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Lo que no nos cuentan Lo que no nos cuentan

"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

Archivo de Agosto, 2016

La emoción de ira, protagonista en el debate de investidura

Captura de pantalla 2016-08-31 a la(s) 16.55.58Salvando la socarronería momentánea de Mariano Rajoy que despertaba algunas sonrisas en la audiencia, sobre todo la de Pablo Iglesias, las emociones predominantes han sido muy negativas e intensas, sorprendentemente intensas. Este nivel de expresión emocional de ira da buena cuenta de que todo el cruce de acusaciones entre unos y otros es tomado como un ataque personal, que no hay una simple disparidad de opiniones entre partidos con ideologías diferentes, sino agresividad directa de un candidato a otro.

Todo ello se refleja en las expresiones faciales (ira, asco y desprecio), en la ruda gestualidad que acompañaba al discurso (puños cerrados, dedos acusadores, gestos de látigo, inclinación vehemente al hablar), y en una prosodia emocional excesivamente alta y acelerada. Esta ha sido la tónica general en la conducta observable del debate.

Mariano Rajoy fue retomando la emoción en el transcurso del encuentro y tras los ataques directos, porque antes de esto su pasión, energía, fuerza, y emoción para comunicar estaban totalmente aletargadas, se mostró muy plano, leyendo sin parar, con una total falta de espontaneidad en su expresión.

Albert Rivera pareció el más conciliador de todos, su comunicación no verbal era coherente con el rol que desempeña ahora en la coyuntura política, gestos mediadores, mantenía una calma más natural, no reprimía sus emociones y como viene siendo ya costumbre en él, su discurso era menos leído, más sentido y todo ello acompañado siempre de los gestos ilustradores, que son los que denotan sinceridad y compromiso con lo que se dice.

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Foto extraída de El Mundo

Sin duda, los dos candidatos que más han adolecido de un constante ceño fruncido son Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, en el primero es un gesto más habitual en su línea base de expresión, porque también utiliza la ira como medio para canalizar la intensidad y pasión de lo expuesto. Pero me ha sorprendido especialmente la de Sánchez, es un rostro de ira de un nivel muy elevado (en un momento determinado), podemos observar la presión en los labios y la mandíbula, que indican un intento por reprimir la emoción, las aletas de la nariz muy abiertas, muestra de la agresividad contenida, y el ceño fruncido que termina por formar esta elocuente expresión hostil.

Esta emoción de ira es bastante relacional con el contexto en el que aparece, se relaciona sobre todo con la impaciencia y con una necesidad imperiosa por solucionar una circunstancia problemática. La provocan factores cómo la frustración, situaciones injustas, inmovilidad, o atentados contra los valores morales. Como podemos comprobar todos estos estímulos son congruentes con la experiencia vivida por Sánchez y por todos los candidatos en estos difíciles momentos políticos.

 

¿Sabes escuchar? Un experimento en la escucha verdadera

78179-425x282-CoupletalkingAl contrario de lo que podemos pensar, el secreto de la influencia no está en lo que decimos, sino en cómo escuchamos. En la primera parte de este post ¿Por qué interrumpimos a los demás? ya vimos un adelanto de la atención que le damos a emitir y las carencias que tenemos en recibir información. El primer paso para cambiar el foco en el proceso comunicativo es la autocrítica, debemos identificar qué motivos nos llevan a cortar a los demás o por qué desconectamos de algunas conversaciones, ya que habitualmente no somos conscientes de ello.

La escucha activa es una habilidad comunicativa esencial que nos permite no sólo entender lo que la otra persona nos dice, sino también lo que nos está intentando decir, es decir, nos ayuda a ‘interpretar’ un mensaje. Todo acto comunicativo tiene una parte explícita (las palabras en sí) y otra implícita, más sutil y relacionada con el mundo de los afectos.

Las personas que no saben escuchar se quedarán, como mucho, en el primer nivel, y jamás descubrirán la motivación real de su interlocutor. Para ello, diferentes investigaciones psicológicas han situado en un 30% el porcentaje de la conversación que debemos acaparar, mientras que el 70% restante ha de corresponder a nuestro interlocutor.

