Entradas etiquetadas como ‘participación’

Parlamento portátil, democracia copyleft

16 mayo 2012

 

Reproduzco a continuación un extracto de mi libro #24H que hoy presento en Matadero (Madrid), a las 19.30 horas en Intermediae. Será una conversación entre Virginia Pérez Alonso (20 Minutos), Stéphane Grueso (cineasta, activista), Pepe Cervera (periodista) , el colectivo Zuloark y yo. La fotografía pertenece al álbum de Vecinitxs, del proyecto ‘Sillas a la calle, imagina tu barrio’.  Tiene licencia Creative Commons. 

“Mauricio, te gustará el Parlamento Paralelo Wi Fi que preparamos.  Se llama Parlamento portátil.  Democracia copyleft. Y es un verdadero jaque a la democracia imperfectísima de España. Queremos colocar 350 sillas en las plazas del país (el mismo número que sillas de diputados) y arrancar con un proceso de democracia paralela. Votos en real time. Democracia flexible. Copiable. Replicable. Democracia copyleft.Te desmenuzo el proyecto, porque arranca como un proceso. Un proceso que es el principal objetivo, no un mero medio.

1) Diseño abierto. Lanzar la idea y una convocatoria para que cualquiera pueda diseñar un prototipo de silla. Necesitamos 350 (una para cada diputado). Una silla preglable, reciclada, ecológica, cool, molona, colorida, multicultural… Una silla que represente el espíritu de la sociedad en red. Una nueva silla para una nueva democracia.

2) Votación en redes  para ver qué silla es la ganadora. Que sea una elección democrática.

3) Silla crowd funding. Pedir el dinero en Goteo o Verkami. Crowd funding para recaudar lo que costarían estas sillas. Pensando en crear un puesto de trabajo o dinero para parados que sepan construirlas.

4) Derechos abiertos. Registrar el modelo de sillas con licencia copyleft, para que cualquier persona pueda imprimir los planos y construirla. Que exista la posibilidad de que la gente-colectivos construyan parlamentos paralelos para diferentes circunstancias: Ayuntamientos, Comunidades, Cabildos… en cualquier país. ¡Tiembla Bruselas!

5) Aritmética por provincias. Una vez construidas, distribuirlas por provincias. A cada cual, el número de sillas equivalente a diputados. No nos gusta la Ley D´Hondt. Pero es lo que hay. Otra forma de denunciarla.

6) Demoracia portátil. Una vez en cada ciudad, que las asambleas las distribuyan por los barrios, encuentren la fórmula apropiada. Se puede crear una reunión mensual en cada ciudad con todas juntas en una plaza y que después cada silla vaya a un barrio. Se puede hacer una sentada en la puerta del Congreso cuando haya algo gordo con las 350 sillas de toda España. Y votar/vetar.

7) Democracia rotativa. Cada silla debería ser rotativa. Que pasen colectivos, personas anónimas, pensadores, economistas, parados, movimientos sociales, incluso políticos…. Democracia abierta a todo el que quiera. Quien no esté de acuerdo en algo, que se siente y discuta

8) Democracia consenso. La votación debería ser por consenso. Las votaciones serán transmitidas vía Internet. Se establecería algún sistema de votación online para que quien quiera (vía Twitter, por ejemplo). De nuevo, el proceso como objetivo.

9) Democracia tecnológica. Cada silla puede tener un código QR de lectura móvil y puede tener un blog o microblog adjudicada. Cada silla puede ser un cúmulo de historias donde la gente que pase por ella, cuenta cosas. Con stickybits.com es posible. La historia como un procomún de historias compartidas. Como una suma de experiencias. Como una narración colectiva.

10) Democracia temporal.  Hacer un comunicado diciendo que esta Democracia Portátil es transitoria. Que desaparecerá en el momento en el que el Gobierno cambie la ley electoral y establezca mecanismos de participación ciudadana en las decisiones políticas. Que no pretende sustituir la democracia, sino mejorarla. Somos un lobby ciudadano sentado, pensante, proactivo.

#166 Publicado por Toret | Mayo 17, 2011 03:41 AM

15M: Hacia una democracia en tiempo real

07 mayo 2012

Imagen captada del mapa de la #Spanish Revolution en Twitter de @Manuelalucas_

*Una versión reducida de este texto se ha publicado hoy en inglés en Open Democracy.

