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Lo que no nos cuentan Lo que no nos cuentan

"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

Archivo de Julio, 2016

¿Qué tipo de rostro es capaz de enloquecer a las mujeres? Una investigación científica lo revela

Este es el primer estudio que demuestra que existen ciertos rasgos faciales que, por sí mismos, son atractivos para las mujeres. La investigación en cuestión proviene de la Universidad de Singapur y expone unos resultados muy interesantes. Los autores establecen una zona denominada: fWHR (facial Width-to-Height Ratio) se trata de la proporción que existe entre el ancho del rostro y la altura desde el maxilar superior hasta el arco ciliar (zona central del rostro, desde las cejas hasta el labio superior) y relaciona este área con los picos de testosterona durante la pubertad.

Según los resultados, en la medida que el cuerpo segregaba más testosterona durante la adolescencia eso condicionaba una personalidad dominante (no observable), mientras que la proporción del cráneo se hacía, en lineas generales, más ancha. Desde el punto de vista de las relaciones, un hombre siempre será más atractivo para las mujeres en la medida en que su radio fWHR sea mayor; es decir, rostros más anchos y masculinos. Por contra, esto conlleva una contraprestación; si este tipo de rostro es producto de la testosterona, su personalidad será en promedio más dominante y menos confiable.

A las mujeres les atrae el rostro ancho para relaciones fugaces

A las mujeres les atrae el rostro ancho para relaciones fugaces

El asunto se complican aún más, cuando entra en juego el favor de protección; una mujer se sentirá más segura con un hombre de alto fWHR. La investigación realizada confirmó que la forma del rostro masculino tiene un efecto directo en la apreciación de su personalidad por parte de las mujeres; se verán atraídas casi repentinamente hacia rostros anchos.

 

 

 

 

 

*Fuente de consulta: Lenguajecorporal.org

¿Qué es ese nudo en la garganta que sentimos al llorar?

que-nos-hace-sentir-un-nudo-en-la-garganta_ampliacionNo es algo subjetivo, es algo físico. Cuando estamos a punto de llorar, nos emocionamos intensamente (a causa de la alegría) o, por el contrario, sentimos una tristeza muy profunda notamos realmente una fuerte presión en la garganta que nos impide pronunciar palabra, incluso nos dificulta respirar con normalidad. Su duración es de pocos segundos (al menos de seguido) pero es una experiencia muy desagradable. ¿Por qué ocurre?

Los seres humanos somos la única especie capaz de segregar lágrimas por motivos emocionales, y aunque resulte increíble, no se conoce exactamente la razón por la que lloramos. Algunos autores sugieren que la reacción constituye una forma de comunicación no verbal para expresar emociones, otros científicos apuntan a una cuestión evolutiva: una muestra de sumisión destinada a un posible atacante para suscitar lástima y evitar la lucha.

Con frecuencia ese llanto lleva consigo este nudo en la garganta que se produce por la tensión muscular: el sistema nervioso autónomo (que controla diferentes funciones fisiológicas involuntarias, como la digestión) entra en estado de hiperactividad. Entonces, se encarga de enviar oxígeno a todo el cuerpo para ayudar a los músculos a ejercitarse rápidamente, por si tuvieras que salir corriendo o golpear.

nudo2Por tanto, debe entrar gran cantidad de aire en los pulmones. En un esfuerzo por conseguirlo, el sistema nervioso ordena a la glotis que permanezca abierta. Este estrechamiento de la laringe es el encargado de controlar el paso de aire a las vías respiratorias, evitando que se cuelen trozos de comida. Aunque no seamos conscientes, la glotis se abre y se cierra mientras ingerimos alimento, pero cuando tenemos ganas de llorar, los músculos la obligan a mantenerse abierta y debe forzarlos cuando necesitamos tragar. La resistencia entre ambas fuerzas es la que provoca esa sensación de ‘nudo’.

