BLOGS
Lo que no nos cuentan Lo que no nos cuentan

"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

Florentino Pérez nos cuenta lo que realmente piensa de Cristiano Ronaldo

Polémica en el Real MadridCristiano Ronaldo ha defraudado supuestamente a hacienda; a partir de esta acusación planea la sombra de la duda sobre la permanencia del jugador en el club blanco, además, parece ser que éste no se ha sentido muy apoyado por su presidente Florentino Pérez. Y Florentino ha hablado. Analizamos su declaración para el programa deportivo ‘El Transistor’.

Mi captador de microexpresiones favorito, J.L Martín Ovejero, ha detectado emociones muy interesantes que reflejan lo que realmente el presidente del Real Madrid estaba experimentando al tratar el tema. En primer lugar, mientras habla de Cristiano Ronaldo, hay impacto emocional, porque hay un cambio notable en su expresión, más tensión en el rostro, más movimiento, está concentrado, es un tema que le preocupa y sabe que es importante ‘medir’ cada una de las palabras que va a pronunciar.

¿IRA O TRISTEZA ANTE LA SITUACIÓN? En la imagen lo podemos apreciar sin género de duda. En palabras del experto: “Apreciamos claramente tristeza, nunca he constatado enfado en el rostro de Florentino Pérez; y sus gestos en los que se auto señala exteriorizan un compromiso sincero con sus palabras. Interesante no olvidar que, aunque le veamos, era una entrevista para la radio, por lo que no se le ve atento a cámaras.

EL ASCO TAMBIÉN APARECE. “Una expresión facial de asco se hace visible cuando se compara el caso de Ronaldo al de Messi. Florentino Pérez se niega a entrar en esa comparación.”

DAME UN RESPIRO. “La idea de que Ronaldo no reconsidere su postura y definitivamente abandone el club blanco parece dejar sin aire a su Presidente.” Realmente se aprecia su agobio, incomodidad y desasosiego con tan solo imaginarse esa idea.

La entrevista fue bastante larga, 90 minutos, un tiempo más que suficiente para demostrar su profusa incomodidad con el tema, no dejó de realizar gestos manipuladores con objetos (micrófono, corbata, bolígrafo…), acciones que demuestran la tensión y el nerviosismo asociados al mensaje verbal. Esta agitación disminuía visiblemente cuando trataban otras cuestiones. Se aprecia una comunicación bastante coherente, emocional y comprometida con lo que dice.

Tres claves para ser (aún más) carismático

¿Una persona carismática nace o se hace? Muchos tienen la suerte de ir cargados de carisma en su código genético por la confluencia de una serie de rasgos de personalidad (asertividad, extroversión, empatía, comunicación efectiva, creatividad…) que son relativamente estables y que provocan este don natural para atraer al resto, simplemente con su mera presencia.

Pero como casi todo en esta vida, puede trabajarse e intentar potenciar nuestras habilidades para desarrollarnos como personas más influyentes e inspiradoras. Una de las expertas más duchas en la materia es Olivia Fox, conferencista, escritora y asesora de varias compañías como Google, Deloitte, Las Naciones Unidas, Harvard y el M.I.T. Fue una de las pioneras en manifestar que “el carisma es algo que se puede aprender de una manera intencional. El carisma es simplemente el resultado de comportamientos aprendidos”.

Son múltiples las pautas y recomendaciones que vierten los expertos para conseguir cultivarnos en esto del carisma. Personalmente me quedo con tres claves muy sencillas:

  • Expresa tus sentimientos“Las personas carismáticas expresan sus sentimientos espontánea y genuinamente”, afirma el psicólogo Ronald E. Riggio del Claremont McKenna College. “Esto les permite influir en los sentimientos y las emociones de los demás”.Es un fenómeno conocido como el contagio emocional, o “La tendencia a automáticamente imitar y sincronizar expresiones, vocalizaciones, posturas y movimientos con aquellos de las demás personas, y en consecuencia, entrar en una convergencia emocional”.En otras palabras, en gran parte el carisma es cuestión de expresar tus emociones de tal manera que puedan transferirse a la persona con la que estás hablando.