Durante la explosión del movimiento 15M, en mayo de 2011, cuando las plazas de España se llenaron de ‘indignados’ se produjo una innovación tecnológica que pasó casi desapercibida: el Tweetómetro Yes We Camp. El colectivo Platoniq, especialista en tecnologías del procomún, ideó esta herramienta que fusionaba la participación de las plazas e Internet. Cualquier internauta podía votar vía Twitter las propuestas políticas discutidas en las asambleas ciudadanas de las plazas. Bastasta tuitear (Sí) o (No) junto a un hashtag de Twitter para participar en la votación. El Tweetómetro escondía dos intuiciones poderosas sobre el futuro de la democracia:

1)   La participacion política puede regirse también por el real time que gobierna las redes sociales.

2)   El espacio público puede ser una versión revisitada, más participativa y abierta, de las polis griegas. Las redes de ciudadanos pueden coordinar parcelas de poder cedidas por las instituciones en estas nuevas P2Polis.

Un año después de la Spanish Revolution, la lectura macro política de España es engañosa. El ultra conservador Partido Popular (PP) arrasó en las elecciones municipales del 22 de mayo de 2011. Lo mismo sucedió en las elecciones generales del pasado 20 de noviembre. El PP consiguió el mejor resultado de su historia. Sin embargo, apenas 1 de cada 3 españoles votó a dicho partido. La vetusta ley electoral quedó al desnudo. Y la escasa motivación de los jóvenes por los partidos (elevadísima abstención) chocaba con la intensa participación política de los mismos en las plazas. ¿Qué reveló la explosión colectiva y participativa del movimiento 15M?

Primero, que la topología de red distribuida de Paul Barán es un poderoso cóctel político. El 15M se convirtió en un temido lobby ciudadano que está en todas y en ninguna parte al mismo tiempo.  No sólo está consiguiendo marcar la agenda mediática – consigue Trending Topic en Twitter habitualmente –  sino que ha forzado al poco dialogante PP a presentar una Ley de Transparencia. Más interesante todavía es que el 15M, reconstruyendo vínculos ciudadanos, ha convertido a España en uno de los países más próximos a la sociedad P2P que preconiza Jochai Benkler en The Wealth of Networks. Mientras el desempleo sigue creciendo  (24,1%), a la luz del 15M está surgiendo iniciativas como Goteo (crowdfunding para el procomún), Nockin (búsqueda de servicios  P2P), Kune (una plataforma colaborativa), No-Ma-des (una red de empleo paralela al sistema del gobierno) o Nolotiro (red de reciclaje de objetos).

Aunque quizá lo más interesante sea la descentralización de las acampadas. Toma los barrios ha creado una red de asambleas locales vinculadas a asambleas temáticas. Estas asambleas populares – redes políticas en el espacio público – tienen un fuerte poder de convocatoria. Y crean opinión. Además, el 15M está transformando la inteligencia colectiva  de Pierre Levy en una acción colectiva en tiempo real. Los proyectos StopDeshaucios (que frenan los desalojos de familias que no pueden pagar al banco con presión popular) o las Brigadas Ciudadanas (vecinos protegiendo a inmigrantes ante el acoso policial) muestran que un hashtag de Twitter puede ser una nueva ágora griega. Que la sociedad puede ser un Big Brother ético y ciudadano de políticos bajo vigilancia.

El espacio Campo de la Cebada – un mercado de Madrid cuyas obras fueron paradas por la crisis – es uno de los grandes prototipos político del 15M. Los ciudadanos conviven en el espacio, buscan soluciones a problemas, crean proyectos. El Campo de la Cebada, apenos uno de los muchos espacios urbanos gestionados por redes ciudadanas,muestra un nuevo camino: la democracia en red. Una democracia distribuida, híbrida (territorio+Internet), en tiempo real. Una nueva democracia donde el Estado – como sostiene Michel Bauwens de la P2P Foundation  – apenas es un marco que garantiza el intercambio libre entre los ciudadanos.

Este texto forma parte del proyecto #GuerraNarrativa

Mi web: bernardogutierrez.es Dirijo la consultora futuramedia.net En Twitter soy @bernardosampa

Soñé que era un Dj de calles (ciudades copyleft)

14 abril 2012

*Este texto fue publicado originalmente en Paisaje Transversal. Las imágenes, con licencia Creative Commons, provienen de las galerías de Flickr de Immaginoteca y Rafeejewel

Hace unos días soñé que era un Dj de calles. La ciudad yacía sobre una mesa de mezclas. Cogía pedazos de plazas, fragmentos de calles, y los mezclaba con desparpajo. Nada como agarrar la piel verde de un parque y colocarla sobre un surco del vinilo (sobre una avenida). La ciudad, vuelta tras vuelta, nunca era la misma. A veces, bastaba con volver atrás (scrath)  para mejorar la remezcla. Otras, mejor avanzar. Buscar una variante diferente.

