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El cielo sobre Tatooine

Un travelling por el cine más actual con flashbacks al clásico.

Cineclub: ‘Leviatán’ (2014), los demonios de la desdicha

Leviatan 2014 - Aleksey Serebryakov

La fatalidad como inevitable fracturación del destino en forma de desdicha y condicionada por las decisiones de los demás. Dijo Andrei Zvyagintsey, director ruso comparado con Tarkovski desde su debut con El regreso (Vozvrashchenie, 2003), que se inspiró en un suceso real acontecido en Estados Unidos, el del caso conocido como Killdozer. Un ciudadano de la localidad de Granby, Colorado, llamado Marvin Heemeyer, un buen día se puso al volante de una excavadora, convenientemente tuneada y reforzada con placas de acero, y se lanzó directo a embestir y derribar el ayuntamiento y la casa del anterior alcalde, produciendo por el camino algún que otro daño colateral más.

La causa de su ira es que no estaba nada conforme con la expropiación municipal que había sufrido meses atrás. La noticia fue muy mediática en su momento. Y Heemeyer, apodado desde entonces “Killdozer”, decidió concluir la historia a su manera, quitándose la vida después de haber llevado a cabo su vendetta.

El (anti)héroe trágico en Leviatán (Leviafan) es Kolya (Aleksey Serebryakov), un humilde y honrado propietario de un taller mecánico de vehículos y una casa situada en un lugar privilegiado de una localidad de pescadores, en el mar de Barens. Un hombre que vivía feliz con su hijo, Roma (Sergey Pokhodaev), fruto de su primer matrimonio; y su segunda esposa, la guapa y bastante más joven que él, Lilya (Elena Lyadova).

Sin embargo, su apacible rumbo sufrió una trágica desviación a partir del momento en que el alcalde de la población, el mafioso Vadim (Roman Madyanov), decidió agenciarse con uno de sus caprichos; concretamente, expropiarle los terrenos a Kolya por menos de una quinta parte del valor real. Ahí empezó su desdicha en la que sólo tendrá un (aparente) respiro con la visita de un antiguo compañero del ejército, a quien prácticamente considera un hermano, Dmitriy (Vladimir Vdovichenkov, actor de cierto parecido a Daniel Craig). Un abogado venido de la capital Moscú para ayudarle en su litigio contra Vadim y los corruptos vasallos instalados en el poder que le apoyan.

Leviatan - Elena Lyadova

( ©Cameo Media )

Paisajes agrestes y secos, cielos grises contrastando con esas vistas al azulado del mar. Belleza y también cierta desolación. Esqueletos de ballenas que se amontonan en las playas y nos dan que pensar, que los peores monstruos están en tierra, muy cercanos a nosotros. Como buena producción rusa, Leviatán guarda su juego de muñecas rusas. Los otros personajes protagonistas, su esposa Lilya y su amigo del alma Dmitriy, con un peso importantísimo en la narración, quedarán igualmente expuestos a sus aflicciones y disyuntivas. Lo que ocurre fuera de campo se revelará esencial. Y ni siquiera Zvyagintsev, que ha ido introduciendo algunas pinceladas de humor (los cuadros con exlíderes soviéticos, los dictámenes leídos de una sola parrafada por la juez, la fugaz imagen de las Pussy Riot en un televisor…), se mostrará compasivo con Kolya. Para él, llueve sobre mojado.

Zvyagintsey utiliza la historia para ilustrar lo que él denomina “simulacro de democracia” en la Rusia de Putin. Una crítica contra la corrupción en las instituciones, gobierno, policía, jueces, iglesia (ortodoxa) y toda la burocracia, oscuros y egoístas intereses y la carencia de valores espirituales. Para redondearla, le atribuyó características y símiles a las desgracias bíblicas de Job, un ganadero que fue puesto a prueba por el mismo Dios y atormentado por Satán, puesto como ejemplo de que el ser humano puede soportar estoicamente y con dignidad todos los infortunios del destino y sin renegar por ello de Dios. ¿Hasta dónde puede soportar un hombre inocente, que no entiende lo que le está pasando? Job contó con ciento cuarenta años para alzarse en ese modelo de endereza bíblico. Kolya, muy probablemente, no llegue a tantos.

Están los poderosos rasgos melodramáticos, y épicos en su intimidad, del cine de Elia Kazan; o la fatalidad, las injusticias y las almas humanas atormentadas de las obras de Dostoyevski; pero no sé hasta qué punto la película de Zvyagintsev nos puede llegar a deprimir, poner en guardia o animar a rebelarnos contra las tropelías y los fatales designios del destino. La historia individual de Kolya se extiende a la de Rusia y de aquí acaba transformándose en una cuestión universal. “¿Sacarás tú al Leviatán con anzuelo, o con cuerda que le eches en su lengua?” (Job 41,1). El mal es demasiado grande, y adopta demasiadas formas.

 

Estreno en cine: 1 de enero 2015

Lanzamiento en DVD: 8 de abril 2015

La sección “Cineclub” está dedicada a recomendar cine de autor, independiente o con menor repercusión en taquilla, actuales o clásicos.

 

 

1 comentario

  1. Tu blog es genial, un trabajo de alta calidad … Estoy seguro de que muchos estarán de acuerdo conmigo, incluso si no se toman el tiempo para decirle.

    20 mayo 2015 | 13:40

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