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Recumadrid, recuperación de residuos para crear empleo social

Recumadrid es una cooperativa  social dedicada a la reutilización y reciclaje de diferentes tipos de residuos: ropa, calzado o textil del hogar en desuso y recogida, recuperación, reciclaje y posterior venta de muebles, textil y electrodomésticos.

Además, llevan a cabo la recogida domiciliaria de enseres voluminosos, vaciados de pisos y oficinas, portes, venta de artículos de segunda mano y cursos de restauración.

Entidad sin ánimo de lucro, nació de la mano de un grupo de profesionales de lo social, la cultura y el medio ambiente y trabaja en diversos proyectos con el fin de mejorar la calidad de vida y el bienestar de las personas más desfavorecidas y vulnerables. Precisamente, la inserción social y laboral de las personas en situación de riesgo de exclusión social es su objetivo principal.

Los ingresos por el reciclado y recuperación de diversos materiales permiten sufragar los costes laborales y de funcionamiento necesarios para crear puestos de trabajo y la mejora medioambiental del entorno, ya que, además de favorecer su reutilización, evitan que un porcentaje elevado de este tipo de residuos termine en los vertederos.

Recumadrid trabaja con personas o colectivos especialmente vulnerables sin suficiente cualificación social, cultural ni profesional que viven el riesgo de deslizarse del paro a la exclusión, ya que su mundo vital está muy alterado y afecta a su salud, al rendimiento educativo, a sus relaciones familiares y condiciones de vida. Son  personas desempleadas situadas en el grupo de las consideradas como “difícilmente empleables” o “inempleables”.

En estos momentos, tienen sólo tres personas trabajando (uno de ellos, en inserción) y en breve realizarán nuevas contrataciones en varios proyectos pendientes de poner en marcha, señala Cristina Salvador, una de las responsables de la cooperativa.

Además cuentan con un convenio con los centros de rehabilitación laboral (CRL) de la Comunidad de Madrid para prácticas laborales en Recumadrid y participan en las redes de la Asociación Española de Recuperadores de Economía Social y Solidaria  (AEREES), la Unión de Cooperativas de Trabajo de Madrid (COOPERAMA), COOP57 y está en proceso de entrar en la Red de Redes de la Economía Alternativa (REAS Madrid).

#Mecambio, un instrumento para dar el paso a una economía social

Dos entidades madrileñas que impulsan la economía social han creado la caja #MeCambio, un instrumento que es una invitación a toda la ciudadanía para que dé el paso definitivo: “salir de la economía capitalista y dar el salto a la economía social“, señalan sus promotores.

Estas dos entidades son: REAS Madrid (Red de Redes de Economía Alternativa y Solidaria de Madrid), que tiene un encuadre más institucional y político y que es el espacio de reflexión sobre los valores, estrategias e instrumentos desde los que construir la economía social y adoptar la forma de asociación. Y, por otro lado, el Mercado Social de Madrid (MES), una cooperativa mixta de entidades proveedoras y personas consumidoras, a través de la cual se encauza la actividad de la economía social y solidaria en Madrid y que cuenta, según cifras de mayo de 2016, con más de 113 empresas.

La caja #MeCambio guarda las principales propuestas y herramientas  para iniciar la transición hacia un nuevo modelo de consumo más sostenible, ético, saludable y respetuoso con el medio ambiente.

Al adquirirla, una persona se hace socia consumidora del Mercado Social de Madrid, y comienza así el recorrido de apoyo y participación en la economía social y solidaria. A través del mapa que se propone en la caja (imagen) se puede recorrer las distintas alternativas que ofrecen tanto REAS como el Mercado Social, organizadas por grandes sectores de consumo.

Además, la persona que la compra recibe automáticamente el primer saldo disponible en la moneda social, el boniato, ya que los 50 euros aportados para su adquisición, se convierten de manera inmediata en 50 boniatos  que permiten comenzar el cambio hacia un consumo sostenible y transformador.

En el mapa figuran cooperativas y empresas sociales de diferentes sectores. Por ejemplo, las que apuestan por las finanzas éticas como Fiare Banca Ética, un banco transparente, en el que se puede participar como cliente o como socio de la cooperativa.

En el campo de los seguros éticos, están CAES, que nace de la colaboración entre Arç y Seryes y se dedican a la promoción del seguro ético y solidario y de la economía social  y ofrecen seguros de todo tipo; y COOP57, una cooperativa de servicios financieros cuya función principal es la financiación de proyectos de la economía social.

En el sector de las energías limpias, están SomEnergia, cooperativa de comercialización de energía 100% renovable que funciona con distintos grupos territoriales activos en temas como la pobreza energética o la eficiencia; y Ecooo, una empresa con más de 11 años de vida dedicados a impulsar el nuevo modelo energético basado en el ahorro y la eficiencia, las renovables y la participación ciudadana. Con sus participaciones en plantas fotovoltaicas,  ofrecen la oportunidad de empezar a producir energía limpia, expulsando del sistema las energías contaminantes.

