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"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

Entradas etiquetadas como ‘mentira’

El motivo real por el que te mienten

psicopata1La mentira es uno de los quebraderos de cabeza que más padece el ser humano y sin embargo todos lo hemos padecido pero también todos mentimos, de hecho, lo hacemos constantemente (vale, unos más que otros) ya sea por omisión, exageración, minimización, con maldad, por protección, para impresionar…

Responder a la pregunta de por qué la gente engaña es compleja, ya que se explica por factores diversos. Si bien es cierto que en la sociedad actual el engaño adquiere una mayor relevancia por el ambiente ‘competitivo’ en el que nos tenemos que desenvolver, de manera extraordinariamente marcada podemos situarnos en el mundo del deporte, donde los casos de tramposos se repiten una y otra vez, pero también en el núcleo familiar, comunidad de vecinos o el trabajo. Socialmente adquirimos de inmediato la inquietud por competir con todos y por cualquier cosa.

“Ganar tiene un efecto extraño sobre la gente”, asegura el investigador Amos Schurr, una vez que estás arriba no quieres bajar, aunque eso conlleve engañar al resto. El autor publicaba en ‘The Washington Post‘ que cuando alguien tiene éxito compitiendo con los demás parece afectar a sus valores éticos. Les hace mucho más susceptibles de engañar y hacer trampas posteriormente. De hecho, el artículo sostiene que una de las razones por las que, por ejemplo, Armstrong terminase dopándose era precisamente esa: “era un ganador”.

Los resultados de este autor fueron demoledores: Parece existir un tipo muy concreto de éxito: el que implica una comparación social. Uno que implica no que te vaya bien sino que te vaya mejor que a otros. En el primero de los experimentos, en el que era imposible hacer trampas, unos participantes ganaron y otros perdieron. Fueron reorganizados en grupos distintos para un nuevo juego. En este caso era no sólo posible sino muy fácil hacer trampas: si los que tiraban los dados querían ganar más monedas, sólo tenían que mentir. Y mintieron. Pero quienes así lo hicieron fueron, principalmente, aquellos que habían ganado en el juego anterior.

Los resultados de los siguientes experimentos siguieron reforzando la idea de que incluso el simple recuerdo de haber ganado puede llevar a un comportamiento deshonesto.“La gente que se ha salido con la suya se siente con más derecho a seguir ganando”, explica Schurr. El que gana piensa de inmediato que es mejor y que merece seguir siéndolo, sea como sea la situación que venga. Una vez convencidos de que son los justos vencedores, pase lo que pase, se abre la puerta al engaño. Puede sonar infantil, pero el pensamiento resultante, según lo define el experto sería algo así como: “Soy el mejor, así que puedo asegurarme de ganar haciendo trampas porque de todas maneras lo merezco”.

Como decíamos al principio, todo esto va más allá de la mera competición deportiva. Este concepto influye en toda civilización occidental. Y no para bien, sino perpetuando la injusticia social y la desigualdad de ingresos. Así, la gente que ‘gana’ desde una perspectiva socioeconómica tendería, igual que los jugadores, a ‘adaptar’ las reglas a su favor. Numerosos estudios han comprobado que la gente rica tiende mucho más a la mentira, la negociación fraudulenta y la falta de ética en el trabajo, mientras que las personas que provienen de sectores menos favorecidos económicamente tienden más habitualmente a trabajar por el bien común.

Schurr nos lanza una pregunta a tenor de sus resultados: “¿No deberíamos premiar a más gente por hacer algo bien en lugar de premiarlos por hacer algo ‘mejor’ que otros?”. ¿Qué os parece?

¿Los mejores mentirosos tienen un cerebro diferente?

psicopata1Mi amigo y colega de profesión Cristian Salomoni, criminalista, vicepresidente de ACONVE, y director del máster en comportamiento no verbal y detección de mentira de la Escuela Europea de Criminología, iba a participar en un documental televisivo sobre el funcionamiento de la mente del estafador que finalmente no salió adelante. No queríamos desperdiciar el interesante material recopilado y compartidlo así con todos vosotros. Esto de profundizar en la mente de ciertos perfiles psicológicos me resulta apasionante…

ZONAS DEL CEREBRO QUE SE ACTIVAN CUANDO MENTIMOS:

Engañar, falsificar o en este caso timar o estafar, es un comportamiento complejo, no existe un centro de la mentira sino múltiples áreas cerebrales que interactúan. Cada tipo de mentira requiere su propio conjunto de procesos neuronales. Tanto Giorgio Ganis y Stephen Kosslyn de la Universidad de Harvard, como el prestigioso investigador Vrij, han constatado que las mentiras requieren de la activación de distintas partes del cerebro y altas dosis de concentración. Mentir y timar, de hecho, es un proceso muy complicado: la persona tiene que maquinarla, recordar los detalles de la mentira, saber quién está estafando, cómo lo esta estafando, recordar cómo era el timo, buscarse una nueva identidad y ocultar la suya, no incurrir en errores, estar preparado por si su víctima no muerde el anzuelo etc.