Confieso que antes del sueño devoré un cóctel explosivo durante varios días: releí El derecho a la ciudad (un ensayo urbanístico Henri Lefebvre  y Software libre para una sociedad libre (un conjunto de escritos y conferencias de Richard Stallman). Lefebvre afirmaba que lo “urbano es obra de ciudadanos” y no “una imposición del sistema”. La ciudad,  decía,  no es “un libro ya terminado”, sino “el lenguaje de los individuos”. Y no es sólo un lenguaje “sino una práctica”.

Richard Stallman, fundador del movimiento del software libre , afirma que “la libertad y no solo la tecnología es importante”. Por eso golpeó a la licencia copyright con sus propias armas. Creó la licencia copyleft que libera la copia y la remezcla de un programa informático exigiendo que quien lo use tenga que utilizar la misma licencia abierta. Stallman abrió una puerta: la de la cooperación entre individuos. Los programadores con software no propietario trabajaban juntos en red, mejorando algo por el bien común. Como los ciudadanos haciendo urbe en la práctica. Como los artistas liberando sus obras. “La visión de un regimiento de hackers manos a la obra – escribía Stallman – constituye una fuente de alivio y alegría y pienso que la ciudad sobrevivirá por el momento”.

Relacionar a Lefebvre y a Stallman no es un capricho. Es una intuición infalible. Algo totalmente lógico. Stallman tiene claro que el software libre no es un producto: es un movimiento social. Lefrebvre sufría viendo la ciudad “convertida en objeto de consumo”. Stallman afirma que “un buen ciudadano es aquel que colabora, no aquel que logra éxito cuando roba a los demás” (mercado propietario). Lefrebvre exalta el “valor de uso” (el goce, la belleza) frente valor de cambio (los mercados y sus exigencias). Y lo más revelador, ambos vislumbraron un mundo gobernado por corporaciones oscuras y objetos privatizados. “Lo más importante es resistir a la tendencia a dar poder a las compañías en detrimento del público”, decía Stallman. “La ciudad es la proyección de la sociedad global sobre el terreno”, aseguraba Lefebvre. Software libre para una sociedad libre. Software libre para una ciudad libre.


Sigamos jugando. Imaginemos a Lefebvre programando. O a Stallman pensando la ciudad. Apliquemos la definición de software libre a una urbe. Con un matiz: sustituyamos la palabra “programa” por “ciudad”. Juguemos:

Libertad 0. Libertad para ejecutar la ciudad sea cual sea nuestros propósito

Libertad 1. Libertad para estudiar el funcionamiento de la ciudad y adaptarlo a tus necesidades – el acceso al código fuente es condición indispensable para eso.

Libertad 2. La libertad para redistribuir copias y ayudar así a tu vecino.

Libertad 3. La libertad para mejorar la ciudad y luego publicarlo para el bien de toda la comunidad.

Podríamos cambiar “programa” por “calle” o “plaza”. “Libertad para ejecutar la plaza sea cual sea nuestro propósito…”. El copyleft sería la licencia legal que garantizaría este “valor de uso” lefebvriano de la ciudad. El copyleft garantizaría una ciudad / software libre. Permitiría “la libre distribución de copias y versiones modificadas de una ciudad, exigiendo que los mismos derechos sean preservados en las versiones modificadas”. El código fuente – la esencia de la urbe, su entramado, su funcionamiento – estaría a la vista. Sería modificable. Mejorable colectivamente. El intercambio entre usuarios P2P (peer-to-peer) se convertiría en un Plaza2Plaza, en un Parque2Parque.

Esta hipótesis retro-futurista no es ciencia ficción. Inspirados en el software libre, Rahul Srivastava y Matías Echenove, del brillante e inclasificable estudio Airoots, escribieron en 2008 sus 12 principios para una arquitectura de la participación. Y  existe incluso una licencia abierta específica para ciudades. El escritor Matthew Fuller y el urbanista / diseñador Usman Haque (creador de Pachube)  se han atrevido a proponer una licencia para la construcción y diseño de ciudades de código abierto: el Urban Versioning System 1.0.1 (UVS). En el escrito los autores despedazan los paradigmas de la arquitectura espectáculo y el urbanismo que trabaja con objetos de fórmula cerrada: “UVS reconoce que el mundo está construido por sus habitantes en cada momento”, “La gente llevará  el diseño, de una forma colaborativa, en direcciones nunca imaginadas”, “Sólo un modelo de construcción que es capaz de perder su trama es adecuado”.

