Los lugares ideales para mantener sexo, aemás de la cama, son aquellos que reúnen adrenalina, sorpresa y sexo salvaje.
Lo dice un estudio realizado en Estados Unidos, para el que preguntaron a hombres y mujeres por el lugar en el que han vivido sus máximas experiencias de placer. Eligieron estos:
1. Escaleras de un edificio: Las mejores son las escaleras de emergencia de los edificios grandes de oficinas y hoteles. Son más oscuras, no son visitadas, no hay cámaras y dan sensación de peligro.
2. Coche: Si llueve, se empañan los cristales y no se ve nada de quién y qué se hace dentro. Pero si lo gusta el riesgo, un día sin lluvia, por la noche o a la luz del sol, en una calle o un lugar apartado.
3. Piscina: Tener sexo en una piscina puede ser uno de los momentos más eróticos. La lubricación aumenta y la fricción en el agua facilita el orgasmo en ambos. El único inconvenientees que el condón y el agua no se llevan y el preservativo puede salirse.
4. Cine: Por la oscuridad, los sonidos y la privacidad de las últimas filas, si no es un estreno. Las mejores sesiones, las del horario matutino o muy tarde, cuando el cine esté vacío, o en una película aburrida.

5. Autobús: En un viaje largo, en los asentos del fondo y si no hay mucha gente, claro, o los que hay están dormidos.
6. Probadores: Sobre todo los probadores mixtos o en los que apenas divide una pequeña puerta, son los ideales para tener sexo mientras decenas de mujeres y hombres se prueban prendas. Hay espejo, espacio, asiento, luz y peligro.
7. Parque: Tener sexo al aire libre da oxígeno a la relación. Si hay muchos árboles, uno se puede esconder e los paseantes.
8. Baño de un bar: o de las discotecas, donde hay música demasiado alta, desorden y no se sabe si alguien va o viene.
9. Mar: Un sitio apropiado para el vaivén del sexo. En una playa tranquila, no muy llena de gente. Se puede aparentar que se disfruta del mar abrazados.
10. Cualquier rincón: Al final, el mejor lugar será el que se te ocurra espontáneamente, el que desarrolle tu imaginación, el que permita pasarlo bien y con la adrenalina por delante.
Esto es lo que dicen los consultados por el estudio, pero les falta, por ejemplo, el baño de un avión o de un tren y la oficina, donde se pasan muchas horas.
¿El vuestro cuál es?
19 añitos y se acaba de liar con una mujer casada de 34.
Más bien lo enrolló ella y él se dejó querer, y de qué manera. Desde hace una semana no han dejado de estar juntos un solo día; y, por el momento, no tienen intención de parar.

Ella está encantada, porque llevaba tres años de sequía por problemas matrimoniales y este vapuleo juvenil le está viniendo muy bien. Cuenta que, a pesar de su juventud, el chico es un fuera de serie.
Él dice que está ella está muy buena y que se lo pasan muy bien. Ninguno de los dos piensa en nada más que en el sexo, porque, por distintas razones, es lo único que quieren del otro.
Y como lo tienen tan claro y no hay malos rollos, lo practican cada minuto que tienen libre. Se encuentran casi a escondidas y con mucho secreto y eso, según dice él, le da más morbo a sus encuentros y los hace más deseables y más emocionantes.
Es con la primera mujer mayor que está. Y le gusta la experiencia, porque no tiene que comerse el coco. Ella sabe lo que quiere y cómo lo quiere y se lo hace más fácil, y él, de paso, aprende con ella.
Es un chollo, dice, porque ella, que ya tiene su vida, no es como las otras, las de su edad, que al segundo polvo se enamoran y lo echan todo a perder.
Qué clarito lo tiene el niño.
P.D.: Se entiende que hablo de una mujer bastante mayor que el chico.
Lo dije en un post hace cuatro años y lo sigo manteniendo: Los convenios deberían incluir una cláusula que obligara a los jefes (léase genérico: hombres y mujeres) a que vinieran de casa bien follados, a que follaran más, más seguido y mejor.
Así no estarían después todo el día con cara de vinagre y haciéndole la puñeta al personal, se reirían más, que eso es muy sano también en el trabajo, aunque está mal visto en según qué sitios, y serían mejor aceptados por la plebe.
Ya sé que hay jefes para todo, pero a la mayoría de los que yo he conocido les pasa eso, que no lo hacen regularmente y si lo hacen, lo hacen muy malamente. Llevan el cartel pegado en la frente.
Cuando escribí sobre esto me pusieron verde, porque, como siempre en estos casos, algunos entendieron que hablaba sólo de hombres, y claro, eso es pecado mortal.
No, hablaba de hombres y de mujeres, que también hay cada una tan mal follada que da pena verla. Lo que pasa es que son menos.
Ya que hay una reforma laboral en marcha, lo podían tener en cuenta. No es ninguna tontería.

