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El cielo sobre Tatooine

Un travelling por el cine más actual con flashbacks al clásico.

Cumberbatch no es de este mundo (‘The Imitation Game’)

“Es muy británico, posee un físico poco convencional y es simpático en general”. Más o menos lo que yo pensaba. Y es que Benedict Cumberbatch, el actor londinense, de 38 años, se ha convertido en la celebridad masculina más deseada en su país. O al menos así lo aseguraba la web de Evening Standard, citando una encuesta realizada hace un par de semanas por el portal de Internet especializado en encuentros y citas DatingPriceGuide.co.uk., e imponiéndose a otros cotizados famosos como Brad Pitt, Johnny Depp o el exfutbolista David Beckham.

Ojos azules, más de metro ochenta de altura y catapultado a la fama internacional a partir de la serie Sherlock. Un carisma todoterreno que en el cine había destacado hasta ahora en personajes (secundarios) tan dispares como el que interpretaba en Agosto, haciendo de hombre casadero apocado y algo corto de entendederas; un individuo muy distinto, en carácter y época, al del desquiciado amo de plantación en la Norteamérica décimonónica de 12 años de esclavitud o del ambiguo y poderoso Khan en Star Trek: En la oscuridad. Y espléndido está en su primera gran oportunidad en la gran pantalla como protagonista absoluto en The Imitation Game (Descifrando Enigma). Le ha valido nominaciones al BAFTA de la academia de cine británica y al Oscar.

Cumberbatch está de moda. En The Imitation Game, como ya saben, o deberían saber, se pone en la piel del profesor Alan Turing (1912 – 1954). Un genio solitario, arrisco, absorto en su trabajo y una vida entre estudios y cavilaciones filosóficas, matemáticas y cibernéticas. Alguien que pensó que si él, como ser humano, era capaz de actuar como una máquina, éstas a su vez también deberían poder actuar como seres “pensantes”. Matemático y criptógrafo, desarrolló sobre el papel el primer programa capaz de jugar una partida de ajedrez, fue uno de los pioneros de la informática moderna y del desarrollo de la inteligencia artificial. Y era un gran aficionado a los crucigramas.

The Imitation Game - Benedict Cumberbatch

(Tripictures)

La película, concretamente, se centra en su invención de la máquina Bomba capaz de descifrar los códigos secretos de los mensajes que se enviaban los nazis sobre estrategias y planes de ataque a través de sus máquinas Enigma. La intervención de estos mensajes, según la tesis del filme, y de otros autores, mayoritariamente británicos, logró que la guerra acabara antes contribuyendo con ello a evitar que murieran ingentes cantidades de soldados, y civiles, en combate.

El otro aspecto es el de su homosexualidad. Turing luchó contra el fascismo y la tiranía para que luego, ironías del destino, fuera su propia patria, Gran Bretaña, una de las abanderadas de la democracia y libertad del mundo occidental, la que se convirtiera en su verdugo. En aquellos años la homosexualidad estaba prohibida y, por lo tanto, castigada. Cuando se hizo pública su condición le arrestaron y, visto que el servicio secreto británico (el famoso, y muy bondiano MI6) no hizo públicas su inestimable colaboración durante los años de la guerra, Turing era un anónimo ante el clamor de la justicia o la clemencia de la Reina. Le sometieron a un tratamiento “curativo para su desviación sexual” que incluía castración química, con estrógenos. Entre los efectos secundarios atontamiento, despistes, dificultad para concentrarse. La cuestión es que un 7 de junio de 1954 fue hallado muerto. La causa: envenenamiento por el cianuro que contenía una manzana que había ingerido en parte. Quizá fuera suicidio (la tesis oficial), asesinato (una teoría) o simple descuido por tantos potingues tóxicos esparcidos en su laboratorio (hipótesis que defendió su propia madre), pero allí yacía tendido y sin vida el hombre que pocos años atrás había salvado millones de ellas, de vidas.

