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"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

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Trump y Macron: el poder de un apretón de manos (y de algo más)

No es necesario especular con la intención de este viralizado saludo entre Trump y Macron. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha asegurado que sostuvo el apretón de manos de su homólogo estadounidense, durante la cumbre de la OTAN de Bruselas, para no mostrar debilidad.

Es curioso que este gesto naciera para demostrar que no se llevaban armas, como acto de cordialidad y confianza con el otro. Si bien, la forma y la intensidad de esta coreografía social siempre marcan pautas muy diferenciales, expresando cuestiones tan significativas como la sumisión, dominancia, indiferencia, afecto, respeto, simpatía… es una forma primitiva-evolucionada de marcar territorio en la que se vuelcan las verdaderas intenciones.

Las manos son importantes, tal y como se aprecia en la imagen, dan cuenta de la fuerza/presión/posición con la que se ‘marca’ el contacto con el otro. Pero siempre hay que buscar ese ‘algo más‘. Para analizar conducta no verbal debemos, siempre, tener en cuenta la totalidad de canales expresivos del cuerpo, sobre todo: postura, expresión facial (emociones) y contacto visual.

Es fundamental contextualizar y comparar la coherencia de las manos con el resto de canales, éstos son los que nos van a aportar los matices y el sentido de lo que podemos observar en las manos. En este caso, por ejemplo, se ve perfectamente cómo el rostro de ambos expresa ira, fuerza, tensión y concentración, ambos son conscientes de la ‘lucha’ que están ejecutando ante los medios para demostrar y ‘ganar’ la posición de poder. La postura tampoco es relajada ni natural, se infiere estrés en el movimiento, y por último, el contacto visual es directo, intenso y nada amigable.

 

Lo que esconden los desplantes (empujones incluidos) de Donald Trump

Donald Trump no deja de sorprender (a mí la primera). Su comportamiento no verbal se hace viral casi a diario, algo que me ‘alegra’ ya que enseña al mundo lo mucho que puede significar un simple gesto y el poder que tiene la comunicación sin palabras, sincera, espontánea y reflejo del verdadero estado emocional de las personas.

La última de Trump ha sido un empujón en toda regla al primer ministro de Montenegro, en una reunión de la Otan, para posicionarse en primer lugar ante los medios de comunicación allí presentes. Observando esta conducta… ¡parece mentira que alguien pueda comportarse así! Tal y como apunta el experto J.L Martín OvejeroNo puede tratarse de una broma porque ni siquiera hay contacto visual entre ambos”, si hubiera sido el caso, se espera que tras el empujón le mire de forma complice, irónica, burlona (o como sea) para reafirmar su ‘trastada’ pero esto no fue así.

Es más, tras el empujón, Trump se siente orgulloso de ello. ¿Recordáis el gesto y la postura de Mariano Rajoy cuando negó estrechar la mano de Pedro Sánchez? Cabeza alta con suficiencia, mentón hacia arriba con altivez, postura hierática, demuestran el orgullo que siente tras conseguir su objetivo. Pero atención, lo que hace justo después de mostrar esa arrogancia es un gesto automanipulador, se coloca la chaqueta del traje, este tipo de gestos transmiten nerviosismo, incomodidad, tensión, en definitiva, inseguridad.

Puede parecer contradictorio pero en realidad da cuenta de que Trump aun no se siente con la confianza suficiente para desenvolverse en ese tipo de actos protocolarios y actúa por tanto de forma impulsiva, primitiva, como un ‘animal’, para defenderse en ese ambiente que aun considera hostil.

Le ocurre exactamente igual ante los rechazos de Melania para darle la mano en actos oficiales, hace exactamente el mismo gesto, se coloca la chaqueta, reflejo del fuerte impacto y desestabilización emocional que le provoca. Es muy curioso verlo en diferentes momentos, os dejo un vídeo muy interesante en el que Martín Ovejero analiza, para el programa Espejo Público, éste y otros muchos datos curiosos de Trump de las últimas semanas.

Las claves no verbales de la reunión entre Mariano Rajoy y Albert Rivera

Tal y como apuntaban ayer los compañeros de Gonzoo en 20 minutos, “Mariano Rajoy se viste de Ciudadanos para su entrevista con Rivera”, y yo añadiría el viceversa, Albert Rivera se viste con la formalidad propia de Rajoy para este encuentro. Y es que nada queda a la improvisación, de estos pequeños detalles se pueden extraer singulares interpretaciones.

