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Lo que no nos cuentan Lo que no nos cuentan

"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

Archivo de Enero, 2017

¿Los policías que visten uniformes negros son más agresivos?

Los colores oscuros, como el negro, tienen una fuerte implicación social, y normalmente se han asociado con la malicia, la agresividad y la muerte, por lo que evocan impresiones negativas en quién los lleva.

En algunos estudios se observó que los individuos que vestían de negro eran percibidos por los demás como más agresivos y amenazadores, así como más culpables de crímenes y más honestos. Además, cuando un individuo viste con colores oscuros también afecta a la percepción de sí mismo, haciendo que se sienta más agresivo y violento, incrementando la probabilidad de conflicto con los demás.

En un estudio realizado por (Johnson, 2005) en la que varios sujetos eran entrevistados después de observar fotografías de policías vistiendo uniformes de diferentes colores (todo negro, pantalones negros y camisa azul claro, pantalones gris claro y camisa blanca y todo caqui). Los sujetos debían calificar las fotos de policías según su impresión de maldad, agresividad y competencia.

Los resultados mostraron que los entrevistados calificaron a los policías con uniforme negro como ligeramente más competentes, pero también como más agresivos y malos. A pesar de ello, los estudios comentados anteriormente tienen ciertas limitaciones, ya que no han tenido en cuenta las múltiples influencias que afectan a la conducta en situaciones de la vida real, y tan sólo son experimentos llevados a cabo en laboratorios.

Por contra, este mismo autor en el año 2013 realizó un estudio en condiciones ecológicas para determinar si los agentes de policía que vestían uniformes oscuros eran más agresivos que los que vestían uniformes de color claro, y si éstos recibían más asaltos, más quejas por parte de los ciudadanos y había un número mayor de ciudadanos asesinados por ese departamento de policía. Al contrario que en estudios anteriores, los resultados mostraron que el hecho de que los policías llevaran uniformes negros no estaba estadísticamente relacionado con la agresión a los ciudadanos, ni con un mayor número de asaltos, ni de quejas a dichos agentes de policía.

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Un truco neurológico que aumenta tu habilidad para detectar mentiras

El investigador alemán Marc-André Reinard lideró un equipo en la Universidad de Manheim con el objetivo de estudiar los procesos inconscientes ligados a la detección del engaño.

El estudio consistía en evaluar a un grupo de participantes resolviendo rompecabezas (puzzles) durante 3 minutos, para luego escuchar a varias personas enunciando afirmaciones verdaderas y falsas. Un grupo de control hizo lo mismo, pero sin resolver los rompecabezas previamente.

El resultado fue sorprendente. El grupo sometido a los rompecabezas fue 6 veces más efectivo detectando mentiras que el grupo de control. La hipótesis de Reinard es que “el pensamiento inconsciente (al cual recurres cuando resuelves problemas como los puzzles) es el único capaz de integrar todos los datos necesarios (voz, expresión facial, movimientos musculares, entre otros) para la correcta detección de mentiras.”

Lo relevante de este hallazgo es confirmar que la detección de mentiras requiere un gran autocontrol y experiencia, no basta con conocer la teoría, al parecer, permitir que sean tus procesos inconscientes los que descubran las falsedades, sin que intervenga la razón, muchas veces funciona, ya que de esta forma quedamos liberados de la influencia de prejuicios y estereotipos.

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*Referencia: Lenguajecorporal.org

Cómo detectar las Altas Capacidades Intelectuales y 4 mitos que nos alejan de la realidad

GTRES

“Las ideas preconcebidas en relación a las altas capacidades, muchas veces, ocultan lo que debería ser visible”, apunta Luisa Rus, Psicológa Especialista en Altas Capacidades y Directora del Centro PROGRAMA Despierta, de Boadilla del Monte. Cuando conocemos la realidad probablemente hemos de recurrir a atender las señales no verbales que existen para una correcta detección y estimulación de las Altas Capacidades.

He visto personalmente como trabaja esta experta, Luisa Rus, y os puedo asegurar que he quedado muy sorprendida tras comprobar cómo tiene la capacidad de escuchar con atención todo aquello que las familias y centros educativos perciben sin que la palabra tenga que estar presente:

Los niños que en el patio del colegio no buscan con su mirada el juego con sus compañeros, porque sus intereses no son los mismos; las familias que ven, sin mediar palabra, cómo sus hijos pasan horas delante de sus libros de lectura, con sus inventos, construcciones de lego, programando en sus ordenadores; el profesor que ve a sus alumno aburrirse y no tiene las herramientas para paliar esa situación; la frustración en silencio de los progenitores “sobreinformados” pero desprotegidos, porque no necesitan un informe para saber que sus hijos son diferentes, pero que tienen una gran lucha institucional en la que necesitan apoyo y comprensión.