 

  • Comunícate para que te entiendan, no para lucirte: En su libro “¿Por qué triunfan los Presidentes?”, el psicólogo Keith Simonton demuestra que lo que destaca a los presidentes inolvidables es el tipo de lenguaje que usan para conectarse con las personas.Se trata de conectar a través de palabras que generan emociones fuertes, tales como esperanza, odio, amor o ambición.“Ninguno de nosotros tiene una fuerte conexión emocional con palabras abstractas tales como ‘Inferencia’, ‘Concepto’ o ‘Lógica’”, dice el especialista. Una frase como “Siento tu dolor”, siempre será más impactante y empática que “Puedo entender tu punto de vista”. Los presidentes que han sido más carismáticos alcanzaron una estrecha conexión emocional con las personas, tan solo no hablándoles a su mente sino a su corazón”.

 

  • Sé el reflejo de tu audiencia: Lo que se conoce como ‘rapport’: la imitación no verbal es clave para conectar con los demásPuedes convertir este fenómeno en una estrategia. Durante un estudio sobre negociación en el 2007, El catedrático de la Universidad de Columbia Adam Galinsky y sus colegas le pidieron a un grupo de participantes que imitara los movimientos de sus contrapartes; Los resultados fueron muy interesantes: de 15 negociaciones en las que los participantes trataron de reflejar al otro, 10 terminaron en acuerdos; mientras que sólo 2 de los 16 del grupo de control en el que no se aplicó esta técnica lo lograron.

La explicación del especialista es la siguiente: Si quieres tener más carisma y sacar partido en los negocios, la imitación te permite establecer una relación positiva; de esa manera ambas partes estarán más dispuestas a compartir información y buscar un resultado que beneficie a ambos. “Nuestras investigaciones sugieren que la imitación es la manera más fácil de generar confianza, y en consecuencia, compartir información valiosa durante una negociación”, afirman Galinsky y sus colegas. “Al construir confianza e intercambiar información con su oponente, los ‘imitadores’ logran cerrar negocios más fructíferos y susceptibles de repetirse en el futuro”.

 

 

*Fuente: Lenguajecorporal.org

 

“Prefiero a Irene Montero que a Pablo Iglesias”. Moción de censura y gazapos no verbales

De verdad que no me gusta ser tan crítica con algo tan personal como es la comunicación no verbal. Pero es que nuestros políticos suspenden en oratoria y lenguaje corporal. Prácticamente no se salva ninguno de caer en la verborrea y artificialidad al expresar sus ideas o rebatir la posición contraria.

Pablo Iglesias ha perdido mucha fuerza, mide y racionaliza demasiado, perdiendo esa esencia espontánea y vehemente de hace años. ¿Las manos en los bolsillos? Sí, Iglesias ha intervenido en el hemiciclo, en su momento más álgido, con una mano en el bolsillo. Esta acción se asocia al pasotismo, la indiferencia, e incluso a cierta chulería, desde luego, no es la postura más idónea para dirigirse a una audiencia. Igualmente este recurso ha sido utilizado por Rafael Hernando, del Partido Popular, muy socarrón y con desprecio en sus palabras y actitud.

Mariano Rajoy, a pesar de sus ya virales lapsus linguae, se ha manifestado bastante natural para lo que nos tiene acostumbrados. En palabras del experto J.L Martín Ovejero:

“He analizado muchísimas veces tanto a Iglesias como a Rajoy, pues en esta ocasión, a nivel no verbal ha comunicado mejor Rajoy, excepcional en esta contienda cara a cara. Tampoco es que haya sido un modelo comunicativo, pero ha sido menos esclavo del papel, sus manos han estado mas libres, ha sido menos plano en su paralenguaje. Iglesias casi no levanta la mirada de los folios y su postura es muy estática, le veo el más nervioso, con el recurso al vaso de agua en cada parada, como un gesto apaciguador más que para hidratarse la garganta.”

