Chapi Escarlata

Mil historias de sexo y unas poquitas de amor

Patrocinado por: Cuore

9 Febrero 2010

El orgasmo, lo mejor para la salud

Una de las listas de este periódico que leí hace unos día, elaborada por Johanss, relata algunos de los beneficios para la salud que tiene el orgasmo, la experiencia más sensacional que puede tener un ser humano, señala el autor.

Entre ellos, estimula en las mujeres una hormona capaz de rejuvenecer su aspecto, nutre la piel y oxigena más el cuerpo.

- Provoca un estado de antidepresivo y reprime la sensación de soledad y abandono.

- El cerebro se relaja y algunas de sus regiones, también, por lo que aleja los malos pensamientos y las sensaciones de ansiedad.

- Tener relaciones sexuales y llegar al orgasmo puede aliviar fuertes dolores de cabeza, descongestionar la nariz y ayuda a combatir algunas alergias.

- La oxitocina y otras endorfinas que se liberan durante el orgasmo tienen un efecto de sedación. Esto explica por qué algunas personas usan la masturbación intuitivamente para conciliar el sueño y por qué el sexo es una estrategia para gestionar el estrés.

- Se llegan a quemar hasta 127 calorías o 500 si es alcanza en la bañera.

- La oxitocina y la DHEA (dihidroepiandrosterona) liberadas también pueden tener efectos protectores contra el cáncer y las enfermedades cardiacas, tanto en hombres como en mujeres.

- Puede generar un anticuerpo que ayuda a fortalecer el sistema inmunológico.

- Los hombres que tenían orgasmos frecuentes corren un riesgo de muerte más bajo que los hombres que tienen orgasmos con una menor frecuencia (menos de uno al mes).

- Los hombres que eyaculan con regularidad (cuatro o más veces por semana) tienen menos posibilidades de sufrir cáncer de próstata.

¿Para qué es malo el orgasmo XDSSS? ¿Alguien lo sabe?

8 Febrero 2010

Polvos de diez con la ex

Se separaron, porque los dos sabían que ya no podían ir juntos a ninguna parte, y lo hicieron de forma amistosa, porque tienen hijos a los que atender y no querían estropear el buen clima echándose en cara todo lo que tenían guardado contra el otro.

Se llevan y eso es bastante. Él sigue yendo por la casa familiar, viendo a sus hijos cuando y cómo le da la gana y, a veces, si se queda más tiempo, hasta tiene una conversación con su ex mujer.

El otro día, la conversación fue tan intereante que terminaron en la cama echando un polvo. Un polvazo, a decir de ella, como los que tenían cuando se conocieron y que ya habían olvidado el uno y la otra.

Ella se reveló a los ojos de él como una amante experta que utilizaba técnicas que nunca habían probado juntos. Y él estaba tan alucinado por las buenas prácticas de su ex, que no sabía si la que estaba a su lado era su mujer de siempre o una artista del orgasmo.

Cuando terminaron, él, que seguía atónito, se quiso quedar a dormir, pero ella le dijo que no, que quería dormir sola. La miró, se levantó, se vistió y todo lo hizo muy pensativo. Cuando se iba, volvió sobre sus pasos y le preguntó que cuándo había aprendido todas esas cosas que le acaba de hacer.

Ella le contestó que tenía amantes que le habían enseñado mucho, porque estaba recuperando el tiempo que había perdido, mientras él corría detrás de faldas más jóvenes.

También le avisó, por si se aficionaba, de que esto había sido sólo un polvo, que muy posiblemente no volvería a repetir con él, y se quedó tan agusto.

Él todavía alucina en colores.

4 Febrero 2010

Ellos sufren celos sexuales y ellas, afectivos

O esto era lo que se creía hasta ahora, porque esto de los celos, aunque esta muy pegadito a la carne y es de andar por casa, lo han estudiado muchos psicólogos, que han elaborado múltiples informes para explicarnos por qué los padecemos.

La mayoría de estos estudios atribuyen a razones evolutivas la actuación de uno y otro sexo: los varones habrían desplegado durante miles de años una vigilancia extrema sobre el comportamiento sexual de su pareja, debido a la imposibilidad de estar seguros al cien por cien de la paternidad de los hijos. Y las las mujeres habrían estado más preocupadas de que su compañero se comprometiese en la crianza de la familia.

O sea, sexuales, ellos; afectivos, ellas.

