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Más adhesiones a la campaña para evitar el despilfarro de alimentos en los comedores escolares

Cristina Romero, una madre catalana que en enero de 2016 puso en marcha, en Change.org, una campaña para pedir al Ministerio de Sanidad medidas contra el despilfarro de comida en los comedores escolares, continúa con su lucha, obteniendo cada vez más adhesiones a su iniciativa.

Cada vez hay más escuelas, partidos políticos, asociaciones… interesadas y muy concienciadas contra el despilfarro en comedores escolares, afirma Cristina, que en el mes de noviembre se reunió con diputados del PSC en el Parlament de Cataluña, que tres meses antes habían presentado la propuesta de Ley sobre el Aprovechamiento del Excedente Alimenticio y que sigue adelante ya que ningún partido se opuso.

El próximo mes de enero, Cristina asistirá como compareciente para explicar el motivo de la campaña y para dar mi opinión sobre las posibles soluciones. Soluciones como la que ha puesto en marcha la compañía americana Kentucky Fried Chicken a través de su proyecto Harvest. Este proyecto existente hace años en EE UU permite aprovechar sus productos y repartirlos entre los más necesitados.

Esta empresa junto con la Fundación Altius ayudan a que 60 familias reciban diariamente menús compuestos por primero, segundo, postre y pan (menús confeccionados por amas de casa, en su mayoría, voluntarias, y que recuerdan muchísimo a las comidas de abuelas y madres).

Este mismo mes de diciembre, la promotora de esta iniciativa ha viajado a Madrid para visitar las instalaciones de KFC en San Sebastián de los Reyes y la sede de Fundación Altius. También se ha reunido con representantes de Fundación Banco de Alimentos de Madrid y Barcelona, que ven totalmente viable el aprovechamiento procedente de la comida de los restaurantes KFC ya que la proteína es unos de los pilares básicos de la alimentación.

La política del Ministerio de Sanidad favorece que cada se tiren a la basura toneladas de alimentos, mientras que hay familias que no pueden llevarse nada a la boca.

La Ley 17/2011 de Seguridad Alimentaria y Nutrición y los reales decretos que establecen la normas de higiene para la elaboración, distribución y comercio de comidas preparadas y la manipulación de alimentos señalan que “por razones higiénicas y sanitarias la comida sobrante no puede ser manipulada“.

El pasado 19 de octubre Cristina entregó en el Congreso de los Diputados, junto con la gran chef Ada Perellada y un experto en seguridad alimentaria, las más de 244.000 firmas que ha conseguido para hacer posible que el excedente de comida procedente de comedores escolares sean aprovechados, ayudando así a miles de personas que lo necesitan.

Slow Food pone en marcha una campaña para proteger los alimentos y las razas animales locales

2.608 huertos en África en los que se han implicado más de  50.000 personas.
513 Baluartes y 57 Mercados de la Tierra para apoyar el trabajo de otros 20.000 productores en 84 países. Más de 3.000 cocineros y cocineras que trabajan al lado de los pequeños productores. 6.000 recomendaciones del Arca del Gusto sobre productos en riesgo.

Todas estas cifras son el fruto del trabajo de la red de Slow Food, formada por más de un millón de personas de 160 países de todo el mundo.

Para seguir protegiendo un patrimonio inmenso de variedades vegetales, razas animales, productos y conocimientos que están desapareciendo, para apoyar a los pequeños productores y para poder proteger los recursos de este planeta contra la contaminación, contra la desforestación, contra los daños de la agricultura industrial, la organización ha puesto en marcha la campaña Ama la Tierra. Defiende el futuro.

El propósito es la recaudación de fondos para sostener una agricultura mejor, en condiciones de garantizar a todos una alimentación buena, limpia y justa y para que esta que esta actividad pueda continuar libre e independiente. Pero también pretende  incrementar la conciencia pública sobre la grave pérdida de biodiversidad que amenaza la seguridad alimentaria y contribuye al cambio climático.