  • MITO 1: Las personas con altas capacidades son las que tienen un CI superior a 130.

REALIDAD: No podemos considerar sólo el cociente intelectual para saber si una persona posee altas capacidades. Hay que atender a otras variables como: su creatividad, aptitud y modelos cognitivos que utiliza para solucionar un problema o para llegar a una respuesta.

  • MITO 2: Las personas superdotadas son autodidactas y aprenden solas, por lo que rinden más y mejor que las que no lo son.

REALIDAD: Diversos estudios señalan que una alta inteligencia no tiene que ir de la mano de un gran rendimiento. De hecho, el rendimiento no sólo depende de la inteligencia, sino de otros factores, como la motivación y unos hábitos conductuales que en el caso de las personas con altas capacidades están mermados al tener intereses diferentes a los de sus iguales. Por lo tanto, nos encontramos en las aulas a niños con un alto CI pero con fracaso escolar, aburrimiento y desmotivación.

  • MITO 3: Los programas extracurriculares para niños con alta capacidad, en los que se trabaja de forma distinta, son contraproducentes puesto que impedimos que se desarrollen a su ritmo normal, al de su edad.

REALIDAD: Según palabras de Javier Touron, “cada persona necesita desarrollarse al máximo de sus posibilidades, teniendo en cuenta sus características personales como persona única, el considerar a la edad como medio de comparación con otro sujeto no es adecuado” De hecho, cuando se elige un programa para una persona con altas capacidades, se deben considerar aspectos como que las personas que lo impartan tengan una formación especializada, que sean programas personalizados para cada individuo, centrados en sus intereses y que no sólo desarrolle sus capacidades intelectuales, sino también sus habilidades sociales. Éstos son los principios que rigen los centros Despierta con excelentes resultados.

  • MITO 4: Toda evaluación y tratamiento psicopedagógico fuera del centro escolar o de las instituciones públicas es perder el tiempo y el dinero, no sirve para nada porque lo que sirve es lo que evalúe el ministerio.

REALIDAD: Por desgracia, actualmente en nuestro país (y cada criterio depende de cada provincia) existe una gran lentitud burocrática para la evaluación de altas capacidades. De hecho, nos encontramos con entidades educativas colapsadas y desinformadas, padres y madres desesperados y frustrados porque desconocen cómo tratar a sus hijos. Lo ideal es que tanto los centros privados, padres-madres, centros educativos y ministerio vayan siempre de la mano.

Y para hacer visible lo oculto, la especialista en Altas Capacidades pretende, de forma divertida, la detección de los niños con altas capacidades mediante un campeonato en la zona suroeste de Madrid, en el que destacarán los talentos de los niños más capaces. En éste, mediante una serie de pruebas y por un precio de 5€ por niño, se detectarán las altas capacidades de los mismos en un ambiente lúdico, con premios como: tablets, mp3, libros de lectura y programas de intervención.

Si alguien está interesado puede mandar un email a: boadilla@programadespierta.es indicando sus datos y se pondrán en contacto. “Seguimos haciendo visible lo invisible y ahora necesitamos tu colaboración para cumplir nuestro objetivo: la creación de niños con las habilidades para ser felices.” puntualiza Luisa Rus.

 

El color de ojos da pistas sobre cómo somos

Científicos de la Universidad de Orebro en Suecia estudiaron a 428 sujetos para ver si su personalidad se relacionaba con el iris del ojo. Encontraron que nuestro color de ojos se ve afectado por los mismos genes que forman nuestros lóbulos frontales, por lo tanto hay comportamientos que comparten las personas con iris similares.

El Dr. Anthony Fallone de la Universidad de Edimburgo ha estudiado los vínculos entre los ojos y la personalidad.  “El ojo está tan estrechamente ligado neurológicamente al cerebro que se podría decir que es la única parte de nuestro cerebro que se puede ver desde el exterior. Parecen dar pistas vitales de nuestra función cerebral“.

