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CURIOSIDADES CIENTÍFICAS PARA COMPARTIR

Estas lagartijas juegan a ‘piedra, papel o tijera’ para reproducirse

Por Mar Gulis

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Macho adulto de una lagartija de turbera / P. Fitze

¿Piedra, papel o tijera? Parecería que las lagartijas de turbera se hacen inconscientemente esta pregunta durante su ciclo vital. En esta especie, denominada Zootoca vivípara y que habita en el norte de España, coexisten varias generaciones, ya que las hembras viven hasta 13 años y los machos una media de cinco.

Entre los machos hay tres morfotipos que se diferencian entre sí por el color del vientre: naranja, amarillo o blanco. [Aclaremos, antes de seguir, que el color de los ojos o el tono de piel serían morfotipos del ser humano].

Cada morfotipo desarrolla distintas estrategias para sobrevivir. Igual que en el juego infantil, cada una de ellas gana o pierde en función de a qué otra estrategia se enfrenta. Es decir, los machos blancos, que seguirían la táctica ‘piedra’, ganan a los amarillos, que escogerían la táctica ‘tijera’, pero pierden frente a los naranjas, que optarían por la táctica ‘papel’. Como consecuencia, los tres morfotipos permanecen en la población: cuando la frecuencia de uno aumenta, pronto es reemplazado por aquel contra el que pierde, y así ninguno acaba desapareciendo.

Esta teoría, que ayuda a entender cómo es posible que coexistan diferencias genéticas en algunas especies, ha sido recientemente demostrada por investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC).

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A la izda., los tres morfotipos de lagartijas de turbera / Luis M. San José. A la dcha., dinámica ‘piedra, papel o tijera’ de los ciclos de preeminencia de unos machos frente a otros / MNCN Comunica

 

El desarrollo del experimento

Durante su primer año, solo alrededor del 8% de los ejemplares de Zootoca vivipara logra sobrevivir, ya que a menudo son atacados por los machos adultos. Cuando los adultos de un color son los predominantes, los juveniles de ese mismo color tienen más posibilidades de perdurar porque son menos atacados. Superado ese primer año, en torno al 75% sobrevive.

A lo largo de varios años los investigadores han analizado seis poblaciones de Zootoca vivipara. En ese tiempo han comprobado que la preeminencia de un morfotipo de lagartijas sobre otro va rotando en ciclos de 4 a 8 años. Uno de los participantes en el proyecto, Patrick S. Fitze, explica que “los ciclos de los tres morfotipos de machos son constantes, estables y previsibles”. Por eso se sabe qué juveniles van a sobrevivir mejor en función de la parte del ciclo en la que estén.

Pero, ¿cómo llevan a cabo las lagartijas la selección sexual? Para descubrirlo, los investigadores aumentaron artificialmente el número de machos introduciendo ejemplares inmaduros (aquellos que ya han sobrepasado la etapa crítica de supervivencia y no serán atacados por los machos adultos, pero que todavía no pueden reproducirse) con el objetivo de retrasar el ciclo. Mientras, en las otras tres poblaciones añadieron más ejemplares del morfotipo predominante en el siguiente ciclo para acelerar el cambio.  Por ejemplo, cuando dominaron los machos ‘piedra’ introdujeron más ejemplares ‘papel’ (ver gráfico más arriba).

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Crías de lagartija de turbera / P. Fitze

Con esta alteración comprobaron que la selección sexual depende de las hembras, que la realizan en función de las posibilidades de supervivencia de las crías. “Constatamos que las hembras analizan cómo va a evolucionar el ciclo y elijen acoplarse con los machos cuyos genes favorecerán la supervivencia de la descendencia. Consiguen así tener crías de ese mismo morfotipo y aumentar sus posibilidades de sobrevivir el primer año”, explica Fitze. Es decir, las hembras estarían eligiendo entre ‘piedra, papel o tijera’ para maximizar la superviviencia de sus descendientes.

Esa dinámica permite que se mantengan las lagartijas naranjas, amarillas y blancas: según pasa el tiempo, el morfotipo preeminente acaba cambiando debido a la selección sexual y el cambio de ciclo hace que los tres sigan dejando su carga genética. Coexisten por tanto dos mecanismos: la competición transgeneracional entre machos y la selección sexual de las hembras. “Si no se produjeran ambos, los ciclos no variarían tan rápidamente ni seguirían coexistiendo los tres morfotipos”, concluye Fitze.

En esta investigación han participado los investigadores del MNCN Luis M. San José, Miguel Peñalver Alcázar, Borja Milá, Virginia González Jimena y Patrick S. Fitze.

4 comentarios

  1. Dice ser David

    Piedra, papel, tijera, lagarto… nos falta spock

    10 Julio 2014 | 14:47

  2. Dice ser Victoria

    Lo siento, pero no lo entiendo. Si en un momento dado el morfotipo predominante entre los machos adultos es el (pongamos) amarillo, por tanto atacarán menos a las crías amarillas y éstas tendrán más posibilidades de sobrevivir. Según el artículo, las hembras elegirán aparearse con machos que produzcan crían con más posibilidades de sobrevivir, por lo tanto lo harán con los machos amarillos. Y así ad eternum. En qué momento esa tendencia cambia y el mecanismo que se emplea para ello es algo que no viene en absoluto explicado en esta noticia.
    Lo siento, pero o hoy estoy muy obtusa o el periodista que la ha redactado no se ha enterado de la mitad.
    Es frustrante llegar al final para ver que no tienes más que humo entre las manos.
    Y perdón si es que soy yo que no llego a entender…

    10 Julio 2014 | 16:28

  3. Dice ser Celtium

    Tienes razón, si no hubiera otros factores que influyeran en la cantidad y tipos de individuos al final solo habría un tipo de lagartija.

    Hay otros factores que afectan a reducir la población. Puede haber depredadores que tengan preferencia por los individuos mas comunes. Por ejemplo, si recientemente cenaron los rojos podrían tener preferencia por los rojos afectando en menor medida a las cantidad de individuos con otros colores.

    Con toda seguridad todos estos comportamientos reproductivos son la consecuencia de una mejor adaptación a entornos, factores externos. La raíz del asunto no es que las hembras escojan los colores mas comunes, sino, ¿por que lo hacen? y no siendo la razón por que los machos atacan a las crias de distinto color.

    El articulo esta redactado de tal modo que solo expone parte del asunto y parece dar una explicación racional al comportamiento. Pero solo lleva a la confusión por que la razón explicada no es tal.

    10 Julio 2014 | 19:17

  4. Dice ser Xiomara

    La explicación está aquí: “Coexisten por tanto dos mecanismos: la competición transgeneracional entre machos y la selección sexual de las hembras. Si no se produjeran ambos, los ciclos no variarían tan rápidamente ni seguirían coexistiendo los tres morfotipos”
    Es decir, aunque haya preeminencia de los machos amarillos ‘tijeras’, éstos pierden frente a los blancos ‘piedras’ que, aunque sean menos al principio, acaban convirtiéndose en el morfotipo dominante. Ademas de esta competencia transgeneracional entre machos las hembras no se limitan a elegir a los machos predominantes en el momento de aparearse sino que ‘predicen’ como avanza el ciclo y seleccionan a los machos sabiendo que morfotipo sucederá al preeminente en ese momento.

    11 Julio 2014 | 08:56

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