La tensión se incrementa al comenzar las lágrimas debido a otros efectos de la reacción emocional: la congestión de la nariz y el goteo o la secreción de una mayor mucosidad. Tanto fluido nos obliga a tragar más frecuentemente, lo que potencia el tira y afloja entre los músculos laríngeos y la glotis.

El síntoma se conoce también como globo faríngeo, y es muy común en estas situaciones de estrés. La desagradable sensación desaparece a medida que el individuo se calma y el sistema nervioso vuelve a su estado inicial. Afortunadamente, tanta tensión tiene su recompensa: una vez pasada la situación de alerta y secas las lágrimas, el cuerpo se relaja y, según un estudio publicado recientemente incluso nos sentimos mejor que antes de la congoja. 

 

 

 

*Fuente de consulta: Cienciaxplora.

El efecto camaleón: la imitación no verbal es clave para conectar con otra persona

reptile-316735_960_720Si tu propósito es resultarle atractivo a alguien, actúa como un camaleón. Así lo pone de manifiesto una investigación realizada por los autores Chartrand, TL y Bargh, JA de la Universidad de Nueva York con el título: The Chameleon Effect: The Perception-Behavior Link and Social Interaction.

La técnica es bien sencilla, un punto clave para gustar es imitar ‘sutilmente’ la comunicación no verbal del otro, sus expresiones faciales, sus gestos, movimientos, posturas, incluso su prosodia emocional, su tonalidad, ritmo y velocidad del habla, en algunas ocasiones, hasta nos nace hacerlo con el acento o particularidades varias de pronunciación propias de nuestro interlocutor.

Quizás esto a priori parezca difícil o incluso irreal pero, por ejemplo, ¿os habéis fijado en que Pablo Motos lo hace cuando entrevista a sus invitados en el programa de ‘El Hormiguero’? Observadlo a partir de ahora, le aflora a veces hasta el acento andaluz si su invitado es del sur. Nos encontramos ante un gran imitador (de forma inconsciente o no) para establecer un buen rapport, la conexión necesaria para hacer que el famoso de turno se sienta cómodo y confidente con el entrevistador.

Volviendo a la premisa científica. ¿Cómo se llegó a esta conclusión? Las hipótesis que se planteaban los autores versaban sobre si las personas se copian automáticamente entre sí sin importar si son extraños; si realizar esa acción proyecta más agradabilidad; y si las personas que son más agradables o más abiertas a las opiniones de los demás muestran más este fenómeno camaleónico. Y así resultó, los sujetos eran capaces de mimetizar algunos movimientos con auténticos desconocidos, como tocarse la cara, pero sobre todo, agitar los pies. Así mismo, los participantes que fueron imitados por los cómplices del experimento gustaron mucho más de ellos que los participantes que no habían sido imitados. Por último, también corroboraron que efectivamente existe una fuerte relación entre las personas con comportamientos más imitativos y la capacidad de ponerse en el lugar del otro.

Estos resultados sugieren que, a través de esta particular mímica, podemos sentir lo que sienten otras personas, esto es, comprender sus estados emocionales. En definitiva, lo que descubrieron Chartrand y Bargh es una intensa correlación entre el grado de comportamiento imitativo que exhibían los participantes de sus experimentos y su tendencia a sentir empatía; a mayor imitación, más preocupación por los sentimientos de los demás y, por consiguiente, mayor empatía.

También podemos observar otro ejemplo práctico, muy claro, de esta copia conductual entre Albert Rivera y Pedro Sánchez, en la firma del pacto entre ambos, y en la que el líder de Ciudadanos utilizaba hábilmente su lenguaje corporal para conectar y sincronizar su comportamiento con la del líder del PSOE

 

 

Melania Trump plagia el discurso de Michelle Obama pero con diferencias no verbales

michelle_melaniaLa flamante esposa de Donald Trump, Melania Trump, copió, en la convención republicana, parte del discurso pronunciado en la convención demócrata de 2008 por la actual primera dama de EE UU, Michelle Obama (pincha aquí para ver esta noticia). Sin embargo, hay una parte del mitin que no puede plagiarse. El lenguaje corporal es una conducta que expresa nuestro sello personal, puede imitarse, pero esta réplica no se percibirá como genuina y finalmente se filtrarán pequeños detalles que harán posible detectar la naturalidad o no de nuestros gestos.