(Worthy, 1999), realizó un estudio sobre el color de ojos tanto en humanos como en no humanos y llegó a la conclusión de que las personas con ojos oscuros se especializan en conductas que requieren sensibilidad, velocidad y respuestas reactivas, por ejemplo, son mejores defensas de fútbol y bateadores de béisbol.

Mientras que aquellos individuos de ojos claros se especializan en conductas que requieren vacilación, inhibición y respuestas autorreguladas, serán por ejemplo buenos jugadores de medio campo, encestadores en tiro libre en baloncesto y magníficos lanzadores de béisbol.

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Si las miradas mataran: las caras de Michelle Obama con Donald y Melania Trump

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La “lectura” de un rostro siempre debe incluir la acción ocular, ya que nos facilita información de cómo se siente el otro, de cuál es su estado de ánimo. A través de la mirada se comunican actitudes interpersonales, sentimientos o características de la personalidad.

El posible análisis que hagamos sobre una mirada debe tener en cuenta otros elementos de la expresión facial, como la posición de las cejas o los labios. Así, una mirada de reojo puede significar cosas distintas, según vaya acompañada de un movimiento de cejas hacia abajo (entrecejo fruncido) y de la comisura de los labios también hacia abajo (indicadores de una actitud hostil, sospechosa o crítica); o por el contrario, se combine con unas cejas ligeramente elevadas y comisura de los labios hacia arriba (indicadores de interés o, en interacciones con el otro sexo, como señal de cortejo).

Si algo tiene, la ya ex primera dama de EE.UU, Michelle Obama (en cuanto a comunicación no verbal se refiere) es su alta expresividad y espontaneidad a la hora de filtrar su estado afectivo en cada momento. Se le da mal disimular a pesar del cuidado entrenamiento de la estética a la que han de someterse los ocupantes de la Casa Blanca.

Como es tradición en cada toma de posesión, los Obama dieron la bienvenida a los Trump en la Casa Blanca, donde se tenía programado un té presidencial como parte de las actividades protocolarias de la nueva Investidura. En el acto no podía captarse ni una sola expresión de Michelle de carácter positivo o incluso neutral. Sus emociones faciales, contrastando esta mirada que comentábamos con los movimientos musculares activos, indicaban desidia, desprecio e ira contenida constantemente.

Para colmo de males, Michelle Obama recibió un presente de Melania Trump justo antes de posar ante los fotógrafos, un hecho que lejos de contentar a la ex primera dama, consolidó aun más la inquina de ésta ante sus nuevos sucesores. Tal y como se aprecia en los fotogramas captados, su expresión era de incomodidad y desagrado ante tales circunstancias, sin posibilidad de reprimir estos profundos sentimientos ni tan siquiera cuando recibe un regalo por parte de los Trump.

Y por lo que parece, este afecto de Michelle será difícil de revocar…

 

 

*Fuente de consulta: Actualidad.RT.

El contacto físico es curativo

Con este frío... nada mejor que un abrazo

Con este frío… nada mejor que un abrazo.

Hay una gran cantidad de estudios que señalan el poder del tacto en diferentes ámbitos, sobre todo en el profesional. El sentido háptico es fundamental en algunas profesiones que trabajan con personas, como en el ámbito de la salud, restauración, ventas, etc. En el ámbito de la salud se ha visto que el simple gesto de tocar a los pacientes puede ayudar a aumentar el compromiso real de éstos a terminar y cumplir el tratamiento. Además, este pequeño gesto, como un ligero toque en el brazo o en el hombro, provoca en los pacientes una percepción muy positiva del médico que les atiende.

El contacto terapéutico puede abarcar desde el simple contacto de las manos hasta un gran abrazo. Este contacto debe ser lo suficientemente largo para establecer un contacto firme, pero no tan largo como para crear una sensación incómoda. Los autores Corey y Callahan concluyeron que la duración y naturaleza del contacto físico no debe generar malestar ni en el terapeuta ni en el paciente y que, siempre, el contacto físico debe ser adecuado a las necesidades del paciente en ese momento concreto del tratamiento. De esta manera, el contacto físico ha sido usado con eficacia en pacientes que experimentan dolor, trauma, depresión, o que han sido abusados, víctimas de negligencia, etc.

Por el contrario, los autores nos revelan que existen situaciones en las que el contacto físico ‘no’ es recomendado: si el terapeuta no quiere tocar al paciente, si siente que el paciente no quiere ser tocado, si cree que el paciente quiere ser tocado pero no cree que el contacto sea eficaz, si el terapeuta se siente manipulado o coaccionado en su contacto físico o es consciente de sus sentimientos tendentes a la manipulación o coacción al paciente, a través de este contacto.

