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CURIOSIDADES CIENTÍFICAS PARA COMPARTIR

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Diez años de Top 10 de especies asombrosas

Por Mar Gulis (CSIC)

Una saltamontes rosa brillante y una araña con forma de sombrero de mago con increíbles dotes para el camuflaje; plantas que ‘sangran’ y orquídeas que recuerdan a la representación del diablo son algunas de las Top 10 descubiertas en 2016. Como cada año, el comité liderado por el doctor Quentin D. Wheeler, del International Institute of Species Exploration , en el que participa el investigador del CSIC en el Museo Nacional de Ciencias Naturales Antonio García Valdecasas, elabora esta lista que nos recuerda la importancia de conocer y clasificar la biodiversidad.

Este año se cumplen diez años desde que comenzó a elaborarse este listado. El objetivo de la iniciativa es recordar que la crisis de la biodiversidad actual hace que las especies se extingan antes de que dé tiempo a descubrirlas.

La lista se da a conocer hoy para celebrar el aniversario de Carlos Linneo, botánico sueco del siglo XVIII considerado padre de la taxonomía moderna. Las cifras varían, pero, según la comunidad científica, quedan alrededor de 12 millones de especies por descubrir, cinco veces más de las que ya se conocen.

Las especies Top 10 de 2016

1. Eriovixia gryffindori, una araña con sombrero de mago

Esta araña diminuta, de menos de dos milímetros de largo, debe su nombre al sombrero del mago Godric Gryffindor, uno de los personajes de la saga de Harry Potter. Hasta  ahora solo se han descubierto hembras de esta especie cuyas forma y colores le sirven para camuflarse en la hojarasca en la que se esconde durante el día. Se cree que la especie es nocturna y endémica de los bosques húmedos de la zona centro-occidental de la India donde construye redes verticales en forma de esfera.

Eriovixia gryffindori. / Sumuka J. N.

2. Eulophophyllum kirki, la saltamontes rosa de camuflaje

Algunas especies se encuentran cuando menos te lo esperas. Esta experta del camuflaje fue descubierta mientras los investigadores buscaban tarántulas y serpientes en Borneo. Las hembras de estos saltamontes aprovechan su color y su capacidad para mimetizarse (tanto el cuerpo como las patas parecen hojas) para esconderse entre el follaje. Miden unos cuatro centímetros y frente al rosa brillante que exhiben, los machos de la especie son completamente verdes.

Debido a que la zona en la que viven está altamente protegida, los investigadores no han podido colectar ningún ejemplar y solo las fotografías prueban su existencia. A veces el avance de la ciencia choca con las medidas que se imponen para proteger áreas naturales.

Eulophophyllum kirki. / Peter Kirk

3. Pheidole drogon, una hormiga con grandes espinas para masticar

Es una de las dos especies de hormigas espinosas descubiertas en Papúa Nueva Guinea. Hasta ahora se pensaba que las espinas dorsales características de este grupo de especies eran un mecanismo de defensa, pero su estudio pormenorizado, que incluye microtomografías (imágenes de rayos x en tres dimensiones), sugiere que algunas de estas espinas sirven de anclaje para los músculos encargados de sostener unas cabezas y mandíbulas, especialmente grandes en el caso de los soldados. Estas hormigas usan las espinas para triturar semillas que, de otra manera, no podrían utilizar como alimento.

Pheidole drogon. / Masako Ogasawara

4. Gracilimus radix, la rata omnívora

Esta rata parece ser una buena muestra de inversión evolutiva ya que es la única de entre sus parientes, estrictamente carnívoros, que mantiene una dieta variada. Es gris-marrón, pequeña y esbelta con orejas redondeadas y una cola con poco pelo. Está estrechamente emparentada con las ratas de agua de la isla indonesia de Célebes e incluye raíces en su alimentación, de ahí su nombre. Incluyendo esta, ya se han descubierto siete especies de ratas en esta isla desde 2012.