Sin embargo, me ha sorprendido gratamente Irene Montero, ha sido sin duda la intervención más emocional, vehemente y con ira, emoción negativa, pero emoción al fin y al cabo; ha expresado la fuerza de sus convicciones, al menos su lenguaje corporal es totalmente congruente con su discurso verbal. Recordemos que en la transmisión del mensaje no es sólo importante lo que se está diciendo, sino como la voz del orador te guía y te dice como deberías sentirte.

Las palabras no son tan relevantes, puede que no recuerdes el mensaje cuando deje de hablar, pero sí que sientes algo muy potente dentro de ti asociado a una idea. Hay que evitar ciertas expresiones negativas y potenciar las positivas para completar el discurso y, en general, nos encontramos con excesivas expresiones faciales de ira y desprecio, dedos acusadores, esclavos de la lectura del papel y del bolígrafo en la mano, principales enemigos de un buen orador, de un líder.

¿Serán conscientes del poder que tiene su comunicación no verbal? Desde luego hay mucho que mejorar y un largo camino por delante…

¿Pánico a hablar en público? Estos trucos (no tan típicos) pueden ayudarte

No nos entrenan para ello. Personalmente creo que ese es el problema. Al menos en España, no nos educan para aprender a hablar en público correctamente y como algo habitual. Esto está cambiando sutilmente en la actualidad, implementando ejercicios con breves exposiciones, historietas, etc, en las clases de los más pequeños.

Tradicionalmente ha sido un ejercicio que se ha obviado, y claro, llegamos a adultos y tenemos que enfrentarnos a ello casi en cualquier trabajo u ocasiones sociales varias, entonces aparecen la vergüenza, los nervios, la tensión, el miedo e incluso un terrible pánico que puede trasformarse en fobia a hablar en público.

Todos conocemos las pautas teóricas: imaginarnos a nuestra audiencia desnuda para quitarle hierro al asunto, llevar notas para no temer quedarnos en blanco, prepararse muy bien y ensayar muchísimas veces nuestra intervención… y sí, todo esto suma para superar la situación, pero lo que yo hoy os quería contar son 4 acciones muy sencillas y muy simples que, a mí particularmente, me ayudaron a sentirme más segura cuando con tan sólo 22 años tuve que enfrentarme a cantidades ingentes de personas que me atendían sedientos de información.

Una de las claves más productivas era la de hablar, previamente a mi charla, con los asistentes. Antes de entrar a la sala o ya una vez en ella mientras esperábamos al resto, me ayudaba muchísimo conocer poco a poco a los que iban llegando. Nos presentábamos, les preguntaba qué esperaban de la formación, les contaba mi trayectoria y les interrogaba por la suya, y bueno, un poco de lo que se me iba ocurriendo e iba surgiendo entre todos.

Lo que quiero decir con esto es: Intenta divertirte e iniciar tu intervención con ganas y buen ánimo, con buena sintonía con la gente que estará sentada expectante frente a ti. Es una forma ideal de conectar con la audiencia y de que te perdonen cualquier nerviosismo o alteración que pueda ocurrir a continuación. Las personas serán más benevolentes con quien ya ‘conocen’.

Los momentos iniciales son los más importantes. Otro de los ‘trucos’ que utilizaba en mis clases era el de empezar la ponencia sin tener que hablar yo. Al principio es cuando uno está más nervioso, por tanto, deberemos evitar, en la medida de lo posible, intervenir. ¡Deja que hablen ellos! Haz que se presenten, si tienes tiempo. O en mi caso, por ejemplo, solía siempre introducir mi clase con algún vídeo, ejercicio práctico, role playing, etc, que hiciera que todos nos soltáramos y rompiéramos la frialdad del momento inicial.

Seguimos. Lo ideal y lo bonito es mirar a todos los asistentes para conectar con cada uno de ellos, si bien es cierto que la realidad es que hay gente que te lo pone muy difícil, bien porque te miran fijamente con cara de póker, o porque tienen el ceño fruncido, o están distraídos, o con gesto aburrido. Esto siempre va a ser así en algún momento de la clase, es algo normal, no lo tomes como algo personal y, sobre todo, que no enturbie tu actitud. Engánchate a los rostros amables, también siempre habrá gente que te sonría, que escuche activamente con interés, que participe y que te lo haga fácil.