En comunicaciones, la caja incluye a Eticom, una cooperativa de servicios de telefonía. En esta cooperativa es el usuario el que diseña y decide su contrato.

Por último, en el mapa social están algunos medios de comunicación que apuestan por la transformación social como Diagonal, ahora en El Salto, que funciona de forma horizontal sobre la base de miles de suscriptores. Sólo aceptan publicidad de entidades con criterios éticos y nunca por encima del 20% del presupuesto.

También, El Salmón contracorriente, medio digital especializado en economía crítica y social, que también organiza cursos online sobre comunicación, periodismo y economía; y La Marea, una revista mensual en papel y un medio digital diario especializado en el análisis, la investigación y la cultura, editado por la cooperativa MásPúblico, cuya asamblea establece el mandato del respeto a unos principios editoriales claros, que son posibles gracias a la independencia que les da ser 100% propiedad de sus socios lectores y trabajadores.

El Teatro del Barrio forma parte de este mapa social, como cooperativa de consumo cultural sin ánimo de lucro, que a día de hoy cuenta ya con 350 asociados.

Cooperativas de consumo de energía por todo el país

Los cerca de 200 socios de EnergÉtica, una cooperativa de consumo de energía, recién constituida en Valladolid, ya pueden contratar energía cien por cien renovable. Para celebrarlo, han soltado al aire una lámpara de papel coincidiendo con la caída del sol y han organizado una serie de actividades para remarcar su apuesta por la energía limpia.

La comercialización se realizará, por el momento, a través de Som Energía, la cooperativa de ámbito estatal que opera en regiones como Cataluña, Aragón, Madrid o Navarra y que cuenta con 20.000 personas asociadas. Para hacerlo hay que seguir dos pasos: hacerse socio, pagando  100 euros, que irán destinados al capital social, y rellenar el formulario de la página.

Taller-de-energías-Renovables

Imagen del Instituto Español de Tecnología.

La calidad del suministro será igual a la obtenida hasta ahora, ya que de ello se encarga la distribuidora local. El precio será muy similar y, en muchos casos, más barato. El cambio a la cooperativa tampoco plantea problemas. A cambio, las personas asociadas podrán obtener energía 100% renovable, tener voz y voto en las asambleas y formar parte de un modelo energético al que ya se han sumado cooperativas de otras comunidades: Nosa Enerxía (Galicia), Econactiva (Castilla La Mancha), Goiener (País Vasco), Zencer (Andalucía) o Enerplus Solabria (Cantabria).

EnergÉtica es una cooperativa sin ánimo de lucro que pretende operar en todo el país. Uno de sus próximos objetivos es producir energía renovable. Para ello se han planteado varias acciones: participar en la central hidroeléctrica de Peñafiel, que acaba de ser adquirida por Som Energia o implantar huertos solares y producir energía a través de unas plantas fotovoltaicas que ha montado la granja ecológica Crica, en Megeces (Valladolid). Todas las posibilidades deberán ser aprobadas en la asamblea de socios.

La primera cooperativa de telefonía ética empieza a funcionar

Desde el pasado 4 de junio, Eticom Somos Conexión ha comenzado a ofrecer servicios de telefonía móvil en el sector de la economía colaborativa y solidaria.

Ofertar servicios de calidad a precios competitivos, impulsar un movimiento de transformación política con los valores y prácticas de la economía solidaria y reducir los problemas ambientales ligados al sector son algunos de sus fines.

Eticom está impulsada por un equipo de personas que cree y trabaja para que otra forma de hacer economía sea posible, en la cual el dinero y los recursos materiales estén al servicio de las personas y no a la inversa como lo hace el actual sistema económico, y tiene la forma jurídica de una cooperativa de consumo sin ánimo de lucro. Radicada en el barrio de Sant Cosme, en El Prat de Llobregat (Barcelona), cuenta ya con 500 socias y socios repartidos por todo el territorio español.

Eticom

Cualquier persona puede convertirse en socia de la cooperativa abonando 100 euros, coste reembolsable si se abandona la sociedad. La condición de socio es la que da derecho a disfrutar de los servicios de Eticom Somos Conexión. El 4 de junio se empezó con la telefonía móvil, y el objetivo es que entre cuatro y ocho semanas la oferta incluya también conexiones de telefonía fija e internet.

Eticom no se hace promociones ni ofertas, porque sus socios y promotores las consideran engañosas. Los contratos de Eticom están planteados para ajustarse a las necesidades del cliente. Siempre se le facilita la mejor opción de contrato y el cambio de tarifa. Por otro lado, no hay letra pequeña ni cláusula de permanencia y antes de cobrar cualquier factura, se informa del importe de la misma. Y en caso de que la tarifa se reduzca, es actualizada automáticamente.

Todos los servicios los lleva a cabo la cooperativa, contraria a la subcontratación de empresas auxiliares, una práctica muy común entre las operadoras convencionales.

