BLOGS
Ciencias mixtas Ciencias mixtas

Los secretos de las ciencias para
los que también son de letras

Cuando comer cadáver humano estaba de moda en Europa

Hace unos días elaboré una lista de diez libros sobre ciencia para leer este verano (aún no publicada), algo que suelo hacer por estas fechas para cierto medio. Por desgracia y como bien saben los periodistas de cultura (me consta como autor), aunque tal vez no el público en general, el ritmo del trabajo periodístico y las limitaciones del cerebro humano imposibilitan el leer diez libros en un par de días, así que debemos conformarnos con un análisis de la estructura y un muestreo del contenido con eso que suele llamarse lectura en diagonal (en realidad tan absurdo como, por ejemplo, hablar de practicar sexo en diagonal; o hay sexo, o no hay sexo).

Entre los libros que reseñé hay uno que reposa justo a la izquierda de estas líneas que escribo y que espera la primera oportunidad para hincarle el diente. Lamentablemente, debo aclarar que (aún) no hay una traducción española. Y más lamentablemente aún, y por si alguien se lo pregunta, hay por ahí una mayoría de libros magníficos sobre temas relacionados con la ciencia que jamás se traducen ni se traducirán al español.

Por poner sólo un caso, aún me hace frotarme los ojos que The Making of the Atomic Bomb de Richard Rhodes, publicado en 1986 y ganador del premio Pulitzer en 1988 (ha habido tiempo suficiente), traducido a una docena de idiomas, no esté disponible en castellano (y si alguna vez lo estuvo, que no lo puedo saber con certeza, estaría descatalogado). Y que en cambio sí se traduzcan otras cosas, de las que no voy a poner ejemplos.

mummiescannibalsandvampiresPero voy al grano. El libro en cuestión es Mummies, Cannibals and Vampires: The History of Corpse Medicine from the Renaissance to the Victorians, o traducido, Momias, caníbales y vampiros: La historia de la medicina de cadáveres del Renacimiento a los victorianos. Su autor es Richard Sugg, profesor de literatura de la Universidad de Durham (Reino Unido). La novedad es que recientemente se ha publicado una segunda edición y, al tratarse de un trabajo de investigación, el autor ha incluido nuevos materiales. En Amazon España se puede comprar la nueva edición en versión Kindle, pero en papel solo está disponible la primera edición. Quien quiera la nueva versión en papel podrá encontrarla en Amazon UK.

Lo que Sugg cuenta en su libro es un capítulo de la historia de Europa desconocido para la mayoría: el uso de partes de cadáveres humanos, como huesos, piel, sesos, grasa, carne o sangre, para tratar múltiples enfermedades, desde la epilepsia a la gota, el cáncer, la peste o incluso la depresión. Resulta curioso, como conté recientemente en un reportaje, que los navegantes y exploradores europeos tildaran fácilmente de caníbales a las tribus indígenas con las que se encontraban en sus viajes por el mundo, cuando también ocurría precisamente lo contrario, que los nativos veían a aquellos extranjeros como antropófagos.

Pero si los europeos a veces estaban en lo cierto, no menos los indígenas: la medicina de cadáveres fue muy popular en Europa durante siglos, y no como algo marginal y secreto. Al contrario, no era un material fácilmente accesible, por lo que su uso era frecuente entre la nobleza, el clero y las clases acomodadas. Y aunque fue desapareciendo en el último par de siglos, se registran casos incluso a comienzos del siglo XX: según una de las fuentes de mi reportaje, en 1910 todavía una compañía farmacéutica alemana listaba en su catálogo de productos el polvo de momias expoliadas de Egipto, uno de los productos estrella de la medicina de cadáveres.

Ahí dejo la sugerencia; un libro muy recomendable para este verano. Pero intrigado por saber algo más sobre las investigaciones de Richard Sugg, me puse en contacto con él y le hice algunas preguntas sobre la historia del canibalismo. Esto es lo que el autor me contó. Lean, que merece la pena.

¿Cómo surgió la medicina de cadáveres?

La práctica médica en Europa parece haber surgido en la Edad Media. Pero a pesar de que suele repetirse que fue un fenómeno puramente medieval, se prolongó entre los ilustrados hasta mediados del siglo XVIII y probablemente alcanzó su esplendor a finales del XVII, precisamente cuando comenzaba la Revolución Científica. Todavía en 1770 había un impuesto sobre los cráneos importados de Irlanda para utilizarse como medicinas en Gran Bretaña y Alemania.

¿Cuándo empezó el canibalismo a convertirse en un tabú entre los seres humanos?

