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De cómo vivir sin dinero o con muy poco

Entradas etiquetadas como ‘segunda vida’

La lucha contra la dictadura estética de los alimentos

En España 7,7 millones de kilos de alimentos termina en la basura cada año, unos 163 kilos por persona, lo que significa unas ochenta veces más de lo que reparten los bancos de alimentos.

Para luchar contra el despilfarro alimentario y dar una segunda vida a estos alimentos existen varias organizaciones, una de ellas es Espigoladors, una red de Barcelona que trabaja contra el despilfarro de comida, recoge estos alimentos, los que se desperdician y los feos, y los ofrecen a personas vulnerables, a los que dan también una oportunidad.

Su objetivo es transmitir la recuperación del valor de los alimentos y considerar que los desechos alimentarios son recursos, no residuos, porque creen que ningún alimento en buen estado debe considerarse un residuo. También, promover un cambio de enfoque hacia una cultura del aprovechamiento tanto de las personas como de los alimentos.

Su trabajo consiste en recuperar la fruta y verdura que se descarta ya sea por un descenso de ventas, por razones estéticas, por excedentes de producción o porque la fruta está  madura y el consumidor ya no la compra, en ningún caso recogen  fruta o verdura que no sea apta para su consumo, y donan una parte de la “cosecha” a entidades sociales, proporcionando  el acceso a alimentos frescos, sanos y saludables a personas que no lo tienen.

Además, una parte de los alimentos recuperados los  transforman en conservas naturales y artesanales (mermeladas, cremas, salsas…) y las comercializan bajo una marca llamada “es im-perfect”. Son productos de calidad, recomendados por la chef catalana Ada Pareada y con un alto contenido  social.

En todo este proceso, integran a las entidades sociales receptoras y a colectivos en riesgo de exclusión social fomentando ”la dignidad de las personas y la generación de oportunidades desde una vertiente transformadora”, aclaran.

Tienen también otra serie de actividades como talleres y charlas sobre el despilfarro alimentario, hacen campañas especiales para empresas y ayudan a crear comunidades similares en otras zonas.

 

Una alternativa al consumo tradicional

Cosas de niños, material escolar, intercambio de idiomas, especial bodas, bautizos y comuniones, moda “re-vestible”, cajón de sastre con mil y un objetos diferentes, vehículos, salud y belleza… Son artículos y servicios que se pueden intercambiar entre personas desconocidas en ConSuma Colaboración, una plataforma de consumo colaborativo que facilita las cosas en estos largos tiempos de crisis.

Es una alternativa al consumo tradicional y es sostenible para el medio ambiente. Otra forma de consumir, basada en los principios de compartir, reutilizar y “familia-comunidad”, con usuarios interconectados “truequeando” sus recursos comunes.

Truequear

“En esta vida nos sobra de todo menos tiempo y tenemos por casa un montón de objetos y artículos cogiendo polvo, a los que se puede dar una segunda vida, ayudando a otras personas que sí lo necesiten. Así, reduciríamos de manera considerable la emisión de basuras al planeta”, señalan en la web.

“Truequear” es muy fácil: Hay que regístrarse como usuario, seleccionar la categoría adecuada para el producto que se quiere intercambiar, insertar alguna fotografía del objeto y elegir la preferencia de cambio. Además del trueque, se puede hacer una oferta económica para su venta.

En el caso de quien busca algo, es muy parecido: hay que seleccionar el producto que  interesa, registrarse para poder contactar con el dueño del artículo y cerrar los términos del trueque libremente entre los dos.

Ya sabes, lo que a ti te sobra, a otra persona le encaja como una ficha de puzzle.
No lo tires: “truequea”, recicla y colabora con el planeta.

 

Contra el consumismo desenfrenado, los mercadillos de segunda mano

El próximo 11 de Enero, el Flea Market Barcelona volverá a las calles del Raval como cada mes. Este mercadillo mensual es una manera perfecta para desintoxicarse del consumismo desenfrenado de las navidades, los grandes centros comerciales y las frías cadenas de tiendas de ropa, porque, según afirman sus organizadores, “no hay nada mejor que volver al mercado a conseguir esas prendas olvidadas o esos pequeños objetos de trastero y darles una segunda vida a un precio reducido”.