Por este motivo se activan el lóbulo frontal, el lóbulo temporal y el sistema límbico y lo hacen en mayor medida que cuando decimos la verdad. Es fácilmente entendible ya que: El lóbulo frontal es el responsable de procesos cognitivos complejos que llamamos funciones ejecutivas (elegir, tomar decisiones voluntarias y conscientes, buscar una meta, tener motivación, buscar solución si la meta no se consigue etc). Las principales funciones que residen en el lóbulo temporal tienen que ver con la memoria y el lenguaje. Finalmente el sistema límbico es el centro de los instintos y de las pulsiones: memoria involuntaria, el hambre, la atención, los instintos sexuales, las emociones (por ejemplo placer, miedo, agresividad), la personalidad y la conducta.

Corteza Prefrontal: Muchos científicos han demostrado el papel esencial que juega una parte del cerebro a la hora de seleccionar lo que esta bien y lo que esta mal. En estudios con timadores patológicos, mediante el procedimiento de la resonancia magnética, se ha comprobado que éstos tienen en el lóbulo frontal una reducción de su sustancia gris y un aumento de la sustancia blanca en comparación a los controles normales. La sustancia blanca está compuesta por fibras, serían ‘los cables del ordenador’. La sustancia gris seria como ‘el disco duro’; los mentirosos patológicos estudiados resultaron tener un 22% más de materia blanca. Mas sustancia blanca permite a los mentiroso dominar con maestría el engaño.

El hecho de tener mas materia blanca proporcionar a los mentirosos las herramientas necesarias para dominar el complejo arte del estafa y la mentira. Justo por lo que estábamos comentando antes, estafar requiere esfuerzo. La toma de decisiones morales se lleva a cabo en la sustancia gris del lóbulo prefrontal. Los mentirosos compulsivos tiene un 14% menos de materia gris, que ayuda a mantener el impulso de estar bajo control, lo que significa que se preocupan menos por los aspectos morales, son menos capaces de procesar este tipo de pensamientos.

También hay estudios interesantes que subrayan el papel fundamental de la corteza prefrontal ventromedial y dorsolateral a la hora de hacer juicios morales. Cuando se realiza un juicio que implica un conflicto se activan ambas zonas. En este caso: timo y estafo a una persona y le hago daño, pero me llevo dinero. La persona con lesiones en estas zonas manifiestan juicios morales de tipo utilitario y no son capaces de generar una respuesta emocional normal ante un agravio, sino que se fijan solo en el resultado de éste.

Conocemos el hecho de que esta región es importante para los juicios morales porque se han analizado pacientes con estas lesiones y experimentan menos emociones sociales, como la compasión, la vergüenza y la culpa, en cambio conservan intacta la inteligencia, el razonamiento lógico y el conocimiento de las normas sociales. Esta falta de empatía lleva a elegir caminos no del todo morales.

Mañana publicaré la segunda parte: el cerebro de la víctima, que también es responsable de la facilidad o la predisposición a caer en la creencia de una mentira, ¡no os lo perdáis!

 

Vicente del Bosque se tapa la boca al hablar de Iker Casillas ¿Significa que miente?

El pasado viernes se desata una polémica futbolística de gran transcendencia. Casillas, titular indiscutible en la portería de la selección española durante más de una década, fue suplente por primera vez. Al parecer, este hecho provoca el malestar del jugador con el entrenador Vicente del Bosque, tal y como declara este último en una entrevista para la cadena SER.

Lo relevante para el cometido de este blog es analizar los gestos y expresiones faciales que se sucedían a lo largo de las declaraciones al respecto por parte de Del Bosque. Y hubo un gesto curioso, muy repetido y significativo para explicar qué había más allá de sus palabras; se trata del gesto de taparse la boca con la mano mientras habla.

Captura de pantalla 2016-07-03 a la(s) 15.39.51Vulgarmente este gesto se asocia directamente con la mentira, pero el análisis de la comunicación no verbal no puede ser tan reduccionista, no hay blancos y negros, y esta asociación directa es arriesgada y sesgada. Hay múltiples matices que pueden orientar su significado hacia diferentes interpretaciones. Se trata de un gesto automanipulador, éstos indican nerviosismo, tensión e incomodidad con la situación, el simple hecho de participar de una entrevista para los medios de comunicación ya puede desembocar esta característica reacción, sobre todo, si la persona no está acostumbrada o no gusta de este tipo de exposiciones.

