que está capacitado para ostentar cargos de gran responsabilidad por lo que encajaría en puestos de liderazgo, pero, a su vez, también es capaz de adaptarse a puestos intermedios. En sus relaciones sociales no establecerá límites, será capaz de ceder a las presiones y hacer lo que los demás propongan, lo que se extrae del trazo final descendente y regresivo. Albert Rivera es una persona positiva, con carácter optimista que tiene deseos de superación y un gran interés por crecer profesionalmente como indican la letra inicial amplia, angulosa, y la dirección horizontal y ascendente de la firma.

sanchez firmaPEDRO SANCHEZ: Es una persona inquieta, impaciente, amable, abierta, sociable, resolutiva, prudente, reflexiva, orgullosa y vanidosa, características que resaltan de las iniciales amplias. Es un hombre dinámico que asimila bien los conceptos y posee una gran capacidad mental para la toma de decisiones. Junto a la claridad de ideas que tiene, es capaz de actuar sin pensar centrándose en lo fundamental de cada uno de sus proyectos. Rasgos determinados en la unión de las letras y en las simplificaciones. El diputado socialista le da gran importancia a su trabajo y al rol social que pueda adquirir con él como se observa en el hecho de que la firma está compuesta por el apellido y la rúbrica. El candidato socialista posee un gran dominio sobre sí mismo y es intuitivo a la hora de mostrar sus emociones, ya que suele hacerlo cuando considera oportuno. Su personalidad dura, constante y fuerte le conlleva a tener criterios muy rígidos que le impiden tener la capacidad de ponerse en la piel del otro. La forma en la que se muestra al mundo es de un autocontrol excesivo que puede resultar artificioso.

Suele encajar en cualquier ambiente social mostrándose abierto y desenfadado pero su excesivo autocontrol puede hacerle entrar en una actitud defensiva que dificulta su integración tal como se extrae de la angulosidad y semilegibilidad de la firma. Tiene gran capacidad de liderazgo por lo que encajaría en cargos de mando y a su vez también posee una excelente visión global que, junto con el gran concepto de sí mismo, le permiten ser una persona apta para puestos directivos. Las metas que se marca son realistas ya que es tenaz, constante, y posee gran capacidad de concentración. Tampoco sucumbe a los imprevistos, por lo que puede conseguir lo que se proponga. Sin embargo, la rutina y la monotonía pueden conseguir que termine haciendo las cosas de forma rápida y sin prestar mucha atención rasgos que se observan por la abreviación del apellido y la Z final. Pedro Sánchez es una persona firme que tiene un gran interés por mejorar su situación laboral actual y a la que le gusta sentirse valorada y reconocida por su entorno, rasgos característicos de las mayúsculas sobrealzadas y la ascendencia de la firma.

Finalmente, en el caso de que se necesitara un pacto entre partidos para formar gobierno, la compatibilidad de caracteres establecido por el análisis de las firmas concluye que las firmas más acordes y complementarias son las de Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, ya que ambos autógrafos muestran rasgos muy similares como la semilegibilidad, la agrupación de las letras, la ascendencia, la rúbrica y los signos de puntuación. Todo ello denota que ambos comparten mismos intereses y aptitudes como la capacidad de liderazgo, la gran visión analítica y la gran capacidad de comprensión, y, a su vez, también presentan unos pensamientos complementarios. Así que, querido lector, espero que el domingo, gracias a este análisis, tenga las ideas más claras sobre el dirigente del partido que haya decido votar.