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Los secretos de las ciencias para
los que también son de letras

Los científicos, ¿condenados a usar la internet de los pederastas?

Esto que voy a contarles les sonará increíble si no trabajan en ciencia: como periodista, tengo un mayor acceso a los estudios de investigación publicados en las revistas académicas que cuando era científico. De hecho, probablemente tengo (no solo yo, sino cualquier periodista de ciencia debidamente acreditado) un mayor acceso que la mayoría de los investigadores del mundo.

Revistas científicas. Imagen de Wikipedia.

Revistas científicas. Imagen de Wikipedia.

En no pocas ocasiones se me ha dado el siguiente y aberrante caso: contacto con un científico para pedirle su opinión sobre un estudio publicado por otros autores. El investigador accede a darme su visión, pero me pide por favor que le envíe el estudio, ya que él no lo tiene, debido a que su institución no puede costear la suscripción.

A los periodistas, muchas editoriales de revistas nos permiten el acceso gratuito a los estudios que publican –a los nuevos, y en algunos casos incluso a todo su archivo histórico– porque les interesa que se dé difusión pública a su material. ¿*Su* material? En efecto, los estudios que publican no pertenecen a los científicos, sino a ellas, las editoriales. Fíjense en esto: los investigadores deben pagar por publicar sus estudios, y también deben pagar –en forma de suscripciones o de accesos aislados– por leer los estudios publicados.

Es decir, que las editoriales cobran a quien les proporciona el contenido, que pasa a ser de su propiedad, y cobran a quien desea consultar ese contenido. Los investigadores no reciben un solo céntimo de los ingresos que la editorial recauda de quienes pagan por leer sus estudios, que normalmente son otros investigadores. ¿Y a quién va todo ese dinero que recaudan las editoriales? Exclusivamente a ellas mismas. Ya lo han adivinado: el de las revistas científicas es un inmenso negocio, una imparable máquina de hacer dinero que no revierte beneficio a la ciencia.

Por citar un ejemplo, Elsevier es uno de los más poderosos y también de los más odiados, boicoteado por distintas iniciativas organizadas por los científicos, pero que edita algunas de las cabeceras más potentes del mundo, como Cell (la primera revista mundial de biología) y The Lancet (una de las primeras de medicina). El ránking Global 2000 de Forbes sitúa a RELX, la matriz de Elsevier, como la compañía número 554 de las más grandes del mundo, la 447 en beneficios y la 312 en valor de mercado, con una capitalización de casi 32.000 millones de euros en mayo de 2015 (35.900 millones de dólares) y un beneficio superior al de compañías como Danone, el Banco Nacional de Abu Dhabi, Orange o IAG (la fusión de Iberia y British Airways).

Hay que recordar que, por su modelo de negocio, el principal cauce de facturación de Elsevier procede de lo que los investigadores pagan por publicar o por leer artículos publicados; en países como España, donde prima el sistema público de investigación, esto implica que los ingresos de la editorial provienen de dinero público; es decir, de nuestros impuestos. Elsevier, además, persigue a los investigadores que deciden colgar en internet gratuitamente sus estudios publicados en revistas del grupo.

Aclaremos una cosa: siempre he sido contrario a la piratería de contenidos, también antes de tener mis propios libros en el mercado. Es esencial distinguir los conceptos. En el caso de literatura, cine o música, los creadores de los contenidos reciben dinero por la venta de sus obras, lo que, al menos en teoría, ayuda al sostén de ese cauce de creación cultural (aunque la inmensa mayoría de quienes tenemos contenidos a la venta somos autores modestos que no vivimos de ello).

Como ya he dejado claro, en el caso de Elsevier y otras editoras de revistas científicas, el caso es muy diferente: los ingresos generados por la venta de estos contenidos no revierten en sus creadores ni por tanto en la ciencia, sino que se quedan en la editorial. Los científicos no consumen estos contenidos por puro ocio recreativo, como sucede con la cultura, sino que están obligados a ello si quieren seguir trabajando. Y también están obligados a publicar porque sus salarios y la financiación de sus proyectos, y por tanto sus posibilidades de seguir haciendo ciencia, dependen de que puedan presentar una larga lista de estudios publicados en revistas; mejor si son de alto índice de impacto, las cuales están generalmente bajo el control de las grandes editoriales.

Toda esta explicación viene a propósito de un conflicto vigente que implica a una neurocientífica de Kazajistán llamada Alexandra Elbakyan, y a la idea que puso en práctica para solucionar el problema de no poder pagar el acceso a estudios que necesitaba leer para seguir investigando. En 2011, Elbakyan decidió burlar el sistema de pago de las grandes editoriales de ciencia creando Sci-Hub, una web que pone millones de estudios de investigación pirateados a disposición gratuita de cualquiera que los necesite.