Mercadillo Barna

Para este año uno de los objetivos del mercado es mejorar la relación tanto con ONGs como con los puestos habituales. Una de las apuestas es la creación de los Flea Supporters, que por 50 euros contarán con la misma plaza reservada durante un año en la plaza Blanquerna además de apoyar para que se pueda seguir celebrando el mercado. También se prevé un precio reducido para la reserva de 5€ en cada mercado.

El Flea Market Barcelona es un mercadillo mensual donde la gente vende y intercambia productos de segunda mano, tales como ropa, accesorios, libros y música en buen estado a precios razonables.

Además de dar una vida más larga a los objetos, al no tirarlos, se reducen los residuos y el consumo excesivo asociado a la calle.

Lo que da de sí un palé

Me gustan los palés, esas plataformas de tablones de madera para almacenar y transportar mercancías. Durante los años de la burbuja inmobiliaria, había palés para dar y tomar. Era muy fácil encontrarlos, te los regalaban en cualquier obra. Hoy, en plena crisis y con la construcción bajo mínmos, ya no es así, los que los tienen te los venden y es bastante difícil dar con uno de ellos si no los compras.

Hubo un tiempo en que recogí bastantes, pero no tenía era tiempo para pensar qué hacía con ellos ni para ponerme manos a la obra. No como ahora que aunque sigo sin tener mucho tiempo, sí tengo necesidad de cosas que se pueden fabricar con un simple palé, sin gastar una pasta.

He utilizado palés para fabricar un compostador y para otros usos en el jardín, pero nunca los he reciclado y convertido en un mueble para dentro de casa. En la web facilísimo.com he encontrado un montón de otros usos para los palés y me han gustado tanto que voy a salir por ahí a ver si alguien, en una obra o en un almacén de material de construcción, me regala un par de ellos.

Algunas segundas vidas para los palés:

Como patas de un sofá

Palés 1

Como mesa rústica.

palé 2

También como cabecero de la cama.

palé 3

Como sillones o tumbonas, con unas buenas telas y cojines paracen muy cómodos.

Palé 4

Y como estanterías, que es mi próximo trabajo de bricolaje casero si encuentro palés regalados o a buen precio.

Todas las fotos son de la página facilisimo.com

Todas las fotos son de la página facilisimo.com

El mercadillo móvil

Cada vez  es más habitual comprar y vender productos de segunda mano. La crisis ha forzado esta práctica y además ha ido cambiando nuestra mentalidad en este sentido y en el del intercambio, sin que medie dinero. Y yo que me alegro.

Han surgido infinidad de páginas, aplicaciones e iniciativas de compra venta de segunda mano para todo tipo de cosas, desde casas hasta zapatos o juguetes.

Wallapop

Una de estas aplicaciones es Wallapop, un mercadillo de segunda mano y artesanía que se puede instalar en el móvil. Aquí se encuentran tanto productos de segunda mano con encanto (cámaras de fotos antiguas, muebles, ropa…) como productos de artesanos. Y se puede poner a la venta de manera  gratuita todo aquello que tienes por casa y que ya no utilizas.

Se venden y se compran ropa y accesorios, artículos de casa y hogar, deporte y ocio, ropa de niños y bebés,  electrónica, videojuegos, libros, películas y música y coches, motos y bicicletas.

Según dicen sus responsables en la web, una de las característica de Wallapop es la proximidad, “ya que los productos se presentan ordenados por cercanía a donde el usuario se encuentra, así en todo momento se sabe quién está vendiendo qué a tu alrededor”.

Para subir un producto para vender, sólo hay que hacerle una foto, añadirle un precio y una descripción y estará visible para los usuarios que estén inscritos y que vivan en la misma zona. El usuario que quiere adquirir una de las oportunidades que se anuncian contacta directamente con el vendedor para hacer la compra.

A parte de estas categorías, también se encuentran colecciones donde se clasifica por un lado los productos más nuevos que han entrado a la aplicación, y los productos con más puntuación.

Lo único que piden los responsbales de Wallapop es que los objetos que se vendan estén en buenas condiciones como para darles una segunda vida, no se admiten ni lo que llaman basurillas ni lo que esté roto o en mal estado.