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De cómo vivir sin dinero o con muy poco

El plástico como moneda social

Social Plastic es el nombre dado a un proyecto puesto en marcha por David Katz y Shaun Frankson, fundadores del llamado Banco de Plástico. Su objetivo es obtener beneficios económicos de plástico desechado como basura, convirtiéndolo en una fuente de ingresos para las personas pobres. La basura de plástico, que se recoge puede ser canjeada por bienes (nunca en efectivo).

Es una empresa social (no es una ONG, insisten sus promotores) que trata de poner en valor las botellas, envases o bolsas tiradas por calles y campos, evitando que acaben en el mar.

A cambio del material que recogen e ingresan en el banco, la entidad les retribuye con una moneda social que pueden canjear por alimentos, ropa, o incluso microcréditos por un importe superior al del valor de mercado de la mercancía recogida.

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“El plástico recuperado se recicla y vende como plástico social a empresas productoras de artículos de este material que así evitan tener que recurrir a nuevo plástico virgen”, explica el cofundador y vicepresidente del proyecto, el exrockero  Shaun Frankson.

“No es solo recolección de plástico. Es plástico social, que es cualquier plástico recolectado por personas pobres en playas y océanos, que lo hacen para obtener recompensa” añade. Por lo tanto las compañías no solo reciclan plástico, sino plástico social, ya que ayuda a una personas a salir de la pobreza”.

El Banco de Plástico, con sede en Vancouver (Canadá), ofrece a los recuperadores una tasa de cambio fija. Lo puede hacer gracias a que ha conseguido precios estables para su plástico social de fabricantes como Lush Cosmetics, a los que no está vendiendo solamente una materia prima barata, sino también la posibilidad de contribuir a la lucha contra la pobreza. El banco intenta dar prioridad a empresas con una trayectoria acreditada de responsabilidad social y que produzcan o utilicen materiales ecológicos.

El primer centro se estableció en Lima (Perú) y están planificados nuevos centros en ciudades portuarias a lo largo del Mar de China del Sur, Indonesia, África y la India.

Para 2016 tienen previsto reciclar más de 22.500 toneladas de desechos plásticos y mejorar la vida de miles de haitianos.

El Banco de plástico ha creado una tecnología de código abierto para convertir los residuos de plástico en filamento de la impresión 3D y han creado el primer artículo impreso en 3D del mundo hecho de plástico de océano.

Además, con la instalación de impresoras 3D en los centros de reciclaje, los recicladores podrán comprar con su moneda de cambio tiempo para utilizarlas. Así, tendrán la capacidad de producir productos nuevos que vender en sus propias pequeñas empresas. O pequeños artículos necesarios para sus comunidades, como filtros para el agua.

Fuente: Inspiración social

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