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#24H, mi nuevo libro remix

10 mayo 2012


#24H, mi última creación, ya está para todos aquellos que quieran usar el  sistema Pay with a tweet. Basta tuitear desde este link para conseguir la primera parte de #24H en formato PDF interactivo. Mañana, pondremos todo el libro entero a golpe de tweet.  Paulatinamente iremos ocupando formatos, plataformas digitales, papel. Hemos llamado a la estrategia ‘occupy plataformas’.

Presento #24H el día 16 de mayo en Madrid (Matadero,Paseo de la Chopera, 14, en la Offficina, 19.30 horas) con una conversación entre Virginia Pérez Alonso (directora de 20 Minutos.es), Pepe Cervera (periodista), Stéphane Grueso (cineasta, activista), el colectivo Zuloark y yo. En Barcelona, lo presento el día 23 de mayo (ZZZINC, Sant Vicenç 33, 19.00 horas) en una conversación entre José Luis de Vicente (investigador cultural, net-thinker) y yo. A todo esto, creo que #24H no es un libro. Como no sé exactamente lo que es, insinúo algunas posibilidades (así es la nota de prensa que he enviado a los medios).

#24H es un blog off line. El (casi) autor comenzó a garabatear lo que hoy llamamos #24H en el año 2007 en un documento de texto.  El formato emulaba un blog: una entrada, comentarios ordenados linealmente. El (casi) autor, entonces, estaba interesado en la realidad virtual, en Second Life, en las narraciones distribuidas de la red, en la ciberpolítica. Durante la Primavera Árabe retomó la escritura frenéticamente. Algunos de los garabatos de 2007 estaban sucediendo. Tras la explosión del 15M español, el (casi) autor continuó escribiendo el blog off line hasta completar 24 horas de linealidad. El blog-libro-relato recrea 24 horas, entre el 16 y 17 de mayo de 2011, en un planeta llamado Internet, justo antes de que la Puerta del Sol de Madrid se llenase de “Indignados”.

#24H es una trampa. Recrear linealmente un día en el siglo XXI es una osadía (una trampa). El tiempo es una sustancia fragmentada, deterrioralizada, cóncava, convexa. Un día en You tube tiene 50.400 horas de vídeo. 2.100 días caben en un día. 70 meses, en 24 horas. #24H tiene links, ecos del pasado, tweets que circulan, salidas, túneles, lectores que se refugian en chats paralelos. El flujo del blog es una trampa.

#24H es un edificio deconstruible. Cualquier lector puede deconstruir #24H. Puede leerlo de principio a fin. Pero también de forma oblicua. Puede eliminar una parte. Puede imprimir partes del libro gracias a un sistema de etiquetas. Existen tantos libros como lectores.

#24H es un relato coral. Las musas no han escrito #24H. La inspiración no es exclusivamente el alimento creativo de su (tal vez) autor. La escritura se basa en otros relatos, en otras inspiraciones. #24H forma parte del torrente de la historia.  Aunque buena parte es un libro de ficción, en sus líneas hay referencias, citas, realidades, tweets reales, pedazos de blogs. #24H es más un collage que un cuadro. Además, el autor colgó pedazos de #24H en su blog Alfacentauro.info e incorporó comentarios de sus usuarios en el río / relato.

#24H es un palco. Cualquier puede subirse a #24H, gritar, llorar o reir. También, cualquiera puede subir y limitarse a escuchar al público sin pronunciar una palabra.

#24H es remezclable. Cualquier lector puede descuartizar #24H, podarlo, rescribirlo. La licencia Creative Commons lo permite. El autor y la editorial creen en la creación colectiva. El remix es deseable. #24H es un código fuente. Cualquier puede mejorarlo igual que hacen los programadores de software libre o los Djs. Por eso existirá (en breve) una sala de remezclas para los DJ de palabras.