Por último, no te excuses continuamente, pase lo que pase sonríe y evita frases del tipo: “perdón, estoy muy nervioso”, “lo siento, me he perdido”, “ay, me he equivocado”… El mayor porcentaje de tu audiencia no va a notar si has cometido algún error, o te has olvidado de exponer una idea en una diapositiva, por tanto, ¡no te delates a ti mismo! 

 

 

 

¿Cómo reaccionar en un ataque terrorista? La clave del comportamiento no verbal

Por desgracia, y a tenor de los últimos acontecimientos, no podemos dejar de preguntarnos cómo actuaríamos nosotros si nos viéramos envueltos en un ataque terrorista de las características, por ejemplo, de la última barbarie sucedida en Londres; en la que existen otras personas implicadas (víctimas y atacantes), tiempos de reacción, toma de decisiones y un abanico de emociones variopinto.

En este tipo de situaciones influyen diferentes factores que hacen que no haya fórmula matemática de predicción del comportamiento, todo depende del contexto, la personalidad, las experiencias previas, los recursos disponibles, principios, valores, educación y un largo etc… Mi colega de profesión, Ana de Puig Olano, ha tratado el tema desde un punto muy interesante, la relación directa que se establece entre la emoción primaria del momento y la conducta, es decir, por qué nuestra conducta será una u otra en función de la emoción.

Cuando aún no se había desarrollado el cerebro racional, cuando aún no existía el lenguaje verbal, las emociones nos permitieron sobrevivir. Al sentir una emoción como el miedo, por ejemplo al percibir un depredador, por un lado se ponía en marcha una reacción interna a varios niveles (noradrenalina, transpiración extra, flujo sanguíneo hacia las extremidades inferiores…) que favorecía físicamente la huída, y por otro lado, externamente, adoptábamos una expresión facial específica para esa situación que, unido al salir corriendo, comunicaba no verbalmente a los demás miembros del grupo que había un peligro. Las emociones no han evolucionado nada desde entonces, y seguimos sintiendo y respondiendo igual a como sucedía hace millones de años.

Con la emoción de ira, las respuestas interna y externa son diferentes, ya que nos predisponen para otro fin: el ataque ante algo que nos enfurece, que consideramos injusto, que supone una agresión a nuestros valores… Por eso la frecuencia cardíaca aumenta y la sangre se dirige a manos y pies: para favorecer físicamente el ataque (aunque sea para defender lo nuestro). ¿Qué sucede entonces con las situaciones como las de Londres? ¿Si vemos a alguien atacando con un cuchillo? La clave estará en cómo interpretemos en ese momento lo que percibimos: ¿es una situación peligrosa en la que nuestra vida corre peligro?, ¿es una situación que nos provoca una ira irrefrenable? Según cómo valoremos el escenario, en cuestión de una fracción de segundo, nuestro impulso será uno u otro, huida o ataque.

Si tomamos como ejemplo a Ignacio Echeverría, uno de los amigos que iban con él explicaba que vieron a una chica que era atacada por un hombre con un cuchillo. Es posible que Ignacio interpretara esa situación como una escena de violencia de un fuerte contra alguien más débil (armado vs sin arma), y que eso le pareciera terrible, injusto: por lo que en él se desencadenara la respuesta de la ira y le hiciera ir a atacar al agresor y golpearle con el único recurso a su alcance, su monopatín.

Sus amigos, al ver más tarde en cambio que había 3 hombres con cuchillos y una situación caótica, percibieron ese estímulo como una situación de peligro extremo y huyeron; conducta que resulta absolutamente natural, ya que cuando tememos por nuestra vida el cuerpo nos prepara para la huida. Sintiendo un miedo intenso, solo si no nos queda escapatoria podremos atacar: se trataría de luchar por la vida como último recurso. Esto es algo que vemos constantemente en los animales.