La red aborda una amplia gama de problemas y propone soluciones eficaces desde los propios territorios y de la tutela de variedades de plantas, razas animales y culturas culinarias locales que a lo largo del tiempo han permitido mantener los recursos locales sin deteriorarlos.

“Son muchísimos los defensores de un futuro más rico, diferente y sano”, señala la organización.”Un futuro que solo se puede garantizar preservando la biodiversidad y defendiéndonos de los efectos de una agricultura cargante, que contamina el suelo y el agua y que apuesta por la homologación sin conseguir alimentar al mundo; de una economía que tiende hacia el crecimiento infinito sin tener en cuenta los límites de un planeta finito; de un crecimiento como un fin en sí mismo, que destruye la naturaleza y el tejido social y mantiene a la humanidad constantemente insatisfecha e infeliz”.

Slow Food es  una organización sin ánimo de lucro sostenida por sus socios, fundada en 1989 para contrarrestar el auge de la comida rápida (fast food) y la vida rápida (fast life), impedir la desaparición de las tradiciones gastronómicas y los productos locales y combatir la pérdida de interés de la sociedad por los alimentos, su origen, su sabor y las consecuencias que cada una de nuestras decisiones alimentarias ejerce en el mundo.

Este fin de semana se realizará la gran recogida de alimentos para los desfavorecidos

Este fin de semana, 25, 26 y 27 de noviembre, unos 110.000 de voluntarios tomarán los supermercados, tiendas de alimentación, grandes superficies, colegios, instituciones públicas y privadas, facultades universitarias, centros deportivos o empresas para animar a los ciudadanos a donar parte de su compra, en la IV Gran Recogida de Alimentos para los más necesitados, que se realizará en casi todas las ciudades españolas, organizada por la Federación de Bancos de Alimentos de España.

El objetivo de la campaña, que este año se realiza bajo el lema Pequeños gestos que dan vida, es conseguir recaudar en cada ciudad alimentos básicos para hacerlos llegar a las personas más necesitadas.

El año pasado, los 55 bancos de alimentos  que hay en España recogieron en la III Gran Recogida de Alimentos 22 millones de kilos de comida, un 5% más de lo recaudado en 2014.

Con ese volumen de alimentos lograron almacenar en un fin de semana el 18% de los productos que la organización recibió en todo ese año con los que se atendieron a unas 8.500 instituciones benéficas, que distribuyeron los alimentos entre cerca de 1.600.000 personas desfavorecidas.

El aumento de la pobreza es una de las graves consecuencias que está dejando la crisis. Casi tres de cada diez españoles, el 28,6% de los ciudadanos, se encuentra en riesgo de exclusión social, sin apenas recursos con los que pagar las necesidades básicas, según la encuesta de condiciones de vida del Instituto Nacional de Estadística (INE).

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Otra aplicación para luchar contra el despilfarro alimentario

Too Good To Go es una aplicación creada en Dinamarca hace un año por Lucie Basch para luchar contra el despilfarro alimentario, que se ha extendido con éxito por varios países de Europa.

Permite adquirir la comida sobrante de los restaurantes, cafés y panaderías al final del día, a precios muy competitivos. Con ello los establecimientos pueden reducir las pérdidas y desperdicio de alimentos, y los consumidores, disfrutar de buenas comidas a precios económicos.

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Su objetivo es evitar que los comerciantes se deshagan de las mercancías no vendidas y permitir a los usuarios beneficiarse de precios reducidos. Para los establecimientos comerciales adheridos (panaderías, pastelerías o establecimientos de restauración, catering y bares) todo es gratuito; solo tienen que registrarse en la aplicación y, desde ese momento, estimar a diario la cantidad de productos que pueden ofrecer a la venta al final de la tarde.

Para el usuario, una vez que descarga la aplicación y crea una cuenta, está geolocalizado; puede ver el número de porciones ofrecidas por los comerciantes adheridos en su zona, hacer un pedido y pagar on line un precio de 2,5 a 4,5 euros. Después, podrá recoger su pedido a la hora indicada por el comerciante.

