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Lo que no nos cuentan Lo que no nos cuentan

"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

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Las insólitas emociones de Susana Díaz en su discurso tras la derrota

La candidata socialista, Susana Díaz, no convenció. En los debates Pedro Sánchez se crecía, y tras las tablas adquiridas en las elecciones generales, su comunicación no verbal fue mucho más natural, coherente, preparada sin artificio, conectando con el público a través de su mirada y expresiones faciales. Esto (supongo) no ha sido una variable determinante pero ya sabemos, todo cuenta.

Han sido muy elocuentes las reacciones de Susana Díaz durante la primera aparición pública tras conocerse los resultados de las Primarias del PSOE. En primer lugar, llama la atención que no nombre en ningún momento a Pedro Sánchez, evita referirse a él, eludiendo así, por tanto, cualquier vinculación o deferencia hacia su persona, se distancia totalmente del ganador, lo cuál sugiere un gran impacto emocional, para bien o para mal (por el resto de canales expresivos, debemos entender que para mal), pero desde luego no le resulta indiferente.

Su gestualidad, intensidad en su discurso y movimientos descienden notablemente en referencia a su línea base de comportamiento. Está totalmente abatida, bloqueada, lo que infiere que realmente sí ha sido una sorpresa para ella, y no esperaba un resultado tan desfavorable para ella.

Mi colega de profesión y amigo, Francisco Campos Maya, ha captado dos microexpresiones genuinas de Susana Díaz en esta comparecencia. Esta primera de intensa y profunda TRISTEZA, ejecutada en el momento en el que agradece la participación de los afiliados en estas Primarias. Como bien apunta el experto, “Es interesante fijarse en la elevación de barbilla, acción que corresponde con el “puchero“, que podemos observar en las niñas y en los niños más pequeños cuando están tristes.”

Esta segunda imagen correspondería con una expresión mixta entre la emoción de ASCO e IRA, justo cuando habla de la enhorabuena que ha trasladado a su principal rival, Pedro Sánchez (aunque no le nombra).

Catalá negando su apoyo a Ignacio González o cómo parecer sinceros

El ministro de Justicia, Rafael Catalá. Catalá niega que su mensaje de apoyo a Ignacio González se refiriese a sus causas judiciales

El ministro de Justicia, Rafael Catalá niega que su mensaje de apoyo a Ignacio González se refiriese a sus causas judiciales

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, negó que en el mensaje que envió a Ignacio González en noviembre deseándole que “se cierren pronto los líos” se refiriese a las investigaciones que afectaban al expresidente de la Comunidad de Madrid por su ático en Marbella y el desfalco del Canal de Isabel II -una operación entonces secreta-.

Su declaración dura apenas unos segundos pero pueden identificarse algunos de los indicadores estratégicos de refuerzo de la credibilidad más recurrentes. Esto es, intentar ‘parecer’ sinceros a través de nuestras palabras y nuestro lenguaje corporal, algo que es necesario cuando no decimos del todo la verdad o hay algún tipo de impacto emocional más allá de lo que expresamos con nuestras palabras.

En primer lugar recurre a desechar la importancia de ese mensaje concreto, manifestando que ese día recibió “cientos de mensajes de felicitación”. Esa justificación no aporta ningún argumento válido que explique su respuesta, no es más que un ‘generalizador‘ que enmascara y trata de eludir el protagonismo/importancia del hecho central.

“El sms que se ha conocido por una violación flagrante del secreto de sumario, aunque eso parece que no es importante en este momento”, con la última parte intenta desviar la atención planteando la irregularidad por la que se obtiene la información y manifiesta su molestia por la filtración de esta conversación que crea la controversia, se puede registrar en este momento una sutil expresión de desprecio, que se contrapone a la indiferencia que pretende demostrar.

Indiferencia que intenta expresar con su expresión facial y gestos, poniendo caras de ‘no entiendo nada’, expresiones intencionadas de sorpresa (con una duración muy superior a las espontáneas) y encogiéndose constantemente de hombros. Aunque este comportamiento no sugiere más que duda, incertidumbre y falta de convicción en lo que uno dice.

Pensad, ¿cómo os sentiríais vosotros si se os acusa de algo que no habéis hecho? La emoción esperada es la ira, una declaración firme y contundente sobre vuestra posición al respecto. Lo que menos se espera son expresiones de duda, risas socarronas, evasivas y un discurso en tercera persona (se refiere a él mismo como al ministerio de justicia) en un intento por alejarse del hecho central y eludir la responsabilidad o la implicación directa en el hecho.

