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El ‘harén de Pickering’: 13 mujeres para la historia de la astronomía

Por Mar Gulis (CSIC)*

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A pesar de ser poco conocidas, estas 13 mujeres hicieron interesantes aportaciones a la astronomía / Wikipedia

No sabemos quién sacó esta fotografía, pero sí que la imagen fue tomada el 13 de mayo de 1913 en el Observatorio Astronómico de Harvard, en Estados Unidos. Y también que las 13 mujeres que aparecen en ella jugaron un papel importante en todo lo que aconteció en el interior de ese edificio. Fundado en 1839, el Observatorio comenzó su andadura centrándose en desarrollar los primeros trabajos astrofotográficos estadounidenses. Pero a partir de 1877, a raíz del nombramiento de su nuevo director, el astrónomo Edward Charles Pickering, toda la actividad se limitó a la fotografía estelar. Es entonces cuando entraron en escena las protagonistas de esta historia.

A finales del siglo XIX este grupo de 13 mujeres, conocidas hoy como ‘las calculadoras de Harvard’, se dedicaron a contar y clasificar estrellas en el Observatorio. Realizaban un trabajo tedioso y mecánico que, sin embargo, “ayudó a sentar las bases de la astrofísica moderna”, explica la filósofa del CSIC Eulalia Pérez Sedeño.

Entre ellas la apenas conocida Williamina Fleming desempeñó un rol crucial. Después de trabajar como criada en el hogar de Pickering, este la contrató para realizar tareas administrativas y cálculos matemáticos. Su eficacia hizo que el astrónomo confiara en ella para custodiar el archivo fotográfico del Observatorio y, con el tiempo, también le encargó reclutar y dirigir a otras mujeres que irían configurando lo que desafortunadamente se conoció como el ‘harén de Pickering’.

Annie Jump Cannon, Antonia Maury, Margaret Harwood o Henrietta S. Leavitt, entre otras, se fueron sumando a este grupo. Básicamente se dedicaban a catalogar y clasificar estrellas midiendo variables como el brillo, la posición y el color de cada astro a partir de placas fotográficas, un trabajo por el que obtenían salarios muy inferiores a los de los hombres.

Durante mucho tiempo estas mujeres cayeron en el olvido, eclipsadas por Pickering y otros astrónomos. “Se consideró que lo único que hacían era contar, computar espectros estelares. Sin embargo, con esos cálculos hicieron muchas cosas”, explica Pérez Sedeño, investigadora en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS-CSIC). Henrietta Levitt, quizá hoy la más conocida, “estudió más de 1.500 estrellas variables en las Nubes de Magallanes, estableciendo la relación entre la luminosidad o brillo de las estrellas y sus periodos. Esa relación es la espina dorsal de la escala de las distancias, que se utiliza para medir las distancias de las galaxias”.

Pérez Sedeño afirma que el ‘harén de Pickering’ es un ejemplo de cómo la historia de la ciencia a menudo se ha escrito a partir de los grandes nombres, casi siempre masculinos, olvidándose de la contribución de muchas mujeres a los avances científicos.

Para contrarrestar ese olvido se ideó ‘El diario secreto de Henrietta S. Leavitt’, un proyecto del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) que trata de explicar cuáles fueron las aportaciones de esta científica. A través de varios audiovisuales, una Henrietta ficticia cuenta en qué consistió su trabajo en el Observatorio, cómo descubrió estrellas variables en la Pequeña Nube de Magallanes y quiénes son algunas de sus compañeras, ‘las calculadoras’ que tanto aportaron a la astronomía.

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