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Lo que no nos cuentan Lo que no nos cuentan

"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

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La estrategia verbal de Javier Arenas en el juicio por la trama Gürtel

Arenas, Rato, Acebes y Mayor Oreja: “No lo sé, no me consta, lo desconozco“. En esto del análisis de contenido del discurso no hay mayor verdad que el popular refrán ‘por la boca muere el pez‘. Ellos lo saben y por esta razón evitan manifestar a toda costa cualquier experiencia vivida que pueda ‘filtrar’ la realidad de la historia.

No sólo el lenguaje corporal expresa nuestras intenciones, el mensaje verbal también tiene un lado oscuro; el modo en que utilicemos las palabras también pueden ser indicadores de mentira o de que no estamos, al menos, diciendo toda la verdad. Este es el vídeo editado que ha analizado mi compañero Francisco Campos Maya, registrando en cada frase la estrategia verbal empleada por el Señor Arenas.

Además de las contradicciones, evasivas, memoria selectiva, exageraciones, generalizadores, palabras absolutas, etc, que se aprecian en el video, podemos ver como su expresión facial y postura son relajadas y tranquilas, incluso convincentes. El canal corporal que filtra su tensión y nerviosismo son sus manos, se sujeta una a otra, en un gesto automanipulador, que da cuenta de represión y control emocional que está ejecutando de forma racional para cohibir y ocultar sus emociones reales.

“Prefiero a Irene Montero que a Pablo Iglesias”. Moción de censura y gazapos no verbales

De verdad que no me gusta ser tan crítica con algo tan personal como es la comunicación no verbal. Pero es que nuestros políticos suspenden en oratoria y lenguaje corporal. Prácticamente no se salva ninguno de caer en la verborrea y artificialidad al expresar sus ideas o rebatir la posición contraria.

Pablo Iglesias ha perdido mucha fuerza, mide y racionaliza demasiado, perdiendo esa esencia espontánea y vehemente de hace años. ¿Las manos en los bolsillos? Sí, Iglesias ha intervenido en el hemiciclo, en su momento más álgido, con una mano en el bolsillo. Esta acción se asocia al pasotismo, la indiferencia, e incluso a cierta chulería, desde luego, no es la postura más idónea para dirigirse a una audiencia. Igualmente este recurso ha sido utilizado por Rafael Hernando, del Partido Popular, muy socarrón y con desprecio en sus palabras y actitud.

Mariano Rajoy, a pesar de sus ya virales lapsus linguae, se ha manifestado bastante natural para lo que nos tiene acostumbrados. En palabras del experto J.L Martín Ovejero:

“He analizado muchísimas veces tanto a Iglesias como a Rajoy, pues en esta ocasión, a nivel no verbal ha comunicado mejor Rajoy, excepcional en esta contienda cara a cara. Tampoco es que haya sido un modelo comunicativo, pero ha sido menos esclavo del papel, sus manos han estado mas libres, ha sido menos plano en su paralenguaje. Iglesias casi no levanta la mirada de los folios y su postura es muy estática, le veo el más nervioso, con el recurso al vaso de agua en cada parada, como un gesto apaciguador más que para hidratarse la garganta.”

Sin embargo, me ha sorprendido gratamente Irene Montero, ha sido sin duda la intervención más emocional, vehemente y con ira, emoción negativa, pero emoción al fin y al cabo; ha expresado la fuerza de sus convicciones, al menos su lenguaje corporal es totalmente congruente con su discurso verbal. Recordemos que en la transmisión del mensaje no es sólo importante lo que se está diciendo, sino como la voz del orador te guía y te dice como deberías sentirte.

Las palabras no son tan relevantes, puede que no recuerdes el mensaje cuando deje de hablar, pero sí que sientes algo muy potente dentro de ti asociado a una idea. Hay que evitar ciertas expresiones negativas y potenciar las positivas para completar el discurso y, en general, nos encontramos con excesivas expresiones faciales de ira y desprecio, dedos acusadores, esclavos de la lectura del papel y del bolígrafo en la mano, principales enemigos de un buen orador, de un líder.