Ella está en un momento muy malo y necesita mucho cariño. Ese momento de las mujeres maduras que las hace tan dependientes de un amor, que por lo general, en esa etapa de sus vidas o no existe, o ha desaparecido o no se ve.
En el caso de esta mujer, el amor se ha desvanecido, como se desvaneció hace tiempo la pasión que dio paso al cariño como ocurre en cualquier pareja que lleva tantos años como lleva ella.
Y a ella no le basta. NO quiero vivir así, porque dice que le falta el aire. Aunque los niveles cambien con la edad, ella quiere una pasión en toda regla. Un gran amor que le haga vibrar como antes.

Su hombre la quiere a su manera, está pendiente de ella, mantiene una convivencia agradable, pero no le sirve. Ella quiere tensión, fuego, pasión y eso a una determinada edad, con años de convivencia a la espalda y mucha vida es , no imposible pero casi.
Pero no se resiste. Cuando le dices que se eche un amante, contesta que no piensa complicarse la vida, que ya lo tiene en casa, que lo que debe hacer es abrirle las ganas, porque lo que quiere es que él se despierte de una vez, que parece que esta aletargado.
No quiere amantes, quiere un gran amor. Como el que tuvo hasta hace muy poquito. Pero ese no sé si vuelve.
El ultraderechista sindicato de funcionarios Manos Limpias ha presentado una denuncia contra la Junta de Extremadura por la campaña sobre masturbación, dirigida a adolescentes y jóvenes, "El placer está en tus manos"
Tratándose de masturbarse, el nombre del sindicato le viene al pelo al asunto. Porque en cuestiones de autoexploración sexual, las manos, mejor pasadas por agua y jabón.

El tema daría para bromas, ironías y juegos de palabras si no fuera por lo ridículo del planteamiento del denunciante.
La denuncia va dirigida contra Laura Garrido, presidenta del Consejo de la Juventud de Extremadura, por un presunto delito "contra la integridad moral"; contra Carlos Javier Rodríguez, responsable de la Consejería de los Jóvenes, por la "concesión de una subvención de 14.000 euros; y contra las propietarias de la tienda Los placeres de Lola -que han sido contratadas como educadoras sexuales- por intrusismo".
Los de Manos Limpias creen que se ha generado un "estado de alarma social" por la concesión de los 14.000 euros y que se ha cometido un delito penal, porque los destinatarios de los talleres sobre el uso de juguetes eróticos, masturbación o placer, son menores de edad, amén de delitos de provocación sexual, corrupción de menores e intrusismo. Tela.
Qué vena se les habrá hinchado ahora a esta panda que ni masturbarse tranquilo le dejan a uno. Con lo que cuesta aprender.
Qué diferentes somos las mujeres de los hombres en esto tan bueno del sexo, del amor y de la amistad.
Lo dice una amiga, después de digerir como ha podido -no está muy por la labor- que un ex marido pueda ser un amigo después. Porque todo depende de cómo haya sido la ruptura, de cómo se te haya quedado el cuerpo y de la forma de ser de cada cual.
A ella le sentó a cuerno quemado que al mes de separarse -lo decidió él- se le presentara en casa diciendo que ya que se conocían del todo, podían seguir teniendo sexo y pasarlo bien, aunque ya no fueran pareja. Vamos, que fueran amigos con derecho a roce.

Se le pusieron los pelos como escarpias. Con lo que había sufrido y estaba sufriendo ella por esa ruptura y el otro tan pancho proponiéndole que no rompieran del todo. Le contestó que nones.
Hoy son grandes amigos, pero sin roce, porque después de pasado el berrinche y, sobre todo, el tiempo, retomaron una relación de amistad que les vino muy bien a los dos.
Conozco otros casos en los que la relación es nula. Desde que se separaron no se han vuelto a ver ni ganas que tienen. Cada uno ha seguido su camino y no quieren ni recordar al otro porque la separación fue muy dolorosa. Una de ellas no se acuerda ni de la cara de su ex marido.
Después de un año de relacionarse, de tontear y con el tiempo ir a más, sólo en la red, han dado el paso de conocerse, venciendo, ella más que él, muchas dudas y temores.
Cada cual tiene su pareja y su vida, y los dos tienen su burbuja, de la que no quieren salir cuando están juntos una vez a la semana.
Ella se ha convencido, después de mucho darle a la cabeza, de que no quiere dejar de vivir esa locura, "por mucha cordura que a veces haya intentando poner a ésta historia desde el principio".