Pero ahora unos psicólogos de la Universidad de Pennsylvania ponen en duda explicaciones anteriores, debido al gran número de varones que, al igual que la mayoría de las mujeres, encuentran más angustiosa la traición emocional que la sexual.

Dicen también que la existencia de vínculos fuertes en la pareja los hace sufrir mucho menos en el caso de una infidelidad sexual.

La muestra que ha servido de base a este estudio la formaron 416 individuos (99 hombres y 317 mujeres) a los que sometieron a una serie de cuestionarios y pruebas para valorar ante qué tipo de infidelidad se sentirían más heridos.

"Todos podemos sentir celos y estos pueden motivarnos a cuidar más de la relación, pero cuando se convierten en el centro pasan a ser un problema y signo de que la pareja no funciona", dice la doctora Mónica Pereira, que explica que en su consulta las mujeres se quejan en mayor proporción que los hombres de que su pareja ha tenido relación con otra persona.

Siempre he pensado que los celos son una pérdida de tiempo y de energía inútil.

3 Febrero 2010

De repente, un hombre te lo cambia todo

Qué contratiempo que lleve cinco años con el hombre con el que creía que la vida era perfecta y en un momento aparece otro que lo pone todo del revés y le cambia la vida.

Con su marido la vida era todo lo buena que se puede esperar entre dos personas que se conocen bien, tienen una convivencia muy placentera, un sexo satisfactorio y, además, cada cual tiene espacio para moverse sin tener que dar explicaciones de dónde está cada minuto del día.

Pero en seis meses todo eso se ha ido a la porra. Ha llegado un chico nuevo a la oficina: "soltero, inteligente, simpático, divertido, carismático y uno de los hombres más guapos que he visto en mi vida", dice ella misma.

Y con el que trabaja en un montón de asuntos, que les ha hecho pasar mucho tiempo juntos. Cuanto más tiempo pasa con él, menos claro tiene su futuro. Él ya le ha hecho saber lo que siente, pero ella se tapó los oídos.

No ha pasado nada entre ellos, pero la tensión está ahí: "Esa sensación de mil besos contenidos, de cien cosas que se te pasan por la cabeza y que no te atreves hacer, porque no tienes valentía para dar el paso".

Está hecha un lío, porque no controla sus sentimientos y le aterroriza saber que no va a haber retorno, que en cuanto cruce la línea, no va a haber marcha atrás. Y por otro lado, le asusta decir adios al marido y comenzar de cero con el que sabe que es el hombre de su vida.

"No sé si me da más miedo arrepentirme, después de los años, de no haber escuchado a mi corazón y haber salido corriendo a comenzar una nueva vida o dar el paso de una vez y vivir libremente".

2 Febrero 2010

¿Por qué los hombres las prefieren rubias?

Teorías y opiniones puede haber para todos los gustos, pero casi todas avalan el hecho de que a los hombres les gustan más las rubias que las morenas.

Un amigo, que me propone el tema, dice que en su tienda trabajan tres chicas, una rubia y dos morenas, y que siempre los hombres que entran se dirigen a la rubia y esperan, si está ocupada, aunque las otras dos estén libres para atenderlos.

Él no oculta su preferencia por las rubias y se pregunta que ¿si viviéramos en Suecia nos gustarían más las morenas, o las rubias gustan por igual en cualquier punto del mundo? ¿Tienen más suerte? ¿Más privilegios?....

Otro amigo cree que gustan más las rubias por lo infrecuente, por ejemplo aquí en España, porque resulta más atractivo aquello que no tenemos.

Dice que más suerte no, pero que las mujeres que tienen más posibilidades son las que están más buenas, sean rubias o morenas, y que entre una rubia y una morena, se llevará el gato al agua la que esté aún más buena. Suponiéndoles a las dos la misma valía profesional.

Anita Loos, que escribió en 1925 Los hombres las prefieren rubias, se dio cuenta de esta preferencia durante un viaje en tren, donde coincidió con una rubia que no dejaba de ser atendida por los hombres. Si se le caía la novela que estaba leyendo, había bofetadas por recogérsela; mientras que ella bajaba y subía la maleta sin que ningún hombre pareciese reparar en sus esfuerzos.

Según el neurocientífico V. S. Ramachandran, las rubias gustan más por la piel pálida que suele acompañarlas: "ahí es más fácil observar la salud, edad e interés sexual".