Esta soñada ciudad copyleft acabaría con aquellos “consumidores de productos y espacios” de Lefebvre. La adhocracia multidisciplinar de “amateurs” acabaría con la burocracia urbanística. La ciudad post it liquidaría la ciudad definitiva convertida en objeto de consumo. La urbe dejaría de ser un producto de fórmula cerrada para ser una Zona Autónoma Temporal con una trama colectiva en construcción. Y nada mejor para aterrizar el concepto de ciudad copyleft que repasar prácticas ya existentes, líneas de código que ya están siendo escritas.

Una ciudad copyleft es una plaza abierta, participativa, cuyo código fuente está escrito colectivamente (proyecto Wikiplaza). La ciudad copyleft es un espacio urbano gestionado  y mejorado en red (proyecto Esto es una plaza). La ciudad copyleft es un conjunto compartido de datos abiertos sobre los presupuestos de cada barrio (proyecto Mon Quartier). O una visualización de qué camino realiza la basura desde que sale de casa (proyecto Trash Track).

La ciudad copyleft será – ya está comenzando a serlo – una co-creación colectiva en eterno estado beta (en fase de desarrollo). Una imprevisible sesión de un Dj mash up que une pedazos de melodías y ritmos ya existentes con total libertad creadora.

*Este artículo pertenece al proyecto #guerranarrativa que pretende crear imaginarios, teoría y nuevos imaginarios contra las metanarrativas del sistema. Todos los textos se distribuirán con la etiqueta de Twitter #Guerranarrativa. Cualquier persona puede participar.   

El Menéame de la política

31 enero 2012

 

Hay vida mas allá de la democracia representativa unidireccional. Hay vida al margen de los Parlamentos Estáticos Que Bostezan Cada Cuatro Años. Y existe ya un prototipo tecnopolítico que sería el sueño de movimientos como el 15M español. Se llama Gabinete Digital. Es el corazón político de Rio Grande do Sul, un importante Estado de Brasil. Y como no podía ser de otra forma ha surgido en Porto Alegre, la ciudad que vio nacer el presupuesto participativo y el Foro Social Mundial.

El Gobernador Tarso Genro – que fue ministro de Educación, Relaciones Institucionales y Justicia en la era Lula – lanzó  en mayo de 2011 este proyecto de participación ciudadana. El Gabinete Digital, que lleva el apellido de “Democracia en red”, no es otra cosa que una vuelta de tuerca tecnológica a la idea de presupuesto participativo. Los ciudadanos del Estado de Rio Grande do Sul encuentran en el Gabinete todo tipo de herramientas para dialogar con su Gobierno. Interesante: el Gabinete parece haber entendido que abrir perfiles en redes sociales no es sinónimo de diálogo. La política 2.0 está construída más con voluntades que con tecnología. Y por eso en el sitio del Gabinete Digital el ciudadano se encuentra con algunas secciones que dejarían boquiabiertos a la mayoría de políticos de ese neolítico español llamado 2012. Un breve repaso:

El Gobernador responde. Cualquier ciudadano puede lanzar una pregunta al Gobernador. Las preguntas entran en una especie de agregador donde los internautas votan las más interesantes. Un Meneame de la política, vaya, que funciona en todas las secciones del portal. Tarso Genro responde personalmente la pregunta más votada del mes vía You Tube.

El Gobernador pregunta. Tarso lanzó durante 2011 preguntas al aire, dudas de gestión, para escuchar las respuestas de los ciudadanos. La primera, sobre salud pública, recibió más de 1,3 millones de propuestas y 120.000 votos. Co-creación política en estado puro.

Agenda colaborativa. El Gobierno desplaza su sede hacia ciudades del interior una vez al mes, para conocer problemáticas y escuchar propuestas. Señores de la carrera de San Jerónimo, Teruel existe.

Datos abiertos. El Gobierno de Tarso es la referencia brasileña en transparencia y datos abiertos.

Por si fuera poco, el portal utiliza software libre  y el tipo de licencia Creative Commons más abierto. Seguro que el Gabinete tiene algunas ineficacias o detalles mejorables. Pero es un salto cuántico de la democracia representiva a la democracia participativa. Un detalle: Tarso Genro estuvo en la Acampada Sol, durante las primeras semanas del 15M, para estudiar  las enseñanzas de aquella wikiciudad efímera. Nadie sospechaba entonces que el espíritu del 15M  iba a poner su granito de arena a un prototipo tecnopolítico como el Gabinete Digital. Ahora sólo falta que alguien envíe esta noticia a Meneame y que Tarso Genro se presente a las elecciones de la Comunidad de Madrid, Catalunya o Asturias (recientemente anticipadas). Queremos un pasaporte español para Tarso ya. Queremos un Menéame Político Ya.