¿Sería posible “saltarse” el comportamiento no verbal asociado al miedo, y no dejar que nuestros pies nos lleven? No podremos controlar la emoción, pero sí la conducta. Si conseguimos aplacar esa emoción pasados los momentos iniciales, podremos recurrir al pensamiento racional y buscar soluciones para salvarnos o defender a los demás de una forma que sea efectiva (seguiremos sintiendo miedo, la respuesta interna).

Sin embargo, en situaciones extremas como un ataque terrorista, ya con armas en mano, las cosas suceden en cuestión de segundos y posiblemente haya poco margen para el pensamiento racional; cuando hay emociones tan intensas, el cuerpo dedica recursos energéticos a la respuesta emocional y no quedan energías para un pensamiento racional. Se requeriría tiempo para relajarnos y que la emoción baje poco a poco de intensidad, y poder así pensar y decidir.

 

*Referencia: Ana de Puig Olano – En clave no verbal

¿Cómo reconocer a niños psicópatas?

Mucho se ha debatido sobre si el psicópata nace o se hace, una de las pruebas más fehacientes sobre la primera hipótesis son los casos que nos encontramos de psicopatía infantil. La evidencia científica y clínica indica que la mayor parte de las personas diagnosticadas como psicópatas comienzan a manifestar rasgos de personalidad característicos de este trastorno a una edad muy temprana.

La psicopatía no surge de repente, sin manifestarse previamente, en la edad adulta. Y las características que la definen algunas veces se muestran ya en los primeros años de vida; al igual que lo que sucede con la mayoría de los trastornos que son diagnosticados en adultos, la investigación revela que la psicopatía es un síndrome que consiste en un conjunto estable de rasgos de personalidad, actitudes y comportamientos desadaptativos que tienen su origen en la infancia, con casos en niños de entre 6 y 10 años.

Los niños que tienen predisposición a desarrollar una psicopatía adulta se mostrarán más egocéntricos e inflexibles en sus exigencias ante sus padres o el resto de personas. No cederán porque sí, lo harán motivados por una amenaza de castigo, aunque siempre intentarán salirse con la suya. Este egocentrismo se incrementará conforme crezcan. A causa del destacado interés en su propia persona, estos niños muestran a menudo explosiones coléricas y ataques de rabia. No soportan que les contradigan.

En todos los niños, las emociones innatas o primarias como la sorpresa, la ira, el miedo, la curiosidad, etc, serán evidentes casi desde el nacimiento, y así, los niños más pequeños son capaces de mostrar sus emociones. La ausencia de la expresión emocional puede interpretarse como una predisposición al desarrollo de la psicopatía.

Los niños aprenden la empatía a través del proceso de socialización. Los padres y otros adultos hacen que el menor vaya observando de qué modo sus acciones afectan a los demás. No obstante, estos niños parece que tienen muchas dificultades para admitir que los sentimientos ajenos deben tomarse en cuenta. Su falta de empatía es la puerta hacia la crueldad. Pueden torturar a los animales domésticos, y molestar a sus amigos y/o hermanos. Se entiende que, realmente, no les importa lo que les pueda suceder a los demás, incluyendo sus seres “más queridos”.

Desde muy pequeños empiezan a mentir, engañar y manipular. Además, realizan estas conductas con mucha convicción Por otro lado, si en alguna ocasión se les descubre mintiendo, carecen de nerviosismo e incluso pueden llegar a negarlo todo. La mayoría de instrumentos que evalúan la psicopatía consideran la mentira persistente, a lo largo de todo el desarrollo infantil, como un síntoma importante de este trastorno.

Puede parecer desconcertante etiquetar a niños con esta ‘patología’, pero la realidad es que existe un síndrome con unos rasgos de personalidad y unas características que advierten problemas a largo plazo, independientemente de cómo le llamemos. Los jóvenes con estas características deben tener especial atención por parte de los especialistas para intentar evitar, en lo posible, futuros comportamientos violentos.