Viendo el vídeo cualquiera puede apreciar que efectivamente las palabras pronunciadas por ambas mujeres son idénticas pero también podremos advertir que no transmiten lo mismo. ¿Cuáles son las claves para argumentar esta sensación que todos percibimos?

En primer lugar, los gestos ilustradores: estos movimientos de la parte superior del cuerpo (sobre todo de brazos, manos y cabeza) acompañan, y aportan información de refuerzo, al mensaje pronunciado; indican sinceridad, convicción en lo que uno dice, se ejecutan en perfecta sintonía y concordancia con la idea que se expone. Estos movimientos los podemos registrar significativamente en la conferencia de Michelle, por contra, vemos como Melania habla con su cuerpo totalmente inmovilizado.

Esto último suele relacionarse con la falta de honestidad, parece que no se siente cómoda al reforzar con gestos sus argumentos, de este modo transmite artificialidad o incongruencia, puesto que no existe apoyo no verbal para el contenido de su discurso, en este caso además, de un índole elevado de emocionalidad. La falta de ademanes o pocos gestos demostrativos evocan nerviosismo, inseguridad, duda, preocupación, o angustia.

Así mismo, podemos encontrar en Trump otros elementos que dan más peso a la premisa anteriormente planteada, por ejemplo en su prosodia emocional: en este caso, se detecta un uso de la comunicación no verbal forzada, cautelosa y lenta. El ritmo de la exposición resulta demasiado teatral, la alternación de la velocidad y las pausas no entran dentro de los límites de lo cotidiano. Pareciera que lee un telepronter, dicha conducta no apunta a una interiorización real del mensaje ni de las emociones que conlleva.

Por último, un elemento diferencial clave nos lo ofrece la expresión facial: Podemos contemplar cómo Michelle Obama afronta sus declaraciones con una sonrisa que podemos apreciar ligeramente en sus labios con cada pausa y en sus ojos continuamente, arqueando también sus cejas en algunas ocasiones para enfatizar su mensaje, esforzándose así por transmitir y darle fuerza a sus ideas. Aunque Melania Trump quiera divulgar el mismo discurso con idénticas palabras, lo que nos comunica con su gesto facial es miedo.

Expresión facial de miedo de Melania Trump

Expresión facial de miedo de Melania Trump

Tiene un rostro de auténtico terror, hay tensión muscular y los ojos salen de sus órbitas, la ansiedad del momento es notable, está obnubilada, siente una amenaza subjetiva (en este caso podría ser el hecho de hablar en público, anticipar posibles críticas o repercusiones…) y lo más importante, no se ve provista de las estrategias de afrontamiento adecuadas, por ello, se paraliza y se reduce la eficacia de los procesos cognitivos (pensamiento), de ahí también la ralentización del ritmo en sus palabras y movimiento corporal.

Con este ejemplo, se pone de manifiesto de nuevo que a veces no es tan importante qué decimos sino cómo lo expresamos para poder comunicar una idea u otra totalmente opuesta a nuestra intención original, aun pronunciando exactamente las mismas palabras.

 

 

Este verano consigue más propina ayudándote de la comunicación no verbal

propina¿Qué recordamos de ese chiringuito de la playa que tanto nos gusta? ¿Qué cualidades podemos destacar de nuestro restaurante favorito? La valoración de los datos objetivos, por supuesto, es importante, como el precio o la calidad de los alimentos, pero al final recordamos lo que nos emociona. Nuestro cerebro entiende que aquello que nos provoca un fuerte impacto emocional (para bien o para mal) es importante para nosotros y lo registra en nuestra memoria a largo plazo, y esto será muy difícil de modificar, a través de nuestra experiencia y sensaciones un buen servicio puede fidelizarnos como clientes para siempre.