Otros investigadores (Willson, B.G y Masson, R.L.) han observado que las mujeres terapeutas son más favorables al contacto físico que los hombres terapeutas, y que los profesionales que tienen un nivel académico de doctor utilizan más el contacto físico en su rutina profesional. Además, se detectó una mayor utilización del contacto físico por parte de los terapeutas que trabajan en centros públicos que en los que trabajaban en centros privados, siendo los trabajadores sociales y los psicólogos los que más lo utilizan, en detrimento de los psiquiatras, que no son proclives a su uso.

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¿Por qué nos cuesta mantener la mirada?

Anteriormente os preguntaba ¿Alguna vez una mirada te ha dejado sin habla? La ciencia nos dice que esto es normal, ya que la rapidez y correcta elección de las palabras parece verse mermada cuando miramos o nos miran a los ojos. Pero ¿dónde se situaría la línea que separa una mirada atenta de otra molesta, impertinente, invasiva…?

La mayoría de los animales se miran entre sí para mostrar amenaza o interés. Los seres humanos también lo hacemos, pero entre nosotros el contacto visual resulta más complicado y está lleno de matices sociales. Si es demasiado corto, podemos parecer nerviosos, evasivos o poco fiables; si es demasiado largo, podemos intimidar o exhibir una confianza o intimidad excesivas. En casos extremos, es una característica definitoria de condiciones clínicas como el autismo o la esquizofrenia. Por si no fuera suficientemente delicado, cada cual aguanta la mirada durante un tiempo diferente.

Investigadores de varias universidades británicas han querido averiguar cuál es el tiempo medio adecuado para mantener la mirada de otro, motivo por el que han realizado un curioso experimento cuyos resultados publican en la revista Open Science de la Royal Society. En su estudio, los científicos pidieron a un grupo de 498 estudiantes contemplar el vídeo de un actor que mira hacia el exterior de la pantalla. Debían pulsar un botón cuando sus miradas se encontraran durante un tiempo que resultara demasiado incómodo.

Durante la prueba, el movimiento de los ojos y el tamaño de las pupilas de los voluntarios fueron grabados con tecnología de seguimiento ocular. En promedio, los participantes tuvieron una duración de mirada preferente de 3,3 segundos. Esto no dependía de características como el género, los rasgos de la personalidad o el atractivo.

Algunos estudios establecen que el contacto visual medio ocupa un 70% de la conversación mientras escuchas, y no más del 40% cuando hablas, aunque estos porcentajes son solo orientativos. Aunque considero que no es una cuestión de cantidad sino de forma. Una mirada dulce, de admiración, de emoción más constante puede ser percibida como positiva, pero una mirada con un ceño fruncido, que transmite hostilidad, puede ser muy incómoda.

Ocurre igual con las miradas inexpresivas (cara de póker), nuestro cerebro necesita constantemente recibir información sobre los estados de ánimo de nuestro interlocutor para interpretar sus intenciones con nosotros, si no logra este análisis nos generará desconfianza.

Yo considero que el contacto visual sí que depende de muchos factores, uno importante es la tipología de personalidad que tengamos cada uno, las personas más tímidas e introvertidas suelen percibir el contacto visual directo como más negativo que las personas más sociables o extrovertidas, asimismo, tampoco les gusta (y les cuesta) mantenerlo con los demás.

Y porque, tal y como apunta el estudio que comentamos, nos gasta recursos cognitivos, hay gente que se concentrará mejor que otra haciendo una multitarea y no le resulte complicado, pero hay otras personas que no, y no piensan con claridad mientras el contacto visual se mantenga. El estudio mencionado concluye que cuando hay contacto visual, nos cuesta encontrar las palabras adecuadas para mantener una conversación. Al final es una cuestión de multitarea, hablar y mantener el contacto visual son dos tareas de procesamiento diferente, y según a que acción destinemos más recursos se nos hará más exitosa la ejecución de una u otra.

¿Y tú, cuánto aguantas la mirada? 🙂

 

 

#BlueMonday Hoy es el día más triste del año ¿soluciones (no verbales)?

Hoy 16 de enero es el día más triste del año según una fórmula matemática elaborada en el año 2005 por Cliff Arnal, de la Universidad de Cardiff (Reino Unido).

