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El cielo sobre Tatooine

Un travelling por el cine más actual con flashbacks al clásico.

Entradas etiquetadas como ‘Emma Stone’

La artista que convierte a celebridades en exquisitos dibujos

Cinefilia

Lera Kiryakova

( ©Lera Kiryakova )

Lera Kiryakova es una artista rusa que posee un don: el del dibujo. En la era de la animación digital y los efectos generados por ordenador, ella apuesta por las creaciones hechas a mano, al estilo más tradicional. Después de pasar por su magia, las celebrities más reconocidas lucen con un aspecto aún más sugestivo.

Su estilo es el de los animes, bellos rostros con grandes ojos. Más que seres de carne y hueso se convierten en adorables muñecos. ¿Cuál es mejor el original o el dibujo?

Estrellas del cine y cantantes son sus modelos predilectas, y toda su obra puede seguirse a través de Instagram en la que Kiryakova ya reúne a más de 185.000 seguidores.

 

Angelina Jolie

Angelina Jolie

( ©Lera Kiryakova )

 

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Vitaminas en forma de musical (‘La La Land’, 2016)

Propuestas de cine

La La Land 2016

( ©Universal )

Porque queremos entrar dentro de la pantalla y meternos en la piel de esos personajes, vivir sus historias sean de cine o nuestras series preferidas, esperando que por muchas desgracias o tragedias el final sea feliz, y si no lo es que al menos sirva para enmendar errores o de espejo para otros de lo que somos. Porque Woody Allen rompió esa “cuarta pared”  mezclando las estrellas inalcanzables de la gran pantalla con el espectador llano sentado en su butaca en La rosa púrpura de El Cairo (1985), y varias décadas atrás Buster Keaton ya lo había hecho con El moderno Sherlock Holmes (1924). Y porque desde ese crucial instante en qué se oyó la voz de Al Jolson en El cantor de jazz (1927), el público debió sentir por primera vez que la relación de cercanía con esos personajes de la pantalla era mayor, había imagen y ahora también sonido, palabras y música a su alrededor.

Y porque había nacido el musical, el género más genuinamente cinematográfico, el que durante varios años desde la aparición del sonoro el público identificó con películas. Y por duras que fueran las cosas en ese cine de a finales de los 20, o de la década de los 30, 40 o 50 no había nada que una canción (buena o mala) o número musical no pudiera arreglar.

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Estos son los favoritos para ganar los Globos de Oro 2017 en cine

Cinefilia

“Solo puede quedar uno”. Si fueran los Oscar así sería en el apartado de mejor película (nunca se ha producido un ex aequo), pero tratándose de los Globos de Oro, que se concederán la madrugada en horario español, del domingo 8 al lunes 9 serán dos los largometrajes que se harán con el premio gordo, el de mejor drama y el de mejor comedia o musical, en el apartado de cine.

Seguro que al menos alguna sorpresa habrá, pero hay ganadores que están cantados. Y nunca mejor dicho. En la 74ª edición de los Globos de Oro, que conceden los miembros de la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood y que servirán de termómetro de cara a lo que pueda suceder en los Oscar, se perfila una clara favorita… y a ritmo de “La La La…”… ¿será también la que se lleve a casa más Globos de Oro?

 

Mejor comedia o musical

La La Land 2016

( ©Universal )

Nominadas: La ciudad de las estrellas (La La Land), Deadpool, 20th Century Women, Sing Street y Florence Foster Jenkins.

¿Cuál ganará? La ciudad de las estrellas (La La Land) de Damien Chazelle.

¿De qué me suena? Desde que se presentó mundialmente el 31 de agosto del año pasado en el Festival de Venecia lleva acumulados más de un centenar de premios.

¿Su principal rival? No tiene rival (vale, está Deadpool, pero los críticos estadounidenses se decantarían por otra película más modesta como posible sorpresa: 20th Century Women).

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Avance: Enamorarse del cine al ritmo de la música, ‘La La Land’

La La Land

( ©Summit Entertainment )

Captar la esencia de los sueños, de los deseos y frustraciones, a través del musical. Hubo un tiempo en que el musical era uno de los géneros predilectos de Hollywood (y junto al western, el género más genuinamente norteamericano), en los años 30, 40, 50 o 60. Hoy en día solo atraerían a un reducido grupo de cinéfilos a la gran pantalla. El musical no vende. Sin embargo, La La Land (y que no tiene nada que ver con la canción de mismo título interpretada por Demi Lovato), venda o no venda, atraiga espectadores o no a su causa, se posiciona como una de las películas más esperadas del año.