 

 

*Referencia: Dra. Zora Esteve Bañón – Centro para el estudio y prevención de la delincuencia. Crímina.es

 

Trump y Macron: el poder de un apretón de manos (y de algo más)

No es necesario especular con la intención de este viralizado saludo entre Trump y Macron. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha asegurado que sostuvo el apretón de manos de su homólogo estadounidense, durante la cumbre de la OTAN de Bruselas, para no mostrar debilidad.

Es curioso que este gesto naciera para demostrar que no se llevaban armas, como acto de cordialidad y confianza con el otro. Si bien, la forma y la intensidad de esta coreografía social siempre marcan pautas muy diferenciales, expresando cuestiones tan significativas como la sumisión, dominancia, indiferencia, afecto, respeto, simpatía… es una forma primitiva-evolucionada de marcar territorio en la que se vuelcan las verdaderas intenciones.

Las manos son importantes, tal y como se aprecia en la imagen, dan cuenta de la fuerza/presión/posición con la que se ‘marca’ el contacto con el otro. Pero siempre hay que buscar ese ‘algo más‘. Para analizar conducta no verbal debemos, siempre, tener en cuenta la totalidad de canales expresivos del cuerpo, sobre todo: postura, expresión facial (emociones) y contacto visual.

Es fundamental contextualizar y comparar la coherencia de las manos con el resto de canales, éstos son los que nos van a aportar los matices y el sentido de lo que podemos observar en las manos. En este caso, por ejemplo, se ve perfectamente cómo el rostro de ambos expresa ira, fuerza, tensión y concentración, ambos son conscientes de la ‘lucha’ que están ejecutando ante los medios para demostrar y ‘ganar’ la posición de poder. La postura tampoco es relajada ni natural, se infiere estrés en el movimiento, y por último, el contacto visual es directo, intenso y nada amigable.

 

Hablar sin voz ni movimiento: la lectura de la mente ya es posible

Un grupo de científicos japoneses han desarrollado una tecnología capaz de ‘leer la mente’ analizando las ondas cerebrales que producen las sílabas antes de pronunciarse. Los investigadores de la Universidad de Tecnología de Toyohashi aspiran ahora a crear un procesador de texto que permita, según los autores “escribir por imágenes de voz” sin hablar ni usar las manos o el movimiento corporal como medio de comunicación.

De este modo, se conseguiría algo similar a ‘leer la mente’. El equipo ha estudiando las ondas cerebrales que se producen al recordar las sílabas usando un casco con electrodos. ¿En qué consistió el experimento? Los investigadores midieron las ondas de los examinados cuando los sujetos pronunciaban varios monosílabos y números y detectaron que 0,2 segundos antes de emitirlas la zona del cerebro que se iluminó variaba según la sílaba.

La detección fue más complicada cuando el sujeto no pronunciaba las sílabas, dado que las señales eran más débiles. Los investigadores crearon patrones de las ondas cerebrales y al compararlos lograron identificar sílabas con una precisión del 60% y números con una precisión del 90%.

Y ahora viene lo mejor: Esta tecnología podría ayudar a “personas con minusvalías como, por ejemplo, la miastenia -una enfermedad neuromuscular y crónica cuyos principales síntomas son la debilidad y fatiga muscular- a interactuar con un teléfono inteligente usando imágenes de voz”, aseguró el profesor a la Agencia Efe.

Es cierto que ya existían tecnologías que convertían voz en texto, pero los científicos de Toyohashi creen que ésta podría conducir al desarrollo de una interfaz que reconozca las sílabas en la mente para escribirlas directamente. Las expectativas de este grupo de investigación se inclinan por incrementar la precisión de reconocimiento y salvar obstáculos como la variación que presentan las ondas cerebrales en cada persona para llevar a buen término la aplicación práctica de la tecnología.

 

 

*Fuente de consulta: EFEfuturo

Lo que esconden los desplantes (empujones incluidos) de Donald Trump

Donald Trump no deja de sorprender (a mí la primera). Su comportamiento no verbal se hace viral casi a diario, algo que me ‘alegra’ ya que enseña al mundo lo mucho que puede significar un simple gesto y el poder que tiene la comunicación sin palabras, sincera, espontánea y reflejo del verdadero estado emocional de las personas.