El frío y las precipitaciones, así como la necesidad de pagar impuestos y el deterioro del estado de ánimo después de las vacaciones navideñas son los aspectos principales que contribuyen a la mala fama del ‘Blue Monday’, calculado a través de la fórmula [W+(D-d)]xTQ/MxNA, que se basa en factores como el tiempo atmosférico (W), la deuda (D), el sueldo mensual (d), el tiempo transcurrido desde Navidad (T), el tiempo transcurrido desde que alguien trata de abandonar un mal hábito (Q), los bajos niveles de motivación (M) y la necesidad de actuar (NA).

Además, a diferencia de años anteriores, el ‘Blue Monday’ de 2017 será “aún más deprimente”, advierte el autor de la teoría.

“Los factores de la depresión estacional convergen el ‘Blue Monday’ y las preocupaciones adicionales hacen que el de 2017 sea aún más deprimente que en los años anteriores”, sostiene Arnal, citado por ‘The Telegraph’. Los factores extra se deben a la incertidumbre y los temores sobre Donald Trump y el ‘Brexit’, explica Arnal, que también ha señalado que la gente está preocupada por la muerte de muchas personas famosas, lo que “les recuerda sobre su propia mortalidad”.

A pesar de la ciencia real o no que haya en el diseño de esta controvertida fórmula, lo cierto es que al final se convierte en profecía autoincumplida al centrar nuestro pensamiento en la negatividad de estos factores que hemos comentado.

Para darle la vuelta a este día juega un papel decisivo todo lo que transmitimos sin palabras, a los demás y a nosotros mismos. Practicar un lenguaje corporal positivo y empático aumenta automáticamente nuestro bienestar interior y actúa como facilitador de todo tipo de relaciones.

Sonríe aunque no te apetezca. Se ha demostrado científicamente que sonreír, aunque tu estado afectivo o sentimientos no sean de alegría, ayuda a cambiar dicho estado emocional. Un estudio de Strack, Martin y Stepper concluyó que la pose facial determina la intensidad del estado afectivo. Es decir, aunque finjas una sonrisa, poniendo un lápiz entre tus dientes tu cerebro interpretará una expresión facial positiva y producirá las hormonas y neurotransmisores que correspondan con ese estado placentero.

La técnica del lápiz tiene una explicación sencilla: cuando se sujeta el lápiz con los dientes se favorece la activación de los dos músculos faciales llamados cigomáticos de la cara (que son los implicados en la sonrisa). En cambio, cuando se sujeta con los labios se impide su activación, y se activa un músculo contrario, el orbicular de la boca, las comisuras caen y favorecería la tristeza.

No olvidemos tampoco nuestro cuerpo, ¿recordáis las posturas de poder? Ya vimos cómo estos podían aplicarse a una entrevista de trabajo para transmitir más seguridad, o a la docencia para comunicar autoridad. Hoy también, ayúdate cambiando tu corporalidad. ¿Cómo? Levanta, abre, y mueve los brazos, camina erguido/a (a lo John Wayne) , ponte tu canción favorita y baila, o incluso salta durante unos segundos,  Y si, además de todo esto, practicas ejercicio aeróbico conseguirás liberar las ansiadas hormonas de la felicidad. ¿No es precisamente lo que necesitas hoy más que nunca?

El olor y el sabor dulce. Lo confirmó un estudio llevado a cabo por el Rensselaer Polytechnic Institute de Troy (Nueva York): el olor a dulce te pone de buen humor (lo comprobaron con personas que estaban cerca de bollos de canela y otros dulces). Y tal y como pensábamos, los expertos explican que hay alimentos que inciden directamente sobre la serotonina en el organismo.

Este neurotransmisor afecta zonas del cerebro relacionadas con la sensación de confortabilidad, de tranquilidad, de relajación, o de todo lo contrario. Cuando está baja en sangre, lo habitual es buscar cualquier alimento dulce, con harina, azúcar, chocolate o dulce de leche. Este mecanismo natural se da porque los hidratos de carbono ayudan a subir el nivel de serotonina. Por eso dicen que el chocolate da placer y funciona como un antidepresivo.

Para acabar, os dejo una reflexión de Teresa Baró, experta en lenguaje corporal, y aunque no comulgo con mucho de lo que enseña sobre esta materia, debo reconocer que esta clave sobre comunicación es fundamental para un día como hoy:

La comunicación de calidad se basa en la generosidad. Cuando ponemos el acento en el otro y no en nosotros mismos, cambia todo. En el momento en que los pensamientos, las ideas, las emociones o el ser completo del otro me interesan más que los míos propios dejo de pensar egoístamente en mi y esto es percibido por el otro, que estará más predispuesto a imitar mi actitud que a levantar barreras.