¿Serán conscientes del poder que tiene su comunicación no verbal? Desde luego hay mucho que mejorar y un largo camino por delante…

Trump y Macron: el poder de un apretón de manos (y de algo más)

No es necesario especular con la intención de este viralizado saludo entre Trump y Macron. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha asegurado que sostuvo el apretón de manos de su homólogo estadounidense, durante la cumbre de la OTAN de Bruselas, para no mostrar debilidad.

Es curioso que este gesto naciera para demostrar que no se llevaban armas, como acto de cordialidad y confianza con el otro. Si bien, la forma y la intensidad de esta coreografía social siempre marcan pautas muy diferenciales, expresando cuestiones tan significativas como la sumisión, dominancia, indiferencia, afecto, respeto, simpatía… es una forma primitiva-evolucionada de marcar territorio en la que se vuelcan las verdaderas intenciones.

Las manos son importantes, tal y como se aprecia en la imagen, dan cuenta de la fuerza/presión/posición con la que se ‘marca’ el contacto con el otro. Pero siempre hay que buscar ese ‘algo más‘. Para analizar conducta no verbal debemos, siempre, tener en cuenta la totalidad de canales expresivos del cuerpo, sobre todo: postura, expresión facial (emociones) y contacto visual.

Es fundamental contextualizar y comparar la coherencia de las manos con el resto de canales, éstos son los que nos van a aportar los matices y el sentido de lo que podemos observar en las manos. En este caso, por ejemplo, se ve perfectamente cómo el rostro de ambos expresa ira, fuerza, tensión y concentración, ambos son conscientes de la ‘lucha’ que están ejecutando ante los medios para demostrar y ‘ganar’ la posición de poder. La postura tampoco es relajada ni natural, se infiere estrés en el movimiento, y por último, el contacto visual es directo, intenso y nada amigable.

 

Lo que esconden los desplantes (empujones incluidos) de Donald Trump

Donald Trump no deja de sorprender (a mí la primera). Su comportamiento no verbal se hace viral casi a diario, algo que me ‘alegra’ ya que enseña al mundo lo mucho que puede significar un simple gesto y el poder que tiene la comunicación sin palabras, sincera, espontánea y reflejo del verdadero estado emocional de las personas.

La última de Trump ha sido un empujón en toda regla al primer ministro de Montenegro, en una reunión de la Otan, para posicionarse en primer lugar ante los medios de comunicación allí presentes. Observando esta conducta… ¡parece mentira que alguien pueda comportarse así! Tal y como apunta el experto J.L Martín OvejeroNo puede tratarse de una broma porque ni siquiera hay contacto visual entre ambos”, si hubiera sido el caso, se espera que tras el empujón le mire de forma complice, irónica, burlona (o como sea) para reafirmar su ‘trastada’ pero esto no fue así.

Es más, tras el empujón, Trump se siente orgulloso de ello. ¿Recordáis el gesto y la postura de Mariano Rajoy cuando negó estrechar la mano de Pedro Sánchez? Cabeza alta con suficiencia, mentón hacia arriba con altivez, postura hierática, demuestran el orgullo que siente tras conseguir su objetivo. Pero atención, lo que hace justo después de mostrar esa arrogancia es un gesto automanipulador, se coloca la chaqueta del traje, este tipo de gestos transmiten nerviosismo, incomodidad, tensión, en definitiva, inseguridad.

Puede parecer contradictorio pero en realidad da cuenta de que Trump aun no se siente con la confianza suficiente para desenvolverse en ese tipo de actos protocolarios y actúa por tanto de forma impulsiva, primitiva, como un ‘animal’, para defenderse en ese ambiente que aun considera hostil.

Le ocurre exactamente igual ante los rechazos de Melania para darle la mano en actos oficiales, hace exactamente el mismo gesto, se coloca la chaqueta, reflejo del fuerte impacto y desestabilización emocional que le provoca. Es muy curioso verlo en diferentes momentos, os dejo un vídeo muy interesante en el que Martín Ovejero analiza, para el programa Espejo Público, éste y otros muchos datos curiosos de Trump de las últimas semanas.