Es curioso que no se pongan de acuerdo, ya que en la anterior ocasión era Rivera quien se quitó la corbata y Rajoy quién la mantuvo, si bien es cierto que a lo largo de este último año el líder del PP ha roto el protocolo, con la ausencia de esta prenda, en varias ocasiones significativas tal y como analizamos en su primer vídeo de la precampaña electoral. Evidentemente la apariencia que proyecta Rajoy está más rejuvenecida con este estilo muy de Ciudadanos (camisa blanca, americana y sin corbata), es más distendida y cercana. Está claro que ambos quieren acercar posturas y esto también se aprecia en sus atuendos.

La expresión facial de Rivera en la reunión de ayer nada tenía que ver con la mostrada el día anterior, cuando exponía sus seis condiciones para votar favorablemente al Partido Popular en la sesión de investidura, en la que se mostró serio, tenso, intenso en su expresión, e incluso en algunos momentos con ira. En la cita de ambos, permuta su conducta por una gestualidad más relajada, sonrisas amplias y espontáneas, tiene un ánimo mucho más positivo. Aún así antes de la reunión se le ve tragar saliva con dificultad, removerse ansioso en su silla y con algunos gestos manipuladores (se frota las manos, se toca la chaqueta, etc) que dan cuenta de la importancia del momento para él.

El saludo entre ambos es muy correcto y horizontalmente en sintonía, no hay rol de dominancia/sumisión en ninguno de los dos, se estrechan la mano de igual a igual, no hay lucha de poder, hay conexión entre ambos. En ocasiones anteriores sí vimos una cierto halo de superioridad en Rajoy y más docilidad en Rivera (tal y como se muestra en el fotograma anterior). Parece que sus posiciones se acercan y su lenguaje corporal también lo hace.

 

¿Qué tipo de rostro es capaz de enloquecer a las mujeres? Una investigación científica lo revela

Este es el primer estudio que demuestra que existen ciertos rasgos faciales que, por sí mismos, son atractivos para las mujeres. La investigación en cuestión proviene de la Universidad de Singapur y expone unos resultados muy interesantes. Los autores establecen una zona denominada: fWHR (facial Width-to-Height Ratio) se trata de la proporción que existe entre el ancho del rostro y la altura desde el maxilar superior hasta el arco ciliar (zona central del rostro, desde las cejas hasta el labio superior) y relaciona este área con los picos de testosterona durante la pubertad.

Según los resultados, en la medida que el cuerpo segregaba más testosterona durante la adolescencia eso condicionaba una personalidad dominante (no observable), mientras que la proporción del cráneo se hacía, en lineas generales, más ancha. Desde el punto de vista de las relaciones, un hombre siempre será más atractivo para las mujeres en la medida en que su radio fWHR sea mayor; es decir, rostros más anchos y masculinos. Por contra, esto conlleva una contraprestación; si este tipo de rostro es producto de la testosterona, su personalidad será en promedio más dominante y menos confiable.

A las mujeres les atrae el rostro ancho para relaciones fugaces

A las mujeres les atrae el rostro ancho para relaciones fugaces

El asunto se complican aún más, cuando entra en juego el favor de protección; una mujer se sentirá más segura con un hombre de alto fWHR. La investigación realizada confirmó que la forma del rostro masculino tiene un efecto directo en la apreciación de su personalidad por parte de las mujeres; se verán atraídas casi repentinamente hacia rostros anchos.

 

 

 

 

 

*Fuente de consulta: Lenguajecorporal.org

¿Hillary Clinton proyecta liderazgo (con permiso de Obama) en su lenguaje corporal?

Foto efe

Foto efe

He quedado absoluta y no-verbalmente hechizada con el primer mitin de Hillary Clinton junto a Barack Obama, la verdad es que me despierta una profunda ‘envidia carismática’, creo que este proceder en España (y me atrevería a decir que en el resto del mundo) no lo veremos ni de lejos en nuestros políticos. El liderazgo y la gracia natural de Obama es hipnótica y contar con su apoyo en un mitin es una suerte para la candidata demócrata.

Un buen amigo me comentaba que el carisma no se puede definir, es un constructo subjetivo, cada persona tiene una idea propia sobre cómo sería una personalidad atractiva, pero ¿quién podría decir que Obama no tiene ese don?

Al inicio de su aparición, Obama establece contacto visual con Clinton y lo primero que hace es coger su mano y elevarla como a la de una ganadora. Cuando empiezan a caminar él siempre va unos pasos por delante de ella, algo que ambos aceptan con comodidad, el actual presidente se siente a gusto tomando la iniciativa de la situación y ella se siente reforzada siendo la segunda, protegida, nada incómoda, ya que, él se para o disminuye la velocidad para esperarla pero ella no le adelanta, si él para, ella también lo hace.

En el primer minuto de aparición de ambos ya nos encontramos con los primeros toques en la espalda de Obama hacia Clinton, si veis la secuencia en vídeo, literalmente la guía, muestra el camino, la dirige, la gira, la mueve, marca los tiempos y ella está encantada de que lo haga.