Una de las claves más importantes para ello es el poder del tacto (canal háptico). En ocasiones anteriores ya os he comentado la relevancia de este canal de comunicación para transmitir emociones, conseguir ayuda y convencer a nuestro interlocutor. Y es que un ligero toque en zonas no neutrales (hombros, brazos y zona superior de la espalda) tiene efectos muy potentes en el receptor. En este contexto específico, de la restauración y sector servicios, encontramos una investigación muy interesante (con un título bien original): ‘El toque de Midas: Los efectos del tacto interpresonal en las propinas del restaurante‘, de los autores H. abril Crusco y Christopher G. Wetzel.

Los autores constataron que los camareros que tocaban brevemente a los clientes, ya sea en el antebrazo o en el hombro (ambas zonas conseguían el mismo efecto), cuando regresaban con el cambio, obtenían una propina significativamente más abundante que la del grupo de control, en la que no había contacto directo alguno entre ambos. En este caso, sin embargo, no hubo efecto táctil alguno en la valoración hacia el servicio, el ambiente del restaurante, o la experiencia de comer, solo hubo impacto en la condición de ‘dejar más propina’. Se concluyó que este efecto podía ocurrir a nivel inconsciente y sin diferencias de género, hombres y mujeres reaccionaban igual al contacto discreto del personal del local.

camareroAdemás del tacto hay otros factores corporales y emocionales importantes que pueden influir en la obtención de una propina más generosa. Como por ejemplo, la que nos podemos encontrar en otra interesante investigación, la cuál pone de manifiesto que los camareros que se presentaron a los clientes diciendo su nombre de una forma educada y profesional también veían incrementados sus beneficios, puesto que los consumidores empatizaban y valoraban más y mejor el servicio.

Así mismo, y en este caso es contrario a lo que marca el protocolo, también es útil que el personal de servicio se agache ligeramente para estar a una altura más paralela a su interlocutor, de este modo es más sencillo mantener un contacto visual directo y que el cliente pueda apreciar la mejor (y genuina) de las sonrisas, ya sabemos que transmitir emociones positivas a través de una sonrisa sincera y natural es la mejor carta de presentación y ‘enganche’ efectivo con el interlocutor.

 

 

Fuente de referencia: Seven Ways to Increase Servers’ Tips

 

¿Cómo identificar a un psicópata por su forma de hablar?

psicopataLos psicópatas tienen un pensamiento, una forma de relacionarse, un modo de sentir y expresarse, muy diferentes a la población general. Tienen una tendencia de actuación totalmente egoísta y un significativo déficit emocional, tal y como se demuestra en estudios neurológicos y psicofisiológicos. Se ha investigado por tanto, si esta carencia emocional se refleja en varias dimensiones de su lenguaje. Ya os hablé de cómo detectar a un psicópata a través de su comunicación no verbal, en esta ocasión, descubriremos sus particularidades lingüísticas.

Y lo haremos recurriendo a una reciente investigación: “Análisis de los patrones lingüísticos del lenguaje de los psicópatas”, de los prestigiosos autores Jeffrey T. Hancock de la Universidad Cornell (EE.UU.) y, Michael T. Woodworth y Stephen Porter de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), sobre las características lingüísticas de un psicópata.

En primer lugar, las personas con psicopatía suelen ser hábiles conversadoras y emplean el lenguaje como instrumento para mentir, atraer, y en última instancia ‘utilizan’ a los demás para obtener un beneficio material, drogas, sexo o poder. A pesar de esta habilidad aparente, estudios previos han revelado que el lenguaje del psicópata parece ser, sorprendentemente, menos coherente que el de los no psicópatas. Constatándose así, que el discurso de los psicópatas suele ser más accesorio e incoherente.

marionetaY es que en general, parece que los psicópatas ven el mundo y a los demás de una manera instrumental, por tanto, emplean un lenguaje más obvio y enfocado a sus actos criminales, con un uso relativamente elevado de conjunciones subordinadas (“porque”, “puesto”, “como”, “por lo que”), lo que indica más afirmaciones causa-efecto. Sus aclaraciones violentas están doblemente enfocadas a la auto-conservación y necesidades corporales en comparación con delincuentes no psicópatas que orientan su testimonio a necesidades o motivaciones más sociales.

