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Queremos #chalecosparatuiteros

25 febrero 2012

 

Reniego del chaleco para periodistas que la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, quiere promover entre los profesionales del sector. Lo tunearé. Lo convertiré en un #chalecoparatuiteros. Se lo daré a un parado para que cubra en primera línea la creciente represión policial de España. Se lo regalaré a un estudiante valenciano para que informe desde su teléfono móvil sobre la #primaveravalenciana. Donaré mi chaleco pomposo a un ciudadano que esté reivindicando sus derechos en una plaza pública. Lo revenderé para registrar el dominio Chalecoparatuiteros.es. Ahora, una ronda de argumentos.

Soy periodista. Hace muchos años que soy miembro de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) y de la International Federation of Journalism (IFJ) de Bruselas. Las asociaciones de periodistas son útiles, siempre que luchen por la libertad de expresión, la defensa de la profesión y las condiciones laborales. Defiendo la libre circulación de periodistas por el mundo. Su papel (nuestro papel) todavía es importante. Condeno frontalmente los ataques a periodistas y fotógrafos que se han producido reincidentemente desde el 15 mayo de 2010 en España.

Soy periodista, sí. Pero hace un tiempo que en mi perfil de Twitter he colocado la palabra “posperiodista”. El ecosistema informativo ha cambiado radicalmente: la información ya no es monopolio de los medios. Los ciudadanos informan. Muchos compañeros tuiteros cubren mejor las plazas / calles que algunos compañeros periodistas. Y, sobre todo, llegan antes. Sí, señora Cristina Cifuentes, el tuitero @fanetin es más grande que @el_pais en algunos mapas informativos.  Incentivar el uso de chalecos para periodistas es una estrategia tosca. Cifuentes quiere convertir Madrid en Bagdag. Quiere transformar las plazas públicas en un territorio en guerra. Distribuir #chalecosparaperiodistas no es un guiño a la prensa. Es un clave para que la policía reprima su porra fácil frente a los achalecados. Es un guiño para que la policía apenas atice a ciudadanos No Periodistas. La señora Cifuentes ignora la ordenanza de Carlos V de 1523 que define a la plaza como un “lugar de encuentro para todas las funciones sociales, oficiales o de diversión y esparcimiento”. Y los chalecos para periodistas son un paso más en la estrategia de criminalización de los movimientos ciudadanos altamente digitalizados que han roto el monopolio informativo de la prensa. El chalequito facilón es otro intento de deslegitimar ese movimiento pacífico (15M) que el PP elogió tanto en su informe para conseguir los Juegos Olímpicos de 2020. El próximo paso será empotrar periodistas en las fuerzas policiales, como hacen los marines estadounidenses en sus guerras. Los beduínos del Sahara o los samis nómadas del Ártico han visto las tétricas escenas de la represión policial en Valencia. Pero Ellos Allá Arriba siguen manipulando, ayudados por los guiñoles de cierta anti-prensa chalecable: los manifestantes son violentos.

Cifuentes, señora de la guerra, becaria de emperatriz: no queremos chalecos para periodistas. No queremos que Madrid sea Bagdag. Queremos las plazas con las que soñó Carlos V, el emperador perroflauta. Queremos que ningún ciudadano sea vapuleado por las fuerzas policiales. Queremos que los periodistas informen. Queremos que los ciudadanos retuiten las plazas en tiempo real. Queremos una #twitternación sin represión. Y si ustedes – FAPE y Delegación del Gobierno – insisten en que me coloque un #chalecoparaperiodistas empezará la batalla del #chalecosparatuiteros. Además, la FAPE perderá un asociado. Y Cifuentes ganará un enemigo (ya que para algunos todos somos enemigos del poder).

No a la guerra. #chalecosparatuiteros ya. 

Este post  y sus reacciones estará asociado al hashtag de Twitter #chalecosparatuiteros

Manifestación en miniatura, activismo digital

14 febrero 2012

 

Se abre el telón. Animales de peluche+muñecos de Lego+figuritas de South Park+pancartas. ¿Cómo se llama la película? (Mini Manifestaciones) desde Rusia con amor, por ejemplo. O bazocazos activistas hechos con pequeños gestos. El invierno ruso – ese movimiento ciudadano que estalló en diciembre contra los artimañas electorales de Vladimir Putin – nos dejó un peculiar movimiento de mini manifestaciones. Tras la prohibición de las manifestaciones en algunos lugares, como en la ciudad de Barnaul, en Siberia, los ciudadanos tuvieron que echar mano de estrategias diferentes. Imaginación y manta para el invierno ruso. The Guardian le dedicó unas jugosas líneas y recopila una galería. ¿Sirve de algo este símbolo lúdico-protesta? ¿Derrumbarán alguna vez  las figuritas de Lego a un régimen? En el caso de Rusia, el efecto en Internet fue viral. Y el Gobierno, intentando prohibir incluso las manifestaciones de juguete, regaló otra tonelada de autoritarismo a sus enemigos.

Pienso que el potencial de estas nuevas narrativas activistas son enormes. Leo Bassi ya utilizó la técnica de la mini manifestación en su obra Utopía. Con una cámara y un proyector, Leo Bassi aumentada su mini manifestación en una pantalla gigante. ¿Y sí las Mini Manis físicas tuviera una cara digital, un vínculo con Internet? Antes de especular sobre este Ciber-Lego Activismo, cuento de pasada la primer ciberhuelga de la historia, organizada por los  trabajadores italianos de IBM montaron el 27 de septiembre de 2007 en las instalaciones virtuales que la empresa tenía en Second Life.  La manifestación, para luchar contra el recorte de condiciones laborales, fue convocada por el Comité de Empresa Europeo e IWIS (Solidaridad Internacional de Trabajadores de IBM). Y fue un tremendo éxito: un mes después de la cibermanifestación el sindicato “Rappresentanze Sindacali Unitarie (R.S.U.) firmó un acuerdo con la dirección de IBM Italia.

La Mini Mani de Lego podría tener un espejo virtual. Y podría tener un vínculo del territorio a la red con códigos QR. Cualquier ciudadano podría escanear el código con un teléfono móvil y dirigirse a un sitio de Internet. Del muñequito a un blog, del osito de peluche a una cuenta de Twitter. Una especulación más: cada mini manifestante podría tener un código QR con su sentient ID (identidad digital). Cada mini manifestante, un vínculo a sus redes personales. El golpe físico-digital podría ser gigante. ¿Qué habría pasado si cuando la policía madrileña bloqueó la Puerta del Sol y la dejó vacía alguien hubiera colocado una Mini Mani en el centro de la plaza?