Un experimento en la escucha verdadera:

Pasa un día escuchando a la gente. Simplemente deja que entren en ti sus palabras sin sobreponerles tus propios pensamientos. Puedes poner en práctica la idea de que cuando la gente habla están intentando expresar lo que realmente quieren decir, y que la mejor manera de ayudarles es simplemente escucharles. Permítete acoger lo que digan sin preocuparte de adónde quieren llegar a parar. Confía en que cuando dejen de hablar les entenderás. Ahora que eres consciente de tus interrupciones, si sientes el impulso de acabar una frase por ellos en voz alta o en tu cabeza, evita hacerlo.

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La ilusión de Albert Rivera frente a la resignación de Mariano Rajoy en el pacto de investidura

(EFE)

(EFE)

En el día de ayer se reunieron los líderes de PP y Ciudadanos para la firma de un acuerdo de cara a la próxima investidura. Para detectar las emociones reales tenemos que ir más allá de la foto, una instantánea en la que, por supuesto, ambos aparecen con una sonrisa social, posada, como haríamos todos para transmitir positivismo de cara a la galería. Analizando la secuencia completa podemos apreciar diferentes detalles espontáneos que señalan estados emocionales más auténticos.

Albert Rivera estaba como un niño con zapatos nuevos, no paraba de moverse inquieto, impaciente, deseoso de culminar el acuerdo. En su comparecencia individual sus sonrisas eran genuinas, en algunos momentos incluso reprimidas, estaba tan alegre que debía intentar serenarse y no dejarse llevar por la euforia (no entiendo por qué), en definitiva, estaba contento, ilusionado, de hecho fue el responsable de explayarse algo más en las explicaciones sobre el acuerdo.

Rivera transmitía pasión desgranando los detalles del proceso, se regocijaba en cada palabra, su prosodia emocional (velocidad, ritmo, tonalidad de la voz, etc) ha sido en esta ocasión especialmente intensa, el canal paraverbal ha sido el que más ha transmitido este entusiasmo y optimismo.

La disposición de Mariano Rajoy ha sido justamente la contraria, serio, desganado, muy neutral y poco comprometido en su discurso. Utilizaba constantemente los pronombres indeterminados, distanciándose así de su participación directa en el proyecto (“creo que se ha trabajado bien”, “que se ha hecho con intensidad”).

Además, su expresión facial no era coherente con lo expuesto, afirmó estar “muy contento” con un rostro absolutamente inexpresivo, más bien serio y sutilmente enfadado. Su lenguaje corporal así como la intensidad vocal eran totalmente planas y carentes de emoción.

Parece ser que estamos ante dos actitudes muy opuestas frente a un mismo propósito común; el deseo y la ilusión frente a la necesidad y la resignación. 

[Nota: No me olvido de la prometida segunda parte de mi último post: ¿Por qué interrumpimos a los demás? La actualidad manda, pero mañana continuaremos con las posibles soluciones para evitar estos cortes a nuestro interlocutor y trabajar más y mejor la escucha activa. Gracias a tod@s por vuestro interés. 🙂 ]

¿Por qué interrumpimos a los demás?

interrumpirLa norma social de no interrumpir las conversaciones del otro parece estar solo autorizada para los niños, porque los adultos no paramos de hacerlo constantemente, si observamos una conversación cualquiera comprobaremos cómo todos están deseosos de hablar, que lo de escuchar pasa a un segundo plano y que parece que eso de interrumpir es algo inevitable.

A todos (a unos más que a otros) nos cuesta respetar las reglas de la conversación, cambiamos de tema hacia donde nos interesa, formulamos preguntas incómodas o que no vienen a cuento sin darnos cuenta de nuestro error. Odiamos que nos interrumpan, pero entonces, ¿por qué lo hacemos? Principalmente es porque siempre nos hemos centrado demasiado en emitir bien (en cómo hablar en público, trabajar nuestra voz y lenguaje corporal, transmitir de forma eficaz, el arte de comunicar, dar un buen discurso…) y tenemos poco o nulo interés en cómo recibir. Pocas formaciones he visto sobre la recepción de información, comprensión, el procesamiento del mensaje, en definitiva, sobre cómo escuchar bien.

