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CURIOSIDADES CIENTÍFICAS PARA COMPARTIR

Peces macho que se embarazan

Por Miquel Planas Oliver (CSIC) *

Este pez macho está cuidando a su prole. El entregado padre es un ejemplar de bocón (Opistoganathus sp.) y permanecerá así, con la boca llena de huevos y sin ingerir alimento, hasta que estos eclosionen, un mes después de introducirlos en su cavidad bucal.

Crianza compartida o conciliación pueden parecer términos fuera de contexto si hablamos de peces, pero el mundo animal nos ofrece casos excepcionales y sorprendentes, también bajo el agua.  En la reproducción de los peces, que en su mayoría es ovípara, las hembras suelen aportar tanto los cuidados como los nutrientes a los huevos y embriones, dejando al macho el papel de mero fecundador. Sin embargo, existen estrategias reproductivas en las que ellos desempeñan un rol primordial, especialmente en lo referente al cuidado de la descendencia. Para ello, la evolución ha dotado a los machos de algunas especies de comportamientos e incluso de estructuras corporales especiales que permiten niveles más o menos complejos de protección.

Junto al bocón que aparece en el vídeo, otro de los casos más curiosos es el pez cardenal (Pterapogon kauderni) de las Islas Banggai (Indonesia), uno de los mejores papás de todo el mundo animal. El pez cardenal no solo mantiene en su boca los huevos hasta que eclosionan como hace el bocón, sino que además las crías permanecen allí hasta que tienen un desarrollo suficiente para afrontar una vida llena de peligros en el ancho mar.

El cuidado bucal de los huevos tiene sus ventajas, especialmente para asegurar la descendencia en especies que producen pocos huevos (unas decenas o centenares frente a los miles de una puesta de otros peces), aunque a veces es inevitable que el padre trague algún huevo sin querer.

Macho Hippocampus guttulatus

Macho de caballito de mar recién apareado. En la imagen aparecen algunos huevos que no entraron en el saco/Miquel Planas

Pero sin duda los reyes acuáticos de la protección son los caballitos de mar (Hippocampus sp.). Los machos presentan un saco incubador al final del abdomen en el que las hembras depositan los huevos en el momento del apareamiento. Al entrar en el saco, los machos los fertilizan con su esperma y se inicia el desarrollo embrionario. Durante todo el tiempo en que los embriones se encuentran en el interior del saco, de dos a cuatro semanas, el macho protege físicamente a la prole y aporta un ambiente fluido adecuado, oxígeno, nutrientes y otros componentes bioquímicos. Al final de ese período las crías de caballito de mar son expulsadas al exterior mediante una serie de convulsiones, como si de un parto se tratara.

Los parientes del caballito de mar, como algunos peces pipa o los dragones de mar (pertenecientes al grupo de los  singnátidos), son menos sofisticados, pero también en estas especies el macho ejerce como cuidador. Las hembras depositan los huevos en la parte inferior del abdomen o de la cola del macho, quedando fijados mediante un fluido denso hasta que emergen los futuros pececitos.

En el caso del pez espinoso (Gasterosteus aculeatus), presente en nuestros ríos, y también del pez payaso (Amphiprion ocellaris), los machos construyen un nido donde la hembra deposita los huevos. Mientras nacen los alevines, ellos agitarán sus aletas para dar oxígeno a los huevos, alejarán a posibles depredadores y limpiarán el nido.

Y mientras todo esto sucede, ¿dónde están las madres? El cuidado paternal permite a la hembra disponer de tiempo para producir otro lote de huevos, que estará a punto cuando el macho quede libre de sus quehaceres. Todo un ejemplo de distribución del trabajo en la crianza.

*Miquel Planas Oliver es investigador del Instituto de Investigaciones Marinas (CSIC).

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