Gracilimus radix. / Kevin Rowe

5. Scolopendra cataracta, un ciempiés submarinista en peligro

Este nuevo ciempiés es negro, tiene 20 pares de patas y llega a medir 20 centímetros de largo. Es la primera especie de ciempiés jamás observada capaz de sumergirse en el agua y correr por el fondo de la misma manera que en tierra firme. La situación de su población es muy preocupante debido a que su hábitat está desapareciendo rápidamente por el aumento de la actividad turística en el área.

Scolopendra cataracta. / Siriwut Edgecombe

6. Potamotrygon rex, una raya de agua dulce brasileña

Potamotygon Rex. / Marcelo R. de Carvalho

Esta gran raya de agua dulce es endémica del río Tocantins, en Brasil. El espécimen tipo mide 1.110 milímetros de longitud y los ejemplares grandes pueden pesar 20 kilos. Es otra de las 350 especies de este río que no es encuentran en ningún otro lugar de la Tierra. Es de color pardo negruzco y con motivos sorprendentes amarillos y anaranjados.

7. Solanum ossicruentum, un arbusto con frutos ‘sangrientos’

Cuando maduran, los frutos de este arbusto son duros, como si fueran huesos de frutas y al cortarlos, la planta parece sangrar. Esas características han servido para bautizarlo como ossicruentum, hueso sangriento. Cuando se corta, su carne se oxida y pasa del color verde blanquecino al rojo sangre. Los botánicos conocen la especie desde hace 50 años, pero erróneamente se había considerado que era una variación de la especie S. Dioicum.

Solanum ossicruentum. / Christopher T. Martine

8. Illacme tobini, el milpiés extensible

Los milpiés Siphonorhinid  tienen el record de número de patas con 750, pero esa cifra se podría ver superada por Illacme tobini. Este milpiés recién descubierto tiene 414, pero continúa añadiendo segmentos de cuerpo con las patas correspondientes a lo largo de su vida. Alargado, similar a un hilo de unos dos centímetros de longitud y sin ojos, este milpiés, descubierto en el Parque Nacional Sequoia (EEUU),  pertenece a un antiguo linaje de hace 200 millones de años. Vive en pequeñas grietas bajo la superficie del suelo y segrega un producto químico desconocido para defenderse. Cuatro de sus patas están modificadas para transferir espermatozoides a las hembras que segregan seda.

Illacme tobini. / Pail Marek

9. Telipogon diabolicus, la orquídea del diablo

Dicen que el diablo está en los detalles. En este caso, está en esta orquídea. La nueva especie Telipogon diabolicus tiene una estructura reproductiva derivada de la fusión de la flor masculina y femenina con un aspecto que recuerda a las representaciones de la cabeza del diablo. Considerada en peligro crítico, la especie es conocida solo en el sur de Colombia, donde crece en un bosque de montaña actualmente muy amenazado por la reconstrucción de una carretera. Solo en Colombia existen alrededor de 3.600 especies de orquídea, cientos de ellas a la espera de ser descritas.

Telipogon diabolicus. / M. Kolanowska

10. Xenoturbella churro, un gusano primitivo y simétrico

Descubierto a más de 1.700 metros de profundidad en el Golfo de California,  Xenoturbella churro, un gusano marino de diez centímetros de longitud, es un representante de un grupo de gusanos primitivos de una de las ramas más tempranas en el árbol genealógico de animales bilateralmente simétricos. Al igual que algunos de sus parientes, se cree que se alimenta de moluscos. Es de color naranja rosáceo y tiene cuatro surcos longitudinales profundos que recuerdan a los churros, de ahí su nombre. Estas criaturas primitivas tienen boca, pero no ano, y nos recuerdan la increíble biodiversidad que habita en los océanos.

Xenoturbella churro. / Greg Rouse

Calamares gigantes, dragones y otros monstruos literarios

Por Óscar Soriano* (CSIC)

La literatura infantil y para adultos está poblada de infinidad de monstruos y seres sorprendentes. Pero, ¿cuánto hay de fantástico y cuánto de real en sus descripciones físicas y comportamientos? ¿Existe una explicación científica para estas criaturas protagonistas de historias mil veces contadas? Hablemos pues de monstruos.