Too Good To Go es una empresa social fundada en Dinamarca a finales del año 2015 y tiene ya una fuerte presencia en nueve países, entre ellos,  Alemania, Suiza, Noruega, Dinamarca, Reino Unido y Francia, donde se ha extendido a Lille, París y ahora a Lyon. Recientemente, la aplicación ha ganado el segundo premio del concurso Food waste challenge, organizado por Carrefour.

89 millones de toneladas de comida en buen estado se despilfarran cada año en la Unión Europea, lo que supone una media de 179 kg por persona, es decir, medio kilo de comida diario.

Fuente: Economía Circular

Llegan al Congreso 244.000 firmas contra el despilfarro de comida en los comedores escolares

Nueve meses después de que Cristina Romero pusiera en marcha en Change.org una campaña contra el despilfarro de comida en los comedores escolares, ha llegado para ella el gran día.

Hoy, 19 de octubre, llega al Congreso de los Diputados, junto con una gran chef, Ada Perellada, y un experto en seguridad alimentaria, para entregar las más de 244.000 firmas que ha conseguido para hacer posible que el excedente de comida procedente de comedores escolares sean aprovechados, ayudando así a miles de personas que tanto lo necesitan.

Con las firmas conseguidas, pretende que se cambie la Ley 17/2011 de Seguridad Alimentaria y Nutrición y los reales decretos que establecen  las normas de higiene para la elaboración, que prohíben que la comida sobrante sea manipulada.

Junto con las firmas, también entregará un centenar de #CroquetasIlegales, el plato estrella del reciclaje doméstico, que demuestra que aprovechar el excedente de comida no es tan difícil.

Cristina señala que “ha sido un largo y enriquecedor camino que sin duda nos va a llevar a un buen destino”.

También ha editado un vídeo de presentación para la entrega de firmas y que a su vez es explicativo y demostrativo de que el  aprovechamiento de alimentos es cuestión de predisposición y organización.

En la grabación ha colaborado la empresa F. Roca  y la idea de las #CroquetasIlegales  es de Borja y Pablo, dos estudiantes de publicidad de la escuela The Atomic.

Campaña de firmas para pedir al Gobierno una ley contra el desperdicio de comida

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) tiene en marcha una campaña de firmas, #stopdesperdicios,  para exigir al gobierno una ley que vite el despilfarro de comida.

Un tercio de los alimentos acaban en la basura…  y sin embargo, hay quien no puede llenar su plato. Por eso, la OCU considera que es intolerable y cree que hay que tomar medidas para evitar que se tire tanta comida a la basura.

En su campaña, esta organización de consumidores pide que se establezcan medidas para que todos los agentes implicados en la producción, generación, distribución y comercialización de alimentos puedan donar la comida que desechan a bancos de alimentos, alimentación animal o abonos, en este orden.

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También, reclama que se prohíba cualquier práctica que implique estropear los alimentos haciéndolos inservibles para su consumo, que se incentiven las donaciones mejorando los beneficios fiscales. Que se establezcan las fechas de consumo preferente y caducidad siguiendo criterios de calidad y seguridad alimentaria y no intereses económicos; y que se fomente la reutilización y el reciclado de los productos alimentarios sobrantes no aptos para consumo humano, para su transformación en otros productos, alimentación animal, compostaje o producción de biogás.

En España se tira mucha comida, señala OCU, para quien nuestro país es uno de los que lideran este nefasto ránking, ocupa el 7º lugar en Europa. Cada semana, van a la basura 1,3 kg de alimentos por hogar y es en los hogares (42%) y en la industria alimentaria (39%) donde se generan más desperdicios. El resto provienen de restaurantes (14%), comercios y distribución (5%).

Países de nuestro entorno como Francia ya han tomado medidas al respecto  y ha prohibido por ley el despericio de comida sobrante en los supermercados. La propuesta que hace OCU también pide adoptar idénticas medidas en España.

A diario conocemos otras iniciativas que también van en esa línea, como los precios especiales en supermercados para los productos que están a punto de caducar…, alternativas para evitar que acabe la comida en el cubo. 

