
Con el lanzamiento del Galaxy S 4 se repite, una vez más, la jugada con la que Samsung busca afianzarse como líder mundial en fabricación de smartphones; un súper smartphone con más de todo (más pantalla, procesador, cámara, etc.), pero nada nuevo en el fondo. La pregunta que se plantea ahora es ¿seguirá funcionando esta estrategia? Basta recordar que Apple sufrió grandes críticas del mercado por ‘innovar poco’ en el iPhone 5 y Samsung parece haber copiado también en esto. Analicemos algunas claves que pueden definir el éxito o fracaso del Galaxy S 4.

Innovación
Samsung absorbe con sus dispositivos cualquier novedad tecnológica que aparece en el mercado. Así es cómo se ha convertido en líder, ofreciendo siempre lo último. Sin embargo la innovación sin sentido puede incrementar el precio de los gadgets sin aportar un beneficio definido. El Galaxy S 4 tiene más de todo: más núcleos, más pulgadas en la pantalla, más megapíxeles en la cámara y más miliamperios en la batería, pero no representa un avance significativo frente al modelo de hace un año. De hecho algunos analistas lo han rebautizado ironicamente como Galaxy S IIIs (en alusión a la nomenclatura del iPhone).

El sistema de seguimiento de la mirada Eye Tracking, ni es nuevo (ya lo tenía el S III del año pasado) ni es exclusivo (LG también lo integra en su Optimus G). Tampoco es nuevo el Air Gesture que navega por la pantalla sin tocarla (lo incluyó el Sony Sola) y lo que es peor, pocos analistas ven una utilidad real a estas incorporaciones. El sistema de traducción simultanea S Translator podría ser algo destacable, pero a la vista del fiasco del sistema de reconocimiento de voz S Voice del S III, se impone una prueba real antes de lanzar las campanas al vuelo.

Una mirada empresarial: Seguridad Knox y BYOD
El Galaxy S 4 integra KNOX, la solución empresarial de Samsung alineada con el programa Samsung For Enterprise (SAFE) que busca ofrecer un entorno de seguridad mejorada en la plataforma Android. Esto incluye la separación del uso personal del profesional en el mismo terminal, lo cual enlaza con la filosofía BYON (Bring Your Own Device). La idea es que KNOX como parte de Android SE incluya codificación a nivel de registro de archivos, que ofrezca protección de datos y aplicaciones empresariales, así como una mayor fortaleza frente virus y ataques de malware. Aquí su rival más fuerte es el nuevo BlackBerry Z10, que ya tiene muchos años de experiencia ofreciendo este tipo de seguridad empresarial con su solución BES (BlackBerry Enterprise Server) y reforzado ahora con el nuevo sistema Balance. Vale que BlackBerry ya no está en su mejor momento, pero su prometedora renovación y la base de clientes empresariales seguro que no le pondrán fácil las cosas al Galaxy S 4.

La publicidad vende
Si hay algo que Samsung sabe hacer bien es vendernos sus productos, pasando por encima de la competencia como una apisonadora. El año pasado Samsung gastó tan solo en EE.UU 401 millones de dólares en inversión publicitaria -más que HTC, BlackBerry y Nokia juntas-. Esto la situó como la marca de electrónica con mayor gasto en publicidad muy por delante del resto, incluida Apple. Esta estrategia la replican en el resto del mundo y la extienden a todos los ámbitos de influencia, incluyendo pagos de casi 1 millón de dólares a los lobbies que deciden sobre la industria. No cabe duda de que el Galaxy S 4 volverá a tirar del músculo financiero con el que han logrado impulsar productos como el Galaxy Note y la Galaxy Camera.

Competencia más fuerte
Samsung ya no está sola para dominar el mundo Android. Durante los últimos años ha sido la única marca que ha logrado resistir el terremoto iPhone y el resultado es su liderato en ventas de smartphones muy por delante de otros terminales Android. Pero ahora la situación ha cambiado y no solo porque Apple parezca más débil. Dos marcas han apostado muy fuerte y han lanzado serios candidatos al trono Android. El HTC One y el Sony Xperia Z son una alternativa real al Galaxy S4 con potencia igual o superior y con prestaciones que los hacen realmente innovadores, como la protección frente al agua o una cámara con prestaciones diferenciales.

El plástico a lo grande
En Samsung están convencidos de que el plástico es un gran producto y lo usan con profusión en todos sus productos. Otra de las señas de identidad de los coreanos es hacer todo más grande que los demás. Sin embargo la competencia hace tiempo que apunta a materiales y diseños más elaborados; chasis de aluminio unibody, carcasas de kevlar o cubiertas de cristal antigolpes son solo agunas de las opciones. Así nos encontramos con que el Galaxy S 4 apuesta por pantallas al límite de la ergonomía, con cuerpos que no resisten demasiado bien el trato duro y que no trasmiten la misma sensación de calidad. Al menos esas son las quejas de muchos de sus seguidores.
En resumen
La fórmula del éxito o del fracaso del Galaxy S 4 tiene demasiados ingredientes como para dar un veredicto claro. Las habituales inversiones publicitarias de Samsung pueden cambiar la tendencia del mercado, pero no por ello el smartphone va a ser mejor. Claro que tampoco está todo dicho respecto de su competencia, que puede encontrarse con múltiples problemas en su camino hasta el consumidor. Lo que sí parece claro es que Samsung, pese a haber creado un terminal correcto, no ha sorprendido demasiado -y ya hemos visto lo que le ha pasado a Apple en una situación similar-.