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De cómo vivir sin dinero o con muy poco

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La escalera, una herramientra para fomentar el encuentro y la colaboración entre vecinos

La Escalera es una herramienta para facilitar el encuentro y el apoyo mutuo entre vecinas y vecinos de una misma comunidad y provocar una reflexión acerca de las relaciones cotidianas en entornos comunitarios.

Es un proyecto de investigación e intervención social, impulsado y coordinado por Rosa Jiménez en colaboración con la cooperativa Indaga. Está vinculado al laboratorio ciudadano Medialab-Prado, perteneciente al Área de Gobierno de Cultura y Deportes del Ayuntamiento de Madrid.

Rosa Jiménez empezó a organizarlo hace año y medio cuando comprobó la distancia insalvable que había con  sus vecinos de escalera cuando se trasladó a vivir de Sevilla a Madrid.

De ahí, comenzó la iniciativa La Escalera, que nació con una pregunta frente a una certeza: “La vida es un problema común, ¿lo resolvemos en comunidad?” Junto con Carlos López, de la cooperativa de investigación social Indaga, lo presentaron en Medialab-Prado como un proyecto y como una herramienta para facilitar el encuentro y el apoyo mutuo entre los vecinos de una misma comunidad,

La Escalera incluye un kit con carteles y pegatinas imprimibles para colocar en el portal y en el buzón con mensajes en los que se ofrecen cosas como ayudar a subir la compra, regar las plantas, sacar al perro o compartir wifi. También hay una pegatina en blanco para que cada uno ofrezca lo que quiera.

Antes de lanzar la web de La Escalera, en el mes de noviembre, Jiménez publicó en su perfil de Facebook la idea pidiendo voluntarios para participar en el experimento y obtuvo una respuesta masiva.

Ahora mismo hay 25 comunidades en Madrid participando en el proyecto. Cuando alguien contacta con ellos, Jiménez y López se acercan a su comunidad, colocan con ella el cartel. Esa persona elige la pegatina con el ofrecimiento que quiera y se ajustan a la situación de la comunidad.

No hay ningún requisito para participar, cualquiera puede descargarse el kit o contactar con la promotora para pedir material y acompañamiento.

“Puede parecer que nuestra propuesta sólo tiene sentido en comunidades en las que ya haya buenas relaciones entre vecinas y vecinos, pero como La Escalera no es únicamente un medio de investigación, sino también de intervención, creemos que puede tener especial sentido en comunidades sin tejido de apoyo. Además, en caso de que La Escalera no salga, si no produce ningún cambio o tu comunidad no reacciona bien, también aprenderemos de la experiencia”, señala.

Relendo mejora su app de alquiler de cosas entre vecinos

Relendo, la plataforma dedicada al alquiler de todo tipo de productos entre personas que se encuentran en una misma zona, ha mejorado su aplicación.

Lanzaron la primera versión de la app en Android el año pasado, y desde entonces la acogida ha sido muy buena, según afirman sus creadores. Pero después de meses de mejoras y de atender las recomendaciones de los usuarios, la aplicación ofrece una mejor experiencia de uso.

relendo

Con la app de Relendo se puede ahorrar dinero alquilando lo que se necesita sin tener que comprarlo, o ganar dinero poniendo en alquiler nuestras cosas cuando no las usamos: una cámara de fotos, un cortacésped, una bicicleta, herrramientas…

Relendo2

Se puede publicar un anuncio del producto desde la app en el momento. Se hace una foto del producto, se elige una categoría, un título y el precio. Un chat interno hace que la comunicación entre los miembros de la comunidad sea muy fácil y directa para preguntar todo lo que hay saber sobre cualquier producto y sus condiciones de alquiler.

Relendo promueve el consumo de cercanía y la app permite filtrar los productos por proximidad (utilizando el GPS).

En cuanto al sistema de valoraciones, como la reputación lo es todo en la economía colaborativa, la app tiene un sistema de valoraciones entre usuarios para generar la confianza necesaria. Además todos los productos que se ofrecen en Relendo están protegidos con un seguro de hasta 3.000€, cobertura que ampliarán en los próximos meses.