Como inicio clasificaremos los seres que nos han asustado o fascinado en dos grupos: los ‘monstruos clásicos’, en los que incluiríamos a los vampiros, hombres lobo y monstruos resucitados como los zombis; y los ‘monstruos ancestrales’, donde figurarían los dragones de distintos orígenes, hombres salvajes y calamares gigantes, entre otros.

Representación de una posible transformación en hombre lobo./Wikimedia commons

Representación de una posible transformación en hombre lobo /Wikimedia commons

Los primeros son materia literaria de leyendas recientes, en general muy relacionadas con enfermedades, uso de toxinas naturales o, en definitiva, resultado de la ignorancia científica. Surgen en lugares aislados, endogámicos e insalubres, donde afecciones como la porfiria, la rabia, la licantropía (trastorno mental en que el enfermo cree ser un lobo y se comporta como tal), la hipertricosis (una enfermedad que implica un exceso de vello), o el lupus eritematoso confieren a los pacientes un aspecto terrorífico, lo que ha sido asociado a diferentes animales salvajes o totémicos.

Por ejemplo, en los monstruos de Frankenstein, el galvanismo y el mito de Prometeo influyen en la literatura gótica del s.XIX, teniendo como resultado la novela de Shelly. Por su parte, el uso de la tetraodotoxina (una potente neurotoxina extraída de peces tetraodontiformes) por los sacerdotes de vudú, principalmente en Haití, y sus efectos catalépticos y de anulación de la voluntad da lugar a la leyenda de los zombis, tan de moda en la actualidad.

Si nos fijamos ahora en los ‘monstruos ancestrales’, los más recurrentes en la literatura serían los dragones. Su origen mitológico o legendario podría tener como punto de partida las religiones, como personificación del mal (por ejemplo, en la religión judeo-cristiana), o como seres benévolos en la cultura china. También su origen puede residir en el hallazgo de fósiles o huesos desconocidos en el pasado de dinosaurios y grandes mamíferos mal identificados, o en la captura de especies marinas de aspecto serpentiforme, como la especie Regalecus glesne, muy similar a los dragones orientales.

Dos casos bien conocidos de dragones lacustres son el monstruo del lago Ness y Mokele Mbembe. Desde el punto de vista científico, consideramos absolutamente falaz su existencia, ya que, si realmente viviesen, tendrían que haberse hallado pruebas de poblaciones numerosas de individuos de estas especies. Siendo animales de respiración aérea y fácilmente observables en los lagos, que se supone son sus hábitats preferentes, dichas evidencias no habrían podido pasar desapercibidas.

La literatura del ‘misterioso habitante del lago Ness’, principalmente la infantil, y el negocio que supone mantener este tipo de leyendas desde el punto de vista mediático y turístico, hace que se perpetúe una actividad lucrativa para regiones deprimidas económicamente.

Por otro lado, la leyenda de Mokele Mbembe, que habitaría las remotas selvas del Congo, ha despertado la curiosidad de algunos científicos, diletantes y realizadores de documentales, que al rechazar la hipótesis de la pervivencia de un dinosaurio, apuntan a la posible existencia de una especie animal aún por describir.

Tampoco podemos dejar de lado el mito del hombre salvaje, que muchos entenderán mejor si lo denominamos ‘Yeti’, o mejor dicho ‘Yetis’ (Bigfoot o Sasquatch en EEUU y Canadá; Yowie en Australia; Mapinguary en Brasil; Yeren en China). Estos hombres, por llamarlos de alguna manera, están presentes en toda la geografía terrestre y muy posiblemente sean un reflejo de nuestra necesidad de búsqueda de seres similares al ser humano, o bien constituyan una reminiscencia de la existencia coetánea en tiempos pasados de varias especies de homínidos. Lo llamativo del caso es el tirón que esta leyenda ha tenido desde que se empezó a hablar del Yeti del Himalaya y de seres similares. Al igual que con el monstruo del lago Ness, los vampiros, hombres lobo, etc., los Yetis han dado para mucho, tanto en la literatura como en el cine, pero su existencia no tiene ninguna base científica.