#24H es una caja de herramientas. Cada palabra puede ser un tornillo o una tuerca que encaje en otros lugares. Cada párrafo puede ser un alicate que transforme otra pieza en algo diferente. Cada página  puede ser un clavo que sostenga una estructura mayor.

#24H es un laboratorio de mercado. #24H es una cobaya voluntaria del mundo editorial. Pretende iluminar un camino. Vendiendo #24H a 1,99 euros en formato digital, el autor y editorial desean probar que hay otras fórmulas editoriales al margen de las fábricas de best seller. También quieren probar que liberar la copia sin fines lucrativos incide positivamente en el autor, editorial y obra.  Y que Internet es el mejor aliado (no enemigo) de la cultura.

#24H es un cajón de sastre. Los lectores de #24H (el blog) meditan sobre la crisis, las hipotecas, el capitalismo que “proyecta logos sobre la luna”, las ciudades patrocinadas, la corrupción, Internet y una clase política desprestigiada. En #24H conviven el movimiento hacktivista Anonymous con el subcomandante Marcos; Italo Calvino con la Bruja Avería; pensadores como Félix Guattari, Manuel Castells o Hakim Bey con Mortadelo y Filemón; Democracia Real Ya con Pancho Villa; Naomi Klein con Leo Bassi; el Manifiesto Cyborg de Donna Haraway con Karl Marx; Einstein y los sonidos bastardos de las favelas de Río de Janeiro. Desamor, frustración, copyleft, utopías, cibermovimientos, contrapublicidad, Djs mash up, sueños, especulación, cartografías subjetivas, Twitter, neo-realismo mágico, wikiplazas, ciberpunk, volcanes en erupción. Y una Europa que se desmorona.

#24H es el inicio de una era. Más que un día en la tierra, con Madrid y la incipiente Spanishrevolution al otro lado de la ventana/frame, #24H es un espejo tuerto, empañado y crítico en el que se refleja el mundo, toda una época. #24H es apenas la primera línea de una nueva era que se precipita hacia un futuro misterioso, vibrante e imprevisible.

 

El blog que ridiculizó a la prensa brasileña

25 marzo 2012

 

Imagínate una ministra de cultura de un país que tiene un pacto secreto con la industria cultural y con el organismo privado encargado de recaudar  (y repartir) los derechos de autor entre los artistas. Que dicha ministra da la espalda a la fuerte tradición de cultura libre de su país. Que de un día para otro retira el logo y licencia de Creative Commons del sitio del ministerio, pionero hasta entonces en el mundo. Imagina que dicha ministra (casi) abandona vanguardistas proyectos de cultura e inclusión digital. Y sigamos fabulando: la ministra hace caso omiso a la presión de los creadores, ciudadanos y productoras independientes. Ignora, incluso, un futurista marco civil de internet de su país, una especie de superestructura reguladora, que apuesta por la colaboración y la neutralidad de la Red, entre otras cosas. El clímax de este post llega en el momento en el que un blog independiente publica una exclusiva: documentos que prueban un oscuro contubernio entre la ministra y la llamada industria cultural, la élite artística y el organismo fiscalizador de los derechos de autor. El momento más álgido de este thriller llega cuando la prensa ignora el caso: no menciona ni una línea. ¿Cómo se llama el país en cuestión y la (des)ministra?

El país es Brasil. La ministra, Ana Buarque de Hollanda, perteneciente a una de las familia del 1%. El blog independiente se llama Farofafá. Me gustaría no estar escribiendo esta entrada. Viví muy de cerca la ilusionante era en la que Gilberto Gil convirtió a Brasil en el referente global de la cultura libre. Viví esa euforia colectiva. Vi cómo Lawrence Lessig, creador de las licencias Creative Commons, se inspiró directamente en aquel Brasil. Vi cómo el sucesor de Gilberto, Juca Ferreira, continuó por la senda de la cultura colaborativa y libre. Vi cómo en Brasil el MP3 comenzó a ganar la batalla al imperio del plástico (uno de los textos más han circulado de mi carrera). Vi cómo Brasil iluminó al mundo. Y cómo inspiró la fuerte tradición de la cultura copyleft en España, uno de los indiscutibles líderes mundiales.