En el libro de Byron Katie, titulado ‘Necesito que me quieran, ¿es eso verdad?’, encontramos un ejercicio sencillo para reconocer los motivos concretos que nos llevan a cada uno a cortar al otro, en el momento en que lo hagamos, debemos reflexionar e identificar qué nos impulsó a hacerlo, las respuestas son variopintas (y os advierto que algo desagradables de asumir, pero debemos ser autocríticos).

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La importancia de mirar a tu bebé durante la lactancia

bebéEstablecer un vínculo de apego entre madre e hijo en los primeros momentos de la vida de tu bebé es fundamental, de hecho me atrevería a decir ‘vital’ ya vimos el cruel experimento que demostraba las consecuencias fatales de la privación del afecto. No hay que descuidar los pequeños detalles que durante esta etapa son los que van forjando una construcción sana del autoconcepto, autoestima y seguridad.

Si hay anomalías en esta fase, pueden aparecer problemas de desarrollo y conducta más tarde. Algunos trastornos que se presentan en la vida adulta pueden tener sus raíces en este tipo de vinculaciones defectuosas realizadas durante los primeros seis meses de vida. Por tanto, no solo es necesario realizar los cuidados relacionados con el bienestar físico (comida, abrigo, aseo, limpieza o descanso) sino que también involucra los estímulos afectivos benignos o positivos.

Estos estímulos están muy relacionados con la comunicación no verbal, ya que son aquellos que nacen innatamente del deseo de amar a esa nueva criatura. Tienen que ver con el tono de voz dulce y suave, las sonrisas, caricias y abrazos, y la mirada constante a los ojos del otro.

Los bebés aprenden a reconocer el rostro de su madre en la lactancia. Alimentarse y mirar el rostro de la madre les permite crear esa relación de unidad en donde la madre le refleja lo que él le significa. La mirada que tiene lugar como parte de la función materna es el primer espejo en donde el niño empieza a diferenciarse y a reaccionar ante el otro, pues se percata de la respuesta que genera su presencia en el otro; de ahí la importancia de retribuir los constantes gestos, movimientos y sonidos que emite el pequeño, pues es el momento que se empieza a descubrir como persona.

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El misterioso diccionario de las oscuras emociones sin nombre

person-1153168_960_720Ha sido todo un descubrimiento. Muy bello, por cierto. Siempre he tenido la curiosa manía de inventarme palabras (o re-inventarlas) para expresar algo que veía o sentía y no sabía ponerle nombre. ¡Parece que no soy la única! John Koenig creó en 2006 el ‘Diccionario de las emociones dolorosas‘, aunque no ha sido hasta 2015 cuando ha adquirido una difusión popular. La idea le surgió al escribir poesía y darse cuenta que le faltaban palabras para describir ciertos sentimientos no contemplados aun lingüísticamente.

No es un listado cerrado, se trata de un proyecto vivo que va ampliándose constantemente, ya casi casi roza los mil términos. Cada emoción es descrita redactada brevemente, pero además algunas de ellas van acompañadas de pequeños vídeos que ilustran esos sentimientos. Os dejo aquí algunos de ellos:

AVENOIR: n. El deseo de ver los recuerdos por adelantado. Damos por sentado que la vida se mueve hacia adelante. Pero en realidad nos movemos como los remeros, mirando hacia atrás. Podemos ver dónde hemos estado, pero no a dónde vamos. Y nuestro barco es dirigido por una versión más joven de nosotros mismos. Es difícil no preguntarse lo que será la vida si viajáramos mirando hacia lo que nos espera por delante…

OPIA: n. La intensidad ambigua de mirar a alguien a los ojos. Sentirte invadido y vulnerable al mismo tiempo, como si estuvieras mirando a través del agujero de la puerta de una casa y fueras capaz de decir si hay alguien de pie allí dentro, pero no de saber si estás mirando hacia afuera o hacia adentro.