tripulacion con el calamar editado

Participantes en la campaña ‘Proyecto Kraken. En busca del calamar gigante’ junto al primer ejemplar macho capturado en las costas asturianas / Óscar Soriano

El kraken (leyenda derivada probablemente del calamar gigante) sin duda ocupa un puesto sobresaliente en el ranking de monstruos literarios. Quizá lo más reseñable es que, siendo un animal real, sigue rodeado de misterios, en este caso científicos. Su biología y fisiología están llenas de incógnitas, como la taxonomía del género (Architeuthis), que reúne más de una veintena de especies de las que probablemente un buen número sean sinonimias. Su presencia en la mitología parece iniciarse con el mito de Escila, que es tratado en La Odisea, en La Eneida y en La metamorfosis. El kraken también aparece en obras como Los viajes de Simbad, Veinte mil leguas de viaje submarino de Verne, los libros de Wells Los invasores marinos, así como en El final de la infancia y Los mitos de Cthulhu de Lovecraft, entre otros muchos títulos.

Dentro de la leyenda y la literatura el calamar gigante se confunde con pulpos, seres de tamaño descomunal y serpientes marinas gigantescas, lo que le ha hecho ser también protagonista de un gran número de libros de literatura infantil. Su misterio biológico ha impulsado a muchos científicos y realizadores de documentales a establecer tácitamente una carrera por lograr una filmación de este fantástico y paradójico animal, que permita conocer más sobre su conducta y metabolismo. Incluso en España se han realizado campañas como ‘Proyecto Kraken. En busca del calamar gigante’ para lograr su filmación, pero hasta hoy los vanos intentos y lo costoso de estas empresas hacen que por el momento su misterio continúe.

* Óscar Soriano es investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC.

Te presentamos el ‘Top 10’ de las especies más sorprendentes del año

Por Mar Gulis (CSIC)

Una araña que huye haciendo volteretas como si fuera una acróbata, una planta de sobra conocida por los indígenas mexicanos pero hasta ahora ignorada por la ciencia o una rana que pare a sus renacuajos en lugar de depositar los huevos en el agua… Como cada año, el ‘Top 10’ del Instituto Internacional para la Exploración de Especies presenta las más impactantes de las cerca de 18.000 especies que se descubrieron en 2014.

El ranking, en cuya elaboración participan investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC, pretende concienciar a la población de la necesidad de conocer y conservar la biodiversidad. Los científicos cifran en 12 millones el número de especies que quedan por descubrir, cinco veces más de las que ya se conocen. Así que todavía hay mucha vida ‘asombrosa’ por explorar…

Seta submarina

1. Un pequeño animal marino con forma de seta. Encontrados en los fondos marinos australianos a más de 1.000 metros de profundidad, los especímenes de Dendrogramma enigmatica tienen la boca en el extremo de un ‘tallo’ de 8 mm y un disco superior que apenas supera los 10 mm. Aunque no hay dudas de que se trata de animales, no está claro si están o no emparentados con corales y medusas. Por sus características primitivas podría tratarse de descendientes de los primeros animales, lo que haría reconsiderar el árbol filogenético de estos organismos.

Torq. alb.
2. Peces ‘arquitectos’… y misteriosos.
Los científicos llevaban 20 años tratando de averiguar el origen de los círculos de unos dos metros de diámetro con diseños geométricos que proliferan en los fondos marinos de Oshima, una isla volcánica del Pacífico. El misterio solo se pudo resolver al observar a los peces de la especie Torquigener albomaculosus. Los círculos son nidos que los machos preparan para atraer a las hembras y servir como protección. Las crestas y ranuras minimizan el efecto de las corrientes y posiblemente ayudan a evitar los ataques de depredadores.

Insecto palo

3. Un discretísimo insecto palo. Phryganistria tamdaoensis no es el insecto palo más largo del mundo pero pertenece a una familia conocida como ‘palitos gigantes’. Mide cerca de 23 cm de largo y es un maestro del camuflaje. Descubierto en el Parque Nacional de Tam Dao (Vietnam), ha pasado desapercibido durante años para los entomólogos que trabajan en la región.