Por su propia naturaleza, sabemos muy poco de las tribus caníbales aisladas en períodos antiguos. Aunque el canibalismo de subsistencia es diferente, el hecho de que estos episodios se registraran nos indica que se estaba violando un tabú. Un ejemplo temprano es el del sitio de Samaria (724-722 a. C.), cuando supuestamente las madres se comieron a sus propios hijos. Más tarde, el cristiano Tertuliano (c. 150-222 d. C.) informaba irónicamente sobre las leyendas urbanas en torno a esta nueva secta, a cuyos miembros se les acusaba de asesinar a niños y beberse su sangre. También la siniestra reputación de los cristianos en aquella época implica que el canibalismo ya era un tabú.

Pero nunca ha llegado a desaparecer.

El canibalismo y beber sangre han sido recursos en todas las épocas en casos de hambrunas, naufragios y otras situaciones desesperadas. Hay muchos relatos de ello en travesías marítimas en el siglo XIX. El caso más notorio fue el de un grumete, Richard Parker, asesinado para comérselo después del naufragio del yate Mignonette en 1884. Un caso más reciente ocurrió después del fiasco de la Bahía de Cochinos en 1961, cuando un grupo de exiliados cubanos recurrió al canibalismo estando a la deriva en el mar durante 16 días. En 1998 The Times contaba el caso de Julio Pestonit, de 57 años, que relató al canal de noticias Fox en Nueva York cómo por entonces, con 20 años, fue uno de los 1.500 exiliados implicados en el intento frustrado de invasión de Cuba con el apoyo de la CIA. Tras eludir la captura, 22 exiliados se hicieron a la mar en un bote muy frágil sin comida ni agua, y pronto empezaron a morir. Pestonit dijo: “El grupo comió un cadáver con mucha reticencia. Yo comí algo del interior del cuerpo que me pasaron. Era una locura. Era como estar en el infierno”.

¿Sigue siendo práctica habitual hoy en algunas culturas?

El canibalismo intrínseco o ritual en ciertas tribus puede ser una táctica para aterrorizar a los enemigos, o bien puede ser un rito funerario, lo cual es una práctica formal religiosa y consensuada. En el primer caso las víctimas suelen saber que serán comidas si los matan; entre los tupinamba de Brasil la víctima capturada era incorporada a la tribu de sus captores durante un año, se le daba una esposa, tenía un hijo, y trabajaba junto a los demás antes de ser asesinado y devorado ceremonialmente. En ambos casos la práctica puede incluir un deseo de reciclar o absorber el poder espiritual o el alma de la persona. Daniel Korn, Mark Radice y Charlie Hawes han mostrado que en el caso de los caníbales de Fiji esto era muy preciso: creían que el espíritu se aferraba al cadáver durante cuatro días. Comer el cuerpo aniquilaba el espíritu y le impedía ascender al mundo de los espíritus para servir de guía y dar fuerza al enemigo.

¿Diría que antiguamente los exploradores occidentales utilizaron todo esto como excusa para justificar la necesidad de colonización con el fin de “civilizar a los salvajes”?

Así es. En 1503, la reina Isabel de España dictó que sus compatriotas podían legítimamente esclavizar solo a los caníbales. Por supuesto, esto impulsó la invención de caníbales que no existían, aunque ciertamente los había. En 1510, el Papa Inocencio IV definió el canibalismo como un pecado que los soldados cristianos estaban obligados a castigar, no solo que tuvieran el derecho de hacerlo. Si creemos los relatos del testigo y jesuita español Bartolomé de las Casas (1474-1566), los invasores españoles terminaron haciendo a los habitantes nativos, caníbales o no, cosas mucho peores que esta.

Mucho más reciente es el caso relatado por la antropóloga Beth A. Conklin. Al parecer en la década de 1960 los wari’, una tribu de Brasil, todavía practicaban canibalismo funerario. Cuando los misioneros cristianos llegaron allí, llevaron consigo enfermedades contra las que los wari’ no estaban inmunizados, y les dieron medicinas solo con la condición de que abandonaran lo que para ellos era una práctica solemne y una parte importante de la psicología del duelo y la pérdida. En todos estos casos, exceptuando el canibalismo de subsistencia, la práctica de comer personas ha sido altamente cultural, y no una actividad puramente natural o bestialmente salvaje.