ONISM: n. El conocimiento del poco mundo que experimentaremos. Se refiere a la frustración de estar atrapado en un solo cuerpo, que habita en un solo lugar, que es equivalente a estar de pie delante de la pantalla de salidas de un aeropuerto, mientras parpadean nuevos destinos a los que jamás iremos. Experiencias que jamás viviremos antes de morir, y todo porque, como la flecha en el mapa señala amablemente, estás aquí.

EXULANSIS: n. Tendencia a renunciar a tratar de hablar sobre una experiencia porque las personas son incapaces de apreciarla, ya sea por envidia o lástima o por simple extrañeza, lo cual permite que se desplace lejos del resto de tu historia de vida, hasta que la memoria en sí se siente fuera de lugar, casi mítica, vagando sin descanso en la niebla, ya ni siquiera en busca de un lugar para aterrizar.

AMBEDO: n. Es una especie de trance melancólico en el que nos quedamos completamente absortos en vívidos estímulos sensoriales específicos: las gotas de lluvia deslizándose por una ventana, árboles altos que se inclinan con en el viento, las nubes de remolinos de la crema en el café. Brevemente sumergirse en la experiencia de estar vivos, un acto que se realiza exclusivamente por nuestro propio bien.

Y a vosotros, ¿también os gusta inventar palabras? 🙂

¿Por qué todos los campeones de los JJOO lloraban? #EstudioCientífico

Carolina Marín llora en el podio tras recibir el oro

Carolina Marín llora en el podio tras recibir el oro (AFP)

‘Llorar de alegría’ es un hecho aparentemente contradictorio, pues se trata de una reacción sentimental negativa en respuesta a una experiencia positiva. Así lo percibió el hijo de mi amiga Eva, Guille de 7 años, le hacía esta pregunta a su madre, muy sorprendido, al ver cómo se sucedían las lágrimas continuamente en prácticamente todos los participantes de los Juegos Olímpicos que conseguían llegar al ansiado podio. Todos se emocionaban, algunos incluso lloraban desconsoladamente al ganar.

Por supuesto, esta acción no es exclusiva del éxito en una competición, nos ocurre a menudo, al conseguir un trabajo, al ganar un concurso, o en acontecimientos importantes, como una boda o el nacimiento de un hijo. Llorar no siempre implica una connotación negativa, hay lágrimas de frustración, de nostalgia, de ira, de miedo pero también está el llanto de alegría, de euforia, de profunda felicidad. ¿Cuál es el mecanismo que se activa con esta última emoción?

Lo primero que hemos de tener en cuenta es el nivel de presión, estrés y ansiedad que acumulan los deportistas hasta el campeonato. Al conseguir su aspiración y tras un esfuerzo considerable por ello, el cerebro no puede evitar liberar la tensión acumulada activando una reacción fisiológica propia a través del llanto.

Una psicóloga de la Universidad de Yale, Oriana Aragon, vierte luz al respecto. Lloramos de alegría para restaurar el equilibrio emocional, las sensaciones positivas que siente, por ejemplo, el ganador de una competición son tan fuertes, y se siente tan desbordado, que el organismo no puede soportarlo en el tiempo y necesita ‘descargarse’ a través del llanto para volver a un estado de tranquilidad y estabilidad emocional más normalizado, así como ser capaces de controlar mejor la situación.

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Mariano Rajoy elude su responsabilidad (no verbal) ante la posibilidad de terceras elecciones

(Captura de archivo)

(Captura de archivo)

Hay una parte muy interesante en comunicación no verbal que analiza el contenido de un discurso; los pronombres, los tiempos verbales, los adjetivos, e incluso el orden de las palabras que elegimos no son azarosas. A este estudio se dedica la Psicología del Testimonio, a través de este tipo de análisis podemos identificar ciertos patrones de pensamiento filtrados que pueden ser muy reveladores para, por ejemplo, detectar ciertos indicadores de engaño, pero también para identificar las emociones, actitudes o posturas reales sobre lo que se está declarando.

Lo primero para ello es establecer una línea base, no hay indicadores verbales/no verbales que por sí mismos signifiquen algo concreto, pero sí serán clave los cambios en la manera de expresarse o comportarse de uno mismo. Justo esta alteración del patrón ha ocurrido en las últimas declaraciones de Mariano Rajoy tras su reunión con el líder de Ciudadanos, Albert Rivera.