El funcionamiento de la aplicación es muy sencillo e intuitivo. Si se quiere alquilar un producto, se busca entre las ofertas que hay, se hace una reserva y se alquila; y si se ofrece un producto, se publica un anuncio, se cierra la reserva con quien la firma y una vez completado el alquiler, Relendo ingresa el dinero en la cuenta del propietario.

Una app para compartir cosas entre vecinos

Peerby es una aplicación y una web concebida para compartir cosas con los vecinos, una plataforma holandesa para el préstamo de bienes domésticos sin intermediarios entre gente que vive en el mismo barrio.

De media, una casa en países desarrollados tiene artículos por un valor de más de 3.000 dólares que no se utilizan y los desvanes y armarios atesoran muchos objetos que necesitamos puntualmente y en muchos casos, nunca, y que le pueden servir a mucha otra gente.

Peerby

Al contrario de lo que ocurre con otras aplicaciones para compartir objetos, con Peerby no hay que buscar entre los usuarios el objeto deseado, únicamente hay que escribir la petición y la aplicación la envía a los 100 vecinos más cercanos, resgitrados en la web y que tienen el mismo código postal. Normalmente, la respuesta se produce en menos de 30 minutos, según explican los responsables de la plataforma.

La primera persona en contestar inicia una conversación directa por chat para ponerse de acuerdo sobre cómo recoger las cosas.

La aplicación, creada en 2012, procede de los Países Bajos, aunque está ya presenta en otros países, como España, pero es allí donde ha tenido mayor éxito y crecimiento.

“Es bueno para tu barrio, bueno para conocer gente y bueno para el medioambiente. Una sexta parte del CO2 que generamos es de productos de consumo. Ayudamos a que los recursos fluyan y no se queden encerrados en un ático. Eso es hacer que la prosperidad fluya. Eso es compartir prosperidad”, explica en Yorokobu Ieteke Schouten, directora de comunicación de la  startup de Ámsterdam.

Una app para donar alimentos y compartir nevera

Ratatouille

Te vas de vacaciones, pero todavía tiene un montón de comida fresca en la nevera, tienes un huerto que produce más de lo que necesitas o alimentos que no te vas a comer y quieres donarlos...

Existe una app, Ratatouille, que ayuda a encontrar a personas a las que donar todos esos alimentos en buen estado y permite a la gente compartir el exceso de alimentos perecederos con otros usuarios de la aplicación. Es compartir la comida con los vecinos.

Sus creadores son cuatro jóvenes italianos, Giorgia Marenda, Elena Bertolin, Matteo Rosati y Luca Milan. La definen como la aplicación donde las personas pueden ofrecer a otros productos alimenticios que no vayan a consumir y que estén en buen estado.

Su funcionamiento es sencillo. El usuario se registra y debe subir una foto de la comida que quiera donar, añadir una pequeña descripción y establecer la forma de entrega. Empieza a abastecer el frigorífico virtual con todos los productos que le sobran y que probablemente caducarán antes de que vaya a utilizarlos. Una vez que sus productos están online, otros usuarios pueden ver lo que ofrece, ponerse en contacto con él y “hacer la compra” en su casa.

Asimismo, los usuarios pueden ver la ubicación de otras neveras que se encuentren cerca y conocer cuántos productos tiene cada uno.

El objetivo es sensibilizar sobre el consumo sostenible e incentivar las compras responsables. “Nos dirigimos sobre todo a las nuevas generaciones a través de una herramienta afín a ellas como son las app”, añaden sus creadores.

La aplicación es una muestra más de cómo la tecnología es un aliado de la economía colaborativa.

Está disponible en App Store

Helpy, la app que te echa una mano

TratoJusto, aplicación pionera en el consumo colaborativo, se ha convertido en Helpy, la aplicación gratuita de geolocalización, dirigida a la ayuda a las personas, que acaba de llegar a IOS y Android.