Y el antropólogo Desmond Morris escribe lo siguiente:

Parte del atractivo de las rubias reside en la delicadeza de su pelo, que lo hace más suaves al tacto y, por lo tanto, más sensual en los momentos de contacto íntimo. Entre los dedos que acarician, o contra la mejilla masculina, la suavidad del cabello recuerda la suavidad de la redondeada carne femenina. Así que se puede decir que las rubias son más femeninas que las pelirrojas o las morenas. Y hay otra ventaja: ser rubia da una imagen más infantil, lo cual aumenta el atractivo sexual al trasmitir señales de “cuida de mi”.

Los científicos de dos universidades británicas han llegado a la conclusión de que los hombres prehistóricos preferían a las mujeres rubias. Tras el fin de las glaciaciones, hizo su aparición el color azul de los ojos y el pelo rubio. Fue una reacción a la escasez de alimentos, pero también, a la escasez de hombres.

También conozco el caso contrario, el de dos hombres rubios que prefieren a las morenas. Uno de ellos dice que las morenas le parecen más guerreras y con más posiblidades de pasarlo bien, las rubias le parecen más frías.

La imagen de la rubia por antonomasia es Marilyn Monroe, que era rubia de bote, pero a los hombres les daba igual.

31 Enero 2010

Los vibradores no hacen de la mujer un objeto

El viernes pasado, la discoteca Cuomo, de Mislata, cerquita de Valencia, regaló vibradores rosa a las 400 chicas, mayores de 20 años, que llegaran antes allí, con el lema: “Vas a vibrar. Con tu entrada, premio de consolación".

Salvo que a los vibradores no me gusta llamarlos consoladores, porque parece que estamos todo el día apenadas y sólo el aparatito nos lo arregla, la iniciativa me pareció una ocurrencia simpática que la discoteca utilizó para promocionarse. Nada más.

Para los chicos también había regalos, les dieron preservativos de todos los colores, formas, tamaños y sabores y así, todos contentos.

Pero no, no todos estaban contentos, la Federación de Mujeres Progresistas ha criticado la iniciativa de la discoteca por considerar que se trataba a las mujeres como un objeto.

Un poco exagerada me ha parecido su apreciación. ¿Por qué un vibrador transforma a la mujer en un objeto? Yo que creo que ella es un sujeto activo que decide usar el aparatito para darse una alegría. Y punto.

Más objeto que ser víctimas de la moda, como lo somos todas en mayor o en menor medida, pendientes de lo que se lleva en cada temporada para comprárnoslo -hablo en general- no lo hay. Y sin embargo eso no se ataca.

O más objeto que someterse a operaciones de estética para ser jóvenes y guapos...

Otra discoteca de Valencia, Pachá, decidió sortear en noviembre de 2008 una operación de aumento de pecho entre las asistentes al local.

El revuelo que se montó y un expediente del Ministerio de Sanidad provocaron la anulación del concurso que se cambió por un corte de pelo.

Pero esto no es lo mismo que regalar un vibrador.

29 Enero 2010

Amores que asfixian

Doce años lleva esta mujer enganchada a un hombre que ni siquiera es suyo. No son novios, ni pareja, ni por supuesto viven juntos.

Él tiene su vida hecha, es más mayor, en la que ella no entra. Tiene a su mujer, a unos hijos, una casa, pero se acuesta con ella una vez a la semana o dos. Nada más. Y así lleva todo este tiempo, enganchada a él desde que era una cría. Porque la tiene muy agarrada, ya no es sólo sexo, es mucho más.

Ha intentado dejarlo en varias ocasiones, porque el plan que tiene esta mujer no es para seducir a nadie. Después del polvo, se vuelve sola a su casa y a aguantar mecha con su soledad hasta que pueda verlo. Pero se le resiste.

Se lo propone cada día, pero llega después de no verlo no sé cuanto tiempo y terminan donde siempre. Porque en el corazón no se puede mandar, se justifica.

Este sí que es un amor tóxico, que la está haciendo polvo. Porque no va ni para adelante ni para atrás. Ahí está, siempre en el mismo punto, sin que él dé el paso definitivo de marcharse con ella ni ella el de dejarlo todo y empezar a vivir.

Ella se pregunta muchas veces qué tienen ese tipo de hombres, que te atrapan de esa manera, que ya no puedes vivir sin ellos. Pero ni respuesta tiene, porque cuando él aparece se le va al traste la voluntad y ya ni piensa ni razona ni puede mantener su firmeza.

Muy tóxico.