Campaña de firmas: pincha aquí

Alimentos de proximidad, más sanos, más económicos y más respetuosos con el medio ambiente

Los alimentos de proximidad son más frescos, ya que suelen recogerse en temporada y en su momento de maduración puesto que no tienen que hacer grandes viajes para llegar a tu mesa.

Sin embargo, los alimentos que provienen de otros países se recolectan antes de la maduración para que puedan resistir el viaje en contenedores frigoríficos; por ello, no tienen las mismas propiedades alimenticias ni organolépticas (olor y sabor).

Sloyu, un blog que promueve el movimiento Slow, explica por qué es más saludable y barato apostar por los productos locales.

Los alimentos de proximidad suelen ir del campo al mercado, incluso puedes comprarlos directamente al productor. El agricultor recibe un precio justo por sus productos y tu puedes comprar mejor calidad a precios competitivos, ya que no hay intermediarios que especulan con el valor de los alimentos.

Cada vez que compramos producto local hacemos un gesto para reducir las emisiones de CO2.

Vídeo de la Agenda 21 Escolar Europea

La demanda de productos exóticos o fuera de temporada hace que las grandes corporaciones adquieran más y más territorio para cultivar alimentos de moda o capricho. La deforestación o la expulsión de pequeños agricultores de sus tierras es una práctica común para sacarle rendimiento a su inversión… cada palmo cuenta para su cuenta de resultados. En este sentido, los alimentos de proximidad son también alimentos más limpios.

La compra local  aporta algunas ventajas más; por ejemplo, recuperar sabores de variedades locales que se cultivan en tu comarca y que, dado el poco volumen de producción, su menor tamaño o su aspecto menos atractivo, no puedes encontrar en el supermercado.

Una app que permite a los productores vender directamente al consumidor

Luraki es una aplicación gratuita para teléfonos móviles y apta para iOS y Android, que permite localizar productos agroalimentarios y establecer una relación comercial entre el pequeño productor y los consumidores. Ofrece al agricultor la posibilidad de darse a conocer en Internet y ampliar sus canales de venta.

LurakiApp nace de la necesidad de aprovechar las ventajas de las nuevas tecnologías para aumentar la visibilidad de los productores. Por este motivo, sus promotores, Íñigo Busto y Javier Sánchez, han desarrollado un buscador que permite localizar a productores en nuestro entorno.

Luraki

Basta con especificar el tipo de producto que buscamos y nuestra ubicación para obtener un listado de productores y ubicarlos en un mapa. Además, en Luraki cada productor tiene un espacio gratuito con información de contacto, productos que elabora y puntos de venta de los mismos. Y si lo desea, puede usar la tienda online de Luraki para vender sus productos directamente al consumidor, sin intermediarios.

La plataforma cuenta ya con más de 750 productores de toda España asociados a su canal móvil  y permite filtrar las búsquedas desde el móvil de entre un total de 30 categorías de productos (verduras, frutas, quesos, miel…) y discrimina si son ecológicos.

Además, pretende fomentar el consumo de proximidad y dar un empujón a los pequeños productores que tratan de sobrevivir a la fuerte presión de las grandes multinacionales del sector alimentario.

“Con Luraki -dicen- queremos preservar la gran riqueza y el formidable patrimonio alimentario que tenemos en nuestro entorno y ayudar a preservarlo. Sabemos que un buen uso de la tecnología puede facilitar enormemente la búsqueda de productores, y enriquecer a quien realmente aporta valor al producto. Si somos capaces de llenar nuestro mapa con miles de productores, estamos seguros de que las reglas del juego del sector alimentario empezarán a cambiar”.

Cultivar verduras y aromáticas sin tener un jardín

Life in a bag es una empresa creada para a animar a las personas a cultivar sus propios alimentos en pequeños espacios y con materiales reutilizables, sin necesidad de tener un jardín. Ofrece productos que permiten crear una huerta de hierbas y microvegetales ecológicos en interiores.