Dinosaurio

4. El dinosaurio que parecía un ave. Contemporáneo de los famosos Tiranosaurius rex o los Triceratops, Anzu wyliei es el dinosaurio más parecido a las aves que se conoce. Anidaba e incubaba los huevos hasta su eclosión, tenía los huesos huecos, plumas y un pico similar al de los actuales loros. Vivía en llanuras inundadas y era omnívoro: comía vegetales, pequeños animales y huevos. La especie, que medía unos 3,5 metros de largo por 1,5 de alto y pesaba entre 200 y 300 kilos, fue descubierta en un yacimiento de Dakota del Sur (EE UU) en el que se encontraron tres esqueletos.

Araña

5. La araña ‘saltimbanqui’. Hallada en Marruecos, Cebrennus rechenbergi es una araña muy ágil que huye de sus depredadores con acrobacias. Al detectar una señal de peligro primero adopta una actitud amenazante pero, si esta estrategia no funciona, echa a correr dando volteretas para acelerar su huida. Según los investigadores, esta técnica es la última baza del arácnido para librarse de los depredadores en un medio, el desierto, donde no hay lugar para esconderse. Su forma de actuar ya ha inspirado la creación de un robot que copia sus movimientos.

Avispa

6. Avispas que protegen sus nidos con hormigas muertas. Deuteragenia ossarium es una avispa de unos 15 mm de longitud encontrada en la reserva natural de Gutinashan (China). Construye sus nidos en tallos huecos que separa en varias secciones con paredes. En cada sección, la avispa pone un huevo y deposita una araña que servirá como alimento a la cría. La última de las celdas del nido la llena con hormigas muertas que crean una barrera química para prevenir la presencia de depredadores.

Babosa de mar

7. La babosa bella. Phyllodesmium acanthorhinum es una babosa de mar especialmente llamativa por sus formas y colores. Está considerada como un ‘eslabón perdido’ entre las babosas marinas que se alimentan de corales y las que lo hacen de hidroides –organismos marinos entre los que se encuentran las medusas–. Puede llegar a medir tres centímetros y vive en el archipiélago japonés.

Ranas

8. Las ranas que ‘paren’ a sus renacuajos. Suele pensarse que todas las ranas ponen huevos, pero siempre hay una excepción a la regla. Este es el caso de Limnonectes larvaepartus, que da a luz sus renacuajos y los deposita en charcos de agua. Menos de una docena de las 6.455 especies de ranas del mundo tienen fecundación interna. De ellas, todas ponen huevos fertilizados o dan a luz a pequeñas ranitas salvo esta especie, que se ha encontrado en la isla indonesia de Célebes y mide cuatro centímetros.

Planta mexicana

9. La planta que la ciencia no supo ver. De sobra conocida por los habitantes de la Sierra de Tepoztlán (México), que la utilizan para decorar los altares navideños, Tillandsia religiosa acaba de ser descubierta para la ciencia. Llega a medir metro y medio, florece entre diciembre y marzo, y crece de forma aislada en zonas rocosas de entre 1.800 y 2.100 metros de altitud.

planta parásita

10. Una planta parasitaria con aspecto de coral. Balanophora coraliformis es una especie amenazada que vive entre los 1.500 y 1.750 metros de altitud en los bosques húmedos de Filipinas y de la que solo se han encontrado 50 ejemplares. Su estructura alargada y con numerosas ramificaciones hace que se asemeje a un coral. Sin embargo, es una planta parásita: como no contiene clorofila es incapaz de hacer la fotosíntesis y necesita obtener sus nutrientes de otras plantas.

¿Qué te dice tu caca?