Infelizmente, el sueño duró poco.  La élite cultural del país, la vieja guardia, los herederos de la corte portuguesa, impusieron a Dilma Rousseff a Ana Buarque de Hollanda (hermana del popular Chico Buarque) como ministra de Cultura. Un año y medio después, el panorama no puede ser más tétrico. Y lo más curioso es que los mass media mantienen una cortina de silencio sobre el asunto. Pero los  dos reconocidos periodistas que gestionan Farofafá, Pedro Alexandre Sanches (@pdralex) y Eduardo Nunomura (@enunomura), en un ejercicio de valentía y profesionalismo, llevan unas semanas levantando polvareda. Las relaciones del Escritório Central de Arrecadação e Distribuição de Direitos – la SGAE brasileña – con la ministra quedó en evidencia en el documento exclusivo divulgado por el blog. La prensa, claro, a lo suyo (silencio).

La bola de nieve crece. Muchos intelectuales del país piden la dimisión de Ana Buarque de Holanda. El ex ministro Juca Ferreira, por primera vez, califica de “desastre” su gestión.  Curiosamente, unos días después de la exclusiva, el círculo de la ministra comenzó a usar Twitter. Pero de una manera tan nefasta, vertical y manipuladora que fueron el hazmereír de la red. #Anadebelém, un hashtag promovido aprovechando que la ministra esta en la ciudad de Belém, fue una verdadera hecatombe. Estuvo en el primer puesto del trending topic de Brasil. Y los internautas criticaron, cuestionaron y dejaron en ridículo a un ministra que repite gafes e incoherencias a menudo. Hace unos días llegó a decir que Internet está “matando la cultura de Brasil”.

La tristeza es doble. Primera, por Brasil. Segunda, porque me recuerda demasiado al proceso de la Sociedad General de Autores en España (SGAE) y la denostada Ley Sinde Wert. En España, la ley fue cocinada de espaldas a la ciudadanía. La SGAE, ese ente privado, continuó con sus privilegiado monopolio público. Y su corrupta cúpula acabó procesada. Lo mismo está pasando en Brasil. La ministra ha sido forzada a dar explicaciones en el Senado por las irregularidades del Ecad. Estados Unidos presionó a España para “proteger una industria del entretenimiento obsoleta empeñada en vender plástico y conservar monopolios. Pedro A. Alexandre me cuenta que Ana Buarque de Holanda se reunió con el secretario de comercio (no de cultura) de Estados Unidos. Triste para Brasil. Triste para el mundo.

Dos buenas noticias para acabar de contar esta triste historia.

1) En España, la Ley Sinde aglutinó a los ciudadanos, creó redes, calentó los motores del movimiento ciudadano 15M que, según The Guardian, está redefiniendo la política del país. En Brasil, estos autores, creadores y artistas indignados están empezando a unirse.

2) El hecho de que un blog independiente como Farofafá haga temblar la pirámide de poder  (industria, ministerio, élite…), es la prueba de que las reglas del juego mediático han cambiado totalmente. La horizontalidad ha llegado para quedarse.  

Mi web: bernardogutierrez.es Dirijo la consultora futuramedia.net En Twitter soy @bernardosampa

 

América invertida, América libre

18 marzo 2012

                                    América Invertida (1943), Joaquín Torres García.

El mexicano José de Vasconcelos, en su libro La raza cósmica (1925), acuñó el concepto de “quinta raza”. Vasconcelos pensaba que las ideas de raza y nacionalidad deberían ser trascendidas en nombre del destino común de la humanidad. El prestigioso pensador consideraba que el mestizaje de los pueblos ibéricos (españoles y portugueses), muy diferente a la exclusión racial de los anglosajones, convertiría América Latina en el epicentro de este nuevo mundo transfronterizo e interracial. La raza cósmica – más humana, más colaborativa – interpretaría la melodía afinada del futuro.

