BLOGS

Archivo de junio, 2008

Una visita inesperada

27 junio 2008

El danés que viene todos los miércoles al edificio en el que trabajo ha hecho hoy una visita sorpresa.

Me he encontrado con él cuando yo salía a fumar el primer cigarro del día, a eso de las 11.30.

Me ha sonreído y yo le he devuelto la sonrisa. Me ha saludado y yo le he devuelto el saludo mientras intentaba ponerme, de la forma más natural que podía, el piti entre los labios.

He pasado de hacer algún movimiento sexy. La última vez que traté hacerme la interesante ante un tío fue en una discoteca.

Quise apoyarme en la barra mientras le miraba y, como soy muy mala con eso de las distancias, me caí todo lo larga que soy.

Al caso, que él ha hecho el amago de entrar y, cuando la puerta automática se ha abierto, se ha girado y ha venido hacia mí.

“¿Tienes fuego?”, me ha dicho.

“Claro”, le he respondido mientras acercaba mi mechero, todo fuego, hacia su boca.

Hemos fumado juntos y hemos hablado de tabaco. Hemos coincidido en lo beneficioso que es no poder fumar en la oficina y de tener que hacerlo en la calle.

Cuando he acabado el cigarro, me he ido. He estado en un tris de esperarme a que acabara él el suyo y subir juntos en el ascensor, pero me ha parecido forzado.

“Hasta la próxima”, le he soltado sonriente.

“Nos vemos pronto”, ha sido su respuesta.

Me quedo sin sandalias, de momento

26 junio 2008

Ayer salí relativamente temprano de trabajar y decidí caminar un rato antes de coger el metro. Hacía una muy buena tarde.

En mi paseo, aproveché para mirar escaparates. Y caí de bruces ante el de una zapatería.

Allí encontré las que tienen que ser mis sandalias para este verano: unas de estilo romano de color verde botella. Me enamoré de ellas.

Repasé mi armario mentalmente y vi que me combinaban con algunas cosas: llevaban mi nombre, me llamaban.

Sólo me quedaba saber un pequeño detalle: el precio. Cuando lo vi, palidecí, hiperventilé, aluciné. ¡Pedían 140 eurazos! Pero si sólo eran cuatro tiras de charol verde enganchadas (o cosidas, no atiné a verlo) a una suela…

En tiempos preeurísticos, por unas sandalias (de marca) nos pedían 12.000 pelas, y ya era mucho.

En fin, que esperaré a las rebajas, a ver qué descuento les aplican, que el horno no está para bollos…

La hora coca cola ‘light’ existe

25 junio 2008

Hace años, creo que en los 90, un refresco puso en marcha una exitosa campaña publicitaria: La hora coca cola light. En ella, varias oficinistas esperaban el momento del desayuno de los obreros que trabajaban en su edificio (o del limpiador de cristales, según las versiones).

El anuncio era este:

Entonces, yo era una tierna adolescente con las hormonas lo suficientemente desarrolladas como para saber que el tío estaba cañón-cañón.

Igualmente, era inocente y creía que cosas así no sucedían en los lugares de trabajo. ¡Cuán equivocada estaba!

En el edificio donde está mi oficina pasa algo similar. Todos los miércoles, hacia las 12 tiene lugar el día D- hora H que yo, hasta hoy, desconocía. Y la puerta está bloqueada por un grupo de unas siete u ocho mujeres.

Este mediodía le he preguntado al portero por qué había tanta fémina suelta por ahí. “Pero Carlota, ¿no lo sabes? Yo pensaba que bajabas por lo mismo que ellas”, me ha respondido. Y me lo ha explicado todo.

Me ha comentado que en una de las plantas, los miércoles recibe la visita de un ejecutivo extranjero (danés o algo así) que las lleva a todas loquitas.

Al poco rato ha bajado el muchachote. Alto, fuerte, castaño con ojos claros, sonrisa blanca, radiante y amable… Un hombretón.

Vamos, que el miércoles que viene, hacia el mediodía, estaré como un clavo en la puerta.

Mi madre ha vuelto a ganar

23 junio 2008

Después de unos meses de relativa calma, la he vuelto a tener con mi madre, aunque ella no lo sabe, por culpa de 62,78 euros.

Cuando ambas decidimos que íbamos a vivir juntas, acordamos que ella se encargaría de los gastos del día a día (básicamente la comida) y yo, de las facturas (luz, agua, teléfono y gas).

Hace una semana llegó el recibo de la luz, 62,78 euros. Y, como siempre, mi madre me lo dio y me recordó que lo tenía que pagar. Yo lo dejé encima de una estantería para cuando fuera al banco aprovechar el viaje y pagarlo.

Pues el miércoles pasado, al ver que aún no había sufragado el pago, mi madre empezó a sobornarme.