En esta última intervención nos encontramos a Rajoy más nervioso e incómodo que en la cita anterior con el representante de Ciudadanos, ahora está más tenso, más inquieto, sus gestos automanipuladores son incesantes (se coloca el traje, se toca el reloj, se agarra sus manos, etc) filtran el estrés y la ansiedad de su estado emocional actual.

Lo más significativo, tal y como recoge también mi colega experto en comunicación no verbal J.L Martín Ovejero, es un detalle que se transmite a través de las palabras elegidas. Mariano Rajoy es una persona que habitualmente se compromete y deja constancia de su protagonismo en todo lo que dice, y en esta comparecencia también lo hace, “YO he convocado está reunión, “MI partido”, tanto es así que llega a decir “El Comité Ejecutivo de MI partido me ha autorizado a MI y a la dirección nacional del partido a negociar con Ciudadanos”. Se adjudica la iniciativa y los intentos de negociación a sí mismo de forma tajante y absoluta, pero además, en esta última frase incluso se cita a él mismo por delante de la Dirección.

Bien, hasta aquí como vemos, todo corresponde a un patrón repetitivo y usual en él, ¿dónde viene el cambio? Justo cuando se refiere a la repetición de unas terceras elecciones, aquí transfiere y diluye su protagonismo, y por tanto, la responsabilidad de este acontecimiento al Partido Popular en general. En este instante ya de repente desaparece la figura de Mariano Rajoy para adjudicarle el fracaso de la investidura a la formación política en el sentido amplio del concepto, sin autor de los hechos. Juzguen ahora ustedes mismos: “Si el Partido Popular no consiguiera sacar adelante la investidura lo más probable sería la repetición de elecciones“.

De esta forma podemos inferir cómo el líder del Partido Popular se atribuye directamente los méritos y éxitos de su grupo político, pero evita la responsabilidad directa de su persona ante el posible fiasco en la próxima sesión de Investidura.

¿Cómo dar una mala noticia? 7 claves no verbales

mujer-con-verguenza-y-su-madre-1024x683Qué mal lo pasamos al dar una mala noticia, ¿verdad?; esto es aún peor si somos seres tremendamente empáticos, pero es que a veces no queda otra, sobre todo en profesiones en las que comunicar malas noticias forma parte del trabajo diario, médicos, abogados, policías, veterinarios, etc, sufren día a día este mal trago.

Son muchas las variables que habría que controlar para conseguir la idoneidad del momento y facilitar, en la medida de lo posible, este desagradable proceso, como por ejemplo, elegir el instante adecuado para comunicar la noticia, no divagar, es decir, empezar por lo importante (con delicadeza) para después pasar a los detalles o explicaciones adicionales, ser objetivos y no adornar o dar connotaciones de valor a la información, intentar anticipar la reacción de la otra persona, o considerar, si es adecuado, reconfortarla ofreciendo alternativas o posibilidades.

Pero además, y como en toda interacción, las emociones y la comunicación no verbal adquieren un papel fundamental a la hora de gestionar el estrés propio de la situación:

  • Ser conscientes de nuestro propio estado emocional cuando transmitamos el mensaje: Previamente tenemos que reflexionar sobre los sentimientos que nos genera la noticia en nosotros mismos. Si estamos demasiado implicados o afectados por lo acontecido lo mejor será replantearnos si somos la persona adecuada para responsabilizarnos de esta comunicación. El mensajero es la persona que debe mantener la calma y no empeorar el impacto emocional que causará la noticia.
  • Buscar un contexto tranquilo y emocionalmente neutro: el entorno deberá ser tranquilo para evitar toda distracción o interrupción posible. Un sitio cómodo y privado será fundamental para que la persona que reciba la mala noticia pueda reaccionar tal y como lo siente, sin reprimirse por sentirse observada, incomprendida o juzgada por los demás.
  • Mantener cierta proximidad: No dudes en ponerte junto a la otra persona, la distancia física o las barreras (con una mesa de por medio por ejemplo) aumentarán la tensión y la sensación de que nuestro interlocutor se sienta desamparado, sin apoyo ni seguridad. Si adquirimos una distancia más íntima podremos ayudarla en lo que necesita, sujetarla, abrazarla, darle la mano, y sobre todo, mantener un contacto visual más directo y simétrico.
  • Es mejor que las personas implicadas tomen asiento: Ya conocemos el tópico del “tengo algo que decirte, mejor, siéntate”, pero tiene su sentido. Sentarse hace que gran parte del cuerpo se relaje, lo cual a su vez hace que sea más fácil prestar atención y, por otro lado, puede ayudar a eliminar parte de la tensión antes y durante la entrega de la noticia. Además, si adoptamos una postura relativamente relajada (sin cruzar ni los brazos ni las piernas y sin encorvarnos demasiado) es muy posible que la otra persona tienda a imitarnos aún sin darse cuenta, de modo que ella también se sentirá algo más relajada. Por otro lado, al estar sentada la otra persona no caerá al suelo si se desmaya o nota que pierde fuerzas momentáneamente debido a su estado de ánimo.
  • Expresión facial y voz empáticas y serenas: El rostro y la tonalidad de la voz (prosodia emocional) que empleemos serán un foco de fijación importante para la otra persona. Tenemos que mantener la calma y estar atentos a las expresiones faciales del otro para percibir las emociones que está sintiendo y así regular las nuestras respecto a ellas; no juzgar el miedo, la ira, la tristeza, o incluso la risa nerviosa que pueda sentir al recibir la noticia, debemos también ofrecer consuelo y comprensión con nuestro lenguaje corporal, coherente con las palabras que pronunciemos.
  • ¿Tocar o no tocar?: En este sentido existe algo más de controversia, ya que dependerá mucho de la personalidad, de la relación que tengamos, de la afectación o la ansiedad del otro. En general, a no ser que seamos alguien muy cercano a la otra persona, es preferible no tocarla con la mano o el brazo justo antes de darle la noticia, ya que esto podría hacer que se estresara muy rápido y que no logre concentrarse bien en lo que estamos diciendo. Podemos hacerlo, si lo creemos conveniente, después de haberlo comunicado, para reconfortarla.
  • Respetar y aceptar los silencios como una reacción positiva: Después de una mala noticia, no todos hacen preguntas o exigen respuestas. Algunas personas se quedan en estado de shock e incluso puede tardar tiempo en asimilar la noticia. Debemos acatarlo y no exigir el típico: “¡pero di algo!”.

 

 

 

 

*Fuente de consulta: Psicologíaymente.

¿Por qué tiene tanto éxito el fenómeno Pokémon Go? La clave está en las emociones

28669612675_cecd70f16e_bAun con lo absurdo que parezca para algunos (me incluyo en el algunos), tenemos que reconocer que estamos ante un nuevo fenómeno revolucionario, no exento de controversia, pero que está arrasando en el mercado, y que está obligando a replantearse el negocio de los videojuegos. Pokémon Go ha conseguido batir a Facebook y Twitter en popularidad y en cuota de uso, además de igualar al porno en número de búsquedas en Google. Este novedoso juego emociona y enamora pero también puede volverse una adicción según muchos expertos. Las causas para explicar su uso son cuantiosas y variopintas; ya son muchos los que se han atrevido a profundizar en las motivaciones psicológicas que hacen que el usuario se adentre en el juego y se mantenga conectado durante horas.

Para ello, hoy cuento con la colaboración del doblemente experto Sergio Colado García, quién por un lado, dirige Nechi Group: Ingeniería de Software y Nuevas Tecnologías, y por otro lado, está especializado en Psicología Cognitiva y Emocional, preside la Asociación de Analistas Expertos en Comportamiento No Verbal (ACONVE).

Pokémon Go alimenta el Yo, creciendo en dos factores claves, las posesiones de su colección y la pertenencia a grupos sociales que se unen en torno al juego. El hecho de poder ir avanzando de nivel, entre otros aspectos, como el de disponer de la mayor colección posible comparada con el resto, algo muy fácil de hacer gracias al mundo digital, genera una sensación de aumento del nivel de estatus.