El brasileño Oswald de Andrade, en su visionario Manifiesto antropofágico (1928), vislumbró una sociedad contra el “las ideas objetivadas, cadaverizadas”. Preconizó el individuo como “víctima del sistema” y anhelaba una “conciencia participativa”. Siempre consideré a Oswald un futurista que entendió la sociedad en red antes de la existencia de Internet: “nunca tuvimos gramáticas ni colecciones de viejos vegetales. Y nunca supimos lo que era urbano, suburbano, fronterizo y continental”.

El polifacético uruguayo Joaquín Torres Garcíaen su pintura América invertida (1943), creó con un trazo simple el imaginario de otra América posible. Aunque convivió con las vanguardias artísticas de Europa (y llegó a vivir en Europa), Joaquín siempre tuvo clara su vocación latinoamericana:  ”Nuestro norte es el Sur. No debe haber norte, para nosotros, sino por oposición a nuestro Sur. Por eso ahora ponemos el mapa al revés, y entonces ya tenemos justa idea de nuestra posición, y no como quieren en el resto del mundo. La punta de América, desde ahora, prolongándose, señala insistentemente el Sur, nuestro norte”.

He preparado un pequeño decálogo de cultura libre latinoamericana para el festival #CómeteLaCultura que se celebra hoy en Madrid en el Colectivo La Latina. En medio de la crisis existencial-económica del primer mundo, podría hablar del crecimiento macroeconómico de América Latina, de la bonanza de sus instituciones culturales o de una industria cultural que ahora sí tiene plata para super producciones. Pero el mundo necesita justamente lo contrario.

América Latina, la esperanza del Planeta Insostenible, puede iluminar en las próximas décadas al mundo. Y precisamente en la dirección contraria al supuesto “progreso económico”, al consumismo y a la mercantilización de bienes y personas. Llegó la hora de las entusiastas profecías de José de Vasconcelos, Oswald de Andrade, Joaquín Torres y tantos otros. El mundo tiene que escuchar con atención a América Latina. Por eso he preparado para mi intervención quince casos de cultura libre, participativa y en red de América Latina. Algunos casos llevan años funcionando. Pero quizá no sean demasiado desconocidos por el gran público.Reproduzco (enriqueciendo con algún vínculo o frase) el texto que va a aparecer en el decálogo del festival. El streaming comenzará a las 11.00 (hora Madrid). Mi intervención será a las 20.00 (hora Madrid).

1) El colectivo brasileño Fora do Eixo (Fuera del Eje) prueba que es posible construir una red libre entre músicos, productoras, salas de conciertos y festivales al margen del mercado, las discográficas y los institutos de recaudación de derechos autorales. Desde Cuiabá dinamitaron el eje São Paulo-Río de Janeiro. Tienen moneda propia. Y un proyecto de televisión en streaming y descentralizado, PosTv, que aspira a robarle el monopolio a los mass media.

2) El colectivo Antena Mutante (Colombia), alentando el salto de Internet a la calle, disemina una idea clave: hackear el espacio público es tan necesario como hacerlo en el ciberespacio. Creen en las ciudades de código abierto, en el  espacio público, en la participación, en las intervenciones artísticas.

3) El colectivo Transparência Hacker (Brasil) autor del clon del blog de Planalto (Gobierno brasileño), demuestra que la sociedad civil puede obligar a los representantes políticos a dialogar y a ser más transparentes. Luchan por los datos abiertos con irreverencia. Y lanzaron recientemente gracias al crowd funding un autobús hacker que recorre el país

4) La experiencia de Todos Somos dateros (Perú) revela una verdad como una rosa (iba a decir un puño): que los ciudadanos (y no la tecnología centralizada) deben ser los verdaderos protagonistas de las nuevas “ciudades inteligentes”.