Cuando la representante demócrata se planta en el atril para exponer su discurso, Obama sigue animando al público, aplaude, levanta sus brazos, a continuación se sienta pero no para quieto, su expresión facial y corporal son constantes, ilustrando y asintiendo continuamente cada frase de Clinton de forma incansable, aportando incluso un toque cómico a la situación, transmite emociones positivas que refuerzan y ensalzan la figura de Hillary. Fijaos en la postura que adopta éste mientras escucha, sentado de una forma desenfadada, natural con un punto chulesco que no hacen más que seguir proyectando, de forma espontánea, poder y liderazgo.

Cuando Obama pasa al atril, ambos se funden en un sincero y caluroso abrazo, del que puede interpretarse una verdadera amistad y estima personal entre los dos: hay contacto visual antes y después, no queda espacio que ellos, rompen la distancia íntima, su duración es amplia y no denotan malestar. Este el el único momento en el que es Hillary quién da los toquecitos en la espalda de Barack, en este momento del abrazo podría representar un refuerzo o énfasis del afecto hacia el otro.

Me gusta el estilo comunicativo de Hillary Clinton, es pasional, con muchos gestos ilustradores, mano en el pecho y alta expresión emocional en su rostro, pero si comparamos una conducta con otra a la hora de afrontar un mitin político, desde luego que tiene difícil llegar al carisma, fuerza, poder y liderazgo de su predecesor, además, por sus proyecciones de personalidad da la sensación de no encontrarse demasiado cómoda como primera de gobierno y funcionaría quizá mejor desempeñando un rol de vicepresidencia sin ser la cabeza visible pero con un gran peso en la toma de decisiones. Con estas observaciones, si me preguntaran: ¿Hillary Clinton sería apta para el puesto? Yo respondería que: Por supuesto que sí. Ahora bien, a la pregunta: ¿Se sentirá cómoda con éste rol y éste es afín a sus rasgos de personalidad? En este caso mi respuesta sería diferente…

 

Albert Rivera sigue siendo el rey de los gestos ilustradores pero también de la impaciencia

Albert Rivera (Imagen de archivo. EFE/Pedro Puente Hoyos)

Albert Rivera (Imagen de archivo. EFE/Pedro Puente Hoyos)

Albert Rivera ha sido el primer político en enfrentarse a las cuestiones planteadas por la sección ‘La familia pregunta‘, un nuevo formato de entrevista del programa ‘La Sexta Noche’ en el que se realizan conexiones en directo con familias de toda España; éstas lanzan preguntas inesperadas al político de turno, situación idónea para dilucidar el impacto emocional creado y la habilidad para responder de cada uno.

Y vuelve a ser complicado pillar al líder de Ciudadanos en un renuncio, he estado muy atenta para captar alguna microexpresión emocional incongruente, lapsus linguae, gesto contrariado, etc, pero no fue posible (se admiten propuestas). Esto no quiere decir que se haya desprendido de sus sombras en cuanto a comunicación se refiere, aunque sigue manteniendo también sus luces. Rivera, en general, aprueba con creces una conducta no verbal adecuada, marcada por tres pautas principales:

  • rivera interés

    Albert Rivera en el programa de La Sexta Noche. Gesto de interés

    La escucha activa: cuando le hablan asiente continuamente con la cabeza, transmite interés, atención y preocupación por su interlocutor.

  • Gestos ilustradores: se definen como movimientos corporales que ayudan a complementar el significado de las palabras. Se manifiestan en perfecta sincronía con las ideas expresadas y, lo más importante, denotan sinceridad en lo que uno verbaliza (cuando mentimos el cuerpo se paraliza). Rivera los utiliza ‘constantemente’ mientras habla, para ilustrar una numeración, cantidades, posiciones, ideas, etc. Sus manos y brazos no paran de moverse.
  • Expresión emocional en su rostro, igualmente que sus gestos son continuos y numerosos también los son sus emociones expresadas, muestra ira cuando algo le disgusta, alegría cuando algo le agrada, y todo ello se asocia a la naturalidad y la espontaneidad. Estamos acostumbrados a ver políticos encorsetados en su discurso, mecánicos, sin pasión ni emoción por lo que dicen, alejados de la cotidianidad de las reacciones sencillas, humanas, y a veces, este acercamiento con la realidad se agradece.

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¿Quién domina en la nueva alianza Podemos-IU? ¿Iglesias o Garzón?

iglesias-garzon--575x323Para establecer la dominancia en cualquier interacción a dos, o grupal, debemos (principalmente) tener en cuenta dos canales de comunicación no verbal: la proxémica y la háptica. El primero se refiere al manejo que hacemos de los espacios, cómo gestionamos las distancias con el interlocutor puede dar una valiosa información sobre la evolución de la relación. Y el segundo englobaría todo lo referente al sentido del tacto, toques, agarrones, apretones de mano, etc.