7 comentarios

  1. Dice ser sobre la relatividad de las leyes humanas

    Esto del canibalismo, abominable de todas, todas. Como otras cosas del pasado que deberían desaparecer.
    ¿Cuál ha de ser la evolución correcta de una especie que se pueda llamar civilizada y digna?
    ¿La que disfruta matando animales para divertirse?
    ¿La que cree en dioses que se dicen ser de amor y verdad, que hace seres libres, y no hacen otra cosa que odiarse y matarse entre sí mismos?
    ¿La que crea leyes morales en base a la ignorancia y al desconocimiento por causa de brutismos heredados anclados en presente con miedo?
    ¿La que separa tierra en cercos llamados países, cada cual con leyes distintas a un simple paso de una línea fronteriza?
    ¿Qué cultura es la correcta? ¿Se conoce lo que es Libertad en este planeta? ¿La corrupción como modo de someter a países, el poder atado de manos, las migajas a sus gentes? ¿Dónde quedan los derechos humanos cuando apenas unos pocos en este mundo los disfrutan, y nunca de modo pleno?
    ¿Es el sistema actual de cosas el ejemplo de una especie evolucionada?
    Si miramos el planeta desde fuera, si conocemos la cantidad de estupdeces que inundan las culturas humanas, ¿pensaríamos que somo sdignos de ser “el centro del Universo”?
    CAda cerco en su cerco, y en cada cerco los mejores se dicen, los poseedores de la verdad y la libertad. Cada cerco con la misma cantinela. En cada cerco, lo smejores del mundo, los únicos, lo sindisensables. Cada patria con su cantinela, cien veces ciento, cien mil, cien veces mil, un millón. Cada cerco, una cadena. Una cadena libre y plena de falsa verdad.

    18 julio 2016 | 13:12

  2. Dice ser Sabu

    Los aztecas o mexicas y también los mayas y otras culturas mesoamericanas comian asiduamente carne humana, ellos dicen que por ritos religiosos y de guerras, y yo digo que siendo civilizaciones con tanta densidad de individuos la carencia de proteínas animales obligaba a comer carne humana, sabiendo que no existan nada más que aves, como el pavo, pato, pájaros diversos, mamíferos, ciervos y similares, pero carecían de vacuno, lanar, porcino, etc.. La religión a mi modo ver fue la excusa para comerse a sus cautivos de guerras, o de sus ceremonias done los mismo se sacrifican ni, jóvenes, mujeres u hombres ene dad joven.

    18 julio 2016 | 14:02

  3. Dice ser Boñigo Rojón

    Como llegue a gobernar Unidos Perdemos provocarán tal hambruna que tal vez volvamos al canibalismo, jajaja…

    18 julio 2016 | 15:47

  4. Dice ser Ibero moderno

    Interesante la búsqueda de la curación probando métodos extremos. Muy difundida entre las élites de las culturas anglosajonas y germánicas. Y es que enfrentarse a la muerte nunca se les ha dado bien.
    Tampoco se les suele dar nada bien, de manera significativa, a nuestros entrañables isleños el contraste de hechos históricos.
    Nuestros “salvajes invasores” exterminaron y esclavizaron a todo lo que se movía allá en las Indias según los datos de Oxford y Cambridge. Aunque desde casi el comienzo del Descubrimiento (para nosotros), la Invasión (para los indígenas) y el Genocidio de masas (para los británicos) estuviera prohibido por ley el comercio de esclavos y someter a esclavitud.
    Se cometieron abusos, miles. Se cometieron injusticias, más.
    Los súbditos de su graciosa majestad hasta 1833 se estuvieron lucrando del comercio de esclavos, llenando literalmente los pocos islotes que les dejamos de esclavos africanos y asiáticos (indues).
    Entre 1492 y 1812 intentaron “liberar del yugo español” en numerosas ocasiones las Indias Occidentales, jamás lo consiguieron y eso debe de doler.
    Estupenda sección la tuya Javier. En mi opinión de lo mejor de este medio. Enhorabuena.

    18 julio 2016 | 17:06

  5. Dice ser en pocas palabras se define la gran torpeza

    Jamás tomaré por seria una civilización que censura el pezón de una teta.

    19 julio 2016 | 00:47

  6. Dice ser Alejandro

    A los conquistadores no les sorprendió las costumbres antropófagas del nuevo mundo, ya que en esa época en Europa no se podía cruzar libremente sin una conveniente custodia, para no ser asaltado y carneado para luego ser vendido como carne de venado en alguna aldea.

    19 julio 2016 | 02:40

  7. Dice ser Rompecercas

    Hay gente peor que los caníbales: los anticiencia… jaja

    Ahora en serio. No comer carne humana es un tabú, o sea una restricción sagrada, religiosa, irracional…

    Una mente limpia completamente de tabúes, es decir una mente completamente lógica y científica, no veo que no concluyera en que es un desperdicio perder tanta proteina útil.

    Por tanto, ¿quien está más cerca del caníbal, la mentalidad lógica o la mentalidad religiosa e irracional? Así que se quiera o no, ¿quien debe controlar a quien?

    19 julio 2016 | 23:24

Los comentarios están cerrados.