Los resultados también reflejan que son más propensos a recordar detalles accesorios del asesinato (como lo que comieron ese día) que los no psicópatas que suelen recordar los detalles más centrales del homicidio. El distanciamiento psicológico se relaciona con un mayor uso de formas verbales en pasado y menos formas verbales del presente, hablan de sus asesinatos como si hubiese ocurrido hace mucho tiempo y con un mayor empleo de artículos o nombres concretos.

Otro hallazgo importante se refiere al contenido emocional de los relatos. Era de suponer que los psicópatas describieran el horrible acto de manera fría, sin emociones, consistente con el conocimiento teórico y empírico existente. Hablan del crimen con menor intensidad emocional y utilizan asimismo un lenguaje menos emocionalmente agradable, lo que demuestra efectivamente la naturaleza más oscura de su personalidad.

Para finalizar, el principal hallazgo de la investigación es que el lenguaje del psicópata contiene considerablemente más interrupciones del habla. La específica tarea de describir un intenso suceso ‘emocional’ a otra persona de manera que parezca apropiado (intentando simular que siente conmoción) puede producir una mayor carga cognitiva (sobre esfuerzo mental) en el psicópata, lo que da lugar a un habla menos fluida y coherente cuando expresa sentimientos. 

En general, estos resultados abren una nueva ventana a la mente del psicópata, permitiendo deducir que la visión del mundo de un psicópata es fundamentalmente diferente del resto de la especie humana.

#Vacaciones: Guía rápida de comunicación no verbal, fundamental si viajas al extranjero

Viajes_82251965_230203_1706x960Podemos pensar que nuestro lenguaje corporal es universal, pero nada más lejos de la realidad, únicamente algunas expresiones faciales correspondientes a las 7 emociones básicas (alegría, tristeza, ira, miedo, asco, sorpresa y desprecio) son universales y, aun así, vimos cómo la sonrisa, por ejemplo, posee matices diferentes depende del país en el que nos encontremos. Nuestra comunicación es eminentemente cultural y el desconocimiento de algunas claves importantes sobre ella puede dar lugar a grandes malentendidos.

  • Una de las más importantes: expresar afirmación o negación de forma no verbal. Si quieres decir “no” en países como Bulgaria, India, Pakistán y Turquía deberás mover la cabeza hacia arriba y abajo (al revés efectivamente de que cómo lo hacemos en España y en la mayoría de países).
  • En China, Japón y Vietnam es conveniente ofrecer, coger y recibir objetos con ambas manos para demostrar consideración, gratitud, valoración y compromiso. Por contra, en los países musulmanes es fundamental recibir un objeto/obsequio con la mano derecha; la izquierda se considera por tradición exclusiva para los momentos de higiene íntima.
  • Mostrar la palma de la mano con los dedos separados (tal y como lo hacemos aquí como saludo, una señal de stop o ilustrando el número cinco) a una persona de Grecia (también en regiones de África y Pakistán) es un insulto muy grave, más aún si se hace con las dos manos y muy cerca de la cara del interlocutor. A este gesto se le conoce como moutzay al parecer, su origen proviene de una antiquísima costumbre en la que se arrojaba ceniza o excrementos a la cara de un criminal.
  • En India debemos señalar con la barbilla, ya que hacerlo con el dedo índice, como acostumbramos, es un insulto bastante grave.
  • Normalmente, si damos un pisotón a alguien sin querer es un acto sin importancia, se solventa pidiendo disculpas y poco más. En cambio, en Rusia te lo van a devolver pisándote a ti suavemente. El motivo es pura superstición, los rusos creen que si no repiten el gesto terminarán discutiendo con la persona que les pisó primero. 
  • En Tailandia debemos abstenernos de acariciar la cabeza de un niño (un gesto que aquí en España también está muy normalizado). Para los budistas, la cabeza es la parte del cuerpo más elevada, donde vive el espíritu, por tanto, es ofensivo y descortés tocar esta zona.