Las insólitas emociones de Susana Díaz en su discurso tras la derrota

La candidata socialista, Susana Díaz, no convenció. En los debates Pedro Sánchez se crecía, y tras las tablas adquiridas en las elecciones generales, su comunicación no verbal fue mucho más natural, coherente, preparada sin artificio, conectando con el público a través de su mirada y expresiones faciales. Esto (supongo) no ha sido una variable determinante pero ya sabemos, todo cuenta.

Han sido muy elocuentes las reacciones de Susana Díaz durante la primera aparición pública tras conocerse los resultados de las Primarias del PSOE. En primer lugar, llama la atención que no nombre en ningún momento a Pedro Sánchez, evita referirse a él, eludiendo así, por tanto, cualquier vinculación o deferencia hacia su persona, se distancia totalmente del ganador, lo cuál sugiere un gran impacto emocional, para bien o para mal (por el resto de canales expresivos, debemos entender que para mal), pero desde luego no le resulta indiferente.

Su gestualidad, intensidad en su discurso y movimientos descienden notablemente en referencia a su línea base de comportamiento. Está totalmente abatida, bloqueada, lo que infiere que realmente sí ha sido una sorpresa para ella, y no esperaba un resultado tan desfavorable para ella.

Mi colega de profesión y amigo, Francisco Campos Maya, ha captado dos microexpresiones genuinas de Susana Díaz en esta comparecencia. Esta primera de intensa y profunda TRISTEZA, ejecutada en el momento en el que agradece la participación de los afiliados en estas Primarias. Como bien apunta el experto, “Es interesante fijarse en la elevación de barbilla, acción que corresponde con el “puchero“, que podemos observar en las niñas y en los niños más pequeños cuando están tristes.”

Esta segunda imagen correspondería con una expresión mixta entre la emoción de ASCO e IRA, justo cuando habla de la enhorabuena que ha trasladado a su principal rival, Pedro Sánchez (aunque no le nombra).

Catalá negando su apoyo a Ignacio González o cómo parecer sinceros

El ministro de Justicia, Rafael Catalá. Catalá niega que su mensaje de apoyo a Ignacio González se refiriese a sus causas judiciales

El ministro de Justicia, Rafael Catalá niega que su mensaje de apoyo a Ignacio González se refiriese a sus causas judiciales

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, negó que en el mensaje que envió a Ignacio González en noviembre deseándole que “se cierren pronto los líos” se refiriese a las investigaciones que afectaban al expresidente de la Comunidad de Madrid por su ático en Marbella y el desfalco del Canal de Isabel II -una operación entonces secreta-.

Su declaración dura apenas unos segundos pero pueden identificarse algunos de los indicadores estratégicos de refuerzo de la credibilidad más recurrentes. Esto es, intentar ‘parecer’ sinceros a través de nuestras palabras y nuestro lenguaje corporal, algo que es necesario cuando no decimos del todo la verdad o hay algún tipo de impacto emocional más allá de lo que expresamos con nuestras palabras.

En primer lugar recurre a desechar la importancia de ese mensaje concreto, manifestando que ese día recibió “cientos de mensajes de felicitación”. Esa justificación no aporta ningún argumento válido que explique su respuesta, no es más que un ‘generalizador‘ que enmascara y trata de eludir el protagonismo/importancia del hecho central.

“El sms que se ha conocido por una violación flagrante del secreto de sumario, aunque eso parece que no es importante en este momento”, con la última parte intenta desviar la atención planteando la irregularidad por la que se obtiene la información y manifiesta su molestia por la filtración de esta conversación que crea la controversia, se puede registrar en este momento una sutil expresión de desprecio, que se contrapone a la indiferencia que pretende demostrar.

Indiferencia que intenta expresar con su expresión facial y gestos, poniendo caras de ‘no entiendo nada’, expresiones intencionadas de sorpresa (con una duración muy superior a las espontáneas) y encogiéndose constantemente de hombros. Aunque este comportamiento no sugiere más que duda, incertidumbre y falta de convicción en lo que uno dice.