Por el equipo coordinador de la muestra ‘Excreta, una exposición (in)colora, (in)odora e (in)sípida’*

Cada ser humano debe ocuparse de un ecosistema, y no hablo del que forman las especies animales y vegetales que nos rodean, que también, sino del complejo ecosistema que albergamos en nuestro interior y que hace posible la digestión de los alimentos. Dentro de cada ser humano habita un vasto universo de bacterias y microorganismos que forman la flora intestinal. Trastornos como úlceras, colitis crónicas o dolor abdominal se producen porque ese ecosistema ha sido destruido. La flora intestinal es única para cada persona, por eso hay quien convive con la Helicobacter pylori en su interior sin inmutarse y otros se retuercen de dolor en cuanto entran en contacto con la mencionada bacteria. Tabla de Bristol

La salud de nuestra flora intestinal depende no solo de factores ambientales y genéticos, sino de cómo la cuidemos. Cuando fumamos, comemos demasiadas grasas o no incluimos en nuestra dieta un aporte significativo de frutas, verduras y legumbres es como si estuviéramos tirando basura en medio del bosque: estamos degradando el ecosistema.

Pero, ¿cómo podemos controlar el estado de la salud de nuestro interior? Fácil: observando nuestras heces obtenemos información directa. Además de ir al baño al menos una vez al día, hay dos parámetros sencillos de analizar: la textura y el color. La tabla de Bristol, ideada por Heaton y Lewis en la Universidad de Bristol, se utiliza en medicina para clasificar la textura de las heces humanas en siete categorías. Los tipos uno y dos indican estreñimiento, tres y cuatro son heces ideales y los tipos cinco, seis y siete tienden hacia la diarrea. Conociendo esta tabla, sería posible dar una respuesta precisa de nuestra salud intestinal nada más salir del baño.

El color de las heces también nos cuenta cómo van las cosas. La tonalidad está influida por lo que comemos, pero también nos da otras pistas. Mientras el marrón indica una buena gestión de los desechos y el verde nos dice que hemos comido muchas verduras, el amarillo puede indicar una infección o un exceso de grasa, el negro se puede deber al sangrado del tracto intestinal y el blanco a la falta de bilis. Vamos, que solo con echar un breve vistazo antes de tirar de la cadena podemos conocer el estado de la cuestión.

Estatua del Restroom Cultural Park, Corea del Sur/ Charlene Stratton.

Estatua del Restroom Cultural Park, Corea del Sur/ Charlene Stratton

Pero nuestras cacas no solo nos dan información sino que también pueden ayudar a curar. La medicina china ya las usaba en el siglo IV, pero en la occidental hace muy poco que se ha comenzado a experimentar con las heces para tratar trastornos gástricos que los antibióticos no consiguen curar. De hecho, muchas veces son los antibióticos los causantes de dichos trastornos.

Los tratamientos experimentales están confirmando que con un sencillo trasplante de heces se consigue, en muchos casos, repoblar el intestino enfermo con las bacterias de la persona sana, restableciendo así la flora intestinal perdida. La intervención consiste en trasplantar excrementos de una persona sana en el intestino de la que no lo está con el fin de acabar con las infecciones. El trasplante no conlleva muchas complicaciones. Una vez purificadas y mezcladas con leche o suero las heces del donante se introducen en el colon del receptor mediante una colonoscopia o una sonda. El tratamiento funciona. En concreto, en EEUU ya tienen el primer banco de cacas del mundo y en Suecia están desarrollando píldoras de heces.

*La exposición ‘Excreta’,  que se puede visitar en el Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC, hasta finales de abril, nos habla de todo esto y mucho más sobre los excrementos en la naturaleza y en la sociedad.

 

El tesoro escondido en los excrementos marinos

Cristina Cánovas* cristina

La excreta en la naturaleza. Si escuchamos estas palabras, lo normal es imaginarse un montón de excrementos de animales repartidos por doquier. Sin embargo, es difícil suponer todo lo que da de sí este asunto.

Por ejemplo, centrémonos en la ‘reina’ de las excretas, el excremento de ballena. Estos  colosos del mar como no podía ser de otra manera, defecan a lo grande, y cuando lo hacen se convierten en auténticos fertilizadores del océano. Este estiércol marino que la naturaleza ha diseñado sabiamente para ser ‘descargado’ cerca de la superficie oceánica, contiene ingentes cantidades de hierro y nitrógeno que proceden de la dieta de la ballena:el krill. Las algas, los jardines flotantes que habitan en la capa eufótica del océano donde llegan los rayos solares, se nutren de esos elementos favoreciendo así su crecimiento y, por ende, su actividad fotosintética. Ni qué decir tiene que cuanta más fotosíntesis menos CO2, con lo que además se reduce el efecto invernadero en el mar. Un tesoro esta excreta.