Pantalla de acceso a la web Sci-Hub.

Pantalla de acceso a la web Sci-Hub.

Sci-Hub emplea un sistema ingenioso: cuando un usuario busca un estudio, la web consulta primero el repositorio LibGen, que ya almacena millones de trabajos de investigación pirateados. Si el estudio aún no está disponible, Sci-Hub trata entonces de saltar la barrera de pago de la editorial utilizando claves generosa y anónimamente donadas por investigadores que sí disponen de suscripción. Y una vez que el estudio ha sido obtenido, Sci-Hub envía una copia a LibGen. Este sistema ha conseguido ya almacenar 48 millones de estudios científicos que ahora están disponibles de forma gratuita para todo aquel que quiera consultarlos.

Ahora, Elbakyan se enfrenta a la todopoderosa Elsevier. En junio de 2015, la editorial demandó a Sci-Hub, que fue cerrada a finales del pasado año como medida cautelar ordenada por un juzgado de Nueva York. Elbakyan movió entonces su web a un nuevo dominio. Sci-Hub continúa activa hoy, pero es posible que por poco tiempo. El tribunal neoyorquino aún debe resolver sobre la demanda, en la que Elsevier reclama daños de entre 750 y 150.000 dólares por cada estudio pirateado. Y las fuentes sugieren que con toda probabilidad el juez dictará a favor de la editorial, ya que Elbakyan no contará con ninguna defensa presencial.

Elbakyan ya ha declarado que no tiene ninguna intención de abandonar. Pero si finalmente una decisión judicial cierra Sci-Hub, la web se verá condenada a su último recurso, que también está ya operativo: el acceso a través de la red Tor, ese sector cenagoso llamado internet oscura que utiliza un conjunto de servidores para anonimizar a los usuarios y que se emplea para cosas como la distribución de pornografía infantil, el tráfico humano y la venta de drogas y armas. Si nadie lo impide, pronto la red oscura podría convertirse también en el cauce principal para la difusión de la ciencia.

19 comentarios

  1. Dice ser Gonzalo

    ¿La internet de los pederastas? Serás muy científico Javier Yanes pero de tecnología no tienes ni puñetera idea, ni Tor ni cualquier otra red como Torrent son usadas exclusivamente por pederastas. Puede usarlas para hacer cosas buenas o malas, para cualquier fin igual que una calle puede tener a tres miembros de una ONG ayudando o a tres camellos vendiendo drogas. Estaría bien que borrases esa frase. Basta ya de criminalizar las redes tecnológicas.

    Precisamente la solución a vuestro problema con esa editora mafiosa es usar Torrent que al contrario que las webs es una red descentralizada (no depende de un servidor central), cualquier ordenador con un programa Torrent es un nodo de la red que puede compartir archivos y eso es muy difícil de combatir para cualquier empresa.

    14 Febrero 2016 | 01:01

  2. Dice ser David

    Me da mucha pena esta sociedad, que el conocimiento ocupe el mismo lugar que los peores crímines. Siento pena de nosotros.

    14 Febrero 2016 | 01:35

  3. Dice ser Ivan

    Me parece que tus conocimientos tecnológicos como dice Gonzálo son un tanto limitados.. En este caso la internet “profunda” recoje información sin límite de todo tipo desde como dices pedofilia a contenido que un usuario quiera publicar sin revelar identidad…

    14 Febrero 2016 | 03:50

  4. Dice ser Isaac

    3 carreras y trabajas de la mas nimia…

    +1 para Gonzalo.

    14 Febrero 2016 | 04:03

  5. No sé si he malinterpretado tu mensaje, pero mi primera impresión es que no sabes que Tor y Torrent son cosas totalmente distintas. Lo mismo pienso de los demás comentarios.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Tor_%28red_de_anonimato%29

    Yo estoy de acuerdo con el autor.

    14 Febrero 2016 | 09:17

  6. Dice ser Zasca

    Entonces, si tu vives en una calle que ha habido un pederasta… vives en la calle de los pederastas. Bien, buena analogía.

    Por otra parte, no seria mas útil formar una plataforma internacional donde poder publicar y leer artículos científicos sin pasar por caja de la mencionada (y otras si las hay) editorial. Hoy en día que el acceso a interne y la propia publicación en la red esta al alcance de cualquiera.
    Hay otros sectores que no necesitan de publicaciones especializadas para dar a conocer sus descubrimientos e invenciones.
    Se necesitan mas ovejas negras y menos rebaños de blancas.