Con más de 20.000 inscritos, Helpy pone en contacto a personas que necesitan ayuda o algún servicio determinado, con “helpers” (personas dispuestas a ayudar) de su entorno. La ayuda puede ser para muchas cosas: bricolaje, limpieza, ayuda para una mudanza, canguro, informática, fontanería…

Helpy

Entre los cambios más importantes de la nueva versión está la optimización de la usabilidad, con un nuevo diseño, la inclusión de un chat privado para mejorar la instantaneidad y la comunicación entre los usuarios y, como gran novedad, ahora estos, además de pedir ayuda, pueden enumerar sus habilidades y ofrecer sus servicios, para ganar un dinero extra.

La app rediseñada es sencilla, rápida y promueve la geolocalización. Pero esto no queda aquí, dicen los gestores de la aplicación: “La start-up quiere ir más allá y ya está trabajando en una forma segura de pago en línea y en una plataforma web para poder llegar a un público más numeroso”.

La idea de Helpy nació del deseo de ofrecer una solución instantánea, geolocalizada, más barata y más humana al sector de los servicios a las personas. Stéphane Mora, Co-fundador de Helpy, indica que esta nueva versión marca un punto de inflexión: “Ha sido creada basándonos en el entusiasmo creado en torno a la primera versión, TratoJusto. Para mejorarla, nos hemos apoyado en cómo la han utilizado los usuarios y en sus comentarios y sugerencias, siguiendo el método Lean Startup“.

Alquiler de trasteros entre particulares

LetMeSpace es una iniciativa de la economía colaborativa, es el primer guardamuebles online del país entre particulares que nace con la misión de ofrecer proximidad y precios más accesibles al mercado del almacenaje y el parking en las grandes ciudades.

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Fundada en junio de 2014 en Barcelona, por los emprendedores Etienne Darbousset y Christian Picard, la plataforma cerró en octubre de 2014 su primera ronda de inversión por valor de 100.000 euros.

Este marketplace online pone en contacto a individuos que buscan un espacio de almacenaje y a particulares que quieren alquilar su habitación, trastero o plaza de garaje que no utilizan. El objetivo es ahorrar costes y tiempo de desplazamiento, ofreciendo los mejores espacios cerca de casa.

Los usuarios que opten por este sistema colaborativo puede ahorrarse hasta un 60% del coste de su guardamuebles habitual, mientras que los propietarios tendrán la opción de mejorar sus ingresos alrededor de los 150 euros al mes, según los cálculos de los promotores.

La plataforma, cuenta ya con más 1.200 usuarios registrados y más de 350 espacios disponibles.
Cada alquiler está asegurado, con un tope de 5.000€, por un contrato al día con FIATC, que ha diseñado especialmente un seguro para el alquiler de espacios de almacenamiento entre particulares.

LetMe Space

Etienne Darbousset y Christian Picard

 

El mercado del almacenamiento ha crecido un 330% en los últimos cinco años y ha facturado 100M€ sólo el año pasado

En la actualidad hay 3,5 millones de pisos vacíos en España.

Conoce a tus vecinos compartiendo la comida

Compartoplato (Shareyourmeal) es una plataforma online de cocina que reúne a la gente a la que le gusta la buena comida. Si eres cocinillas, puedes compartir tus platos con la gente de tu barrio. O, si la cocina no es lo tuyo pero comer sí lo es, puedes ver qué se ofrece cerca de donde estás.

Esta plataforma, de origen holándes y que funciona muy bien en España, hace posible compartir lo que uno cocina con gente del propio vecindario. Tanto si creas delicias culinarias como si lo tuyo son los macarrones con tomate… aquí se puede compartir la comida con los vecinos, reducir así el desperdicio de comida y conocer gente nueva.

Compartoplato

Al registrarte en el sitio web, como comensal recibes automáticamente correos con todas las comidas de tu vecindario. También se puede buscar en la página web las comidas se ofrecen cerca de tu casa.