El pretexto obligado de salir a la calle a cazar, caminar largas distancias (la aplicación no permite el uso de vehículos, llegando a penalizar su uso) implica la mejoría de la condición física, algo que ayuda a sentirse mejor, y ayuda a la interacción social. Las personas saben que están compartiendo el mismo objetivo con otros que encuentran en los mismos lugares. Esto crea un tema común que predispone a la creación de relaciones nuevas entorno al juego. Recordemos que el ser humano es un animal social. Los jugadores pueden unirse a equipos para conquistar gimnasios y entrenar a sus luchadores virtuales. Esto crea la conciencia de formar parte de un club común.

Por otro lado tenemos un elemento esencial para diferenciar este éxito de otros que, en el pasado, también arrasaron en cifras pero no alcanzaron las cuotas de Pokémon Go. Hablamos del uso de la realidad aumentada. La experiencia de mezclar el entorno real con el virtual gracias a la realidad aumentada es uno de los aspectos más llamativos. Al tratarse de algo novedoso hace que el usuario mantenga el interés, la atención, la motivación y la probabilidad de recuerdo, entre otras cosas. Incluso después de que el efecto de novedad se desvanezca, el nivel de interés generado es superior que en el caso de elementos no novedosos, provocando un aumento en los esfuerzos y la persistencia por seguir jugando.

Además, la realidad aumentada dota de vida y cercanía cada decorado y lo identifica con la persona. Vencer en tu terreno genera la sensación de supervivencia, de victoria, y da emoción a ‘la caza’. Finalmente, a medida que se avanza en el juego se asciende de nivel y se cazan Pokémons nuevos, provocando una sensación de autorrealización en el jugador. La captura de Pokémons especialmente raros, un alto nivel de puntuación, vencer y dominar en gimnasios, son algunos de los logros más significativos apreciados por los usuarios. La caza inesperada o la eclosión de un huevo en una criatura desconocida provocan una punta de emoción ante algo nuevo y desconocido.

Sin embargo, los detractores del juego ven a Pokémon Go como un riesgo en muchos sentidos. Por un lado tenemos los aspectos relativos a los riesgos más comunes o tangibles tales como violencia ante la disputa por un Pokémon, violación de la propiedad privada, accidentes por falta de atención al ir caminando atentos a la pantalla en lugar de al entorno e incluso, algunos más extremos, como el abandono de los hijos ante la emoción de la caza.

pokemon-1574647_960_720Por otro lado, casos más alarmistas. Entre ellos están los bloqueos de los gobiernos ruso e iraní, por poner en riesgo a la nación, o el caso del profesor Elan Barenholtz, de la Universidad Atlántica de Florida, que entiende que el juego es tan adictivo como las drogas o la comida basura, estimulando el cerebro de forma artificial. En cualquier caso, sin duda, Pokémon Go ha revolucionado no sólo el mercado del videojuego sino que está generando nuevos nichos de negocio. Además de las acciones de marketing por atraer público a establecimientos y lugares a través de las Pokeparadas, incentivando la aparición de Pokémons Salvajes, se unen las iniciativas de muchas entidades turísticas y ayuntamientos que están promoviendo Safaris Pokémon.

Se han creado redes de transporte especiales para ir de caza y, algunas empresas de gadgets ya están desarrollando productos para mejorar esta actividad. Incluso muchos locales ofrecen descuentos u ofertas a los clientes que son jugadores de la aplicación. La tecnología móvil va a mejorar en cuanto a la autonomía de las baterías y en el posicionamiento GPS, así como la conectividad y otros servicios asociados. Y es que ya hay incluso escuelas para iniciarse o perfeccionar la técnica de juego.

Sin embargo, el negocio más secreto actualmente es qué hará la compañía con la información que recopila de los usuarios y que, según las cláusulas del juego, son libres de vender a terceros. El fenómeno Pokémon Go ha entrado en nuestras vidas para darle un nuevo empujón. Ahora toca prepararse y salir a cazar.