    14 Febrero 2016 | 12:16

  7. Dice ser raiky

    El artículo es interesante, pero habría que informarse un poco más sobre lo que es TOR, la Deep Web etc… mucho sensacionalismo para titulares…

    http://documentalium.blogspot.com/2011/07/internet-oculto-o-darkweb-el-submundo.html

    14 Febrero 2016 | 13:13

  8. Dice ser juasjuas

    Buen artículo, te faltó mezclar videojuegos y violencia, o heavy metal y satanistas, pero buen artículo.

    14 Febrero 2016 | 15:30

  9. Dice ser Van Holt

    Aunque seas un compañero de Doctorado,he de decirte que la Darknet es algo más que pederastas. Recuerda que el 98% de internet está ahí abajo. Yo hace tiempo que tuve que recurrir a ella para encontrar información para mi investigación. Hay que saber usarla.

    14 Febrero 2016 | 15:57

  10. Dice ser Van Holt

    “Si nadie lo impide, pronto la red oscura podría convertirse también en el cauce principal para la difusión de la ciencia.”

    A eso añadele algo más:

    “Si nadie lo impide, pronto la red oscura podría convertirse también en el cauce principal para la difusión de la ciencia y la CULTURA”

    14 Febrero 2016 | 15:59

  11. Dice ser yo

    Interesante artículo.

    Titulo de mierda.

    En la red TOR, además de pederastas y maleantes, también hay activistas políticos, luchadores por los derechos humanos, whistleblowers, y una amplia gama de gente cuya privacidad significa su libertad y su vida, que en buena parte dedican a ayudar a los demás desinteresadamente

    14 Febrero 2016 | 16:32

  12. Dice ser acerswap

    ¿Pero tu de verdad lees lo que escribes?

    “Los científicos no consumen estos contenidos por puro ocio recreativo, como sucede con la cultura, sino que están obligados a ello si quieren seguir trabajando. ”

    Acabas de confundir cultura con entretenimiento. Mal vamos.

    ” la red Tor, ese sector cenagoso llamado internet oscura que utiliza un conjunto de servidores para anonimizar a los usuarios y que se emplea para cosas como la distribución de pornografía infantil, el tráfico humano y la venta de drogas y armas.”

    Tambien se podría decir que se emplea para poder revelar secretos de los gobiernos (Wikileaks, Manning, Snowden…), o para permitir la comunicacion a traves de la censura de paises dictatoriales.

    Al igual que dices “la internet de los pederastas” podrias decir que las organizaciones beneficas usan “el dinero de los corruptos” porque usan la misma moneda.

    14 Febrero 2016 | 18:34

  13. Dice ser Gonzalo

    Se perfectamente lo que es Tor y lo que es Torrent y para nada son redes criminales, son simplemente redes de diferente tipo

    14 Febrero 2016 | 21:34

  14. Dice ser Van Holt

    Una puntualización… Que creo que todos estáis patinando.

    TOR NO es la Deepweb. Es un NAVEGADOR programado por medio de servidores de anonimato y proxys para acceder a la Darknet y a enlaces onion. Y os recuerdo que muchos de los servidores onion, por mucho que tengáis TOR, no vais a acceder porque tienen un doble cifrado que te obliga a tener un servidor cebolla privado, a demás del proxy y TOR para poder acceder.

    Las redes P2P utilizan el mismo cifrado de anonimato que ciertos servidores de la Darknet y sus datos se transmiten por medio de ella. Entran y salen entre la clearweb y la darknet de manera continua.

    15 Febrero 2016 | 00:51

  15. Dice ser Ruben

    Para ser periodista, biólogo y doctor en Bioquímica y Biología Molecular no se ha informado muy bien a la hora de poner el titular. Tal vez sus estudios sean títulos falsificados, porque no me cabe en la cabeza que una persona con tantos estudios ponga un titular tan estúpido y carente de sentido.

    15 Febrero 2016 | 08:25

  16. Dice ser por supuesto

    Como todos este país y algunos en el extranjero, si no me interesa acepto con gusto y abandero la “lucha” contra la piratería, pero cuando me interesa bien que me apunto. Je, je, je sinvergonzon…

    15 Febrero 2016 | 09:49

  17. Dice ser acerswap

    @Van Holt

    Tu si que patinas.

    1. Tor NO es un navegador, sino un sistema de proxys. En la web de Tor puedes descargar un navegador que lo usa (Tor browser), pero no es un navegador.
    2. Las redes P2P en su mayoria no usan anonimizadores. Existen algunas que si, pero la mayoria no.

    15 Febrero 2016 | 11:43

  18. Dice ser vaguito

    @acerswap

    Van holt lo ha explicado mejor, lo siento……

    15 Febrero 2016 | 16:53

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