Si ves algo que te gusta haz clic en “pedir” para encargar la comida y tu pedido será enviado por correo electrónico al cocinero. Los requisitos adicionales (por ejemplo: sin sal) pueden añadirse al pedir.

Cuando el cocinero acepta el pedido, recibirás un correo con la confirmación y la información de contacto adicional. El precio y la hora de recogida ya las habrás visto en el sitio web, pero se mencionan en el correo electrónico también.

Se aconseja a quien hace el pedido traer su propio recipiente para guardar la comida.

El precio se pagará en efectivo en el momento de recoger la comida. Debido a que el cocinero y el comensal llegan a este acuerdo juntos, la plataforma no añade ningún coste o recargos adicionales.

Como cocinero, una vez que se ofrece una comida en la web, el autor aparece como “cociner@” en el sitio. Al ofrecer el plato que se ha cocinado hay que especificar el nombre del plato, los ingredientes utilizados, las raciones que se ofrecen, hasta qué hora se puede encargar la comida, el horario de recogida del plato y el precio.

Los creadores de Compartoplato son una pareja holandesa, de Utrecht que se definen como emprendedores y comprometidos y a quienes les encanta la buena comida y cocinar y creen en la idea de compartir.

“Desde nuestro jardín, solíamos oler lo que nuestra vecina estaba cocinando -señalan-. Estábamos intrigados por el olor que venía de su cocina, teníamos curiosidad por lo que cocinaba y por saber quién era. Así que nos atrevimos a pedirle si podíamos probar su comida un día y a ella le encantó la idea. Ese mismo fin de semana pasamos a su casa con algunos euros y volvimos con tres deliciosos platos de sopa de calabaza. Así nos dimos cuenta de que compartir comida era una muy buena forma de conocer a tus vecinos”.

 

 

Una red social y de intercambios en el barrio

Bilboket es una red social y de intercambios en el barrio, una plataforma que permite consultar, por ejemplo, la agenda cultural del barrio, intercambiar, vender o alquilar cosas entre vecinos, encontrar las mejores ofertas de las tiendas de la zona o regalar cosas justo en el momento en que necesitas un regalo.

Las creadoras de esta comunidad virtual para vecinos son Laure Barthelemy y Sabine Van Caillie, dos jóvenes que un día cruzaron sus caminos, juntaron sus ideas y creatividad, a sus seis niños, sus maridos (muy pacientes), un perro grande y un gato pequeño -dicen ellas- y fundaron bilboket.

bilboket

Aquí cualquiera puede enterarse de todo lo que pasa en su barrio, ya que reúne todo tipo de anuncios clasificados. Muestra artículos de mercadillos, tiendas profesionales y particulares clasificados en diferentes categorías (complementos, tecnología, deporte, hogar, etc.) para que los usuarios encuentren lo que buscan o bien puedan crear ellos mismo un anuncio.

Se pueden encontrar productos de segunda mano pero también ofertas de comerciantes que se ubican a unos pocos pasos de casa.
Tanto particulares como profesionales puede colgar de forma gratuita sus ofertas. El usuario tiene la posibilidad de darse de alta en el servicio de recepción de alertas a través de una newsletter para conocer de primera mano lo que más le interesa y puede, a su vez, colocar lo que quiere vender o intercambiar. El concepto parte de la idea de que muchas veces al lado de casa alguien ofrece lo que tú estás buscando, sin saberlo.

Gracias a un sistema de valoraciones, dentro de tu comunidad, compartes tus anuncios y, en función de la valoración que obtengas, tu anuncio tendrá más visibilidad y mejor posición en la web.

Para una mejor calidad del contenido del portal, sus fundadoras dan mucha importancia a las fotografías y asesoran y recomiendan cómo tomar fotos que haga más visible el anuncio y, por tanto, tenga más opciones de ser intercambiado o vendido (o alquilado, regalado, prestado…) en la web. “Los que quieran vender un producto deben centrar su oferta en la imagen que lo representa”.