Pensad, ¿cómo os sentiríais vosotros si se os acusa de algo que no habéis hecho? La emoción esperada es la ira, una declaración firme y contundente sobre vuestra posición al respecto. Lo que menos se espera son expresiones de duda, risas socarronas, evasivas y un discurso en tercera persona (se refiere a él mismo como al ministerio de justicia) en un intento por alejarse del hecho central y eludir la responsabilidad o la implicación directa en el hecho.

 

El llanto de Esperanza Aguirre ¿real?

En el día de ayer, la portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid, Esperanza Aguirre, rompió a llorar y se mostró visiblemente afectada ante los medios de comunicación, después de testificar en calidad de testigo por el caso Gürtel y tras producirse la detención del que fuera su mano derecha, Ignacio González.

Durante su declaración no se aprecian signos de nerviosismo evidentes, hablaba muy pausadamente, concentrada y sin una expresividad facial o gestual visibles. Medía cada una de sus palabras al milímetro, se aisló completamente del resto de asistentes en la sala, no mantuvo el contacto visual con nadie, ni siquiera cuando se dirigían a ella o le preguntaban directamente.

A su salida ha ofrecido una breve declaración a los periodistas que le preguntaban por la detención de Ignacio Gómez. Y en un momento de su discurso la voz se le quiebra, y se le ve visiblemente emocionada, ¿es real? sí, pero es interesante analizar el momento en el que se rompe, y es hablando de ella: “Nadie me ha podido acusar de haber hecho alguna cosa incorrecta y por eso, para mí, lo de Ignacio González sería muy lamentable”.

Ha hablado de Ignacio González durante unos minutos, justo antes de este momento, de una forma tranquila, pausada y sin atisbo de tristeza. El estímulo que desencadena esa reacción es hablar de sí misma, por sentirse cuestionada ante los medios, y por las acusaciones que ella considerará injustas. Su ‘llanto’ además es de ansiedad, ahogado, un mecanismo por el que descargar tensión acumulada, no por tristeza.

Luces y sombras no verbales de los tres candidatos socialistas

Las primarias para liderar el PSOE se celebrarán el 21 de mayo. Los aspirantes tienen sus luces y sombras a la hora de gestionar su comunicación no verbal en el discurso político. En períodos electorales los estilos de comunicación adquieren una importancia fundamental a la hora de transmitir, conectar, enganchar y conseguir votos y, lo más importante, para lograr la confianza y credibilidad de los ciudadanos.

La comunicación no verbal de Patxi López es la que pasa más desapercibida de las tres opciones. Correcto, moderado y honesto en su expresión no posee la fuerza suficiente para convencer. Su gestualidad es muy plana y neutral, poco característica y su fluidez verbal tiene carencias, con numerosas interrupciones y errores en la producción del lenguaje que te hacen desconectar. Lo positivo, en este sentido, es que gana en el ‘tú a tú’, inspira serenidad, confianza y seguridad pero no transmite emociones, de este modo, en un mitin no despierta el impulso necesario en la masa para seguirle y apostar por su proyecto.

Todo lo contrario ocurre si analizamos el discurso de Susana Díaz, vehemente en su movilidad corporal, es capaz de despertar rechazos pero también profunda admiración por parte de sus seguidores. Las fluctuaciones tonales en su comunicación captan muy bien la atención del oyente y tilda cada palabra de una fuerte connotación emocional, su expresividad facial es espontánea, intensa y constante en su comunicación, tiene el atractivo necesario para conectar con la gente, aunque en ocasiones peca de sonrisas muy forzadas y de superficialidad en su actitud, que pueden suscitar recelo en el electorado.

En las elecciones generales al Gobierno de España, Pedro Sánchez protagonizó una curiosa evolución, comenzó estable, seguro de sí mismo, y sonriente hasta la extenuación, pero después de sus resultados se desestabilizó notablemente, se tornó altivo en exceso y nervioso. En esta ocasión, su imagen puede verse de nuevo fortalecida por su rol de ‘mártir’ tras pactos y traiciones de sus compañeros de partido. Su mayor debilidad ha sido siempre la falta de naturalidad, pero su mirada a cámara es muy potente, es atractivo en apariencia y comunicación,  y esto juega muy en su favor a la hora de captar seguidores.