28 Enero 2010

Preferimos la familia al sexo

La mitad de las españolas, el 45%, entre 16 y 64 años dicen que prefieren tener sexo a una buena posición económica.

Lo dice una encuesta realizada por Sigma Dos entre tres mil mujeres. Pero antes que una vida sexual satisfactoria, prefieren la vida familiar (lo dicen ocho de cada diez) y los amigos. Con lo cual lo del sexo, por mucho que lo resalten, no es la prioridad.

Lo primero es la familia y la familia necesita dinero para poder mantenerse en condiciones, así que de ahí a querer una situación económica desahogada, dos pasitos de nada.

Tal cual lo comentaba ayer una amiga mía al leer la encuesta:

"Se nos llena mucho a todas la boca con el sexo, pero a la hora de la verdad queremos unos hijos y a quien los pueda mantener". Toma, qué claro lo tiene.

No sé por qué tenía yo la idea de que ya no hay tantas mujeres que tengan en la familia su prioridad, pero ocho de cada diez son muchísimas.

Al margen de prioridades, lo que dice también es que gozan de una buena sexualidad y le ponen un 7,2 de nota a sus relaciones.

Pasa siempre, cuando se pregunta de sexo: el que más chifle, capador; y por eso hablamos y hablamos, pero practicar, practicamos poco.

27 Enero 2010

Veinteañeros que saben sexo en latín

Cómo vienen pegando los veinteañeros. Como todos sean igual, menudo trabajo para que no se despendolen más de la cuenta.

Yo conozco a dos que saben latín. Saben más de sexo que su madre, su padre y su tito, que es el mayor follador del reino, y triunfan no sólo con las de su edad -son pequeñas para ellos-, sino que hacen carrera con treinteañeras y cuarentañeras, encantadas de haberlos conocido bíblicamente.

Como no todos son así, se empeñaron en enseñarle a un primo, en dos tardes, todo lo que ellos han aprendido en tres años, porque el incauto no había mojado aún, a pesar de sus 24 añitos.

El pobre hombre se puso a la tarea al día siguiente, con una chica que conoció por la noche. Trabajó con tanto ahínco para poner en práctica todo lo que le habían contado los dos calaveras, que la chica estaba encantada, y él, a punto del infarto porque no iba a poder llegar al momento entrada.

Y no llegó, se desahogó antes de tiempo, y como aquello aún parecía enhiesto y resistente, se colocó otra gomita para entrar como si nada hubiera pasado. Pero pasó. Que aquello se desinflara era cuestión de segundos y se vino abajo en dos, mandando la goma casi a la garganta de la chica, porque no la pudieron recuperar.

Con toda la vergüenza se fueron los dos, histéricos -él más que ella, porque se sentía un tonto-, en busca del médico a las cuatro de la mañana, con los otros dos como carabinas, muertos de risa por las cosas que le pasan al primo.

En Urgencias hubo fiesta, porque siempre la hay con casos como este, que no son pocos ni a veces tan simples. Me lo ha contado una amiga que trabaja en un hospital y que ha visto cosas como para escribir un libro y no de sexo precisamente.

Aclaración:

Incauto no porque no haya mojado a los 24 años, sino por fiarse de los otros dos. Creí que se había entendido. Disculpas a los que se sientan ofendidos.

24 Enero 2010

¿Dónde están los hombres con pelos?

Me llega un enésimo informe, que abunda en que cada vez son más los hombres que se depilan el cuerpo entero.

A mí, ya lo he dicho aquí más veces, no me gustan los hombres sin sus pelitos en el pecho, en los brazos o en las piernas, pues me dicen que voy a contracorriente porque todo dios se depila ahora y además, es lo que les gusta a las chicas más jovenes.

Según el informe en cuestión, realizado por clínicas de estética, hay dos grupos de hombres que han colaborado a aumentar en un 40% los que deciden pelarse:

Los menores de 35 años, que se quitan el pelo del cuerpo entero por estética o porque lo consideran más cómodo para el ejercicio físico. Estos se deplian axilas, tórax, abdomen, ingles, brazos y piernas.

Y los mayores de 40 años, que recurren a la depilación por motivos de salud y de estética. Estos son los que se depilan hombros, espalda, torax y dedos, principalmente.

No habla el informe, y no sé por qué, de si estos y otros se depilan los testículos, que los hay y muchos. Yo tengo amigos que son reacios a depilarse en general y, sin embargo, sí que se depilan los webs.