Ámbar gris

Ámbar gris/MNCN

Pero para tesoros que literalmente valen su peso en oro, tenemos la excreta de un cetáceo en particular: el cachalote (Physeter macrocephalus). El animal dentado más grande que existe también es el autor de la deposición más cara, consecuencia de una mala digestión de los grandes calamares de los que se alimenta. Es conocida como ámbar gris, y lo curioso es que no es ni ámbar, ni exactamente gris. Debido a sus propiedades químicas, sí es un excelente fijador de olores, y por eso ha sido siempre tan apreciado por la industria del perfume. Hoy en día su comercio está prohibido en casi todos los países, porque el cachalote es una especie amenazada. Menuda joya de excreta.

Y hablando de excretas que son joyas, no podía faltar el adorno femenino por antonomasia, la perla. Este cuerpo blanquecino y no siempre redondo, es en realidad el resultado del instinto de protección de la ostra. Cuando entra un cuerpo extraño en su interior, lo recubre mediante capas de carbonato cálcico que va excretando hasta dar lugar al nácar, también conocido como madreperla.

Perla Peque–a

Ejemplar de perla/MNCN

Todo el mundo sabe que siempre ha sido una de las joyas más deseadas, pero lo que quizá no sea tan conocido es el papel que una perla tuvo en el romance entre Marco Antonio y Cleopatra. Cuenta Plinio el Viejo en su Historia Natural que la última reina del Antiguo Egipto, Cleopatra Filopátor Nea Thea (para abreviar Cleopatra VII), retó al militar romano a una apuesta, en la que ella le brindaría el banquete más opulento de su vida. Al finalizar éste, Marco Antonio quedó muy satisfecho pero también un tanto defraudado, pues parece que los había visto mejores. En ese momento Cleopatra, en un movimiento que bien podría ser ‘jaque al rey’ se quitó su pendiente y la delicada y valiosísima perla que adornaba su oreja se disolvió en vinagre de vino dejando estupefacto al pobre romano. Al beberse el vaso de vino más caro de la historia Cleopatra no sólo ganó la apuesta, sino que también conquistó el corazón de Marco Antonio.

Estos son solo algunos ejemplos del asombroso mundo de la excreta, y no hemos salido del agua…

*Cristina Cánovas es bióloga y coordinadora de exposiciones del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) del CSIC. Participa en el comisariado de la exposición ‘Excreta: una exposición (in)odora, (in)colora e (in)sípida’, que se puede visitar en el MNCN hasta finales de abril.

Una avispa diminuta, un caracol sin ojos y un drago, en el Top 10 de especies descubiertas en 2013

Por Mar Gulis

¿Qué tienen en común un organismo unicelular encontrado en Murcia, una avispa diminuta y un drago de 12 metros? Los tres forman parte del Top 10 de especies descubiertas en 2013, un ranking que desde 2008 elabora el Instituto Internacional para la Exploración de Especies (IIEE) con el fin de concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de conservar y conocer la biodiversidad de la Tierra, especialmente en un día como hoy, Día internacional de la diversidad biológica. Los diez integrantes de esta exclusiva lista se escogen entre las cerca de 18.000 especies que se descubren cada año, una cifra un tanto discreta si se considera que la comunidad científica calcula que aún quedan 10 millones de especies por descubrir, cinco veces más de las que ya se conocen.

La lista se ha difundido coincidiendo con el aniversario del nacimiento de Carlos Linneo, botánico sueco del siglo XVIII considerado padre de la taxonomía moderna. Como podréis comprobar, y según comenta Antonio G. Valdecasas, presidente del comité de selección e investigador del CSIC, “no todos los seres vivos que están por descubrir tienen escala micrométrica”. Pero vayamos presentando una por una esta decena de especies ‘galardonadas’, entre las que se encuentra una española.