En todos los sentidos, Pablo Iglesias es quien lleva la voz cantante en el vínculo establecido entre ambos líderes políticos.  El representante de Podemos guía la interacción como si de un director de orquesta se tratara, él se acerca a Alberto Garzón, y ‘le pide’ un abrazo, ambos se entregan, hay sintonía en sus gestos, posturas y expresiones faciales, es cierto que están cómodos y no se ven forzados, pero aun así se filtra la dominancia de Iglesias en detrimento de la sumisión de Garzón, éste último se deja hacer.

Jhon Kerry y Fumio Kishida. Fotografía de TOSHIFUMI KITAMURA

Jhon Kerry y Fumio Kishida. Fotografía de TOSHIFUMI KITAMURA

Tras el abrazo posan ante los medios aun ‘enganchados’ entre sí, Iglesias lo rodea con su brazo por encima del hombro y Garzón lo coge por la cintura. Cuando el vínculo es igualitario, los gestos son más horizontales y paralelos entre ambas personas (ejemplo en el fotograma adjunto), cuando la distinción en la elevación del gesto es tan notable, se marca el poder o el liderazgo frente a al rol dócil y servil. Iglesias decide cuando dejan de posar, y literalmente ‘le empuja’ suavemente para abandonar esa posición y dirigirse a otro lugar.

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La dominancia de Rajoy y la tensión de Puigdemont en su primer encuentro

El histórico encuentro, en el Palacio de la Moncloa, entre el presidente del gobierno (en funciones), Mariano Rajoy, y el presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, nos deja imágenes interesantes. Ya hemos comentado que en estas ocasiones de relevancia política suele haber una lucha de poder, por ganar la mejor posición, por quedar en un estatus superior al otro, aunque sea en apariencia.

Fotografía EFE/Paco Campos.

Fotografía EFE/Paco Campos.

Rajoy como anfitrión toma la posición más ventajosa al recibir a su invitado, se coloca de tal forma que cuando se produce el apretón de manos ante los medios será el dorso de su mano el que predomine, esta es la posición dominante y la que evoca en los observadores la sensación de control y autoridad en la escena. Pero además, no acerca su mano hacia él, coge la suya y la lleva hasta su altura (tal y como se observa en el fotograma adjunto). Uno de los datos más relevantes, para interpretar una escena de esta índole, pertenece al canal háptico, el tacto, es un canal esencial para expresar cercanía, estima e interés. La forma de tratar a los demás en esta situaciones también puede reforzar esa dominancia.

En este caso, los toques que se producen se relacionan directamente con el dominio y la autoridad de Rajoy sobre Puigdemont, observando las imágenes en movimiento, el presidente catalán queda en una posición muy sumisa, se deja hacer y se deja llevar por Rajoy. No considero que en esta ocasión se vincule directamente con la personalidad de cada uno (uno dominante y otro sumiso) sino por la coyuntura del momento, es una cuestión de tablas que Rajoy ‘aprovecha’ para articular el ‘baile’ gestual del encuentro.

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Ante Felipe VI hemos visto sumisión en Rivera, complicidad real con Sánchez, respeto en Rajoy y desafío en Iglesias

reytodosEn los días iniciales de esta semana el Rey Felipe VI ha recibido a los principales líderes políticos de la nación para continuar con las negociaciones y posibilidades de una formación de gobierno definitiva. Es especialmente revelador identificar e interpretar las diferencias en esta interacción entre unos y otros para establecer significados e intenciones ocultas a través del lenguaje corporal.

Tanto Rajoy como Sánchez muestran actitudes estables que transmiten confianza y seguridad. Se notan que ambos tienen tablas y manejan la interacción con la naturalidad propia de quién conoce el medio. Rivera y Pablo están más descontrolados, algo perdidos e incitan situaciones no del todo adecuadas para estos encuentros. De hecho los encuentros más curiosos y elocuentes son los protagonizados por Albert Rivera y Pablo Iglesias.

En Rivera identificamos los nervios y la tensión de siempre ante situaciones que él no controla del todo. Ya son famosos sus gestos automanipuladores (tocarse constantemente a sí mismo para descargar estrés), se sujeta los dedos, se coloca el traje, etc. Ocurren en este encuentro dos datos curiosos que además contradicen la interpretación de la situación. Por un lado, el apretón de mano es totalmente sumiso, (como vemos en la imagen), no tiene una inclinación horizontal, su mano está significativamente con la palma hacia arriba, su cuerpo ligeramente inclinado, en señal de reverencia y su gesto facial es de una elocuente admiración.

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