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Prueba la comida que cocinan tus vecinos

Hay ya muchas plataformas online relacionadas con la comida, basadas en la economía colaborativa y con el objetivo de compartir y evitar el desperdicio de alimentos.

Una de ellas es Compartoplato, una red social que pone en contacto a cocineros y comensales en el mismo barrio.

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Una iniciativa para aprovechar más la comida, que tiene mucho éxito en Holanda, donde nació y donde ya hay casi 7.000 cocineros que  comparten sus platos y que se basa en la confianza en la gente y su comida.

El funcionamiento es sencillo. Una vez que te has registrado en la web como cocinero o como comensal, puedes ver lo que están cocinando los vecinos y podrás probarlo por un precio pequeño: lo que hayan costado los ingredientes. La participación en Compartoplato es gratuita y la organización tiene carácter social, pues lo que pretende es obtener los beneficios sociales de compartir comida.

Si un comensal encuentra algo de su agrado en las cercanías de su casa, puede hacer clic en “pedir” y encargar la comida. El pedido será enviado por correo electrónico al cocinero o cocinera.

Cuando este acepta el pedido, envía un correo con la confirmación y la información de contacto. Se confirma el precio y la hora de recogida o el propio recipiente que hay que llevar para generar menos desperdicios. El precio se pagará en la cantidad exacta y en efectivo en el momento de recoger la comida.

Si un nuevo usuario es cocinero, se registra con este perfil y puede ya ofrecer sus platos.

Los creadores de Compartoplato son los holandeses Marieke Hart y Jan Thij Bakker, que lo fundaron en marzo de 2012, en Utrecht Oeste

Cuentan que desde su jardín olían lo que su vecina estaba cocinando y sentían tanta curiosidad por lo que cocinaba y por saber quién era que un día se atrevieron a preguntarle si podían probar su comida y a ella le gustó la idea. Así se dieron cuenta de que compartir comida era una buena forma de conocer a los vecinos y estos comenzaron a participar.

Compartoplato sigue la tendencia de la iniciativas de la economía del intercambio, que hacen que las tradicionales líneas divisorias entre productor y consumidor desaparezcan. Además, la tecnología online permite adecuar la oferta y la demanda entre los consumidores locales. Según sus creadores, se trata de que algo valioso (como las sobras) acabe donde se necesitan.

Un solo coche de barrio para 40 vecinos

Bluemove, la empresa de carsharing (compartir coche) ha puesto en marcha una iniciativa pionera en el mundo del consumo colaborativo. Lo han llamado “coche de barrio” y se trata de compartir un solo coche entre varios vecinos de un barrio. Hasta 40 personas pueden compartir un solo vehículo, con lo que además del ahorro y la reducción de emisiones de CO2, se multiplica el espacio para poder aparcar en la calle.

El vehículo ya tiene instalada la tecnología necesaria para que el coche se pueda compartir con el resto del vecindario. El intercambio se hará de manera cómoda e inmediata gracias a una aplicación móvil, sin necesidad de entregar las llaves del coche.

Bluemove

Bluemove Community, que es como se llama el proyecto, se basa en la adquisición por parte de un “vecino conector” de un vehículo, a través de un contrato de renting que cuesta de 50 a 150 euros al mes. Las condiciones de financiación son beneficiosas siempre que el “conector” comparta un porcentaje del tiempo de uso del coche y promueva su uso entre sus amigos y vecinos.

Con el coche de barrio se reduce de un 95% a un 50% el tiempo que el coche permanece estacionado, lo que supone hasta diez veces más plazas de aparcamiento en las zonas de residente, según los estudios de la empresa.

La naturaleza compartida del coche de barrio minimiza los costes de adquisición de un vehículo en propiedad. El ahorro de este servicio supondría pasar de los 15.000 euros que cuesta un coche nuevo, a un rango entre 50 y 150 euros al mes. El precio incluye la gasolina, mantenimiento, limpieza y el seguro. Además, el vecino conector no se hace responsable del uso que hagan sus vecinos.

A medio plazo, Bluemove incluirá vehículos eléctricos para compartir.