La última de Trump ha sido un empujón en toda regla al primer ministro de Montenegro, en una reunión de la Otan, para posicionarse en primer lugar ante los medios de comunicación allí presentes. Observando esta conducta… ¡parece mentira que alguien pueda comportarse así! Tal y como apunta el experto J.L Martín OvejeroNo puede tratarse de una broma porque ni siquiera hay contacto visual entre ambos”, si hubiera sido el caso, se espera que tras el empujón le mire de forma complice, irónica, burlona (o como sea) para reafirmar su ‘trastada’ pero esto no fue así.

Es más, tras el empujón, Trump se siente orgulloso de ello. ¿Recordáis el gesto y la postura de Mariano Rajoy cuando negó estrechar la mano de Pedro Sánchez? Cabeza alta con suficiencia, mentón hacia arriba con altivez, postura hierática, demuestran el orgullo que siente tras conseguir su objetivo. Pero atención, lo que hace justo después de mostrar esa arrogancia es un gesto automanipulador, se coloca la chaqueta del traje, este tipo de gestos transmiten nerviosismo, incomodidad, tensión, en definitiva, inseguridad.

Puede parecer contradictorio pero en realidad da cuenta de que Trump aun no se siente con la confianza suficiente para desenvolverse en ese tipo de actos protocolarios y actúa por tanto de forma impulsiva, primitiva, como un ‘animal’, para defenderse en ese ambiente que aun considera hostil.

Le ocurre exactamente igual ante los rechazos de Melania para darle la mano en actos oficiales, hace exactamente el mismo gesto, se coloca la chaqueta, reflejo del fuerte impacto y desestabilización emocional que le provoca. Es muy curioso verlo en diferentes momentos, os dejo un vídeo muy interesante en el que Martín Ovejero analiza, para el programa Espejo Público, éste y otros muchos datos curiosos de Trump de las últimas semanas.

El Papa Francisco lo pasa realmente mal en su primer encuentro con Donald Trump

Donald Trump saluda al Papa Francisco sin dominancia, en un apretón de manos de igual a igual.

Donald Trump (por una vez) saluda al Papa Francisco sin dominancia, se estrechan las manos de igual a igual.

Tras ganar las elecciones de EEEU, Donald Trump ha visitado por primera vez al Papa Francisco. Era muy esperado el encuentro ya que con anterioridad ninguno de los dos se ha profesado demasiada estima, y en algunos momentos la confrontación (indirecta) entre ambos ha sido más que evidente. El encuentro no ha defraudado en absoluto, los dos protagonistas suelen ser bastante elocuentes y espontáneos, verbal y no verbalmente, y en está ocasión no ha sido menos.

Las imágenes hablan por sí solas, la expresión facial, mirada, postura y gesto displicentes del Papa no podrían ser más indicativas de un fuerte impacto emocional negativo, de un estado intenso de incomodidad y deseo por ‘escapar’ de esa situación, concretamente la emoción que puede registrarse en el momento del posado junto a Trump es de vergüenza.

En las imágenes se puede apreciar cómo el Pontífice está totalmente bloqueado, cabizbajo, con la mirada en el suelo, evitando todo contacto visual con los medios de comunicación allí presentes, que retratan y fotografían con ahínco ese momento, un instante que él rompe con su orientación y movimiento hacia la ‘salida’, se encuentra realmente en apuros.

Una representación bien distinta, de este mismo momento, nos encontramos si analizamos su primera reunión con Obama años antes, o incluso ese mismo día pero en su encuentro con la mujer de Donald Trup, Melania. Observaremos una diferencia brutal en su actitud, cómoda, desenfadada, natural, sonriente, complaciente y afectuoso.

Está claro que esta relación Papa-Trump parece estar condenada al fracaso…

 

*Fuente de consulta: https://martinovejero.com