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El cielo sobre Tatooine

Un travelling por el cine más actual con flashbacks al clásico.

Sitges 2016: ‘Crudo (Grave)’, la película de canibalismo que provoca desmayos

Crudo (Grave / Raw) 2016

( ‘Crudo’ ©Universal )

Era la película que Sitges estaba esperando. La que llegaba con una aureola de cine extremo, y hype añadido, desde que en su proyección en el pasado Festival de Toronto saltó la noticia de que más de un espectador se desmayó ante la crudeza de alguna de sus escenas. Crudo (Grave) es el debut en el largometraje de la directora francesa Julia Ducournau y… ¡Vaya debut!

Su escenario principal es una facultad de veterinaria con las novatadas que deben aguantar los nuevos alumnos, y la crudeza de algunos de los vídeos que se graban impasiblemente a través de móviles. Aparentemente el telón de fondo de la historia principal, pero es lo que realmente da más miedo. Transmite la crueldad, la parte animal de los seres humanos y las relaciones de sometimiento de unos y otros, sea en la escuela o en otros ámbitos de la vida. La supeditación a unas normas establecidas y al poder. En todo ello, el canibalismo, un tema tabú, acaba siendo más una metáfora sobre transgredir imposiciones y reglas. Eso sí, a lo bruto.

Julia Ducournau, cineasta que ha declarado en más de una ocasión su obsesión por el cuerpo, expone unas imágenes artísticas, muy cuidadas, impresionistas y sin escatimar momentos morbosos, desde una depilación brasileña a otras escenas asquerosillas relacionadas con las prácticas de los aspirantes a veterinarios. Luego está su protagonista, la tímida Justine (Garance Marillier), y la historia de su despertar a la edad adulta y sexual. Sus padres la han convertido en una devota seguidora de las dietas vegetarianas, pero todo cambiará cuando, en uno de esos actos de iniciación de los veteranos (uno de ellos recuerda a Carrie), es prácticamente obligada a comerse un trozo de riñón crudo de conejo.

Crudo (Grave / Raw)

( ‘Crudo’ ©Universal )

Las consecuencias, sarpullidos y una incontrolable sensación de voracidad, de atracción hacia la carne y si es la humana mucho mejor. El apetito sexual, un deseo materializado hacia uno de sus compañeros, un joven magrebí homosexual, se junta con las ganas de comer en una película en la que la sensación de desazón difícilmente abandona al espectador. Inevitable pensar en títulos como En mi piel (2002) de Marina de Van, la mexicana Somos lo que hay, (2010), Trouble Every Day con Béatrice Dalle o la canadiense Ginger Snaps (2000).

La joven actriz Garance Marillier es un fantástico descubrimiento (a la altura de Adèle Exarchopoulos en La vida de Adèle) , y tampoco se queda atrás Ella Rumpf que interpreta a su desinhibida y desatada hermana Alexia. La película de Ducournau podría funcionar perfectamente sin necesidad de sus escenas de shock, de morbo añadido, de las que pueden mantener al espectador al borde de la butaca o de un ataque de ansiedad.

Y, ¿qué hay de las escenas de mayor impacto? Las dos principales están situadas la una en mitad de su metraje, una consecuencia inesperada de esa depilación íntima; la otra hacia el final, no mostrando “la acción” sino un hecho consumado. Ayudan, y mucho, los soberbios efectos de maquillaje cortesía del maestro Olivier Afonso (que ha participado en À l’intérieur o la televisiva Les revenants), tremendamente realistas en sus detalles.

La fábula que exhibe Crudo no es apta para todos los estómagos, ni va a gustar a todos los “estómagos” que la soporten. Lo que sí es innegable es que su directora ha elevado el listón demasiado alto de cara a futuros largometrajes. Sobre posibles desmayos en Sitges y ambulancias en el exterior (una inmejorable promoción), el primer pase, el miércoles 12 y bastante lleno a pesar de ser las 8:30 de la mañana, se saldó sin parte médico alguno. Este jueves día 13 y viernes 14 es cuando tendrá la prueba de fuego en las proyecciones de noche. Pero, lo dicho, sería una buena película incluso sin sus escenas más gore.

Actualización: Tendrá distribución aquí. Adquirida por Universal, podría estrenarse en marzo.

Puntuación:

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6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser Yago

    Comer carne cruda, hasta donde yo sé, no es canibalismo… 😉
    Eso sí, el titular hace que entres en el blog, tomaré nota para la siguiente

    13 octubre 2016 | 09:06

  2. Dice ser Paco

    Me ha costado leer fluidamente este texto. Parece que se hubiera escrito y publicado directamente sin una lectura o revisión. Demasiado parecido al lenguaje coloquial hablado. Algunas frases están mal terminadas y otras parecen estar dichas en un bar entre amigos.

    Espero que sea resultado de la prisa, y no el daño hecho por la cultura whatsapp.

    13 octubre 2016 | 09:07

  3. Dice ser Anonimo

    Pone que la chica acaba comiendo carne humana ;P

    13 octubre 2016 | 09:20

  4. Dice ser morlaco

    A mí lo que me asusta no es este tipo de cine si no la gente que lo disfruta, qué hay que tener dentro para querer ver a una chica sufriendo y comiendo carne humana?

    13 octubre 2016 | 11:01

  5. Dice ser Harry Mason

    Nosotros ya la hemos visto y ha sido una gozada. No es tan dura como la venden, pero sin duda es un peliculón. Muy pero que muy buena.

    14 octubre 2016 | 04:05

  6. Dice ser jhsj

    Otra pelicula más para degenerados como A serbian Film. Directores lamentables que nunca llegaran a ser nadie y tratan de llamar la atención grabando cualquier barbaridad para enfermos.

    31 octubre 2016 | 09:15

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