Su pareja protagonista, efectivamente, ya es para enamorar, Emma Stone y Ryan Gosling; una actriz igual de estimulante sea de pelirroja, rubia o morena que cantando y bailando (en este enlace, protagonizando el maravilloso vídeo Anna de Will Butler); y el chico más cool, por algo Drive es objeto de culto entre muchos de nosotros. Pero, lo mejor, es que tras las cámaras y firmando el guión, así que, cine de autor también en estado puro, está Damien Chazelle, un apasionado, ¡cómo no!, del cine y la música cuyo segundo largometraje, prácticamente su debut, fue una de las mejores películas, y de largo, de 2014: Whiplash.

Sea Un americano en París, los viejunos musicales en blanco y negro de los años 30 protagonizados por Ginger Rogers o Fred Astaire, o la francesa Los paraguas de Cherburgo, La La Land es un homenaje a todo ese gran cine a través de la historia de amor entre un pianista de jazz y una aspirante a actriz en la ciudad de Los Angeles. Y por algo también los responsables del Festival de Cine de Venecia le han otorgado el honor de inaugurar el certamen, el día 31 de agosto.

La fecha de estreno prevista en Estados Unidos es para el 16 de diciembre; pero antes, el póster y el tráiler.Cantando y silbando, Ryan Gosling. A mí ya me tiene ganado.

 

La La Land poster

 

Emma Stone protagoniza ‘Anna’, el videoclip de Will Butler, de Arcade Fire

Emma Stone videoclip

¡Absolutamente embriagadora! Woody Allen la ha convertido en una de sus musas recientes, Ruben Fleischer en femme fatale para Gangster Squad: Brigada de élite y Damien Chazelle (el director de Whiplash) en estrella de su nueva película, La La Land, junto a Ryan Gosling y que se estrenará el año que viene.

La pelirroja Emma Stone ya ha hecho sus pinitos cantando y bailando, en los escenarios de Broadway, con el musical Cabaret. Ahora, un pasito más protagonizando el segundo vídeo musical, todo glamour y estilismo, de la canción Anna del canadiense William Butler, multiinstrumentista y uno de los integrantes de Arcade Fire.

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La insoportable levedad de la fama (‘Birdman’)

Si fuera director de cine, Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia) es una de las películas que me hubiera gustado crear y dirigir. Como ejercicio de estilo y de puesta en escena es fascinante y un reto. Rodar en varios planos secuencia, algunos de casi media hora, luego montados dando el efecto de que es uno solo. Para ello todo debe de estar perfectamente dispuesto: decorados, objetos, guión, actores, movimiento o iluminación. Además, el lujo de contar con intérpretes de primerísimo nivel, Edward Norton, Naomi Watts o una joven Emma Stone cada vez más sobresaliente e imprescindible en el actual panorama cinematográfico (y memorables son sus secuencias en la azotea con Edward Norton).

No me olvido, naturalmente, de Michael Keaton. Sobre él recae el protagonismo principal de la función, interpretar a Riggan Thompson que fue, como el propio Keaton, una celebridad en su momento por enfundarse el traje de superhéroe en unas exitosas superproducciones. El paralelismo ya lo conocen, Keaton fue el Batman de Tim Burton, y uno de los pioneros en el género de superhéroes, de todo lo que vendría después (aunque antes estaba Christopher Reeve por Superman), y al igual que su Riggan Thompson, alter ego cinematográfico, embutido en las vestimentas del superhéroe Birdman, Keaton también cayó del altar de los dioses de Hollywood. El público lo olvidó mucho más rápido de lo que hubiera deseado.

Birdman es la historia de esa exestrella, ahora un actor depresivo y esquizofrénico, que planea su regreso a la primera línea de atención de los focos mediáticos, de los aplausos de público y crítica dirigiendo, adaptando y protagonizando una obra teatral en Broadway, concretamente, De qué hablamos cuando hablamos de amor, de Raymond Carver. Y ahí está Riggan Thompson con su desesperación vital por recuperar el amor de los demás, por de nuevo volver a ser alguien ante el público (el cual también ha cambiado, con los consabidos relevos generacionales y gustos), sin saber que en el fondo su mente ya no podrá escapar de ese recuerdo idealizado del pasado.

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Crítica: ‘Magia a la luz de la Luna’, Woody Allen y el carácter maravilloso del amor

Este mismo año, George Clooney estrenaba Monuments Men, dirigida y protagonizada por él mismo, una aventura bélica ambientada en la II Guerra Mundial digamos que simpática y sin mayores pretensiones. Tampoco fue especialmente del gusto de la mayoría (para mí, se quedó a medias en su fallida propuesta). Magia a la luz de la Luna (Magic in the Moonlight) se engloba en esta línea de cine que Clooney también deseaba recuperar con nostalgia, el de antaño, el de ese Hollywood dorado de la primera mitad del siglo XX.