Por qué el retrato oficial de Donald Trump pasará a la historia

fotografía extraída de la web de Casa Blanca (EEUU)

La imagen elegida por Trump, o por la Casa Blanca, (no sé que es peor) para representarlo oficialmente como presidente número 45 de los Estados Unidos de América no tiene desperdicio.

Ceño fruncido, mirada penetrante y entreabierta, sin un ápice de sonrisa, ni siquiera posada o social. Postura algo encorvada y asimétrica y colores corporativos a tope.

¿Qué os sugiere? Porque a mí, ira desmedida, agresividad, amenaza… en cualquier caso, sensaciones negativas; eso es lo que parece que deliberadamente han querido proyectar en esta ocasión.

Y digo bien “en esta ocasión” porque lo curioso del caso es que no hay precedente similar en la historia. Para muestra, esta recopilación realizada por el experto en imagen política Jesús Enrique Rosas, en la cual podemos apreciar cómo sus antecesores en el cargo no tienen nada que ver con la imagen que ha querido proyectar él.

Jimmy Carter, Ronald Reagan, George Bush, Bill Clinton, George W. Bush, Barack Obama, Donald Trump.

En la comparativa, este rostro aún parece más brutal que de forma aislada. Mientras que los demás proyectan cordialidad, este último demuestra amenaza. Otra característica curiosa y diferencial es la orientación del cuerpo, si os fijáis, absolutamente todos tienen una predilección corporal hacia el lado izquierdo, porque es donde se sitúa la bandera norteamericana. Trump es el único también que orienta su torso y cabeza hacia el lado derecho, ‘dando la espalda’ a la bandera. ¿Casualidades o retratos inconscientes de personalidad?

Si las miradas mataran: las caras de Michelle Obama con Donald y Melania Trump

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La “lectura” de un rostro siempre debe incluir la acción ocular, ya que nos facilita información de cómo se siente el otro, de cuál es su estado de ánimo. A través de la mirada se comunican actitudes interpersonales, sentimientos o características de la personalidad.

El posible análisis que hagamos sobre una mirada debe tener en cuenta otros elementos de la expresión facial, como la posición de las cejas o los labios. Así, una mirada de reojo puede significar cosas distintas, según vaya acompañada de un movimiento de cejas hacia abajo (entrecejo fruncido) y de la comisura de los labios también hacia abajo (indicadores de una actitud hostil, sospechosa o crítica); o por el contrario, se combine con unas cejas ligeramente elevadas y comisura de los labios hacia arriba (indicadores de interés o, en interacciones con el otro sexo, como señal de cortejo).

Si algo tiene, la ya ex primera dama de EE.UU, Michelle Obama (en cuanto a comunicación no verbal se refiere) es su alta expresividad y espontaneidad a la hora de filtrar su estado afectivo en cada momento. Se le da mal disimular a pesar del cuidado entrenamiento de la estética a la que han de someterse los ocupantes de la Casa Blanca.

Como es tradición en cada toma de posesión, los Obama dieron la bienvenida a los Trump en la Casa Blanca, donde se tenía programado un té presidencial como parte de las actividades protocolarias de la nueva Investidura. En el acto no podía captarse ni una sola expresión de Michelle de carácter positivo o incluso neutral. Sus emociones faciales, contrastando esta mirada que comentábamos con los movimientos musculares activos, indicaban desidia, desprecio e ira contenida constantemente.

Para colmo de males, Michelle Obama recibió un presente de Melania Trump justo antes de posar ante los fotógrafos, un hecho que lejos de contentar a la ex primera dama, consolidó aun más la inquina de ésta ante sus nuevos sucesores. Tal y como se aprecia en los fotogramas captados, su expresión era de incomodidad y desagrado ante tales circunstancias, sin posibilidad de reprimir estos profundos sentimientos ni tan siquiera cuando recibe un regalo por parte de los Trump.

Y por lo que parece, este afecto de Michelle será difícil de revocar…

 

 

*Fuente de consulta: Actualidad.RT.