Su existencia, por lo tanto, también estuvo enormemente ligada a los secretos, el de los de contraespionaje durante la Segunda Guerra Mundial y al de sus inclinaciones sexuales. Pero si desean conocer la verdadera historia de Alan Turing o lo que ocurrió con lo de las máquinas Enigma de los alemanes y la bomba electromecánica (prototipo que fue desarrollado a partir del trabajo de polacos, y muy especialmente del matemático Marian Rejewski, y luego ya por franceses y británicos), entonces The Imitation Game no es su película. Da pistas, algunos trazos, sus propias versiones para que quede todo más melodramático e impactante.

The Imitation Game

( Tripictures )

En resumidas cuentas, que no tiene para nada vocación de documental, pero está dirigida por el director noruego Morten Tyldum, y en materia de entretenimiento Tyldum sabe lo que se hace, no por casualidad fue el director de Headhunters, un thriller hitchcockiano la mar de divertido, puñetero y entretenido. Aquí el objetivo, con un estilo pulcro y academicista, es que todo quede lo más claro posible y sea efectivo, que conmueva. La escena del descubrimiento de la clave para que la máquina descifradora funcione en su cometido (totalmente inventado para la ocasión), y a pesar que todos sabemos que esto ocurrirá en un momento u otro, consigue emocionar. El personaje de Joan Clarke, el que interpreta Keira Knightley, también fue real, aunque la película también se toma numerosas licencias con ella (y es que la realidad siempre puede estorbar una buena historia).

The Imitation Game es una especie de monumento redentor a la figura y memoria del profesor Alan Mathison Turing. Ni que decir que Cumberbatch está espléndido. Salva momentos y escenas que podrían caer en el ridículo (sobre todo en las finales), expresando todas las gamas de su personaje, sin abusar de los amaneramientos y tics. Aunque con ello transforme al que fue un hombre, según los que le conocieron, más bien tímido, excelente compañero trabajando en equipo y amable en un genio arrogante e insociable.

Una de las frases de la película que más se repite es la de “A veces son aquellos de quienes no te imaginas nada quienes hacen aquello que nadie puede imaginar”. Con Cumberbatch ocurre lo contrario. Imagino que puede dar muchísimo de sí. Dicen que es británico, pero yo sostengo que no es de este planeta. Diría que incluso de espaldas al público, Cumberbatch actúa portentosamente.

 

6 comentarios

  1. Dice ser AreaEstudiantis

    Me encanta este actor y me encantó la película!

    http://areaestudiantis.com

    11 febrero 2015 | 09:09

  2. Dice ser Alucinada

    La película, aunque sea efectista emociona. Hacía años que no salía del cine con un nudo en la garganta tras las escenas finales. Esa vida (y otras 40.000) destrozadas por la sinrazón más absoluta. Y Cumberbatch estupendo como siempre. Me enamoré de él en Sherlock y me alegra comprobar que ha sobrevivido perfectamente más allá de ese personaje tan carísmático. Y ya era hora, que un hombre casimático y con un extraño atractivo, pero que no es un bellezón, alcanzara el nº 1 de una de esas listas absurdas. ¡larga vida a Cumberbatch!

    11 febrero 2015 | 09:12

  3. Dice ser amanita muscaria

    todavía no la he visto, pero me llama bastante la atención.
    A este hombre lo descubrí en la serie de Sherlock y me encantó, esperemos que no decepcione.

    http://lablogoteca.20minutos.es/me-juzgaran-solo-por-mis-errores-49832/0/

    11 febrero 2015 | 11:19

  4. Dice ser Tordecillas

    Un actorazo, defiende su personaje hasta las ultimas consecuencias.

    Que bueno que es!!!

    11 febrero 2015 | 14:13

  5. Dice ser Beltrán

    Y veo que no mencionaron a la película “El quinto poder”

    12 febrero 2015 | 02:56

  6. Dice ser Sabrina

    He confirmado, después de haber visto una parte importante de sus trabajos, que este hombre es fantástico. Me encanta.

    12 febrero 2015 | 14:28

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