Para terminar, y a modo ilustrativo, os dejo esta fotografía creada por Pimsleur Approach en la que se exponen siete gestos con las manos que si bien son comunes y positivos en Estados Unidos y en muchos otros países (como España), en algunos otros pueden causar serios problemas.

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Análisis de las fotografías de Obama en su reunión con Sánchez, Rivera e Iglesias

En su reciente visita a España, el encuentro del presidente Barack Obama con los tres líderes de la oposición fue breve, muy breve, apenas tres minutos compartiendo conversación con cada uno de ellos; y además no disponemos de la secuencia en vídeo del evento. La Casa Blanca es la que publica estas tres fotografías ilustrativas del momento.

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Y es curioso precisamente ese dato, teniendo en cuenta que la política estadounidense es extremadamente controladora en la imagen que se exhibe de su presidente, estos fotogramas no han sido elegidos al azar. Como se aprecia, es bastante singular la diferencia gestual que adopta Obama en las tres capturas, y la foto junto a Pablo Iglesias es, sin duda, la que proyecta una apariencia más favorable, es la única en la que vemos al presidente de los Estados Unidos más relajado, con una inclinación significativa hacia su interlocutor, expresión facial afable y gestos con las manos de apertura e ilustrativos. Si analizamos las tres imágenes da la sensación de que con Iglesias es con el único que está cómodo e interesado y que con Sánchez y Rivera está aburrido, incómodo, cerrado a la conversación. Como sabemos, no podemos extraer conclusiones determinantes de una sola fotografía, si bien es cierto (no podemos saber por qué) que es lo que han querido transmitir desde Casa Blanca.

Por otro lado está el análisis de la corporalidad de los tres representantes españoles. El líder socialista ejecuta un gesto automanipulador, se sujeta las manos, está tenso, su rostro denota cierto nerviosismo, los músculos están agarrotados, la expresión facial no es natural. Algo muy similar podemos percibir en Albert Rivera, vuelve su tic más característico, agarrarse los dedos para descargar su ansiedad, la expresión facial en ese momento es aun más tensa que la de Sánchez, podría relacionarse con miedo, parece que ambos se ven superados por la mera presencia de Obama.

Pablo Iglesias se desmarca de lo anterior adoptando una posición algo soberbia, mano a la cadera, indicativa de poder, de dominancia, marcando territorio, no se deja achantar por la planta de Obama. Todo indica relajación salvo una parte de su cuerpo: sus pies le delatan, fijaos como en su postura no hay una dirección directa hacia su interlocutor, su cuerpo y, sobre todo, sus pies apuntan fuera de la línea de conversación, parece que está deseando finalizar el encuentro.

Las diferentes conductas no verbales en las reuniones de Rajoy con Rivera, Iglesias y Sánchez

Mariano Rajoy ya ha culminado su primera ronda de reuniones con los principales líderes políticos del país ante la inminente sesión de investidura. Ya sabemos que en estas ocasiones nada queda a la improvisación, todos son muy conscientes de que son observados con lupa e intentan controlar al máximo cada movimiento. Aun así, esto no es del todo posible, por esto podemos observar distinciones notables que hacen peculiar cada uno de los encuentros.

Fotografía de agencia EFE

Fotografía de agencia EFE

En primer lugar Mariano Rajoy se reúne con Albert Rivera, en esta cita se observa, en general, buena sintonía, afecto, saludo distendido… Pero no estuvo exento de controversia no verbal, y es que el candidato de Ciudadanos se negó a repetir el protocolario apretón de manos ante la petición expresa de los medios de comunicación. ¿Cómo podemos interpretar esta contrariedad? Hay que tener siempre muy en cuenta la personalidad del individuo en cuestión, ya que es una variable siempre presente que condiciona cada una de las conductas que realizamos. En este caso, son sobradamente conocidos los rasgos de impulsividad, ansiedad e impaciencia de Rivera, por ello, yo apostaría más a interpretar esta negativa como producto de su ímpetu y prisas por cumplir el objetivo que por una aversión o hastío hacia ese contacto.