Así, desde entonces, cada mañana me he encontrado encima de la mesa del comedor un bocata estupendo (mi favorito es el de atún con olivas sorpresa) para desayunar y la factura al lado.

Y decidí hacer una prueba: a ver quién aguantaba más. Si ella haciéndome el bocata cada mañana o yo viendo la factura porque, no lo voy a negar, encontrármela encima de la mesa a primera hora de la mañana rompía el gustazo que da tener el bocata del desayuno hecho.

Hoy no he podido más y he ido a pagar en el cajero los 62,78 euros. Ver cada mañana la facturita me giraba el día. Ella ha ganado. Mañana me tendré que hacer el desayuno.

España 1 – Italia 0

20 junio 2008

Me permito el lujo de hacer una porra para el partido del domingo entre España e Italia. Ganará la roja y lo hará 1 a 0.

Para vaticinarlo no me he basado en mis conocimientos futbolísticos (nulos, por otra parte), ni en las estadísticas, ni en la consulta que haya podido realizar a un péndulo mágico.

Para adivinar el resultado me voy a basar en una experiencia vivida con mis amigas durante mis minivacaciones.

Estabamos cenando en la parte de fumadores de un restaurante (el 75% de las colegas allí presentes le damos al tabaco) cuando entró un grupo de italianos, cuatro chicas y tres chicos.

Se sentaron en una mesa que había detrás de nosotras. Al cabo del rato, vimos como la chica se abanicaba con la mano. Tendrá calor, pensamos.

Poco después cogió la servilleta y se la colocó cual velo encima de la nariz, haciendo la intención de tapársela. Algo le molestaba.

Fue al cabo de unos minutos cuando uno de los chicos que la acompañaron se giró y nos pidió en italiano: “Podéis dejar de fumar, es que mi amiga está embarazada“.

Nosotras nos quedamos de piedra. “Es obvio que no”, le dijimos. Le argumentamos que había un espacio dedicado para no fumadores en ese mismo restaurante, que pidieran mesa en aquella zona.

Nos insultaron en italiano, pensando que nosotras no le entendíamos, y llamaron al camarero. Se quejaron de nuestra respuesta. Y le pidieron que solicitara a la gente que dejara de fumar. Él, un chico muy salado, les remitió a la zona sin humo. “Para algo está, corazones”, les dijo.

Y así fue como marcamos el gol. A ver si la victoria se repite el domingo. Feliz fin de semana!

Con la cabeza en otro sitio

19 junio 2008

Estos días no he actualizado el blog porque mi cuerpo, mi mente y mi espíritu se han fundido en uno. Lo han hecho aquí:

aquí:

y aquí:

Como es tradición con mis amigas, hemos dado la bienvenida al verano con un viaje. Y, como es tradición también, nos hemos largado a Ses Illes més belles des món (con todo nuestro respeto a todas las demás), las Baleares.

Nuestros objetivos durante estos días, y no por este orden: dormir, comer, tomar el sol, bañarnos en el mar, salir y pasarlo bien. Los hemos cumplido, y con creces.

La lástima es cuando vuelves a casa, con un elegante y suave morenito matizado a base de cremas protectoras de factor 50, que una es muy blanca, y te das de bruces con la cruda realidad.

Día soleado y tener que trabajar. Ver como los estudiantes están de vacaciones y van a la playa mientras tú te diriges a la oficina. Ir a coger el Cercanías y notar como un palomo defeca en tu hombro.

Así está siendo mi primer día post vacacional. Ni que decir que tras la experiencia con la paloma he tenido que volver a casa a cambiarme la camisa…

¿Shakira o Beyoncé?

09 junio 2008

Esta mañana estaba escuchando la radio y el locutor ha dicho que creía que la cantante de La quinta estación era muy guapa. “Lástima de ese pelo que lleva engominado”, ha añadido.

No estoy de acuerdo con él. Precisamente porque es tan guapa se puede permitir el lujo de peinarse así.

Recuerdo un día, en que una atractivísima amiga mía de origen italiano se presentó en una cena con el pelo engominado. Me dejó alucinada. Era, desde mi punto de vista, una de las mujeres más bellas del lugar. No sé si los chicos que también asistieron pensaron lo mismo que yo.

Siempre he pensado que hombres y las mujeres tenemos conceptos muy dispares acerca de la belleza y el atractivo.

Y ahora acabo de hacer una encuesta en mi trabajo que lo constata. He preguntado a las diez personas que me rodean, seis mujeres y cuatro hombres, a quién prefieren: Beyoncé o Shakira.

Ellas lo tenían claro, Shakira. Ellos, también: Beyoncé. ¿Un buen culo puede eclipsar tanta dulzura?