 

El llanto de Esperanza Aguirre ¿real?

En el día de ayer, la portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid, Esperanza Aguirre, rompió a llorar y se mostró visiblemente afectada ante los medios de comunicación, después de testificar en calidad de testigo por el caso Gürtel y tras producirse la detención del que fuera su mano derecha, Ignacio González.

Durante su declaración no se aprecian signos de nerviosismo evidentes, hablaba muy pausadamente, concentrada y sin una expresividad facial o gestual visibles. Medía cada una de sus palabras al milímetro, se aisló completamente del resto de asistentes en la sala, no mantuvo el contacto visual con nadie, ni siquiera cuando se dirigían a ella o le preguntaban directamente.

A su salida ha ofrecido una breve declaración a los periodistas que le preguntaban por la detención de Ignacio Gómez. Y en un momento de su discurso la voz se le quiebra, y se le ve visiblemente emocionada, ¿es real? sí, pero es interesante analizar el momento en el que se rompe, y es hablando de ella: “Nadie me ha podido acusar de haber hecho alguna cosa incorrecta y por eso, para mí, lo de Ignacio González sería muy lamentable”.

Ha hablado de Ignacio González durante unos minutos, justo antes de este momento, de una forma tranquila, pausada y sin atisbo de tristeza. El estímulo que desencadena esa reacción es hablar de sí misma, por sentirse cuestionada ante los medios, y por las acusaciones que ella considerará injustas. Su ‘llanto’ además es de ansiedad, ahogado, un mecanismo por el que descargar tensión acumulada, no por tristeza.

Paula Echevarría confirma verbal y no verbalmente la crisis con David Bustamante

No soy muy seguidora de la prensa rosa pero he recibido un aluvión de propuestas para analizar el comportamiento no verbal de Paula Echevarría hablando de su situación actual con David Bustamante tras las filtraciones de crisis/ruptura. Lejos de la rumorología  y demás valoraciones, me han parecido ciertamente muy interesantes las imágenes y declaraciones de la actriz en rueda de prensa, ya que son el vivo ejemplo de lo que estudiamos en detección del engaño.

La filtración fisiológica es una de las más visibles que he visto nunca. Sonrisa nerviosa, boca seca (constantemente se moja los labios), sudor, tartamudeo, al inicio se detectan hasta microexpresiones de miedo. Estaba muy, muy, exaltada y aterrada, a lo largo de su aparición también se detectan numerosas expresiones reales de intensa tristeza, sobre todo, al hablar del seguimiento de la prensa y de su hija.

Podemos ver algunos ejemplos de análisis de contenido (aunque daría para cuatro post). Ante la pregunta clave de ¿Qué pasa entre Paula y David? Ella dice que “nada, no pasa nada” para luego añadir “pasan cosas en mi casa“, es decir, admite que hay un acontecimiento novedoso, el caso es que no utiliza nombres calificativos (crisis, separación, etc), evita palabras con impacto emocional, dolorosas para ella en este momento. Continúa con “ese tema”, “si eso es así lo sabréis”, “yo no sé nada”, “cosas que se dicen”, “probablemente sea así”… podría llenar párrafos enteros con frases evasivas, palabras generalizadoras que eluden la verdad.

“Mientras David y yo no hablemos… mmmm… creo que…” (la interrumpen). Rotundamente afirma que, efectivamente, no hay comunicación entre ambos, que no se hablan. A la pregunta ¿Hay separación entre Paula y David? Ella responde: “Yo no he sido la que he sacado esa noticia”. Evidentemente, no está respondiendo a lo que le preguntan y además añade que “hay partes que se han publicado que sí son ciertas”. “David ha ido a su casa…” en ningún momento habla de nuestra casa.

No suelo mentir“… no parece muy creíble entonces el argumento, no suele pero lo hace (?). “El tiempo lo dirá”, se presenta como sujeto pasivo a los acontecimientos, evitando así la responsabilidad e implicación en lo que ocurra. El discurso en general es incoherente, denota falta de credibilidad de principio a fin y es un claro ejemplo de testimonio incongruente.