Fotografía de Juan Carlos Hidalgo/EFE

Fotografía de Juan Carlos Hidalgo/EFE

En el caso de Pablo Iglesias de nuevo hay que aludir a la tipología de personalidad para entender las diferentes posturas que adoptan ambos en su aparición pública. Pablo Iglesias se sienta en el sillón como si fuera el de su propio salón, si bien es cierto, que no es la primera vez que lo hace. Normalmente esta es la figura que adopta en estos encuentros, distendida, cómoda, informal, algo desaliñado mostrando la suela del zapato. Es algo que el líder del PP nunca haría, porque su condición le incapacita a perder la solemnidad, las formas reglamentarias de la política clásica. ¿Se trata entonces de un desdén hacia Rajoy? La respuesta sería afirmativa solo si estos gestos los hiciera con él, pero es que este ademán forma parte de su ser, Iglesias es indisciplinado, nada tradicional o protocolario en general y es por ello que esta pose no adquiere mayor relevancia.

Por último, lo más esperado, la cita entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, ya que en su anterior encuentro fue polémico el rechazo (con orgullo) del presidente en funciones al estrechar la mano del candidato socialista. Solo hay que ver las dos fotografías ilustrativas para corroborar que nos encontramos ahora un panorama totalmente dispar al descrito previamente. Rajoy significativamente más condescendiente y amable. Ambos líderes políticos se muestran mucho más sonrientes, relajados, con menos tensión y una postura entre ellos bastante similar, sincrónicos en sus movimientos y posiciones. Justo antes de estrechar sus manos ante los numerosos medios de comunicación se puede detectar, durante un par de segundos, una mirada y sonrisa cómplice entre los dos, parecieran que evocan en su foro interno la controversia desatada por justo aquel gesto que ahora afrontan con humor.

Cómo podemos observar el lenguaje corporal es una muestra de la personalidad pero también va evolucionando con el devenir de los acontecimientos, experiencias, motivaciones, intereses…

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué proyecta la raya del cabello sobre ti? Existe una teoría al respecto

Efectivamente, existe una Teoría de la raya del cabello, (para acceder al estudio original pincha aquí) parece ser que los límites de la apariencia son insospechados y las proyecciones que hacemos continuamente con solo nuestra presencia e imagen son del todo peculiares. Sorprendentemente, la raya del pelo tiene un impacto crucial en las relaciones interpersonales, al afectar a la evaluación inmediata del carácter, rasgos de personalidad, auto-percepción y auto-desarrollo personal.

La Teoría del pelo fue desarrollada por los hermanos John y Catherine Walter, entrenados en física nuclear y antropología cultural. Además de esta teoría revolucionaria, también presentan el ‘espejo verdadero’ (true mirror ®) , un espejo que no invierte la imagen del espectador y que por lo tanto permite una auto-evaluación precisa.

Los resultados de la investigación revelan que los hombres que, por lo general, tienen la raya en la izquierda (su izquierda, y la derecha del observador) se perciben como personas populares, exitosas, fuertes, poderosas y tradicionales. Mientras que la raya a la derecha provocaría una percepción del hombre más afeminada, confusa, atípica, excéntrica y radical. El ejemplo más notable, y quizás el más ilustrativo de la Teoría del pelo, es el que se observa en Christopher Reeve cuando interpretó a Clark Kent apareciendo con la raya del pelo a la derecha, y cuando se convertía en Superman la raya del pelo cambiaba al lado izquierdo. ¿Curioso verdad?

SUPERMAN

Según las estadísticas acumuladas a lo largo de los años, se ha determinado que menos de un 20% de los líderes políticos se peinan con la raya a su derecha. Uno de los ejemplos más sencillos es el de los 44 presidentes norteamericanos: sólo 6 de ellos tenían la raya a la derecha.

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