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Los secretos de las ciencias para
los que también son de letras

Feliz cumpleaños, Hawking, Wallace, Bowie, Elvis…

Cuando uno no puede presumir de mucho más, al menos le queda el consuelo de haber nacido el mismo día del año que algunos personajes con más merecimientos. El pasado 8 de enero, día en el que un servidor cumplió XLVII años –a ciertas edades, cuando los cumpleaños ya no se celebran sino que se conmemoran, se aconseja una numeración adaptada a la época–, fue también el aniversario de Elvis Presley, padre superior de la Orden del rock; David Bowie, el mayor genio individual de la música del último tercio del siglo XX; Alfred Russell Wallace, el Salieri de la evolución biológica; y Stephen Hawking, que ha cumplido los 73 contra todo pronóstico de la enfermedad que le aqueja, burlando a la muerte y a los periodistas que en alguna ocasión nos hemos visto obligados a preparar obituarios en previsión y que, afortunadamente, hasta hoy se quedaron en la nevera.

Hawking es un personaje tan popular que muchos darían por hecha su distinción con un premio Nobel; sin embargo, nunca lo ha recibido, y probablemente nunca lo hará. No hay injusticia aquí: el británico es un teórico, y los premios suecos no se conceden a las teorías, por brillantes que sean, sino a los descubrimientos. Peter Higgs, el del famoso bosón, elaboró su teoría en 1964, pero no pudo ser reconocido por la Academia Sueca hasta que la partícula propuesta por él fue finalmente detectada por el LHC en 2012. Recibió el Nobel sin más tardar al año siguiente, con la urgencia que aconsejaban sus 84 años, ya que el premio nunca se otorga a título póstumo.

Para que Hawking encontrara por fin la distinción máxima de la ciencia sería necesario, por ejemplo, que se demostrara la radiación que él teorizó y que emitirían los agujeros negros al morir. Pero por desgracia, faltan miles de millones de años para que esto ocurra, y ni siquiera la casi mítica inmortalidad de Hawking le permitirá vivir tanto. Einstein tuvo más suerte; al contrario de lo que muchos responderían a una pregunta del Trivial, al físico alemán no se le concedió el Nobel por su teoría de la relatividad, que en su época era prácticamente indemostrable. Por suerte, sí pudo verificarse experimentalmente su explicación del efecto fotoeléctrico, y esta fue la circunstancia que aprovechó el comité de los Nobel para distinguir su talento.

Con la celebración de su 73 cumpleaños, Hawking ha vivido además para ver el estreno del biopic que relata sus años jóvenes, La teoría del todo, que se presenta a los Óscar del próximo 22 de febrero con cinco nominaciones, incluidas las de mejor película y mejores actor y actriz protagonistas. Por lo que barruntan los entendidos, parece que hay otras candidaturas mejor posicionadas; pero lo más importante, lo que estimula en el público la curiosidad por la ciencia, ya está conseguido.

Para celebrar la figura de Stephen Hawking, hoy traigo aquí el vídeo de una entrevista grabada el pasado año, conducida por el actor y comediante británico John Oliver. Siento que no haya una traducción al castellano, pero espero que se comprenda bien; al menos las respuestas de Hawking están subtituladas. Es una delicia disfrutar de la ironía tan característica del humor inglés que despliegan ambos interlocutores en esta entrevista tan divertida como inusual.

4 comentarios

  1. Dice ser rompecercas

    Hemos llegado a un punto en que la ciencia se convierte también en espectáculo. Hay actualmente un show de la física de partículas y de la astronomía que vende sensacionales documentales y reportajes para la prensa. La teoría de los multiversos causa furor.

    19 enero 2015 | 03:36

  2. Javier Yanes

    Rompecercas,

    No solo la ciencia puede ofrecer espectáculos más dignos y enriquecedores que los acostumbrados hoy, sino que también el espectáculo puede ofrecer maneras más dignas y enriquecedoras de divulgar la ciencia que otras acostumbradas hoy; por ejemplo, ese nuevo culto de la autoayuda seudoneurocientífica.

    Un saludo,
    Javier

    20 enero 2015 | 19:39

  3. Dice ser Rompecercas

    Estoy de acuerdo, ¿pero no vive también la astrofísica del campo de la autoayuda? ¿LA ilusión de llegar a otros planetas no es autoayuda? ¿la búsqueda de vida extraterrestre no es autoayuda? ¿alcanzar los misterios del universo no son autoayuda? Todo esto apela en cierta manera a nuestra autoestima, nuestros sueños y esperanzas…jaja

    21 enero 2015 | 15:18

  4. Javier Yanes

    Bueno, si entiendes como autoayuda todo aquello que nos produce bienestar… A los astrofísicos, o a los investigadores del SETI, hacer feliz a la gente les importa tres pimientos. No viven de vender libros ni de dar charlas, sino de hacer ciencia.

    22 enero 2015 | 11:34

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