¿Aun alguien tiene alguna duda? Porque no hay ni un canal de comunicación que transmita unión entre la pareja… Por supuesto está en todo su derecho de no decir lo que no quiera decir, pero lo mejor en estos casos es: o no exponerse o prepararse muy bien un monólogo. La improvisación da lugar a que tu cuerpo y los lapsus respondan por ti…

Luces y sombras no verbales de los tres candidatos socialistas

Las primarias para liderar el PSOE se celebrarán el 21 de mayo. Los aspirantes tienen sus luces y sombras a la hora de gestionar su comunicación no verbal en el discurso político. En períodos electorales los estilos de comunicación adquieren una importancia fundamental a la hora de transmitir, conectar, enganchar y conseguir votos y, lo más importante, para lograr la confianza y credibilidad de los ciudadanos.

La comunicación no verbal de Patxi López es la que pasa más desapercibida de las tres opciones. Correcto, moderado y honesto en su expresión no posee la fuerza suficiente para convencer. Su gestualidad es muy plana y neutral, poco característica y su fluidez verbal tiene carencias, con numerosas interrupciones y errores en la producción del lenguaje que te hacen desconectar. Lo positivo, en este sentido, es que gana en el ‘tú a tú’, inspira serenidad, confianza y seguridad pero no transmite emociones, de este modo, en un mitin no despierta el impulso necesario en la masa para seguirle y apostar por su proyecto.

Todo lo contrario ocurre si analizamos el discurso de Susana Díaz, vehemente en su movilidad corporal, es capaz de despertar rechazos pero también profunda admiración por parte de sus seguidores. Las fluctuaciones tonales en su comunicación captan muy bien la atención del oyente y tilda cada palabra de una fuerte connotación emocional, su expresividad facial es espontánea, intensa y constante en su comunicación, tiene el atractivo necesario para conectar con la gente, aunque en ocasiones peca de sonrisas muy forzadas y de superficialidad en su actitud, que pueden suscitar recelo en el electorado.

En las elecciones generales al Gobierno de España, Pedro Sánchez protagonizó una curiosa evolución, comenzó estable, seguro de sí mismo, y sonriente hasta la extenuación, pero después de sus resultados se desestabilizó notablemente, se tornó altivo en exceso y nervioso. En esta ocasión, su imagen puede verse de nuevo fortalecida por su rol de ‘mártir’ tras pactos y traiciones de sus compañeros de partido. Su mayor debilidad ha sido siempre la falta de naturalidad, pero su mirada a cámara es muy potente, es atractivo en apariencia y comunicación,  y esto juega muy en su favor a la hora de captar seguidores.

La ciencia revela qué emoción hay tras la misteriosa sonrisa de la Mona Lisa

La neurociencia ha zanjado la polémica que, durante siglos, ha acompañado a la enigmática expresión facial de La Gioconda, también conocida como La Mona Lisa. Retratada por el afamado pintor Leonardo Da Vinci, buscó el efecto de que la sonrisa desapareciera al mirarla directamente y reapareciera sólo cuando la vista se fija en otras partes del cuadro.

El juego de sombras (que se ven mejor con la visión periférica) refuerza la sensación de desconcierto que produce la sonrisa, hasta el momento, se desconocía si en realidad sonreía o si, por el contrario, mostraba un gesto lleno de amargura.

Hace pocos días, el neurocientífico Juergen Kornmeier, de la Universidad de Freiburg en Alemania, y coautor del estudio, afirmó: “Estamos realmente asombrados”. En un ensayo inusual, cerca del cien por cien de la gente describieron a esta insólita expresión facial como: “inequívocamente feliz”.

Para el estudio, el equipo utilizó una copia en blanco y negro del cuadro del siglo XVI, que alteró para generar ocho versiones que iban desde un mayor grado de “felicidad” a un tono más “triste”. Las nueve imágenes fueron mostradas a los participantes en 30 ocasiones, en las que debían catalogarlas.

“Debido a las descripciones del arte y de los historiadores del arte, pensamos que el original iba a ser el más ambiguo”, explicó Kornmeier. En cambio, “para nuestro asombro, descubrimos que el original de Da Vinci era percibido como ‘feliz’ en un 97% de los casos.

Estos descubrimientos pueden ser relevantes para estudiar varios desórdenes psiquiátricos, dijo Kornmeier y en una segunda etapa se medirán los resultados en pacientes que sufren enfermedades mentales.

Otro descubrimiento interesante es que las personas se identifican más rápidamente con La Mona Lisa contenta que con las versiones tristes. Este hecho sugiere que “puede haber una leve preferencia en los seres humanos por la felicidad“, dijo el experto.