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Hace cinco años, sus creadores, los portugueses Alexandra Silva y Pedro Veloso, deVila Nova de Famalicao (Norte de Portugal) decidieron cultivar su huerta en el jardín de su casa pero estaban lejos de imaginar que este pasatiempo se convertiría en su proyecto de vida. A medida que disfrutaban del placer de la jardinería, podían degustar sus verduras  frescas y así pensaron en colocar semillas en macetas en el interior de su casa y difundieron una manera de cultivar al alcalce de todos.

Su empresa vende hoy minikits de cultivo de semillas ecológicas con el objetivo de aportar a quienes no disponen de jardín o espacios grandes la oportunidad de cultivar  y alimentarse de sus propias verduras y hierbas aromáticas en su propia casa.

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“Ofrecemos productos para crear una huerta de hierbas aromáticas y microvegetales biológicos dentro de casa, así promovemos una alimentación más sana y respetuosa con el medio ambiente“,  explica Alexandra Silva.

Utilizan técnicas y productos biológicos para poder garantizar verduras más sabrosas y siempre frescas. “Si necesitamos lechuga, perejil o cilantro, siempre los tendremos a mano y hacerlo uno mismo sienta muy bien y permite conocer lo que comemos”, añade.

Life in a bag está presente en numerosas tiendas de productos biológicos de Portugal y también se venden en España, a través de su web www.lifeinabag.es

Qué hacen algunos colegios para evitar el despilfarro de comida

Cristina Romero, que en enero pasado puso en marcha, en Change.org, una campaña contra el despilfarro de comida en los comedores escolares ha actualizado su petición, a raíz de la visita a un colegio de Lleida y conocer de primera mano cómo se evita tirar la comida en este centro.

La petición iba dirigida al Ministerio de Sanidad, porque es este organismo el que favorece que cada se tiren a la basura toneladas de alimentos, mientras que hay familias que no pueden llevarse nada a la boca.

La Ley 17/2011 de Seguridad Alimentaria y Nutrición y los reales decretos que establecen la normas de higiene para la elaboración, distribución y comercio de comidas preparadas y la manipulación de alimentos señalan que “por razones higiénicas y sanitarias la comida sobrante no puede ser manipulada”.

Ahora cuenta que hace un mes visitó el colegio Maristes de Lleida y la Fundación Arrels, porque la habían invitado a comprobar cómo se aprovecha el excedente de comida. En primer lugar visitó el centro social de la fundación Arrels que recoge y posteriormente reparte ese excedente.

Allí le explicaron que el año pasado y gracias a la colaboración de seis colegios, tan sólo de Lleida capital, repartieron unas 8.000 raciones de comida.

En su visita al Colegio Maristes, tuvo la oportunidad de comprobar lo fácil que es aprovechar el excedente de comida:

1) El colegio reparte 700 raciones de comida diariamente.
2) Dispone de obrador, cuarto frío, cuarto office, almacén, neveras y congeladores propios.
3) La comida que no sale del obrador se envasa en raciones individuales (500 ml).
4) Se etiqueta indicando tipo de comida y fecha de envasado.
5) Se introduce en el congelador un mínimo de 48 horas.
6) Las asociaciones sociales pasan dos veces por semana a recogerla. No es necesario que sean furgones isotérmicos ya que las cajas utilizadas para su transporte son de Pórex y garantizan el frío durante una hora. Al ser escuelas del mismo municipio esa cadena de frío no se rompe debido a la corta distancia que las separa.
7) Al llegar a los centros sociales, esos tuppers son introducidos en congeladores y posteriormente repartidos principalmente a familias con prácticamente ninguna ayuda económica que ni tan siquiera les permite comprar botellas de gas para cocinar. Al menos así se les garantiza una comida caliente (8.000 raciones se repartieron en 2015 procedente de 6 colegios de Lleida).

Despilfarro

“¿Parece fácil, verdad?, dice Cristina, por eso cuesta creer que sigan tirándose a la basura toneladas y toneladas de comida procedente de comedores escolares cada día. Como me dijo el cocinero del colegio, la clave es la predisposición.