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Qué hacen algunos colegios para evitar el despilfarro de comida

Cristina Romero, que en enero pasado puso en marcha, en Change.org, una campaña contra el despilfarro de comida en los comedores escolares ha actualizado su petición, a raíz de la visita a un colegio de Lleida y conocer de primera mano cómo se evita tirar la comida en este centro.

La petición iba dirigida al Ministerio de Sanidad, porque es este organismo el que favorece que cada se tiren a la basura toneladas de alimentos, mientras que hay familias que no pueden llevarse nada a la boca.

La Ley 17/2011 de Seguridad Alimentaria y Nutrición y los reales decretos que establecen la normas de higiene para la elaboración, distribución y comercio de comidas preparadas y la manipulación de alimentos señalan que “por razones higiénicas y sanitarias la comida sobrante no puede ser manipulada”.

Ahora cuenta que hace un mes visitó el colegio Maristes de Lleida y la Fundación Arrels, porque la habían invitado a comprobar cómo se aprovecha el excedente de comida. En primer lugar visitó el centro social de la fundación Arrels que recoge y posteriormente reparte ese excedente.

Allí le explicaron que el año pasado y gracias a la colaboración de seis colegios, tan sólo de Lleida capital, repartieron unas 8.000 raciones de comida.

En su visita al Colegio Maristes, tuvo la oportunidad de comprobar lo fácil que es aprovechar el excedente de comida:

1) El colegio reparte 700 raciones de comida diariamente.
2) Dispone de obrador, cuarto frío, cuarto office, almacén, neveras y congeladores propios.
3) La comida que no sale del obrador se envasa en raciones individuales (500 ml).
4) Se etiqueta indicando tipo de comida y fecha de envasado.
5) Se introduce en el congelador un mínimo de 48 horas.
6) Las asociaciones sociales pasan dos veces por semana a recogerla. No es necesario que sean furgones isotérmicos ya que las cajas utilizadas para su transporte son de Pórex y garantizan el frío durante una hora. Al ser escuelas del mismo municipio esa cadena de frío no se rompe debido a la corta distancia que las separa.
7) Al llegar a los centros sociales, esos tuppers son introducidos en congeladores y posteriormente repartidos principalmente a familias con prácticamente ninguna ayuda económica que ni tan siquiera les permite comprar botellas de gas para cocinar. Al menos así se les garantiza una comida caliente (8.000 raciones se repartieron en 2015 procedente de 6 colegios de Lleida).

Despilfarro

“¿Parece fácil, verdad?, dice Cristina, por eso cuesta creer que sigan tirándose a la basura toneladas y toneladas de comida procedente de comedores escolares cada día. Como me dijo el cocinero del colegio, la clave es la predisposición.

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