Dice que se siente menos culpable, ahora que se han enrollado, que cuando se pasaba horas a escondidas hablando con él a través del ordenador.
"Ahora siento que todo ese tiempo me ha merecido la pena y que no le hago daño a nadie, porque nada va a cambiar, salvo yo misma, porque me siento fuerte, grande, querida, amada, deseada hasta la locura, tan llena de felicidad que se nota en todo lo que hago e incluso en como respiro".
Incluso ya no tiene celos de la mujer de su amante y ve esa relación, también intensa y apasionada, como parte de la vida 'exterior' que ambos tienen fuera de su historia. Porque él sí quiere a su mujer y mantiene una vida sexual plena con ella.
También el sexo con su marido ha mejorado. Aunque es el amante el que está en su cabeza permanentemente, pero se siente tan bien que su pareja no puede ignorarlo y aprovechan ambos esa renacida pasión.
"Uno se hacía hombre cuando cumplía la edad de ir a la mili. Entonces, el padre le compraba un cartón de cigarrillos, un mechero y le daba una paga para ir al puticlub, y allí era dónde te hacían un hombre".
Lo cuenta un amigo mío, que es más de pueblo que las amapolas y que es cuarentañero y lo cuenta como si fuera una cosa normal que pasaba antes.

Subrayo su edad, porque a mí me parece que eso que cuenta pasaba en el pleistoceno y no cuando él tenía 20 años, que yo tenía los mismos y nunca escuché decir eso a mis amigos de entonces. Ni me imagino a sus padres empujándolos al burdel, aunque seguro que a más de alguno de aquellos le hubiera encantado.
Lo del tabaco, puede, que les dejaban fumar cuando cumplían la mayoría de edad, pero lo de "hacerse hombres" de aquella manera lo he visto en películas y lo he leído en libros sobre historias de otras épocas, pero nunca en la mía.
Es constante esa relación de la hombría con el sexo. Son hombres cuando ya han follado la primera vez, mientras una chica se ha hecho mujer mucho antes y no precisamente por el sexo.
Pues eso pasaba hace poco más de veinte años aunque yo creo que pasaba más en los pueblos que en las ciudades. O no.
Habían leído sobre el tema, pero nunca habían dado el paso hasta que vieron un anuncio sobre una fiesta de lujo, que buscaba parejas exclusivas para una fiesta totalmente privada.
Así fue cómo se inrodujeron en el swinger, que es es el intercambio de parejas con fines sexuales. Una revolución sexual que deja el camino libre a ambos miembros de la pareja para tener relaciones sexuales con otros.
Los swingers (la denominación viene del inglés swinging, columpiarse) pueden mirar o ser observados mientras practican sexo entre ellos o con otras personas que forman parte de la fiesta o del club.
Según el grado de participación, hay soft swinging o intercambio ligero (besos, caricias y sexo oral con una tercera o cuarta persona) o el full swap o intercambio completo (implica coito con alguien distinto a la pareja).
Desde entonces, hará unos cinco años, lo practican con relativa asiduidad y afirman con mucha seguridad que se siguen queriendo igual o más que antes y que estas prácticas les ha servido para conocerse mejor, llegar a un grado de confianza máximo y ser más felices. Dicen que para introducirse en este mundo hay que tener una gran estabilidad en la pareja.

Las reglas para relacionarse en estos ambientes son, más o menos, respeto, higiene y discreción.
Quienes lo practican dicen que el respeto es muy importante y que un “no” quiere decir “no”. Esto significa que el rechazo a una proposición sexual no requiere justificación y debe ser siempre respetada. La violación de esta regla puede llevar a la expulsión inmediata.
En España se empieza a conocer en los años setenta, en círculos restringidos, en una lujosa casa de la sierra madrileña donde se organizaban reuniones de pequeños grupos de parejas.
Por la misma época, también había actividad swinger en determinados campings.
Hoy, los swingers saben dónde encontrarse. Se suelen reunir en locales o clubes nocturnos especializados, o bien en lugares privados a través de anuncios, Internet, convenciones e incluso vacaciones en grupo.
Ha sido visto y no visto. Hace unos días estaba harta de su marido, porque no se lo hacía como es debido; y hoy, su marido sigue sin enmendarse, pero a ella le importa un rábano, porque ha encontrado una perla en su camino.