Al ser preguntado sobre la pieza de arte, el equipo contestó que su trabajo da una respuesta a una pregunta que lleva siglos sin resolverse. “Puede que haya cierta ambigüedad en otros aspectos”, dijo Kornmeier, “pero no hay ambigüedad en el sentido de si es feliz o triste.”

 

 

*Referencia: Emanuela Liaci et al, Mona Lisa is always happy – and only sometimes sad, Scientific Reports (2017).

El lapsus de Angelina Jolie al hablar de su divorcio con Brad Pitt

Angelina Jolie ofreció recientemente una entrevista a BBC World News ‘sincerándose’ sobre el duro trance sentimental que está atravesando tras su divorcio de Brad Pitt, podéis ver el momento clave de la entrevista en este vídeo:

No podemos saber si las preguntas de la periodista están ya pactadas previamente o realizadas de forma espontánea, lo cierto es que Angelina no se sorprende al escuchar la primera pregunta sobre el tema pero también lo es que se toma su tiempo para responder. En primer lugar, suspira profundamente para seguidamente apartar su mirada, es el único instante de la entrevista que lo hace de forma tan prolongada.

Puede interpretarse como incomodidad, ya que hasta se aprecia como aprieta la mandíbula, pero luego lo aprovecha para pensar, mira hacia abajo, cierra los ojos, se concentra para responder exactamente lo que quiere, su parpadeo y su cuerpo se paralizan, hay una carga cognitiva visible, controla y racionaliza perfectamente las palabras que va a pronunciar, aunque al final no puede evitar el lapsus inconsciente que realmente refleja el verdadero sentir de la actriz.

Angelina muy emocionada afirma que: “No quiero decir mucho acerca de esto, excepto que es un momento muy difícil. Somos una familia y siempre lo seremos. Pasaremos por este momento y esperemos ser una familia más fuerte” En este breve discurso muy pensado utiliza el plural de forma constante, quiere proyectar unidad, núcleo familiar permanente y que la separación les servirá como refuerzo.

Pero ante una nueva pregunta de la periodista, la actriz responde de forma más rápida y entonces manifiesta: “Mucha gente se encuentra en esta situación. Mi entorno, mi familia… todos estamos pasando momentos difíciles. Estoy centrada en mis hijos… nuestros hijos… y mi objetivo es encontrar este camino”.

En esta frase de repente se distancia del hecho, utilizando generalizadores (mucha gente está en esta situación). Pero además, tiene que corregirse a sí misma, puesto que lo que expresa es que está centrada en ‘sus hijos’, y aquí ya no hay unión, ni armonía, ni núcleo familiar; tras el lapsus, consciente de esta contradicción, se autorectifica enseguida con “nuestros hijos”.

Parece entonces que los lazos familiares no son tan idílicos como pretenden hacer ver al público, la separación está ahí, ya no hay ‘nosotros’ ni ‘nuestros’, que deja paso al ‘yo’ y al ‘mi’… vamos, lo habitual en una separación, pero ¡que no nos vendan lo que no es!

 

 

Por qué el retrato oficial de Donald Trump pasará a la historia

fotografía extraída de la web de Casa Blanca (EEUU)

La imagen elegida por Trump, o por la Casa Blanca, (no sé que es peor) para representarlo oficialmente como presidente número 45 de los Estados Unidos de América no tiene desperdicio.

Ceño fruncido, mirada penetrante y entreabierta, sin un ápice de sonrisa, ni siquiera posada o social. Postura algo encorvada y asimétrica y colores corporativos a tope.

¿Qué os sugiere? Porque a mí, ira desmedida, agresividad, amenaza… en cualquier caso, sensaciones negativas; eso es lo que parece que deliberadamente han querido proyectar en esta ocasión.

Y digo bien “en esta ocasión” porque lo curioso del caso es que no hay precedente similar en la historia. Para muestra, esta recopilación realizada por el experto en imagen política Jesús Enrique Rosas, en la cual podemos apreciar cómo sus antecesores en el cargo no tienen nada que ver con la imagen que ha querido proyectar él.

Jimmy Carter, Ronald Reagan, George Bush, Bill Clinton, George W. Bush, Barack Obama, Donald Trump.