 

 

Tres casos de wikifútbol

15 enero 2012

¿Te imaginas que los hinchas del Real Madrid pudieran elegir la alineación de cada partido y hasta qué jugador cambiar en el transcurso de cada partido? ¿Y qué pasaría si los culés decieran jubilar al presidente del Barça Sandro Rossel y pasasen a administrar las finanzas del club? El crowd sourcing -  algo así como “tercerización masiva” o “subcontratación voluntaria”- llega al fútbol. O sea: participación, horizontalidad, inteligencia colectiva. Os presento tres casos de democracia participativa en el fútbol. ¿Wikifútbol al poder?

Ebbsfleet, Inglaterra. Si el équipo inglés Ebbsfleet United fuera un país sería el más democrático de Europa. Sus seguidores participan en todas las decisiones del club. Escogen, gracias a Internet y a la plataforma My football club creada para la ocasión, a los jugadores que salen al campo en cada juego. Cada hincha de este equipo de la liga Blue Square Bet South es entrenador, gestor, inversor y junta electoral al mismo tiempo. La democracia digital del Ebbsfleet United no sólo salvó la bancarrota del club si no que propició una victoria histórica en el estadio de Wembley, en mayo de 2008, frente al Torquay United. Cierto que el espejismo se desvaneció en parte y ahora el club intenta encontrar fórmulas para una mayor implicación de los hinchas.

Muerciélagos FC, México. El equipo de Sinaloa Murciélagos FC, que juega en la segunda división mexicana, es la última sensación del wikifútbol (un buen reportaje). Su proyecto DT (director técnico) Digital permite que los seguidores, sobre todo vía SMS, elijan la alineación y hasta los jugadores que son cambiados a lo largo de cada partido.

Sport Club Corinthians, Brasil. El popular equipo Corinthians - el favorita del ex presidente Lula – lanzó a finales del año pasado lanzó el vídeo juego República Popular do Corinthians (RPC) (ver vídeo que abre la entrada) en el que cualquier hincha podía ser candidato a presidir el club o a ser congresista. “Va en serio. “No somos un Farmville!”, se podía leer en su web. El mandato del nuevo presidente será de cuatro meses. A parte del nuevo presidente fueron elegidos los “mosqueteros” (administradores del site) y los “gobernadores” (blogueros y tuiteros relevantes). La idea es un feliz encuentro de patrocinadores, hinchas, jugadores y dirección.

Mapas analógicos, mapas digitales

16 diciembre 2011

Vuelven los mapas analógicos. El lapicero dibujando esquinas, detalles de tu calle. El garabato que plasma en el mapa todo lo que el GPS ignora. El invento-proyecto que incentiva la elaboración de mapas analógicos se llama Walking Papers. Y lejos de ser un grito medieval es un túnel directo al futuro, todo un golpe digital. Me explico: Walking Paper incentiva que cualquier persona pueda escribir a mano detalles sobre un mapa pero el destino final de los mismos es Open Street Map, una de las wiki plataformas de creación de mapas más populares.

Walking Papers - inspirados en experiencias como Bookcamp - se dio cuenta que el mapeo digital del mundo es fascinante. Pero que cojea. Por un lado, un buen porcentaje de la población se queda fuera: ancianos que no dominan la tecnología, personas sin acceso a Internet, gente sin hábitos digitales.. Por otro, que los detalles emotivos, humanos, prácticos, se suelen quedar fuera de los mapas. Walking Papers ayuda a crear esa capa emotivo-práctica de las cartografías: árboles, agujeros, gatos negros, oficinas de correos… ¿Y cómo funcionan estos mapas analógico-digitales? Cualquier persona puede imprimir un mapa de cualquier rincón del mundo. Después de escribir a mano sus informaciones, lo envía por mail. La tropa de Walking Papers los escanea y etiqueta gracias a un código QR de lectura a través de móvil. Después, lo carga a la base de datos con la estética digital de Open Street Maps. Tras el terremoto de Haití, Walking Papers cumplió un papel fundamental. Sin embargo, yo me quedo con el proyecto MapKibera, en Nairobi, Kenia. Gracias a esta convivencia de mapas analógicos y tecnología, el suburbio Kibera ya aparece en los mapas. De agujero negro cartográfico, Kibera ha pasado a ser un modélico experimento interactivo de participación social.