 

Olingo

Imagen: Mark Gurney

1. Con el número uno asoma el hocico Bassaricyon neblina, también conocido como olinguito: un mamífero carnívoro que vive en los árboles de las selvas de los Andes en Ecuador y Colombia. El olinguito es el primer mamífero carnívoro descrito en el hemisferio occidental en 35 años y pertenece a la familia de los mapaches.

 

Dracanea

Imagen: Paul Wilkin

2. Pese a su tamaño, la segunda especie también ha permanecido oculta a los ojos de la comunidad científica. Hablamos de un drago (Dracaena kaweesakii) de más de 12 metros de altura que crece en las selvas de Tailandia. Su escasez, se cree que solo existen unos 2.500, ha atribuido a esta planta el estatus de especie en peligro. Este drago asiático ha tenido suerte, pues según el director y fundador del IIEE, Quentin D. Wheeler, “cada día desaparecen especies, de hecho hay algunas que desaparecen del planeta antes de que lleguemos a conocerlas”.

 

Edwardsiella

Imagen: SCINI

3. No se sabe cómo resiste, pero la anémona Edwardsiella andrillae es capaz de vivir en los glaciares de la Antártida. De hecho es la primera anémona que se descubre en el hielo.

 

Pariambus typicus

Imagen: SINC y J.A. Peñas

4. Nos trasladamos a California para conocer a Liropus minusculus, un camarón minúsculo de apariencia translúcida que habita en una cueva de Santa Catalina y es el más pequeño de su género.

 

Penicillium_vanorenjei

Imagen: Cobus M. Visagie

5. Llegamos al ecuador de esta lista de la mano de un hongo de la familia de la penicilina que forma colonias con un llamativo color naranja. Penicilliu vanorangei ha sido descubierto en una muestra de suelo tunecino.

 

Saltuarius

Imagen: Conrad Hoskin

6. En el sexto puesto se encuentra otra especie experta en esconderse. Saltuarius eximius es un geco de los bosques australianos muy difícil de ver gracias a su coloración moteada y una amplia cola que utiliza para mejorar su camuflaje. Se trata de una especie rara que espera a sus presas en superficies rocosas verticales.

 

Spiculosiphon

Imagen: Manuel Maldonado

7. Una especie hallada en España merece el séptimo lugar por su tamaño, ya que es un gigante en el mundo de los organismos unicelulares. Descubierto por un grupo de investigadores con integrantes del CSIC, Spiculosphon oceana mide entre cuatro y cinco centímetros, habita en las cuevas sumergidas de la costa sureste española y es capaz de imitar a las esponjas marinas. Se alimenta extendiendo sus pseudópodos -una prolongación utilizada  para desplazarse o alimentarse- fuera de la concha y capturando invertebrados que quedan atrapados en sus estructuras espinosas.

 

Tersicoccus

Imagen: Leibniz-Institute DSMZ y California Institute of Technology

8. El siguiente ‘galardonado’ es un microbio que resiste en las habitaciones más limpias. Se llama Tersicoccus phoenicis y fue encontrado en las salas donde se ensamblan las naves espaciales. Poca gracia les debió hacer a los científicos dedicados a la exploración planetaria, dado que este microbio podría contaminar otros planetas en una visita espacial. Las muestras se recogieron en el suelo de dos habitaciones separadas por 2.500 kilómetros, una en Florida y la otra en la Guayana francesa.

 

Tinkerbella

Imagen: Jennifer Read

9. La novena especie recibe su nombre del hada de Peter Pan. Campanilla o Tinkerbella nana es una avispa encontrada en Costa Rica. Mide solo 250 micrómetros y está en este ranking por ser uno de los insectos más pequeños del planeta. Además, se trata de la última incorporación a una familia de insectos con 1.400 especies conocidas.

 

Zospeum

Imagen: Jana Bedek

10. El último de la lista es un caracol sin color y sin ojos llamado Zospeum tholossum. Mide unos dos milímetros de largo y vive a 900 metros de profundidad en cuevas terrestres en Croacia.