5) La iniciativa Música pra baixar (Brasil) deja en evidencia el sistema de los derechos autorales rígidos. Incentivando la descarga de canciones gratuitamente, esta plataforma crea una activa comunidad musical y dinamiza las giras de grupos minoritarios.

6) La plataforma ciudadana Portoalegre.cc (Brasil) muestra el camino del activismo georreferenciado. Sus denuncias / peticiones ubicadas en un mapa abierto son una vuelta de tuerca a las peticiones de plataformas de ciberactivismo.

7) La Plataforma de Cultura Digital (Chile) ilumina un futurible factible: que es más importante crear incubadoras de plataformas que convertir proyectos en productos cerrados. ¿Y qué mejor que crear plataformas alrededor de la cultura del remix, de la cultura colaborativa?

8) La aventura de Cotidiano sensitivo (Brasil) de reapropiación crítica de datos de objetos conectados hace palpable una necesidad urgente: que la Internet of things tiene que ser más humana. Nada como el arte digital para traducir datos ambientales y/o ecológicos de apariencia fría.

9) Cultura Senda (Venezuela / Argentina) confirma que el futuro pasa por el trabajo colaborativo y por la incorporación de instituciones públicas y privadas a redes multidisciplinares y distribuidas. Se acabó el chollo de los supuestos genios creadores que reciben mega subvenciones públicas.

10) El colectivo Puraqué (Brasil), que está aplicando la filosofía del software libre en comunidades indígenas de la Amazonia brasileña, descubre un link fascinantes: el commons (procomún) tiene milenios en las culturas indígenas y afro que desconocían la propiedad privada. El maridaje de software libre e indígenas es perfecto. Un cóctel a punto de explotar.

11) El proyecto Contra Vigilancia (México) da una primera vuelta a la tortilla de la vigilancia del poder y enciende faroles de una alerta creciente: la necesidad de luchar contra el big brother de imágenes / datos ciudadanos obtenidos arbitrariamente desde arriba. Su mapa colectivo alerta de la presencia de cámaras de vigilancia en las ciudades.

12) Los laboratorios de enseñanza No2Somos+ (Colombia) apuestan por lo que podría hacer renacer al mundo sedentario de individuos propietarios: la estrategia nómada, la diseminación itinerante de conocimiento. Talleres emergentes conectando a ciudadanos.

13) El proyecto Transborder Inmigrant Tool (México), que ayuda a inmigrantes mexicanos que cruzan ilegalmente la frontera con tecnología móvil y cartografías colectivas, nos enseña que las fronteras son frágiles ( y totalmente arbitrarias) cuando compartimos conocimientos.

14) La Fundación Vía Libre (Argentina), luchando encendidamente por el procomún, anima a todos los que actúan contra la privatización de bienes intangibles (y algunos tangibles). La cultura, el aire, el agua, las calles, nos pertenecen a todos.

15) La Red Sudamericana de Danza (varios países), experimentando con encuentros semi-presenciales (virtuales+físicos) nos prueba que lo importante es crear redes.

Mi web: bernardogutierrez.es Dirijo la consultora futuramedia.net En Twitter soy @bernardosampa

 

Los amigos menores de Wikileaks

01 marzo 2012

Algún amigo mío ironizó tras la operación GIFiles, los nuevos cables de Wikileaks. “Va a ser más fácil que digan quién no tiene los archivos que digan quién los tiene”. De los cinco magníficos que difundieron los primeros cables hemos pasado a un apretado camarote de los hermanos Marx (23 medios). Sus razones tendrá Julian Assange. A parte de los medios importantes (Público, La Repubblica, Página 12…), conocía una buena parte de estos nuevos amigos menores. Pero confieso que otros no. Navegando en esta creciente Wikileaks Family me he encontrado con blogs diseñados en la plataforma WordPress y sites sin copyright (la mayoría con Creative Commons). Comento algunos de estos sitios que no son periódicos conocidos. La lista completa, aquí (izquierda).