En el caso de que, debido a los planes de expansión de Eticom Somos Conexión, sea necesario para la operadora contar en el futuro con proveedores o personal técnico externo, se buscarán siempre empresas del ámbito de la economía social y solidaria que compartan estos mismos valores y filosofía.

Eticom ha nacido, según sus socios, porque las telecomunicaciones dan acceso a muchos de nuestros derechos fundamentales: el derecho a la información, el derecho a aprender y desarrollarnos, el derecho a la participación activa y a organizarnos colectivamente.

Porque es necesario reducir los impactos  ambientales y sociales generado por el sector de las telecomunicaciones.

Porque es uno de los sectores que acumula más quejas de los consumidores, que demuestran su alto nivel de insatisfacción con los engaños, la mala calidad del servicio y precios más altos en Europa.

Y porque, siendo un colectivo y organizado, puede hacer la mayor parte de conocimiento compartido para encontrar el mejores soluciones y ofrecer el mejor servicio al mejor precio. Sin esto habrá injusticia en la cadena de valor.

 

Una cooperativa que alquila huertas urbanas

De la Tierra es una cooperativa dedicada al alquiler de huertas urbanas, situada en Ciempozuelos (Madrid), a media hora desde estación RENFE Atocha.

La componen tres mujeres, Elena, Elia y Laura, comprometidas con el entorno y la comunidad, que dan prioridad a las personas sobre el beneficio económico, y se suman al cambio social en una sociedad en la que nadie pierda y todos ganemos. Creen en la cooperación como actitud y en el cooperativismo como una nueva forma de entender la economía, la empresa y las relaciones sociales.

El cultivo de una huerta ecológica es más sencillo de lo que en principio parece -señalan-, y permite disponer de alimentos frescos y sanos al mismo tiempo que disfrutamos de una estrecha relación con la naturaleza, del contacto con la tierra y del resultado final: verduras y hortalizas sanas, nutritivas y con un sabor como los de antes.

Huertos urbanos

Varias personas trabajando la tierra que han alquilado. Foto: De la Tierra.

El precio del alquiler de una huerta de unos 50 metros es de 60 euros al mes, y de una de 25 metros, de 30 euros. Además hay que pagar una matrícula de 50 euros para preparar la parcela (tractor/mulilla, delimitación del terreno, automatismo del agua), el asesoramiento o curso inicial, un manual de horticultura y disponer de un almacén comunitario de herramientas.

Otra opción es Diseña tu huerta, según la cual, por 15 euros al mes, uno puede diseñar su huerta, pero ellas se encargan de plantar lo que uno quiera, del abono, riego, etc. e incluso mandan fotos de cómo va la plantación y el diseñador sólo tendrá que recolectar los productos.

Otra opción similar de la que ya hablé en otro post son los huertos compartidos, una comunidad on line que  pone en contacto a personas que quieren cultivar con propietarios de tierras que no las trabajan y que las ceden a cambio de compartir las cosechas.

Un proyecto de empleo solidario pionero

Ciudadanos de Villacañas, un pueblo de La Mancha de 10.000 habitantes, están impulsando una cooperativa agrícola social para el cultivo del azafrán, que combinará el trabajo de la tierra con las nuevas tecnologías, con el fin de generar todos los empleos posibles, en una zona con muchísimo paro.

Azafrán Villacañas

El proyecto ASOMA se va a financiar a través de una campaña de crowdfunding (financiación colectiva a través de internet), que ya está funcionando en Lanzanos,  y se podrá ayudar comprando el azafrán que van a producir.  El publicista Ángel Torres y la cineasta Liz Lobato acaban de grabar el spot para la campaña.

Para poner en marcha el proyecto, se ha creado una red solidaria en la que participan todo el mundo en el municipio: parados, estudiantes, amas de casa, profesionales diversos, empresas…  que se definen como “gente humilde y trabajadora con muchas ganas de ponernos a trabajar, aprender y salir adelante”.

La cooperativa será de carácter social ya que tendrá como objetivo crear empleo, recuperar parte de la historia y tradiciones y aprovechar las nuevas tecnologías para crear un nuevo modelo de negocio, en el que el consumidor forme parte de la empresa.

Los promotores de esta fantástica iniciativa han conseguido que vecinos solidarios les cedan tierras de cultivo que no están explotando y tienen ya más de 10 hectáreas.

En estas tierras cultivarán azafrán bajo la fórmula de cooperativa social, sin ánimo de lucro, en la que los beneficios se destinarán a crear más empleo y nadie cobrará más del 150% de lo que marque su convenio, señalan. El azafrán recogido será envasado y distribuido por ellos mismos para añadir más valor al producto y generar más empleo.

Según explican, con cada 35.000 euros pueden poner en marcha un microproyecto con el cultivo de media hectárea. En este caso, se generarían 10 puestos de trabajo temporales en los meses de octubre y noviembre y uno estable durante el resto del año. A los cuatro años los bulbos de azafrán se habrán multiplicado, y los puestos de trabajo también. Ójalá que les vaya muy bien.