Se puede codificar como un acto defensivo, ocurre cuando nos sentimos ‘atacados’ (verbalmente) o presionados para hablar. Lo que proyecta este gesto es inseguridad, ningún líder o gran orador practicará este gesto cuando se dirige a sus interlocutores. Esta inseguridad puede ser provocada por no estar convencido de lo que se está diciendo, o por tener que tratar un tema, pregunta o afirmación inesperada, sorpresiva, algo que no teníamos bien preparado y debemos improvisar.

Captura de pantalla 2016-07-03 a la(s) 16.42.22Además, puede ser uno de los muchos gestos que podrían asociarse con rasgos más introvertidos de la personalidad: timidez, retraimiento, vergüenza social, etc. Mientras Del Bosque se tapa la boca también vemos cómo aparta su mirada, dato que podría relacionarse con cierto nivel de vergüenza o pudor hacia el tema que trata. No hay agresividad en esta acción, si no más bien aflicción y profundo pesar por la situación.

Está claro que este es un asunto complicado para él, de alto impacto emocional, y este gesto no hace más que filtrar estas sensaciones incómodas de tensión, disgusto, vergüenza y resquemor, mezclado en algunos momentos con expresiones faciales de asco, es una cuestión que le provoca total rechazo, le desagrada tener que dar explicaciones sobre ello, pero no tiene por qué conllevar intenciones maliciosas como el engaño.

 

 

 

Cómo detectar una mentira a través del lenguaje corporal (y nueve mitos a desterrar)

pinocho1La exactitud de las personas a la hora de detectar las mentiras sólo es ligeramente superior a lo esperado por azar o incluso inferior al azar (DePaulo, Stone y Lassiter, 1985). Solemos confiar en nuestros juicios y valoraciones más de lo que la competencia real puede justificar. En concreto, los estudios al respecto determinan que hombres y mujeres creen haber emitido un juicio correcto de veracidad/falsedad en el 72,91% de las veces, cuando la exactitud real es del 57,29%, casi como si detectáramos una mentira ‘jugando’ a lanzar una moneda al aire, si sale cara dice la verdad, si sale cruz miente. Entonces ¿Será que somos por naturaleza nefastos detectando mentiras? ¿Se utilizan claves válidas para detectar las mentiras o nos basamos en otros aspectos para emitir juicios al respecto?

Lo cierto es que no somos buenos detectores de la mentira por naturaleza, y además la abrumadora mayoría de las creencias populares sobre los indicadores no verbales del engaño son erróneasaquí enumeramos algunas de las más difundidas (y falsas):

  1. El mentiroso mantiene poco contacto visual. Esta pauta es de las más consolidadas para juzgar como mentiroso a alguien, y equívoca, puesto que recientemente se ha demostrado lo contrario.
  2. Mira a la izquierda cuando miente. (También otros dicen que a la derecha)
  3. Micropicores, si te pica la nariz, estás mintiendo. (He llegado incluso a leer que si te pica el sobaco la axila también denota inseguridad en lo que uno dice ¡toma ya!)
  4. Cambios de postura.
  5. Mueven más sus extremidades (y es justo lo contrario).
  6. Parpadean más (y es justo lo contrario).
  7. Los mentirosos sonríen más.
  8. Se tapan la boca y se frotan la nariz.
  9. Muestran más automanipulaciones y gestos ilustrativos (y es justo lo contrario).

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¿Qué es una microexpresión? Vimos un ejemplo en Iñaki Urdangarín

Microexpresión intensa de la emoción de ira en la declaración de Iñaki Urdangarín en el juicio

Microexpresión intensa de la emoción de ira en la declaración de Iñaki Urdangarín en el juicio por el caso Noos

En el último post analicé las claves no verbales de las declaraciones ante el juez de Iñaki Urdangarín y la Infata Cristina por el caso Noos. Pero me quedé con las ganas de explicar con mayor profundidad el interesante y práctico concepto de ‘microexpresión’ que fue investigado en su origen por Isaacs y Haggard y desarrollado más tarde por Paul Ekman y David Matsumoto.

Una microexpresión se trata de una acción involuntaria en el rostro que se produce de acuerdo con la verdadera emoción que se está sintiendo, y que puede ser: asco, miedo, ira, sorpresa, alegría, tristeza y desprecio.  Las microexpresiones son probablemente signos de estas emociones pero que se pretenden ocultar, aunque también pueden ser signos de estados emocionales rápidamente procesados en los cuales no ha existido intención de ocultación.

La idea del funcionamiento de las microexpresiones tiene su raíz en la hipótesis de inhibición de Darwin (1872) que sugiere que los movimientos faciales pueden producirse de manera involuntaria incluso si el individuo está tratando de controlar su expresión. Las microexpresiones son de muy corta duración, con un intervalo entre 1/25 a 1/15 de segundo y suelen ocurrir en situaciones con un alto riesgo, donde la persona tiene mucho que ganar o perder.

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