Ciper (Chile). Copy&paste: “El Centro de Investigación e Información Periodística es una institución independiente que desarrolla reportajes de investigación de acuerdo a principios de máxima calidad e integridad profesional.  Funciona como una entidad sin fines de lucro”. Imitando el modelo ProPública recibe financiación de organizaciones externas (Grupo Copesa, Open Society Foundation, Fundación Ford… ). Al presidente Sebastián Piñera le dedicaron un gran reportaje sobre sus vínculos con las empresas que reconstruyeron Chile tras el terremoto. Tienen una sección de trabajos multimedia interesante.

Twitter: @ciper

Nawaat (Túnez). Es una plataforma de periodistas independientes con rincones de periodismo ciudadano. Desde el 2004, Nawaat está alzando la voz por la libertad. Fue una pieza clave en la Revolución de los Jazmines. Utiliza un tema de WordPress y tiene licencia Creative Commons.

Twitter: @nawaat

Owni (Francia). Uno de los pocos sitios que salvan a la adormilada Francia de Sarkozy de la debacle informativa 2.0. Impulsado por 22 Mars, este sitio apuesta por las nuevas narrativas, el periodismo de datos y la cultura libre. Otro feliz maridaje de WordPress y Creative Commons.

Twitter: @owni

Plaza Pública (Guatemala). Plaza Pública – según su propia web- “es un periódico digital de análisis, investigación y debates, que reivindica los derechos humanos, la democracia y la búsqueda de la verdad”. Su entramado es más que interesante. Reciben ayuda de una universidad, de fundaciones. Plaza Pública, además, es una alianza de medios alternativos como Confidencial (Nicaragua), Verdad Abierta (Colombia) e IDL-Reporteros (Perú). Tiene autorización para reproducir artículos de La Silla Vacía (Colombia), Razón Pública (Colombia) y la agencia IPS América Latina (usan copyleft). La Fundación EFE le permite publicar los contenidos. Su licencia es Creative Commons.

Twitter: @PlazaPublicaGT

Al-Alkhbar (Líbano). Su eslogan, con la segunda palabra tachada, es un verdadero puntazo: Your foreign correspondent in the  Middle East. Al-Alkhbar es una aventura capitaneada por el periodista Joseph Samaha que ofrece una edición en árabe y otra inglés. Una visión alternativa de los conflictos de la región. Licencia Creative Commons .

Twitter: @AlakhbarEnglish 

Mi web: bernardogutierrez.es Dirijo la consultora futuramedia.net. En Twitter soy @bernardosampa

 

 

 

 

 

 

La arquitectura se sube al tren Creative Commons

09 febrero 2012

¿Te imaginas que los arquitectos de la Roma clásica hubieran dejado los planos colgados en una red de redes para que cualquier persona del mundo los utilizara? ¿Que Gaudí hubiesen registrado los planos de La Pedrera sin copyright? ¿Cuántas ciudades habrían reciclado / remezclado el genio de los grandes arquitectos de la humanidad? En la era de la sociedad en red, la arquitectura abierta comienza a ser una realidad. La cultura de código abierto se abre paso en el hasta ahora vertical y elitista mundillo del ladrillo. Y cada vez son más los estudios que usan las licencias Creative Commons para sus obras.

El estadounidense Cameron Sinclair, creador  del proyecto Architecture for Humanity , es uno de los grandes visionarios de la arquitectura abierta. En una entrevista a la revista Wired, Cameron desmenuzada así su sueño:  “Nuestro sueño es desarrollar una base de datos de diseños, clasificada por ubicación, temas ambientales y arquitectos. Bromeando la he llamado la Open Source Architecture Network. Ya estamos trabajando con Creative Commons viendo el modo de hacer que los diseños estén disponibles gratuitamente alrededor del mundo”. Un estudio importante que ya está disponibilizando sus obras con licencia Creative Commons es el madrileño Ecosistema Urbano. Su Air Tree Commons para la Expo de Shangai de 2010, fue la primera obra cuyo proceso entero fue elaborado con licencia Creative Commons. El estudio holandés OBOM es otro de los abanderados en la arquitectura abierta.