No tuvo que ir a buscarlo muy lejos, porque lo tenía delante de sus narices casi a diario, aunque no lo quería ver. Pero hace dos días, se decidió y a una invitación de él, le dijo que sí.
Se ha liado la manta a la cabeza y ni cuatro hijos ni el cretino del marido le han frenado. Se ha enrollado con su monitor del gimnasio y ha sido tan estupendo, dice, que ha recuperado la memoria de lo que era un orgasmo del ocho y un buen polvo.
Está encantada, porque es sólo sexo lo que tienen, y no quiere más ni él tampoco. Llevaba tanto tiempo sin que el marido la atendiera, que esto de ahora le sabe a gloria. No tiene remordimientos ni intención de tenerlos. Tampoco piensa dejarlo, porque está disfrutando lo que no ha tenido en no sé cuantos años de maridaje.
En cuanto tienen un rato libre, allá se van a rozarse. Vamos que está como si el mundo se fuera a acabar y ella tuviera que recuperar todo el tiempo perdido. Porque este si que la sabe tratar.
Imagen: óleo de José Ramón Jiménez
P.D. para los que hablan de putones verbeneros: pulsar sobre las letras azules: "harta de su marido" y así podéis opinar con conocimiento de causa
Cuando llegan los cuarentaytantos -una amiga mía los llama los taytantos- las mujeres nos hacemos invisibles para la mayoría de los hombres.
Para los ligues, para los jefes, para los compañeros de trabajo, para el monitor de Pilates... Pasamos a ser incorpóreas por mucho que una se cuide, vaya al gimnasio, esté en forma y se empeñe en llamar la atención. Casi nada sirve, porque no te ven con los ojos del deseo.

Las posibilidades de elegir amante son inversamente proporcionales a los años que vas cumpliendo. Cuantos más años cumples, menos se fijan en ti. Tremeda putada.
Esto lo dice una amiga que está muy desesperada con el asunto de la invisibilidad, que la mayoría acepta, porque es imposible luchar contra el paso del tiempo y la naturaleza masculina.
Dice que por naturaleza, mientras nosotras vamos cumpliendo años, los hombres van despegando el ojo que tenían puesto en nosotras para trasladarlo "con fruición" a otras más jóvenes.
Así lo explica y cuando se escucha se va poniendo de los nervios, "porque a son de qué -dice-me va a desbancar a mí otra veinteañera o treintañera".
Y se responde ella misma: "pues a son de que desde que el mundo es mundo, los hombres fijan su interés en las más jóvenes para todo. Y tú que ya has alcanzado la experiencia, la sabiduría, la paciencia o la tranquilidad te pasas el día en guardia por si te la van a pegar".
¡Qué pena, por dios!
Dice que está más serena, porque por fin se ha encontrado frente a frente con el hombre con el que lleva un año "queriéndose" por Internet.
Lo de quererse entre comillas es una forma de hablar que ella utiliza para no decir que se ha enamorado hasta las trancas.
Era un amor virtual, muy pasional por ambas partes hasta hace tres días, cuando decidieron dar el paso y verse por fin.

Y verse lo ha revuelto todo, porque, según ella, ha sido mucho mejor de lo que había imaginado, no se arrepiente y dice que necesitaba volver a sentir éste remolino en el estómago.
Un peligro, vaya, porque tanto ella como él tienen sus respectivas parejas, a las que quieren, por lo menos ella dice, con todas sus fuerzas, aunque se les haya ido la pasión por la ventana y ya no lo desee como antes.
El objeto de su deseo es, desde hace un año, el chico de Internet, con el que acaba de dar el paso de conocerse.
Aunque diga que está serena, se le nota inquieta, porque no sabe qué va a pasar con su vida, si quiere seguir adelante con este hombre, con el que ha vuelto a sentir todo lo que sentía cuando tenía veinte años, o no, si seguirá con su doble vida o si y cambiará de vida.
De momento, el otro parece que le corresponde, pero sólo se han visto una vez. Como para pensar en echar las campanas al vuelo.