Woody Allen retrocede a una época idealizada que le encanta, la de los años veinte (la de los “felices” de entreguerras) con música jazz y swing, y fotografía (estupenda de Darius Khondji) bañada en luces ensoñadoras. Todo a juego para recrear lo que sería una comedia hollywoodiense de las que tenían tanto éxito popular durante los 30 o 40, sólo que a todo color. Magia a la luz de la Luna gana enteros si, pese a ser un cine obsoleto, pensamos que fácilmente su pareja protagonista pudiera haber sido Carole Lombard, Katharine Hepburn o Claudette Colbert, por el lado femenino, o un Clark Gable, John Barrymore o Gary Cooper, en el masculino. Comedias tan previsibles como encantadoras, destinadas al gran público, muchas de ellas logrando trascender a su mera condición de entretenimiento para masas. En Magia a la luz de la Luna no hay los gags físicos de la screwball, sino una narración que se sustenta en lo discursivo (varias veces diálogos excesivos o redundantes) de sus protagonistas. Personajes que hablan mientras se pasean por mansiones, jardines, carreteras o playas rocosas de los parajes de la Costa Azul francesa.

Magia a la luz de la Luna Stanley, interpretado por Colin Firth, es un prestigioso mago (su nombre y apariencia artística es el del chino Wei Ling Soo) capaz de hacer desaparecer de escena a un enorme elefante gracias a sus trucos, también entregado a su otro pasatiempo favorito, el de desenmascarar a falsos médiums que dicen tener el don de contactar con el Más Allá. Definido como “un pesimista aburrido”, además de gruñón y descreído, acepta el encargo de un viejo amigo suyo para poner en evidencia a una bella joven, Sophie (una Emma Stone, actuando con los ojos bien abiertos y una ligereza maravillosa), que parece tener un don increíble y real como mística. Además, él es británico y ella norteamericana, nuevamente el choque y prejuicios entre culturas rivales está servido, aunque apenas se trate tangencialmente.

La posibilidad que el don de Sophie sea real hará replantearse en Stanley toda su rígida visión racional, experimentará un mundo intangible que escapa a nuestra lógica, en otras palabras, que la magia existe y no se puede descifrar, controlar o prever. Y naturalmente, Woody Allen con ello no nos está hablando de los espíritus y ectoplasmas sino del amor. A sus 79 años, en plena forma para entregarse a este ligero entretenimiento, vital y optimista, siguiendo temáticas a las que ya recurrió en Alice, La maldición del escorpión de Jade o Conocerás al hombre de tus sueños, el recurso de la magia y de un posible Más Allá, sólo para hablar de los misterios del corazón o de la necesidad de la ilusión y del engaño para ser felices. Como lo que nos ofrece el mismo cine, como en La rosa púrpura del Cairo.

Magia a la luz de la Luna se centra sobre todo en su pareja protagonista (aunque haya secundarios entrañables como la tía Vanessa, Eileen Atkins), y se olvida prácticamente de los demás (el amor es así, sólo mima a la pareja de enamorados). Por suerte, también posee sus propios momentos de magia. La escena del observatorio bajo el manto de las estrellas, en un lugar que se convertirá en idílico y simbólico para su pareja protagonista. Así como no pocos momentos inspirados en los diálogos. Stanley puede llegar a creer en que el don de Sophie sea real, pero no por ello deja de sentir un poco de desdén por considerarlo que “no es tuyo. Naciste con él”. Stanley prefiere valorar lo que se hace a base de trabajo, esfuerzo y talento, aprendiendo y mejorando con el tiempo. Lo que se adquiere a lo que viene concedido. Su otra frase de “Tengo sentimientos positivos irracionales” (hacia Sophie) es igualmente memorable.

Sin olvidar el diseño de vestuario creado por la asturiana Sonia Grande, con trajes y chaquetas tweed formales y más oscuros para Stanley, y en contraste modelitos mucho más juveniles, coloristas y alegres para Sophie, acentuando sus caracteres tan opuestos y aún así irrazonablemente destinados a sentirse unidos. Magia a la luz de la Luna podría parecer una “obra menor”, un divertimento tan “aburrido y previsible” como la misma concepción de la vida que tiene su protagonista Stanley, y más teniendo en cuenta que el pasado año Allen nos brindó una de sus mejores películas de los últimos años, Blue Jasmine. Sólo que resulta agradablemente entretenida y redonda en lo que pretende ser y es.

 

Puntuación:

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( Imágenes: Warner Bros. )