Pero este feliz contubernio de licencias abiertas, transparencias de procesos y arquitectura no se limita a estudios cool. Lo más interesante es que existen iniciativas más horizontales y/o desentralizadas. El proyecto Wikihouse.cc tiene un objetivo mucho menos rimbombante pero infinitamente más útil: recopila proyectos de casas, planos, detalles técnicos, con licencias abiertas. Cualquier persona puede elegir su modelo y lanzarse a la autoconstrucción, con toda la garantía técnica. Para rizar el rizo de esta nueva e incipiente arquitectura abierta, nada mejor que concluir con el proyecto PFC de Montera 34, que recopila trabajos de fin de carrera. ¿Cuántas buenas ideas se quedan en un cajón desaprovechadas?  ¿Llegaremos algún día – se preguntan en el sitio de Montera 34-   a compartir los proyectos “en abierto”, permitiendo difusión, reutilización y remezcla con licencias abiertas? Si piensas que sí, paséate por la etiqueta de Twitter #pfccommons.

 

 

España, líder en Creatividad Colectiva

10 enero 2012

 

Foto: CC Argazkiak: / teketen

Descargas=piratería. Compartir=crimen. Ley Sinde=lucha contra el narcotráfico. El rodillo oficial sigue erre-que-erre confundiendo la velocidad con el tocino, Internet con el Imperio del Mal. El patriota ministro de cultura de España, José Ignacio Wert, apoya su tesis en un informe elaborado por una empresa extranjera (Francia), tras ciertas presiones extranjeras (estadounidenses). Y sigue sin entender qué es cultura digital y cómo funciona Internet.

El ministro patriota, en lugar de hacer caso a informes manipulados sobre piratería cocinados en los lobbies horteras de Los Ángeles, debería sacar orgullo patrio. Y darle la vuelta la tortilla. Lo tiene muy fácil. España, hasta el año 2010, era el líder indiscutible en número de licencias artísticas Creative Commons. Con más de diez millones de obras licenciadas con Creative Commons (para despistados, una licencia alternativa al copyright), España superaba holgadamente en el ranking a Estados Unidos e Italia.  Con 223 obras por 1.000 habitantes, apenas Taiwan superaba a España en obras licenciadas por habitante. Un detalle curioso: el tipo de licencia más habitual en la libertaria España es la CC-BY (atribución), la menos restrictiva. Aunque es muy difícil saber el número exacto de licencias (no es obligatorio comunicarlo a Creative Commons, basta con colgar el logo en tu web), España sigue en 2012 tirando del carro de la Creatividad Colectiva (traducción libre para patriotas). El contador CC Monitor coloca a España a día de hoy en el número 2 del ranking (9.224.224 obras), apenas superada por  Estados Unidos.

A lo mejor lo que le molesta a Estados Unidos es eso: que cada vez haya en España más obras registradas al margen del copy right. Que en España haya bares que pinchen música con licencia copyleft y que no tienen que pasar por caja. ¿Descargas=piratería? Ridículo argumento. Mientras, Wert fustiga a la cultura con estrategias de la guerra del narcotráfico, la Red se ríe en sus mismísimas narices. @kurioso creó un directorio en Internet con cultura gratuita libre de derechos. Y Twitter echa humo alrededor de la etiqueta #compartecultura. Un último cable para el ministro patriota. Charo Otegui, presidenta de la Acción Cultural Española (AC/E) que trabaja la imagen del país en el extranjero afirmó en una entrevista que “la marca España tiene que ir asociada a la excelencia creativa”. A la creatividad.

Lo tienen a huevo. Creative Commons es cool. Y España empuja con fuerza del carro.