¡Sean felices! 🙂

Donald Trump vuelve a las andadas (no verbales)

El nuevo presidente de los EE.UU ofrece su primera rueda de prensa tras haber ganado las elecciones. Tras su triunfo, analizamos cómo Donald Trump experimentó un insólito cambio en su comunicación y lenguaje corporal.

Las emociones de ira, asco, y desprecio forman parte de la línea base de comportamiento de Trump, son expresiones que aparecen constantemente en cada uno de sus discursos políticos y apariciones públicas. Pero en su primeras palabras tras la victoria no vemos ni uno solo de estos sentimientos de carácter negativo.

Parecía estar noqueado tras saberse ganador, ni su tono de voz, ni sus gestos, nada parecía normal en él. Parece que esto fue puntual, porque tras su reaparición podemos comprobar como ha vuelto a su actitud original.

Sus gestos de nuevo son dinámicos, impetuosos, casi agresivos, aunque destacan los gestos de apertura, enseñando las palmas de las manos y llenando el espacio con el movimiento constante de sus brazos, ilustra el mensaje y domina la escena marcando territorio.

Vuelven las sonrisas socarronas  que tanto le caracterizan y las expresiones emocionales intensas, espontáneas, negativas y positivas, manteniendo su esencia, revelando en su discurso cada uno de sus afectos. Pueden ser buenos o malos, pero es bastante congruente entre lo que dice y lo que expresa corporalmente, nos guste o no su mensaje, es sincero y está convencido de cada palabra que pronuncia.

A ver con qué nos sorprende en las siguientes ocasiones…

 

 

¿Alguna vez una mirada te ha dejado sin habla?

Si la respuesta es afirmativa no te preocupes, la ciencia nos demuestra que esto es muy normal. Un estudio realizado por los psicólogos Shogo Kajimura y Michio Naumura (Departamento de psicología cognitiva de Universidad de Kyoto, Japón), y publicado recientemente en la revista Cognition, concluye que mantener contacto visual interfiere en la realización de otras actividades como mantener una conversación. La rapidez y correcta elección de las palabras parece verse mermada cuando miramos o nos miran a los ojos. El experimento deja entrever que existe la posibilidad de que ambas acciones compartan recursos cognitivos.

Pero ¿Por qué al iniciar una conversación lo correcto es mirar a los ojos al interlocutor? Es la única forma que tenemos de conectar con alguien desconocido, los ojos de una persona nos indican hacia dónde dirige la atención. El contacto visual es una de las herramientas más potentes de la comunicación no verbal, y un elemento clave de la escucha activa. Funciona como un interruptor: enciende y apaga nuestra conexión con los demás, y nos hace parecer accesibles, atentos, seguros y confiables.

Aunque parezca contradictorio el sentido de la vista resulta fundamental a la hora de escuchar realmente a los demás. La ausencia de contacto visual nos hace invisibles y transmite que no deseamos comunicarnos, muestra indiferencia, inseguridad, falta de interés o vergüenza. El contacto visual es un comportamiento regulador de la comunicación y, frecuentemente, se convierte en comunicación por sí mismo. La mirada puede ser ‘el mensaje’ y prescindir de palabras para transmitir una idea o un sentimiento, hay miradas de seducción, cómplices, pícaras, de pena, miradas que amenazan, que preguntan o responden, que nos dicen todo sin articular palabra.

¿Cuánto hay de cultural y cuánto de fisiológico? Existe un componente cultural importante, está claro que en la mayoría de culturas las personas se sienten más cómodas si la mirada es recíproca y relativamente constante durante una conversación, pero en algunas culturas el contacto visual directo se considera irrespetuoso.

Y también una raíz significativamente biológica. La zona de los ojos, en concreto, es especialmente expresiva, porque está rodeada de pequeños músculos muy sensibles que reaccionan ante cualquier reacción de nuestro sistema límbico, la parte del cerebro más relacionada con los sentimientos. Además, encontramos su importancia también en el mundo animal. Cuando nos mira un extraño durante mucho tiempo podemos percibir amenaza y experimentar ansiedad o miedo. Esta reacción es muy frecuente en los animales, que se sienten amenazados si un humano los observa fijamente a los ojos.