Sus motivos, según dicen, no son ni la salud ni la estética sino que da más gustito tenerlos pelados. Dicen.

22 Enero 2010

Los hombres se casan más que las mujeres

Cuando un hombre se divorcia no se piensa en cómo llevará su soledad, sino en si sabrá arreglárselas. Aunque afortunadamente cada vez son más los que saben salir airosos del trance, aún hay dos o tres generaciones que han pasado de la madre a la esposa, en lo que a logística se refiere, y están más perdidos que un pulpo en un garaje cuando vuelven a estar solos.

Por eso, los hombres son más proclives a casarse en segundas nupcias, después de un primer intento fallido, por la estabilidad logística.

Quién lo hubiera dicho si son de siempre más reacios al matrimonio.

Lo escuché ayer en un debate en la radio, en el que apuntaban también que las mujeres, por el contrario, tras la primera separación, no quieren volver a saber nada de segundas bodas, porque han terminado hartas de llevar todo el peso: casa, trabajo fuera, hijos y marido, que requiere su tiempo.

Los datos del INE señalan que en segundas nupcias, los hombres se casan un 22% más que las mujeres y los expertos insisten en que es por eso.

Y lo dicen ellos mismos: "Los hombres somos más dependientes. Necesitamos una pareja. Nos asusta la soledad y corremos de la falda de la madre a la falda de la esposa. Sin una mujer al lado no estamos bien". Lo cuenta el presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Mujeres y Hombres Separados, Justo Sáenz, en un reportaje que publicó El País en diciembre.

La socióloga Margarita Delgado, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, explica en el reportaje esta falta de entusiasmo femenino al doblete matrimonial:

"Las mujeres en realidad no se quedan solas. Están con los hijos y se apañan muy bien en casa. En cambio, ellos se quedan sin nada. Por eso corren a formar otra familia. Y la biología les favorece. Pueden tener hijos aunque tengan cierta edad y suelen buscar a chicas jóvenes para procrear".

21 Enero 2010

Fingimientos sexuales a la orden del día

Vaya temita el que se dedicaron a comentar unas amigas mías en la última cenita que tuvieron: los fingimientos varios con el paternaire.

No sólo un orgasmo, sino también hacer creer que las sensaciones placenteras son más intensas.

Ellas creen que, quien más quien menos, todas las mujeres fingen alguna vez en la cama, aunque por diversos motivos.

Lo comprobaron allí mismo, ellas que son así. Mientras se tomanan unas papas y unos vinitos, hicieron la prueba por riguroso orden y todas fueron capaces de fingirlo, dicen.

Las opiniones, para todos los gustos. Unas decían que, a veces, fingir da más placer del que estás sintiendo y que acompañarse de susurros jadeos hace que la cosa se encienda, tome color y que al final termines jadeando con todas las ganas.

Otras, que prefieren fingir un orgasmo antes de que su pareja se sienta idiota o incapaz. O las que decían que nunca han fingido y que cuando no están satisfechas no dudan en decirlo y pedir su ración de placer.

Algunas contaban que fingen dos orgasmos y sólo tienen uno. O las que no tienen ninguno y fingen todo el tiempo... Cada una tiene su método y les funciona.

Varias formas de ver el trasunto, pero todas llegan a la misma conclusión: no estamos emparejadas con el que ha sido nuestro mejor amante, y la mayoría ha fingido alguna vez, ya sea por compasión, para ambientar la situación o para salir airosa del trance.

Otra amiga mía, muy clarita, dice que este es su tema, porque se ha pasado fingiendo los últimos diez años de los catorce de su matrimonio.

"Me dirás, si sé de eso un rato", dice. "Tengo tres tipos de orgasmo fingido: el ay que me voy (para cuando estoy cansada), el dios mío dios míos sí, así, un poco más un poco más (cuando estoy más animada); y por último en que se reduce a unos grititos absurdos y arrugar la almohada contra la cara, para que no me viera descojonarme. Ahora no me hace falta hacer nada de eso, porque no sé ni lo que digo ni lo que hago cuando los tengo porque me vuelvo locaaaa".

Ahora se ha emparejado mucho mejor.

Sobre

chapiescarlata

Afirmo que con la edad me he hecho más desinhibida y que estoy más estupenda que nunca. Trabajo con ahínco en que no se me pase el último tren. Sorbo la vida a borbotones, cuando el jefe y mi hombre me dejan.