En la comparativa, este rostro aún parece más brutal que de forma aislada. Mientras que los demás proyectan cordialidad, este último demuestra amenaza. Otra característica curiosa y diferencial es la orientación del cuerpo, si os fijáis, absolutamente todos tienen una predilección corporal hacia el lado izquierdo, porque es donde se sitúa la bandera norteamericana. Trump es el único también que orienta su torso y cabeza hacia el lado derecho, ‘dando la espalda’ a la bandera. ¿Casualidades o retratos inconscientes de personalidad?

¿El error de los Óscar estaba preparado?

(GTRES)

Quedé aislada del mundo (sin internet) y ayer me encuentro con el revuelo producido por lo que ya se ha denominado el mayor desastre de la historia de la entrega de los premios Óscar. Faye Dunaway y Warren Beatty entregaban por error el premio a ‘mejor película’ a La La Land en lugar de a Moonlight. Muchos de vosotros me preguntábais si realmente las reacciones de presentadores, actores/actrices y los allí presentes fueron naturales y espontáneas ante el insólito acontecimiento.

Pues, sí, aunque la interpretación es lo suyo, y pudiéramos pensar que han actuado al más puro estilo hollywoodiense, las reacciones de sorpresa, confusión y duda fueron muy reales. A cuál más intensa por cierto. Aunque la estupefacción hecha persona fue sin duda el emisor de ese premio, Warren Beatty; el rostro de desconcierto que manifiesta cuando lee el nombre en el sobre fue de libro. Tal fue su duda y desconcierto que no se le ocurre otra cosa que pasarle el aprieto a su compañera Faye Dunaway para no ser el responsable de lo que allí pasara.

Cuando reconoce el error, su actitud y expresión facial eran de verdadera vergüenza y culpabilidad. Aunque solo se limitara a seguir adelante con lo que había leído denotaba por su expresión corporal la responsabilidad del desaguisado, observable por ejemplo en movimientos rápidos y descompensados, mirada evasiva y buscando apoyos visuales, risa nerviosa, o el volumen de la voz más alto y agudo de lo habitual en él.

Por último, tengo que decir que me encantó la reacción de Ryan Gosling (actor protagonista de La La Land) y estoy muy de acuerdo con el análisis en Vogue sobre el actor y su reacción ejemplar ante lo sucedido. ¿Os fijasteis en él? Lo cierto es que se mantuvo en un segundo plano, observando, sin hacer drama. Se limitó a sonreír y a tomar la situación con humor, dándole la importancia justa. ¡Bravo por Ryan!

#Eurovision2017 Analizamos el corte de mangas de Manel Navarro

¡Vaya! La que se ha liado en Eurovisión… He de reconocer que no soy muy fan ni seguidora de este concurso pero una vez más han trascendido los gestos, convirtiendo en polémica el proceso de elección del cantante que representará a España en la competición.

En las imágenes podemos ver a Manel Navarro, el ‘ganador’ de este Eurocasting, que no parece que haya sido el triunfador de la noche. Uno de los fotogramas corresponde al momento que desata la controversia en medios de comunicación y redes sociales, un gesto que se identifica con un corte de mangas en toda regla. Como siempre digo, es imprescindible tener en cuenta el contexto y el resto de canales expresivos de la emoción para realizar conclusiones sobre una determinada acción corporal.

Podría ser que inicia el gesto de cruzarse de brazos para después arrepentirse quedando el movimiento incompleto, pero si a esto unimos los abucheos del público en ese momento (al grito de tongo) y, sobre todo, su expresión facial de desprecio, parece indicar que realmente el corte de mangas se ejecuta de forma casi automática para manifestar su ira y rechazo hacia los asistentes.

Sin entrar a justificar este gesto obsceno puedo llegar a entenderlo. Nos enfadamos cuando: Se frustran nuestros deseos o nuestras expectativas, si hay un obstáculo (objeto, característica personal, persona) que se interpone en nuestro camino para conseguir algo que es importante para nosotros, cuando se hiere nuestro sistema de valores, ante una injusticia, cuando se hiere nuestro orgullo o dignidad, si se pone en juego nuestra autoestima, si observamos falta de reciprocidad en los demás o en las circunstancias vitales, ante daños físicos o psicológicos por parte de otras personas y si creemos que el daño o el obstáculo interpuesto ha sido intencionado.

Yo considero que, dada la situación, este chico tenía un poco de todo lo anterior, intentó reprimir la ira pero su cuerpo reaccionó impulsivamente ante el sentimiento tan intensamente negativo que estaba experimentando.